Asociación Amigos del Museo de Zárate

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Miradas Hacia el Pasado Zarateño

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La Fábrica de Productos Químicos “LA DIANA”

En un recodo del camino de acceso a la Zona Industrial de Zárate, nos encontramos con el Barrio “Meteor” y una construcción en avanzado estado de deterioro que nos hablan de una historia particular de nuestro pasado zarateño: la Fábrica de Productos Químicos “La Diana”, que perteneció a la familia Palma.

Las plantas elaboradoras de los diversos ácidos y sulfatos, junto con la “cremería”, las filas de casas donde vivían los operarios y el “chalet” familiar constituyeron un conjunto productivo-residencial, que alcanzó su máximo esplendor en las primeras décadas del Siglo XX. Se hallaba emplazado en el entonces Cuartel Tercero del área rural del Partido, ocupando una franja de aproximadamente 40 hectáreas, que se extendían desde las vías del Ferrocarril Buenos Aires al Rosario (luego Mitre), hasta el río Paraná de las Palmas, donde la existencia de un muelle para buques de ultramar completaba las instalaciones fabriles.

La evolución del complejo fabril.

En el terreno mencionado existía, desde fines de la década de 1880 la Fábrica Nacional de Dinamita perteneciente a un grupo de industriales italianos, que fue adquirida hacia fines del Siglo XIX por Don José María Palma. Éste continuó con su producción durante un tiempo imprimiéndole, luego, un notable impulso que denotaba su gran visión empresarial. En efecto, la transformó en un moderno complejo industrial, elaborador de ácidos y sulfatos, al que llamo Fábrica de Productos Químicos “La Diana”.

El mismo comprendía, en los primeros años del Siglo XX, la planta de ácido sulfúrico, elaborando por el viejo método de las cámaras de plomo, y las plantas de ácido nítrico y clorhídrico que empleaban en su producción el sistema de bombonas, procedimientos químicos en desuso en nuestros días.

Estas plantas se instalaron en las viejas construcciones de ladrillo visto pertenecientes a la fábrica de pólvora, emplazadas al pie de la barranca, próximas al actual camino a la Zona Industrial, y que subsistieron aunque en avanzado estado de deterioro hasta hace poco años. Paralelamente funcionaba una planta elaboradora de nitroglicerina y, posteriormente, se comenzó a fabricar sulfato de cobre, subnitrato de bismuto, ácido tartárico, sulfato de soda, sulfato de magnesio, etc. En la elaboración de los productos se utilizaban materias primas importadas: azufre, negro animal, salitre y petróleo (combustible), y nacionales: residuos de la vinificación, mineral de cobre, cal de Córdoba y sal. Los productos elaborados se destinaban al consumo interno y eran llevados hasta el muelle en zorras arrastradas por una pequeña locomotora con rieles decauville.

La dirección técnica de la Fábrica se hallaba a cargo de los señores Luis, Hugo y Carlos Palma: Luis atendía preferentemente las oficinas de Buenos Aires (instaladas en calle Bolívar Nº 375), Hugo era ingeniero civil y Carlos, doctor en química; en tanto José María, padre de éstos y fundador del establecimiento, desempeñaba las funciones de consejero irremplazable.

En los años de la Primera Guerra, los Palma, aprovechando la demanda internacional y el auge de la explotación ganadera de la zona, crearon una nueva industria elaboradora de productos lácteos que se comercializaban hacia Europa a través de la “Granja Blanca”, importante establecimiento base de lo que luego sería “La Vascongada”.

La “cremería”, como se la conocía localmente, comprendía un conjunto de galpones de sencilla construcción en ladrillo y cubiertas de cinc, emplazados en lo alto de la barranca y que actualmente se encuentra en pie, si bien en mal estado de conservación.

Las “filas” de viviendas obreras.

Conjuntamente con el complejo productivo se disponían, en la parte alta de las barrancas próximas a la “cremería”, las filas de casas donde residían los obreros de la Fábrica que, en la década de 1910, alcanzaban un número de doscientos.

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Grupo de trabajadores de “La Diana”. En el centro, Don Jacinto Vandiol, administrador de la Fábrica

En efecto, Don José María Palma, en atención a las condiciones de aislamiento de “La Diana”, realizó la construcción de las casas para sus operarios ocupándose, simultáneamente, del mantenimiento de las mismas y de facilitar el traslado de los niños que residían en el lugar a los establecimientos educacionales situados en la zona urbana de Zárate. Se originaron dos filas de casas enfrentadas separadas, según nos explicaron vecinos del lugar, por un hermoso bosque de acacias, extinguido cuando las emanaciones tóxicas producidas por Meteor quemaron gran parte de esa vegetación. Completaban el conjunto residencial las viviendas de los trabajadores solteros, próximas a la “cremería”.

Eran construcciones sencillas, en ladrillo visto y cubiertas de chapa, con amplias habitaciones comunicadas internamente y patios posteriores. Estaban provistas de servicios sanitarios, agua corriente y luz eléctrica, infraestructura suministrada desde la fábrica, que nos habla de las buenas condiciones de vida e higiene que se pretendió imprimir al barrio. En la fila Nº 1, la primera en construirse, en una vivienda de mayor jerarquía, habitaba el Jefe de Personal de la planta, ubicándose en el otro extremo el Club, que servía de esparcimiento a los trabajadores contando, además, con una biblioteca muy equipada para esos años.

Hoy, esas construcciones, que presentan el deterioro producto del tiempo, continúan cumpliendo sus funciones originales aunque modificadas y adaptadas a las necesidades actuales de sus moradores constituyendo, en conjunto, el Barrio “Meteor”

El “Chalet”

Ubicado en la parte posterior del predio, a continuación de las filas obreras, completaba todo este conjunto lo que en ese entonces llamaban el “chalet”, haciendo referencia a la casa patronal.

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Reunión familiar en el “Chalet”, a principio del Siglo XX. Estaba constituido originalmente por dos edificios independientes que fueron unificados, luego, por Don José María Palma

Era la residencia veraniega de los Palma, familia numerosa compuesta por Don José María, su esposa Ángela Della Valle y sus diez hijos: cinco varones y cinco mujeres. Los varones eran Luis, Carlos y Hugo, que trabajaron en distintos períodos en “La Diana”, Enrique Pascual, que se dedicaba a la administración de campos y José Julio, a cargo de la “Granja Blanca”. Las cinco mujeres eran: Ángela, la mayor, Josefina, Ema, Sara y Celina, casada con el Dr. Julio Rojas Boerr.

Según relatos de Celina Palma de Rojas Boerr, la vida en el “chalet” era, en verano, en familia: se reunían a jugar tenis, al croquet y eran frecuentes las reuniones sociales a las que concurrían, entre otras, las familias Vandiol, Viviani, Roldán Vergés, Odriozola, Burgos.

Luego de atravesar las filas de casas un sendero peatonal, bordeado de naranjos, conducía al mismo. Delante de la fila Nº 1, pasaban los rieles decauville que llegaban a la plataforma, explanada próxima a la casa principal, y por los que transitaba la zorra arrastrada por una pequeña locomotora: el tren de “La Diana”, como lo llamaban. Allí llegaban los proveedores para abastecer al barrio y diariamente abordaban el tren cuando se dirigían a sus tareas Don José María, el administrador Don Jacinto Vandiol, quien también vivía en el “chalet” con su familia, el jefe de personal y capataces de la planta siendo, además, frecuentes los paseos familiares hasta el muelle realizados en tan singular vehículo.

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Don Jacinto Vandiol

Cuando Don José María Palma compró “La Dinamita” la construcción comprendía dos casas muy grandes, de dos plantas separadas por un jardín. A principios de siglo resolvió unirlas conformando un edificio único, acorde a las necesidades de su numerosa familia, dotándola de las máximas condiciones de confort vigentes en la época.

De sobrias líneas italianizantes, con galería posterior, el chalet se hallaba emplazado en un parque perfectamente diseñado con variadas especies arbóreas y montes frutales que, aún hoy a pesar del abandono, lo transforman en un sitio de alto valor paisajístico. Completaban el diseño del parque un espacio con pérgolas, suavemente perfumado con plantas de aromo, existiendo delante de la fachada principal una fuente de mármol con varios picos de agua. Grandes vasos en mármol bordeaban la calle vehicular, dando acceso a la misma una magnifica reja de hierro originalmente colocada en el Plaza Hotel de Buenos Aires y que hace pocos años, misteriosamente, desapareció de su emplazamiento original.

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Un paseo familiar hasta el muelle realizado en el llamado tren de “La Diana”. (Principios del Siglo XX)

La decadencia.

En la segunda década del Siglo XX, la Fábrica alcanzaba una superficie cubierta de 25.000 m2. La capacidad productora de la Sección Primera (ácido sulfúrico, nítrico), podía abastecer por muchos años todas las necesidades del país, dado que las cámaras de plomo de la fábrica de sulfúrico median 4.000 metros cúbicos, podían producir 16.000 kilos de ácido tartárico por año, y estaba montada de manera talque, con poco gasto, se podía ampliar y aumentar la producción. Todo este complejo productivo-residencial funcionó normalmente hasta el año 1928 cuando una separación del patrimonio familiar de los Palma, motivó que la industria se fuera diluyendo, quedando como se dice “en conserva”, hasta 1932.

Es en ese entonces cuando el Ing. Silvestre Solari, yerno de Don José María Palma, se hace cargo del establecimiento y durante unos cinco años lo hace funcionar nuevamente. Pero, debido a las presiones del grupo industrial Duperial, que había instalado una fábrica en Sarandí, “La Diana” debió dejar de producir definitivamente como tal, quedando entonces prácticamente abandonada.

Sería necesario esperar hasta los primeros años de la década de 1940 para que, con otro nombre y otra producción, comenzara una nueva etapa para “La Diana”, siendo Don Carlos Palma el gestor de la misma.

Una nueva etapa.

Como ya lo adelantáramos Don Carlos Palma, uno de los hijos de José María Palma, era doctor en química y había colaborado activamente con su padre en las etapas de máxima producción de “La Diana”.

En los primeros años de la década de 1940 cuando se encontraba trabajando en las minas de San Francisco del Monte de Oro (San Luis), Don Carlos entra en contacto con los propietarios de la Fábrica de óxido de cinc llamada “Cabildo”. Esta utilizaba en su elaboración, fundiéndola, la chapa “langosta” así denominada porque se colocaba cerrando el borde de los campos para que éste insecto no saltara evitando, de esta manera, su efecto devastador sobre los cultivos.

La chapa escaseaba y era necesaria la producción de cinc, tarea que se encomienda entonces a Don Carlos. Este acepta el desafío y en San Luis comienza a trabajar intensamente obteniendo, al cabo de cinco meses, un cubo de cinc electrolítico.

Siendo factible la producción del mismo se constituye entonces, la Sociedad “Establecimientos Metalúrgicos Meteor” que alquila a la sucesión Della Valle-Palma los terrenos e instalaciones de su propiedad, donde funcionó “La Diana”. Se construye, dentro de lo que fue el ámbito de la planta de ácido tartárico, la primera planta de zinc electrolítico de Sud América. Fue designado Director Técnico de la misma Don Carlos Palma, quien fue a vivir al “chalet” adaptándolo a las necesidades del momento y devolviéndole parte de su antiguo esplendor.

“Meteor”. Su evolución

En los años de la Segunda Guerra Mundial, la producción de cinc, ligada a la elaboración del denominado “latón militar” era fundamental para las necesidades de defensa del país. Esta primera planta del país instalada en nuestro Partido comienza a producir a buen ritmo y durante muchos años su producción fue vendida a la Dirección de Fabricaciones Militares, contando con el apoyo brindado por su entonces Director el General Manuel Savio.

Pero al mismo tiempo la implementación de esta planta de cinc electrolítico, determinó la necesidad de absorber los gases sulfurosos que desprendía la calcinación de los minerales de cinc. Sus efectos nocivos comprometían seriamente la vegetación, alambrados y cubiertas de chapas de sus propias instalaciones y de propiedades vecinas, daño menor comparado con los efectos provocados al personal de la fábrica.

Se construyó, entonces, una moderna planta de ácido sulfúrico a base del sistema de cámaras de plomo, anexando a las construcciones existentes un moderno edificio con estructura de hormigón armado y creándose una sociedad anónima “Zárate Sulfúrico”, para su explotación. Este conjunto continuó evolucionando en forma sostenida. La demanda de cinc era cada vez mayor en nuestro país (dado que después de la guerra no se podía importar el mismo) y, por consiguiente, “Meteor” incrementó notablemente su producción llegando a contar con 600 trabajadores.

Amplió sus instalaciones con nuevos galpones similares, en su aspecto formal, a los ya existentes pero construidos con moderna tecnología, construyó, además, enormes tanques de almacenamiento de combustible y ácido sulfúrico y dos nuevas plantas de este producto, una en el año 1953 y otra en 1962, que dieron origen a la absorción de todos los gases que originaba la planta de cinc. Completaban el complejo productivo “Metermic S.A.”, encargada del procesamiento de los barros residuales y la consecuente recuperación de los minerales contenidos en ellos.

Las viejas filas de casas obreras continuaron cumpliendo su función original, en este caso habitadas por familias de este nuevo grupo fabril. Sin embargo, el “Chalet” a partir de la década de 1950 dejó de funcionar como residencia de los Palma, (ligados a “Meteor”), quienes optaron por vivir en la zona urbana comenzando de este modo su lenta e irreversible declinación.

El sitio hoy

En el año 1966 se declara la quiebra de este complejo productivo. Se creó entonces la Cooperativa de Trabajo Zárate Limitada que continuó su producción durante varios años hasta que, finalmente, el Ministerio de Defensa asumió su administración, aunque de hecho la actividad fabril desapareció por completo, hallándose en estado de abandono total desde 1983.

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En octubre de 1988, a raíz del derramamiento de ácido sulfúrico, sustancias orgánicas y cloruro de bario y calcio, que comprometieron seriamente la seguridad de nuestra comunidad, leíamos en el diario “Clarín”: “…Hoy la soledad y el abandono constituyen la esencia de Meteor, más allá de unas treinta viviendas de familias que se han acostumbrado a la fantasmal planta y a sus hasta hace poco misteriosos tanques oxidados…”.

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Estas familias, que continúan habitando las filas de casas obreras en la parte alta de la barranca, confían en regularizar su situación. Quieren seguir en el barrio, donde aún hoy, a pesar del deterioro y abandono, un magnífico paisaje circundante, con variadas y añosas especies vegetales que es necesario defender de próximas agresiones, le confiere un carácter sumamente apacible.

El “Chalet” tampoco pudo sustraerse a esta decadencia y actualmente evidencia un acentuado estado de deterioro que, en atención a sus altos valores arquitectónicos y paisajísticos, reclama una urgente acción de recuperación y puesta en valor que impida su destrucción total.

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Indudablemente, según se desprende de esta evolución histórica arquitectónica, “La Diana” y “Meteor” industrias pioneras cada una en su época, contribuyeron notablemente al progreso y evolución de nuestra ciudad pero, al mismo tiempo, comprometieron en algunos aspectos la calidad ambiental y paisajística del área en que se radicaron.

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Estas fotografías de fines de la década de 2000 ilustran la situación de abandono y deterioro que presenta el histórico “Chalet” y que lo convierten, hoy, en un ejemplo del patrimonio arquitectónico de los zarateños en peligro de destrucción total si no se realizan, en forma urgente, tareas de consolidación

Entendemos que el destino de las plantas productivas es incierto pero es necesario intentar el mejoramiento de las actuales condiciones de habitabilidad de los residentes en las filas de casas, el relevamiento de los deterioros y la consolidación estructural del “Chalet” a fin de evitar su pérdida total y la recuperación del parque en que se halla emplazado.

Arq. Silvia Irene Baccino

Fuente:

“Era una vez… Zárate”/Silvia I. Baccino María Luisa Sorolla. Buenos Aires. 1997

Relatos y testimonios de la Sra. Celina Palma de Rojas Boerr y del Ing. Alfredo Mayer Palma. 1988

El TEATRO ARGENTINO, construido en la década de 1920, se alzaba dominante sobre el resto de las construcciones de la calle Justa Lima. Fue demolido totalmente y, hoy, solo unas pocas fotografías nos permiten recordar la existencia de esta excelente construcción, en la que el estilo italianizante era el lenguaje dominante.

 

EL TEATRO ARGENTINO

 

Las primeras décadas del Siglo XX y, particularmente la de 1920, son altamente significativas en la evolución arquitectónica del pueblo de Zárate, pueblo que recién en 1909  -a poco más de ochenta años de su fundación- adquirió su rango de ciudad.

 

La llegada de los inmigrantes ejerció una influencia decisiva en esta evolución siendo los maestros albañiles, principalmente de origen italiano, quienes perfilaron una nueva imagen urbana que habría de mantenerse, casi sin alteraciones, hasta finales de 1950.

 

En este nuevo paisaje urbano, donde el estilo italianizante era el lenguaje predominante, la calle Justa Lima de Atucha se convirtió en la principal arteria comercial y de paseo. En la cuadra sita a la altura del 300, entre  las calles Independencia y Rómulo Noya se construyó una importante sala teatral, el TEATRO ARGENTINO, propiedad de Don Pedro Albano.

 

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La calle Justa Lima de Atucha en su intersección con la calle Rómulo Noya. A la derecha el Teatro Argentino y a la izquierda Casa Garay

 

 

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La calle Justa Lima de Atucha vista, en sentido a Villa Fox, desde el edificio del Teatro Argentino. Década de 1940

 

Según refiere la publicación periódica “Cien Ciudades Argentinas”, Número 4, de junio de 1927, su construcción “estuvo a cargo del ingeniero constructor don Felipe Tortorelli, profesional zarateño, como también estuvo a cargo de otro zarateño, el artista Señor Eduardo Buscaglia, el decorado de la sala”.

 

La misma, con una capacidad para 1200 espectadores sentados en sus distintos niveles, se convirtió en poco tiempo en el sitio obligado de reunión de los zarateños que asistían a las diversas funciones teatrales y cinematográficas, hecho que nos habla de la destacada vida cultural de nuestra comunidad en ese entonces.

 

El TEATRO ARGENTINO se alzaba dominante sobre el resto de las construcciones de la calle Justa Lima. Respondía a los lineamientos formales de la arquitectura italianizante; un gran arco de medio punto dominaba el paño central de la fachada en coincidencia con el acceso y completaban la composición dos paños laterales de vanos rectos con balaustradas en sus antepechos destacándose, además, las esbeltas pilastras que modulaban verticalmente el frente. Una importante moldura coronaba el edificio presentando en su diseño elementos del repertorio neoclásico como los frontis triangulares, arcos y ménsulas, entre otros ornamentos.

 

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El Teatro Argentino dominaba con sus características arquitectónicas el perfil urbano de la calle Justa Lima de Atucha, que todavía luce el adoqinado en su calzada. Década de 1930

 

Interiormente el amplio espacio de la sala, que inicialmente presentaba trescientas ochenta butacas tapizadas,  se hallaba circundado por tres filas de palcos altos, cuatro palcos avant – scene, la tertulia y una grada con capacidad para 400 personas.

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Los bailes organizados por el Club Central en el Teatro Argentino

 

Años más tarde, promediando la década de 1940, la gran sala de teatro dio lugar  a la pista de baile del Club Central  en la que zarateños y zarateñas bailaban tango y otros ritmos de moda, con la animación de orquestas locales.

 

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El Teatro Argentino en la década de…

 

 

Luego el silencio invadió este espacio. Nuevos propietarios, el paso de los años, la falta de mantenimiento, el deterioro, la imagen de abandono en la calle principal, o tal vez tantas otras cosas, fueron excusas suficientes para su demolición total en las últimas décadas del mismo Siglo XX que lo vio surgir. Hoy sólo unas pocas fotografías nos permiten recordar la existencia de esta excelente construcción y reflexionar sobre la importancia de valorar y defender el escaso patrimonio arquitectónico que nos va quedado.

 

Arq. Silvia Irene Baccino

Fuentes:

 

“Era una vez… Zárate”. Arq. Silvia Irene Baccino / Arq. María Luisa Sorolla. Buenos Aires, julio de 1997

 

Publicación periódica “Cien Ciudades Argentinas”, Número 4, de junio de 1927

 

ZÁRATE, patrimonio de todos

MIRADAS HACIA EL PASADO ZARATEÑO

MIRADAS HACIA EL PASADO ZARATEÑO MIRADAS HACIA EL PASADO ZARATEÑO ADAS HHISTORIA URBANA Y PATRIMONIO DE ZÁRATE

LA EVOLUCION URBANA DEL PUEBLO DE ZARATE DESDE 1827 HASTA 1909

El 31 de enero de 1827 fue  aprobado el “Plano del Rincón de Zárate y Traza del Pueblo de Zárate”, realizado por el Agrimensor Manuel Eguía, quien proyectó una cuadrícula bien definida que comienza con cinco manzanas en el sector de las barrancas y se amplía, superadas las mismas, a diez manzanas de frente paralelas al río por seis de profundidad, dejando cuatro libres en el centro destinadas a la plaza principal, la cual sólo ocuparía una central debido, indudablemente, a la intención de Eguía de lograr que las calles laterales fueran lo suficientemente amplias.

 

En las dos décadas siguientes a su fundación el Pueblo experimentó  un notable crecimiento en atención a su estratégica localización a orillas del Paraná de las Palmas, su puerto natural, la creciente actividad agropecuaria y el incremento significativo de la población careciendo, sin embargo, de parroquia, escuela y otros equipamientos que dificultaban un desarrollo armónico de la comunidad y una total dependencia de Capilla del Señor, distante seis leguas (más de treinta kilómetros) de Zárate y que implicaba un largo recorrido por un territorio con bañados y pantanos debido a la presencia del arroyo de la Pesquería.

Esta situación motivó que, en el año 1853, los vecinos gestionaran ante el gobernador Pastor Obligado la creación del Partido de Zárate, que integraba el Cuartel 2º de Exaltación de la Cruz. Los firmantes expresaban en la parte final del documento elevado a la máxima autoridad provincial:

“Zárate Exmo. Señor ha llegado a su mayor edad, y necesita la libertad de su estado, bajo la mano protectora de su Gobierno. Esta exposición sencilla de los hechos, calma a la vez a éste vecindario demás de 150 familias de la ansiedad en que por tantos años yace; por que está seguro que teniendo V.E. en vista sus antecedentes, será atendido como los demás pueblos de la Provincia.

Reasumiendo nuestra respetuosa petición concluímos expresando, que Zárate necesita Juez natural; necesita Párroco y Cementerio; necesita Escuelas y otra organización. A cuyas exigencias se halla pronto el vecindario a contribuir. Una comisión de su seno quizá arreglaría sus urgencias, y una autorización para su Puerto haría la dicha de este Pueblo por su rápido progreso. Por tanto V.E. suplicamos se sirva acceder a nuestra solicitud, del modo que más tuviese por conveniente. Exmo. Señor.

Firmado: MANUEL EGUÍA, JUAN CASTEX, NICANOR MALDONADO, GREGORIO J. DE QUIRNO, BARTOLO COPELLO, CONSTANCIO SILVANO, MANUEL GARCÍA, MANUEL DE NOYA, PEDRO LANZA, JUAN ROSADO, JUAN RÍOS, MICAELA LIMA, DOMINGO GAITÁN, FERMÍN CAMALLO, C. DEPELICAN GALLARES, VICENTE FERREIRA, LUIS PÉREZ, JULIÁN COLLADO, EUGENIO CONDE, MANUEL PEREIRA, AGUSTÍN SAAVEDRA, MARTÍN DOMATO, JUAN MOENCKEBERG ud KOMMER, DIONISIO SAGASTE, ANASTASIO RAMOS, GREGORIO RAMOS, MARÍA D. LOREA, LEONARDO ARNALDI, JOSÉ OCAMPO, JUAN ARNALDI, BONIFACIO BALVIDARES, JUANA MARÍA ANTA, JUAN C. SPRAGGAN, JOSÉ ANTONIO ANTA, PONCIANO BALVIDARES, LORENZO LANZA, JUAN JOSÉ BARRIOS, VÍCTOR BERGASCO, JOSÉ A. ROMERO, DOMINGO MARTÍNEZ, PEDRO MAGALLÁN, JUAN DE DIOS CASTELLANO, EUSTAQUIO VARELA, ÁNGEL Y. ZINO, AGAPITO LÓPEZ, PEDRO BALVIDARES, RAIMUNDO ZÁRATE, LUIS SALVADORES, RUFINO DE LA TORRE, FELICIANO SAAVEDRA, FRANCISCO MADIE, MANUEL JOSÉ  DE LA TORRE, MANUEL MARÍA DE LA TORRE, GREGORIO A. MOURE.”

El 19 de Marzo de 1854 se crea el Partido de Zárate

En esta fecha el Gobernador firmó el correspondiente decreto que, en su fundamento y artículos 1° y 2°, expresa: “Considerando necesario el Gobierno la creación de un nuevo Partido en la campaña formado del terreno conveniente en el que corresponde actualmente el que se denomina “Exaltación de la Cruz”, y previo informe del Juez de Paz de este y del Departamento Topográfico sobre los límites del nuevo partido y conveniencias de erigirlo: ha acordado y decreta: Artículo 1° Queda erigido en Partido Judicial de campaña, bajo el nombre de Partido de Zárate, el territorio comprendido hasta hoy en el de Exaltación de la Cruz, del que se segrega, en el área de terreno que se encierra en el espacio que tiene por límites al Norte y Nordeste al Río Paraná; al Este la Cañada de la Cruz, desde su unión con el arroyo de la Pesquería; al Sud y Sudeste el mismo arroyo de la Pesquería, desde el punto que atraviesa el camino del Chiquero; al Noroeste y oeste el Río de Areco; y al Sud Oeste una recta que, partiendo del referido punto en que atraviesa el camino del Chiquero al mencionado arroyo de la Pesquería, vaya a unirse a la Cañada del Bagual por la estancia de Gelves y siga su curso hasta encontrar el Río de Areco en el punto llamado Flamenco. Artículo 2° El Departamento Topográfico procederá a la mayor brevedad posible a hacer efectiva la demarcación de límites que se establece en el artículo anterior.”

Corresponde señalar que los límites referidos en el Artículo 1° corresponden solo al sector continental del Partido de Zárate (el sector insular fue anexado a mediados del Siglo XX) y que los mismos fueron modificados por leyes posteriores hasta llegar a la delimitación actual.

Su primera autoridad fue el Juez de Paz Don Gregorio José de Quirno. En abril de 1854 fue sancionada la Constitución del Estado de Buenos Aires y, meses después, se puso en vigencia la Ley de Municipalidades que estableció la elección de municipales a través de comicios. Surgieron, de este modo, las primeras autoridades del Partido de Zárate: Manuel José de la Torre como Procurador; Natalio Matos a cargo de Policiales y anexos; Constancio Silvano en Instrucción Pública, Beneficencia y Culto y Félix Chavarría a cargo de Rentas Municipales, siendo presidente de la Corporación el Juez de Paz Gregorio Quirno.

En su libro “Sobre el nombre de las calles y plazas de Zárate” el Prof. Sergio Robles destaca a Manuel José de la Torre como “figura principal en la segunda mitad del siglo XIX: descendiente de antiguos propietarios de la zona, emparentado con figuras de la historia nacional: era primo de los Saavedra, sobrino del general Miguel E. Soler. Hijo de Rufino de la Torre y de María Cipriana Soler, nació en Buenos Aires en 1830. Vivió el exilio durante la dictadura de Rosas, cuando siendo niño debió partir con su familia hacia la banda oriental.

Creado el Partido de Zárate en 1854 fue el primer procurador municipal (1855). Siendo comandante de milicias tomó participación en la batalla de Cepeda en 1859. Fue presidente de la Municipalidad, Comisionado Municipal durante los sucesos revolucionarios de 1893, juez de paz y presidente del Consejo Escolar. De su matrimonio con su prima Jovita Godoy tuvo varios hijos de los que sobrevivieron dos: Carlos María, que fue intendente municipal y legislador provincial, y Ana María, fundadora y primera presidente de la desaparecida Sociedad Protectora de los Pobres. Falleció el 26 de septiembre de 1913 en la casa que mandara construir próxima a las barrancas sobre la calle Ituzaingó y que sus descendientes donaron para que hoy sea sede del Museo Histórico.”

 

 

 

MANUEL JOSE DE LA TORRE Y SOLER

Poco después de su creación, las autoridades del nuevo Partido encomendaron otra mensura del pueblo de Zárate al agrimensor Manuel Eguía; la misma comprendía 122 manzanas señalando, también en este caso, a la plaza en el centro de las cuatro manzanas tal como lo proyectara originalmente en el año 1827. En ese entonces ya se habían designado los nombres de las calles. Las paralelas al río Paraná de las Palmas se denominaron: Baradero, San Pedro, San Nicolás, Arrecifes, Palmas, Morejón, Zárate, Paraná, Buenos Ayres y Mayo, en tanto que las perpendiculares recibieron los siguientes nombres: Giles, Areco, Pilar, Baradero, Pividal, Anta, Luján, Exaltación, Pesquería, Puerto, Bragado, Chivilcoy y Gral. Pinto.

Plano del Pueblo de Zárate realizado por el agrimensor Manuel Eguía en el año 1855

 

En el año 1855 la población se aproximaba a 1.000 habitantes en la zona urbana y 800 en la rural, presentando Zárate el aspecto de una muy pobre aldea de la campaña bonaerense. Abundaban los ranchos y eran escasas las viviendas de material. Una interesante descripción la realiza Vicente Raúl Botta en su Historia de Zárate (1689 – 1909): “dentro de la periferia urbana comenzaban a levantarse una que otra casa de material, con techo de tejas, el frente chato sin revocar y las ventanas casi al nivel del suelo, algunas con rejas. Abundaban los ranchos, construidos en años anteriores. En el perímetro de lo edificado y en los fondos de las viviendas, hallábanse, en algunos casos, cercados de tuna, palos de sauce o espinillo, tapias de ladrillos que no alcanzaban a un metro de altura. La edificación, dentro de la traza del pueblo y alrededores (cuarteles 3º y4º), apenas alcanzaba a 20 casas de ladrillos y como 320 de paja, según dan fe las estadísticas”

 

Las construcciones de adobe que caracterizaron la imagen urbana del Pueblo de Zárate en las primeras décadas de su evolución eran muy sencillas

Se destacaban en la fachada los vanos de reducidas proporciones en relación a los llenos del muro encalado y el techo fue inicialmente de paja y luego reemplazado por tejas francesas

 

 

Ejemplos de arquitectura ladrillera y poscolonial de la segunda mitad del Siglo XIX, que paulatinamente fueron reemplazando las primeras construcciones de adobe en el pueblo d Zárate

La imagen superior nos muestra el primer edificio municipal (calle San Martín al 300, demolida) y la vivienda de la fotografía inferior se hallaba ubicada en el Bajo, en la calle Aristóbulo del Valle (imagen de la década de 1980)

Según datos del registro estadístico de la provincia de Buenos Aires, correspondiente al segundo semestre de 1855 la edificación dentro de la traza del pueblo y sus proximidades comprendía 20 casas de ladrillo y unas 320 de paja. Por ese entonces no se conocía el alumbrado y las calles de barro se anegaban totalmente en tiempos de lluvia. La parte más densamente poblada se hallaba sobre las calles Morejón (Justa lima de Atucha), Zárate (19 de Marzo), Paraná (San Martín) y Buenos Aires (Roca), entre las del Puerto (Rómulo Noya) y Luján (Belgrano), tal como puede observarse en el plano de la época.

El 3 de julio de 1909 el pueblo de Zárate es declarado ciudad

El mayor impulso del crecimiento de Zárate se produce a partir de la década de 1880 cuando nuestro Partido se ve involucrado en el llamado Proyecto de la generación del ´80 como ciudad puerto del litoral, desarrollándose industrias de elaboración primaria, que se vieron apuntaladas por la llegada del ferrocarril. En ese entonces la población ascendía a 2000 habitantes  en la parte urbana.

La Fábrica de Papel, a principios del Siglo XX

La calle Mazzini (hoy Hipólito Yrigoyen). A la derecha, la Fábrica de Alcoholes de Pascual Varando

En cuanto a la traza urbana poco varió en su conformación con respecto a las anteriores, la diferencia fundamental es que en 1880 la Plaza estaba formada por las cuatro manzanas de 1827, bordeada por dos hileras de paraísos en su perímetro que desaparecieron hacia 1883. La cruzaban diagonalmente dos hileras de paraísos existiendo senderos entre la mencionada arboleda. En años posteriores fueron subastadas tres de estas cuatro manzanas y ello determinó que, hacia fines del Siglo XIX, la plaza tuviera una conformación espacial no muy diferente de la actual

Con la llegada del Siglo XX comienzan los grandes progresos para Zárate. En 1900 la población estimada en la ciudad era de 4900 habitantes y el crecimiento de las actividades productivas y las comerciales portuarias produjeron importantes cambios en la estructura social y urbana.

Se construyó intensamente, se ocuparon los baldíos y se extendió la trama urbana unos 500 metros en forma perimetral al trazado original. Surgió el alumbrado público, el adoquinado de algunas calles, se reglamentó la altura de los frentes y se construyeron importantes casonas de amplias habitaciones y generosos patrios.

En este período se realizó, también, la construcción del muelle del puerto y, al mismo tiempo, se realizó la delineación y trazado del sector de “El Bajo” y se instalaron las primeras grandes industrias con que contó Zárate.

Frigorífico Smithfield (instalado en Zárate en los primeros años de la década de 1900)

Frigorífico “Las Palmas”, el primero de los localizados en el Partido de Zárate en la década de 1880

 

La Iglesia Parroquial en los primeros años del Siglo XX

En los primeros años del Siglo XX Zárate continúa desarrollándose desde el punto de vista urbanístico y arquitectónico, la arquitectura poscolonial da paso a nuevos estilos de líneas italianizantes que fueron posibles con la llegada de los maestros albañiles de origen europeo.

Las imágenes que acompañan esta breve síntesis de su evolución dan cuenta de ello.

 

Banco de la Nación Argentina  (fotografía izquierda) – Esquina de las calles 19 de Marzo y Belgrano (fotografía derecha)

Edificio de la Escuela N° 1, frente a la Plaza Mitre, construido hacia 1906 y demolido en 1943

Imágenes de la calle 19 de Marzo en los primeros años del Siglo XX

 

El Pueblo de Zárate, en atención a su crecimiento y pujanza, es reconocido como ciudad el 3 de julio de 1909 por la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires, por Ley N° 3155 que, también le confería el mismo rango al pueblo de San Fernando. A continuación se transcribe el texto de la referida Ley:

 

 

Artículo 1°.- Desde la promulgación de la presente ley, declárase ciudad al pueblo de San Fernando.

Artículo 2°.- Declárase ciudad al pueblo de Zárate.

Artículo 3°.- Comuníquese al Poder Ejecutivo.

Dado en la Sala de Sesiones de la Honorable Legislatura de la Provincia de Buenos Aires, en la ciudad de La Plata, a primero de julio de 1909

 

Héctor C. Quesada                                                                                 Arturo H. Massa

Arturo Seguí / Prosecretario del Senado                     Carlos Brizuela / Secretario de la Cámara de Diputados

La Plata, Julio 3 de 1909

Acúsese recibo,  y promúlguese el proyecto de Ley adjunto

 

Como lo expresa el historiador Vicente Raúl Botta: “Al cabo de dos largas centurias, el Rincón de Zárate recibía el preciado título de ciudad. No fue en vano el sacrificio de los Zárate al poblar estas riberas y tierras desiertas, ni la contribución que con sostenidos esfuerzos, sangre y sinsabores, dieron nuestros antepasados en beneficio de la grandeza del lugar y generaciones del porvenir”

La preservación del patrimonio arquitectónico

Esta apretada reseña en una fecha tan significativa para la historia de los zarateños, tal como lo es el 19 de Marzo de 1854, tiene por objetivo resaltar que los conjuntos arquitectónicos, testimonios vivos de la capacidad de creación de los pueblos, son elementos de vital importancia en la estructura de una comunidad. Son ellos los que proporcionan las bases que permiten la identificación histórica entre los individuos y las ciudades, ligándonos a un pasado común que condiciona intensamente los hábitos y modos de vida de cada miembro  de la sociedad.

Los edificios y lugares que son parte de nuestra historia local no son solo bienes materiales sino que también confluyen a la espiritualidad. Este patrimonio es una herencia que todos debemos respetar y preservar dado que reafirman la identidad de los zarateños y su esencia cultural.

La mano de los alguno -movidos principalmente por intereses económicos-  suele ser más dañina que el tiempo y destruye, sin vacilar, ejemplos arquitectónicos que son fiel reflejo de épocas y costumbres pretéritas. Pero, también, la desidia y la indiferencia de muchos los hace igualmente partícipes en este proceso de pérdida de identidad.

Uno de los pocos testimonios de la arquitectura poscolonial, que se levantaba en la calle 25 de Mayo entre calles Ituzaingó y Belgrano, fue demolida en los últimos años pese a encontrarse catalogada y localizada en una de las Zonas de Protección Patrimonial de la ciudad de Zárate

Mucho de lo valioso de nuestro patrimonio arquitectónico se ha perdido irremediablemente y solo algunos ejemplos únicos fueron recuperados para nuevas funciones luego de su puesta en valor. Nos espera entonces una ardua como comunidad en la tarea de preservación y rehabilitación del patrimonio arquitectónico de  Zárate, no como simples objetos de conservación o monumentos artísticos sino como integrantes del presente y desempeñando un papel activo en él, ya que no hay nada más anónimo y privado de personalidad que una ciudad que ostenta el solitario rostro de la actualidad.

Arq. Silvia Irene Baccino

Fuentes consultadas

  • “Historia de Zárate (1689 – 1909) – Vicente Raúl Botta. La Plata 1948
  • “Era una vez… Zárate” – Silvia Irene Baccino / Arq. María Luisa Sorolla. Julio de 1997
  • “El Mensajero del pasado” Museo Histórico de Zárate. Edición Digital 7 31 de agosto de 2008
  • “Sobre el nombre de las calles y plazas de Zárate” – Sergio Daniel Robles. Editorial de los Cuatro Vientos. Segunda edición actualizada. Buenos Aires. Diciembre de 2011

 

LA CREACIÓN DEL PARTIDO DE ZÁRATE

 

Marzo es un mes significativo en la historia de los zarateños; en 1854, el día 19 de ese mes, fue creado el Partido de Zárate por Decreto del Gobernador de la provincia de Buenos Aires. Habían transcurrido tan solo veintisiete años desde la formalización del pueblo de Zárate al aprobarse, el 31 de enero de 1827, el plano realizado por el agrimensor

Manuel Eguía.

Se aproximaba el mes de marzo de 1854…

 

En las dos décadas siguientes a la formalización del trazado urbano, dado que el 31 de enero de 1827 se había aprobado el “Plano del Rincón de Zárate y Traza del Pueblo de Zárate” realizado por el Agrimensor Manuel Eguía, el Pueblo había experimentado un notable crecimiento en atención a su estratégica localización a orillas del río Paraná de las Palmas, su puerto natural, la creciente actividad agropecuaria y el incremento significativo de la población.

 

Carecía, sin embargo, de parroquia, escuela y otros equipamientos que dificultaban un desarrollo armónico de la comunidad y ello traía aparejada una total dependencia de Capilla del Señor, distante seis leguas (más de treinta kilómetros) de Zárate y que implicaba un largo recorrido por un territorio con bañados y pantanos debido a la presencia del arroyo de la Pesquería.

 

Esta situación motivó que, en el año 1853, los vecinos gestionaran ante el gobernador Pastor Obligado la creación del Partido de Zárate, que integraba el Cuartel 2º de Exaltación de la Cruz. Los firmantes expresaban en la parte final del documento elevado a la máxima autoridad provincial:

 

“Zárate Exmo. Señor ha llegado a su mayor edad, y necesita la libertad de su estado, bajo la mano protectora de su Gobierno. Esta exposición sencilla de los hechos, calma a la vez a éste vecindario demás de 150 familias de la ansiedad en que por tantos años yace; por que está seguro que teniendo V.E. en vista sus antecedentes, será atendido como los demás pueblos de la Provincia.

 

Reasumiendo nuestra respetuosa petición concluímos expresando, que Zárate necesita Juez natural; necesita Párroco y Cementerio; necesita Escuelas y otra organización. A cuyas exigencias se halla pronto el vecindario a contribuir. Una comisión de su seno quizá arreglaría sus urgencias, y una autorización para su Puerto haría la dicha de este Pueblo por su rápido progreso. Por tanto V.E. suplicamos se sirva acceder a nuestra solicitud, del modo que más tuviese por conveniente. Exmo. Señor.

 

Firmado: MANUEL EGUÍA, JUAN CASTEX, NICANOR MALDONADO, GREGORIO J. DE QUIRNO, BARTOLO COPELLO, CONSTANCIO SILVANO, MANUEL GARCÍA, MANUEL DE NOYA, PEDRO LANZA, JUAN ROSADO, JUAN RÍOS, MICAELA LIMA, DOMINGO GAITÁN, FERMÍN CAMALLO, C. DEPELICAN GALLARES, VICENTE FERREIRA, LUIS PÉREZ, JULIÁN COLLADO, EUGENIO CONDE, MANUEL PEREIRA, AGUSTÍN SAAVEDRA, MARTÍN DOMATO, JUAN MOENCKEBERG ud KOMMER, DIONISIO SAGASTE, ANASTASIO RAMOS, GREGORIO RAMOS, MARÍA D. LOREA, LEONARDO ARNALDI, JOSÉ OCAMPO, JUAN ARNALDI, BONIFACIO BALVIDARES, JUANA MARÍA ANTA, JUAN C. SPRAGGAN, JOSÉ ANTONIO ANTA, PONCIANO BALVIDARES, LORENZO LANZA, JUAN JOSÉ BARRIOS, VÍCTOR BERGASCO, JOSÉ A. ROMERO, DOMINGO MARTÍNEZ, PEDRO MAGALLÁN, JUAN DE DIOS CASTELLANO, EUSTAQUIO VARELA, ÁNGEL Y. ZINO, AGAPITO LÓPEZ, PEDRO BALVIDARES, RAIMUNDO ZÁRATE, LUIS SALVADORES, RUFINO DE LA TORRE, FELICIANO SAAVEDRA, FRANCISCO MADIE, MANUEL JOSÉ  DE LA TORRE, MANUEL MARÍA DE LA TORRE, GREGORIO A. MOURE.”

 

El 19 de Marzo de 1854…

 

El Gobernador firmó el correspondiente decreto que, en su fundamento y artículos 1° y 2°, expresa: “Considerando necesario el Gobierno la creación de un nuevo Partido en la campaña formado del terreno conveniente en el que corresponde actualmente el que se denomina “Exaltación de la Cruz”, y previo informe del Juez de Paz de este y del Departamento Topográfico sobre los límites del nuevo partido y conveniencias de erigirlo: ha acordado y decreta: Artículo 1° Queda erigido en Partido Judicial de campaña, bajo el nombre de Partido de Zárate, el territorio comprendido hasta hoy en el de Exaltación de la Cruz, del que se segrega, en el área de terreno que se encierra en el espacio que tiene por límites al Norte y Nordeste al Río Paraná; al Este la Cañada de la Cruz, desde su unión con el arroyo de la Pesquería; al Sud y Sudeste el mismo arroyo de la Pesquería, desde el punto que atraviesa el camino del Chiquero; al Noroeste y oeste el Río de Areco; y al Sud Oeste una recta que, partiendo del referido punto en que atraviesa el camino del Chiquero al mencionado arroyo de la Pesquería, vaya a unirse a la Cañada del Bagual por la estancia de Gelves y siga su curso hasta encontrar el Río de Areco en el punto llamado Flamenco. Artículo 2° El Departamento Topográfico procederá a la mayor brevedad posible a hacer efectiva la demarcación de límites que se establece en el artículo anterior.”

 

Corresponde señalar que los límites referidos en el Artículo 1° corresponden solo al sector continental del Partido de Zárate (el sector insular fue anexado a mediados del Siglo XX) y fueron modificados por leyes posteriores hasta llegar a la delimitación actual.

 

Las primeras autoridades

 

Su primera autoridad fue el Juez de Paz Don Gregorio José de Quirno. En abril de 1854 fue sancionada la Constitución del Estado de Buenos Aires y, meses después se puso en vigencia la Ley de Municipalidades que estableció la elección de municipales a través de comicios. Surgieron, de este modo, las primeras autoridades del Partido de Zárate: Manuel José de la Torre como Procurador; Natalio Matos a cargo de Policiales y anexos; Constancio Silvano en Instrucción Pública, Beneficencia y Culto y Félix Chavarría a cargo de Rentas Municipales, siendo presidente de la Corporación el Juez de Paz Gregorio Quirno.

 

En su libro “Sobre el nombre de las calles y plazas de Zárate” el Prof. Sergio Robles destaca a Manuel José de la Torre como “figura principal en la segunda mitad del siglo XIX: descendiente de antiguos propietarios de la zona, emparentado con figuras de la historia nacional: era primo de los Saavedra, sobrino del general Miguel E. Soler. Hijo de Rufino de la Torre y de María Cipriana Soler, nació en Buenos Aires en 1830. Vivió el exilio durante la dictadura de Rosas, cuando siendo niño debió partir con su familia hacia la banda oriental.

 

MANUEL JOSE DE LA TORRE Y SOLER

MANUEL JOSE DE LA TORRE Y SOLER

 

MANUEL JOSE DE LA TORRE Y SOLER

 

 

Creado el Partido de Zárate en 1854 fue el primer procurador municipal (1855). Siendo comandante de milicias tomó participación en la batalla de Cepeda en 1859. Fue presidente de la Municipalidad, Comisionado Municipal durante los sucesos revolucionarios de 1893, juez de paz y presidente del Consejo Escolar. De su matrimonio con su prima Jovita Godoy tuvo varios hijos de los que sobrevivieron dos: Carlos María, que fue intendente municipal y legislador provincial, y Ana María, fundadora y primera presidente de la desaparecida Sociedad Protectora de los Pobres. Falleció el 26 de septiembre de 1913 en la casa que mandara construir próxima a las barrancas sobre la calle Ituzaingó y que sus descendientes donaron para que hoy sea sede del Museo Histórico.”

 

El Pueblo de Zárate en tiempos de la creación del Partido homónimo

 

Poco después de su creación, las autoridades del nuevo Partido encomendaron otra mensura del pueblo de Zárate al agrimensor Manuel Eguía; la misma comprendía 122 manzanas señalando, también en este caso, a la plaza en el centro de las cuatro manzanas tal como lo proyectara originalmente en el año 1827. En ese entonces ya se habían designado los nombres de las calles. Las paralelas al río Paraná de las Palmas se denominaron: Baradero, San Pedro, San Nicolás, Arrecifes, Palmas, Morejón, Zárate, Paraná, Buenos Ayres y Mayo, en tanto que las perpendiculares recibieron los siguientes nombres: Giles, Areco, Pilar, Baradero, Pividal, Anta, Luján, Exaltación, Pesquería, Puerto, Bragado, Chivilcoy y Gral. Pinto.

 

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Plano del Pueblo de Zárate realizado por el agrimensor Manuel Eguía en el año 1855

 

En el año 1855 la población se aproximaba a 1.000 habitantes en la zona urbana y 800 en la rural, presentando Zárate el aspecto de una muy pobre aldea de la campaña bonaerense. Abundaban los ranchos y eran escasas las viviendas de material. Una interesante descripción la realiza Vicente Raúl Botta en su Historia de Zárate (1689 – 1909): “dentro de la periferia urbana comenzaban a levantarse una que otra casa de material, con techo de tejas, el frente chato sin revocar y las ventanas casi al nivel del suelo, algunas con rejas. Abundaban los ranchos, construidos en años anteriores. En el perímetro de lo edificado y en los fondos de las viviendas, hallábanse, en algunos casos, cercados de tuna, palos de sauce o espinillo, tapias de ladrillos que no alcanzaban a un metro de altura. La edificación, dentro de la traza del pueblo y alrededores (cuarteles 3º y4º), apenas alcanzaba a 20 casas de ladrillos y como 320 de paja, según dan fe las estadísticas”

 

Se destacaban en la fachada los vanos de reducidas proporciones en relación a los llenos del muro encalado y el techo fue inicialmente de paja y luego reemplazado por tejas francesas

Se destacaban en la fachada los vanos de reducidas proporciones en relación a los llenos del muro encalado y el techo fue inicialmente de paja y luego reemplazado por tejas francesas

Las construcciones de adobe que caracterizaron la imagen urbana del Pueblo de Zárate en las primeras décadas de su evolución eran muy sencillas

Las construcciones de adobe que caracterizaron la imagen urbana del Pueblo de Zárate en las primeras décadas de su evolución eran muy sencillas

 

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Ejemplos de arquitectura ladrillera y poscolonial de la segunda mitad del Siglo XIX, que paulatinamente fueron reemplazando las primeras construcciones de adobe en el pueblo d Zárate La imagen superior nos muestra el primer edificio municipal (calle San Martín al 300, demolida) y la vivienda dela fotografía inferior se hallaba ubicada en el Bajo, en la calle Aristóbulo del Valle (imagen de la  década de 1980)

Ejemplos de arquitectura ladrillera y poscolonial de la segunda mitad del Siglo XIX, que paulatinamente fueron reemplazando las primeras construcciones de adobe en el pueblo d Zárate
La imagen superior nos muestra el primer edificio municipal (calle San Martín al 300, demolida) y la vivienda dela fotografía inferior se hallaba ubicada en el Bajo, en la calle Aristóbulo del Valle (imagen de la
década de 1980)

 

 

Según datos del registro estadístico de la provincia de Buenos Aires, correspondiente al segundo semestre de 1855 la edificación dentro de la traza del pueblo y sus proximidades comprendía 20 casas de ladrillo y unas 320 de paja. Por ese entonces no se conocía el alumbrado y las calles de barro se anegaban totalmente en tiempos de lluvia. La parte más densamente poblada se hallaba sobre las calles Morejón (Justa lima de Atucha), Zárate (19 de Marzo), Paraná (San Martín) y Buenos Aires (Roca), entre las del Puerto (Rómulo Noya) y Luján (Belgrano), tal como puede observarse en el plano de la época.

 

Arq. Silvia Irene Baccino

 

 

Fuentes consultadas

 

  • “Historia de Zárate (1689 – 1909) – Vicente Raúl Botta. La Plata 1948
  • “Era una vez… Zárate” – Silvia Irene Baccino / Arq. María Luisa Sorolla. Julio de 1997
  • “Sobre el nombre de las calles y plazas de Zárate” – Sergio Daniel Robles. Editorial de los Cuatro Vientos. Segunda edición actualizada. Buenos Aires. Diciembre de 2011

El “Bajo” es el único sector amanzanado de la ciudad que llega al río, claramente definido por barreras naturales como la barranca y el Paraná de Las Palmas, y antrópicas, entre ellas, las trazas de los ferrocarriles desactivados, las industrias y el equipamiento portuario. Siempre desempeñó un rol significativo en los orígenes y desarrollo económico y social de Zárate. A través de breves referencias le hacemos conocer aspectos significativos de su evolución urbana y dado que, hoy, es un sector en proceso de transformación solo resta esperar que los proyectos previstos para este legado patrimonial, que hemos recibido y que tenemos la enorme responsabilidad de atesorar para las generaciones venideras, sean respetuosos de sus valores históricos, urbanísticos y arquitectónicos.

El “Bajo” y el Puerto de Zárate

 

Trazado del “Pueblo del Bajo”.

 

La primera traza urbana de Zárate, proyectada en 1827 por el agrimensor Manuel Eguía, comprendía 65 manzanas, abarcando según un plano de 1855 un total de 122. En 1864 fueron agregados a la traza del pueblo 300 varas (259,60 m.) de frente al Paraná de las Palmas, más las correspondientes calles, propiedad de Don Constancio Silvano, caracterizado vecino de la zona que impulsó numerosas obras que contribuyeron al progreso local.

 

Plano del pueblo de Zárate con la incorporación del sector del “Bajo”. Década de 1880

Plano del pueblo de Zárate con la incorporación del sector del “Bajo”. Década de 1880

 

Tres años más tarde, en 1867, la Municipalidad solicitó al Poder Ejecutivo Provincial que el terreno bajo localizado frente a la traza fuese declarado perteneciente al pueblo y que se realizara una mensura del mismo, como paso previo a su delineación y amojonado. Esta tarea fue encomendada al agrimensor Pedro Pico y el 17 de julio de 1874 se elevó al Gobierno Provincial el plano efectuado a fin de gestionar su aprobación solicitándose, al mismo tiempo, autorización para realizar la delineación de la traza y ejido del pueblo del Bajo, invirtiéndose en ello hasta 30.000 pesos.

 

El Puerto

 

La situación de Zárate, a orillas del Paraná de Las Palmas, fue uno de los principales factores en el proceso de formación del pueblo y de su posterior evolución económica y general.

 

Al delinearse la primera traza urbana ya existía una población establecida en las proximidades del río aprovechando las ventajas del puerto natural, uno de los más abrigados de la región litoral dado que estaba protegido por las barrancas por un lado y cerrado por las islas por el otro. El mismo presentaba por ese entonces, un gran movimiento comercial: entrada de arena, palos de sauce, frutas, maderas diversas y otros productos y con el correr del tiempo esta actividad fue intensificándose cada vez más.

 

Al crearse el Partido, el 19 de marzo de 1854, Zárate era uno de los principales mercados de madera en la Provincia de Buenos Aires. Por Ley, de fecha 3 de julio de ese año, se implantó el derecho de importación de productos de las islas por el puerto de Zárate estableciéndose, además, un sistema regular de comunicaciones que aumentó el tráfico fluvial y el movimiento económico local.

 

A fin de favorecer las operaciones portuarias se construyó un muelle muy rudimentario, participando en esta obra los vecinos, dueños de carros y, también, los presos que fueron facilitados por la Comisaría. Complementando la construcción del muelle se realizó el arreglo de la calle de “bajada al Puerto” (Mazzini primero y hoy Hipólito Yrigoyen).

Década de 1910. El muelle municipal en Zárate

Década de 1910. El muelle municipal en Zárate

Cuatro años más tarde, por ley provincial del 21 de octubre de 1858, se dispuso la ejecución de un nuevo muelle acorde a las crecientes necesidades locales, destinándose una partida presupuestaria a tal efecto. En esta oportunidad, se previó el embarque y desembarque de los productos por medio de una pasarela o planchada.

 

En el año 1871, un periódico bonaerense refleja los siguientes conceptos de su cronista sobre la zona portuaria y el pueblo: “… Oculto tras esas barrancas no ofrece al viajero más particularidad que un cómodo muelle, y un edificio que se destaca en la cúspide de su bajada principal. Algunos ranchitos diseminados a uno y otro lado de esta bella posición completan el panorama. Pero apenas se ha dejado atrás, una veintena de las primeras casas, Zárate aparece en toda su plenitud. Espaciosas calles, elegantes edificios, buenos hoteles, alegres quintas, comercio al parecer activo, aunque se nota poca animación en sus habitantes…”.

 

“La esquina sin ochava del Puerto”.

“La esquina sin ochava del Puerto”.

En la década de 1930 se realizaron numerosas obras públicas que cambiaron el perfil urbano en el sector portuario, entre ellas, el reemplazo del viejo muelle de madera que testimonia esta fotografía del año 1908

 

En 1873, el Puerto de Zárate quedó habilitado para el comercio interior como Aduana de segundo orden en el litoral de la Provincia de Buenos Aires. Fueron construidas, entonces, importantes edificaciones de apoyo a la función portuaria, entre ellos, el Viceconsulado Oriental y el Resguardo de Aduana, localizado en la esquina de las actuales calles Molo e Hipólito Yrigoyen.

 

Es este uno de los pocos ejemplos de arquitectura poscolonial o de transición existente en nuestra ciudad y el único en el “Bajo”; el mismo se fue conservando hasta nuestros días, si bien con importantes modificaciones para dar lugar a nuevas construcciones. El edificio del Resguardo de Aduana presentaba el típico esquema de local en esquina, sin ochava y con doble entrada, y una fachada rítmicamente modulada por simples pilastras. El cornisamento muestra, aún, las rejas finamente trabajadas entre pilares. Hasta fines de la década de 1970, un sector de esta centenaria construcción se encontraba en pleno funcionamiento como vivienda y local, aunque necesitado de obras de mantenimiento y restauración.

 

Hoy, el deterioro y abandono total son sus características distintivas; existen propuestas de restauración de un sector de la fachada y la construcción de obra nueva  para usos recreativos y de esparcimiento pero si bien la misma cuenta -desde hace varios meses- con dictamen favorable de la Comisión Municipal de Preservación del Patrimonio Cultural, Arquitectónico y Urbanístico del Partido de Zárate, por motivos no explicitados, no se han iniciado los trabajos a la fecha y ello es motivo de preocupación pues el deterioro se incrementa día a día y la destrucción total de este edificio patrimonial significaría la pérdida de un hito identitario de este sector tan significativo de nuestra ciudad.

 

 

El inmueble fue declarado de Interés Municipal por su valor urbanístico, arquitectónico, histórico y simbólico en virtud de la sanción de la Ordenanza N° 4115/13.

 

La arquitectura doméstica.

La arquitectura doméstica.

 

La arquitectura poscolonial predominó en las edificaciones de uso doméstico construidas en el sector durante el último cuarto del siglo XIX. La misma se caracterizó por mantener algunos de los conceptos básicos de la vivienda colonial, como el de los patios que se suceden y las habitaciones rodeando los mismos, el acceso por un zaguán ubicado en el eje de simetría del conjunto, con una primera puerta maciza y una segunda con rejas muy trabajadas que conectaba con el primer patio. Las rejas artísticas en ventanas y en los arcos de medio punto sobre los mismos y las esquinas sin ochava eran también, características de estas construcciones.

 

Las nuevas actividades radicadas en la zona generaron demanda de vivienda para las familias, básicamente inmigrantes, que se afincaron en el lugar. El “Bajo” se fue poblando de nuevas construcciones que respondían a los lineamientos de la arquitectura italianizante, configurando un espacio urbano que merece ser destacado no sólo por su calidad ambiental, sino también por reunir una serie de tipologías arquitectónicas propias de las primeras etapas de expansión del pueblo. Las fachadas de los principales ejemplos de arquitectura doméstica se estructuraban en basamento, desarrollo y coronamiento, incluyendo elementos del repertorio neoclásico: pilastras lisas apenas insinuadas, aberturas rítmicamente ubicadas, guardapolvos rectos, almohadillado y guardas de molduras en el zócalo, dinteles y coronamiento alternando, en este último, las trasparencias de los balaustres con tramos de parapetos ciegos.

 

La calle Mazzini

La calle Mazzini (hoy Hipólito Yrigoyen)

 

En función de las actividades crecientes que comenzaron a nuclearse en la zona del “Bajo” desde fines del siglo XIX, las autoridades municipales resolvieron realizar el arreglo y ornamentación de la calle Mazzini, desde el muelle municipal hasta la calle 25 de Mayo. A tal fin designó una comisión vecinal, encomendándole la realización de las tareas tendientes a la concreción de las obras proyectadas. Esta Comisión estaba constituida por los Sres. Oscar Molo, Pascual Varando y Mariano Ustariz, todos ellos vinculados a importantes establecimientos industriales y comerciales de la zona: la fábrica de papel, la fábrica de alcoholes y el depósito de cereales respectivamente. El diario “El Debate”, en su edición del domingo 20 de enero de 1901, informa que las obras comenzarían a partir del día siguiente y en su crónica refiere: “…Según los planos confeccionados, la calle Mazzini será transformada en una verdadera avenida. A las veredas se les dará un ancho de cuatro metros a fin de que tengan no solamente comodidad para el tránsito sino también sitio para colocar plátanos a una distancia de ocho metros uno de otro. La calzada quedará de diez y seis metros, ancho más que suficiente para hacer de la calle Mazzini una espléndida avenida. La Comisión por su parte, tiene la mejor buena voluntad y desea terminar la obra a la brevedad posible. Los materiales que sean necesarios para el arreglo de dicha calle serán suministrados por la Intendencia… ”.

 

CALLE MAZZINI

Vista de la bajada al Puerto y la calle Mazzini (hoy Hipólito Yrigoyen)

 

La calle Mazzini (hoy Hipólito Yrigoyen) en la década de 1900

La calle Mazzini (hoy Hipólito Yrigoyen) en la década de 1900

 

La construcción del muelle.

 

Hacia 1908, por Ley Nº 5599, se autorizó al gobierno municipal a construir por su cuenta y a explotar por el  término de cuarenta años un nuevo muelle, que reemplazaría a la pasarela o planchada existente. En ese año, también, se inauguró el servicio de ferry – boat, completándose el trazado del Ferrocarril Central Buenos Aires (luego Urquiza) que se transformó en una barrera física que, en cierto modo, frenó la expansión edilicia del sector en esa dirección.

 

En las primeras décadas del siglo, el puerto alcanzó un importante movimiento de exportación, especialmente en los renglones de carnes congeladas, cueros lanares y vacunos, sebos y demás productos de ganadería.

 

En la década de 1920, y en virtud del movimiento comercial alcanzado, las instalaciones del puerto dejaron de ser funcionales resolviendo, entonces, el gobierno nacional la construcción del nuevo puerto de cabotaje.

 

En la revista “Cien ciudades Argentinas”, del año 1927, encontramos el siguiente comentario: “…Recientemente, el Intendente Municipal se dirigió al Ministro de Obras Públicas de la Nación informándole que habían sido cedidos los terrenos municipales que afectaban la construcción del Puerto. La Dirección de Navegación que proyectó las obras, y bajo cuya dirección se llevarán a efectos los trabajos correspondientes, gestiona en estos momentos la autorización del Ministerio, necesaria para dar principio de inmediato a las obras, las que deberán ser terminadas dentro del plazo más breve posible, para bien de una gran zona de producción bonaerense. La obra fue presupuestada en 573.034,70 pesos moneda nacional y para su instalación el Congreso votó ya una partida de 300.000 pesos…”.

 

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Década de 1940. En primer plano se observan las escalinatas del Balneario Municipal y a continuación los edificios neocoloniales que delimitaban el muelle del Puerto de Zárate, construidos hacia 1930.

Uno de ellos fue totalmente demolido, en la década de 1980, y el otro que aún se conserva si bien con modificaciones en sus fachadas originales, tiene declaratoria de valor patrimonial municipal y provincial por mantener características estilísticas determinadas y por ser testimonio de una época histórica en la que la actividad comercial necesitaba nuevas construcciones de administración y acopio

 

 

El muelle fiscal que ha llegado hasta nuestros días reemplazó, entonces, al viejo de madera construido en 1908. Complementaron la obra los dos grandes galpones, de fachada neocolonial, que servían a las actividades portuarias y se disponían, en forma simétrica a ambos lados del muelle construyéndose, de este modo, el remate visual de la “antigua bajada del puerto” (hoy calle Hipólito Yrigoyen). Uno de ellos fue demolido en 1981, sin contemplar sus múltiples posibilidades de uso que hubieran revalorizado el sector. El otro edificio es utilizado parcialmente en la actualidad, habiéndose realizado algunas modificaciones exteriores que alteraron su fachada de origen.

 

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Por la Ordenanza Nº 3348, sancionada por el Honorable Concejo Deliberante de Zárate con fecha 5 de Septiembre de 2002 y promulgada por el Decreto Nº 276 del 30 de Septiembre de 2002, fue declarado de Interés Municipal el edificio neocolonial sito en el Puerto de Zárate que servía de base a las diversas actividades comerciales y de acopio que allí tenían lugar.

Asimismo por Ordenanza Nº 3481, sancionada por el Honorable Concejo Deliberante de Zárate con fecha 16 de septiembre de 2004 y promulgada por el Decreto Nº 435 del 21 de Septiembre de 2004, se designó al Puerto de Zárate como “Sitio de Interés Histórico y Patrimonial” para el partido homónimo.

Por ley provincial N° 13.861 el predio que ocupa el Puerto de Zárate fue declarado Lugar y Bien de Interés Histórico incorporado al Patrimonio Cultural de la Provincia de Buenos Aires, bajo el marco de la Ley 10.419 y sus modificatorias, fundamentándose tal declaratoria en la conveniencia de rescatar para la posteridad un Sitio Histórico de la Provincia de Buenos Aires vinculado a la defensa de nuestra Soberanía Nacional, donde las acciones conjuntas de las fuerzas militares patriotas y de las milicias civiles se plasmaran en un heroico triunfo por sobre los invasores extranjeros, en épocas del Bloqueo Francés al Río de la Plata y al Río Paraná.

El Departamento de Preservación dependiente de la Dirección Provincial de Patrimonio -Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires- expresa en el informe especialmente elaborado para la declaratoria: “Se valora el Puerto de Zárate por ser el lugar desde donde se defendió la soberanía nacional resistiendo heroicamente los bloqueos e invasiones extranjeras que trataban de imponer la conveniencia de sus intereses económicos, en un momento histórico clave de consolidación de la independencia.

Estos hechos históricos ocurridos en el puerto para la defensa de la soberanía nacional, estuvieron estrechamente relacionados con la ciudad de Zárate y su puerto porque contaron con la necesaria colaboración de civiles de la región para repeler las hostilidades, hecho que fuera reconocido por las autoridades nacionales de ese momento.

El inmueble erigido en el predio del antiguo Puerto de Zárate otorga al lugar valor patrimonial por mantener características estilísticas determinadas y por ser testimonio de una época histórica en la que la actividad comercial necesitaba nuevas construcciones de administración y acopio.”

Arq. Silvia Irene Baccino

 

FUENTES CONSULTADAS:

  • “Era una vez… Zárate” / SILVIA IRENE BACCINO – MARIA LUISA SOROLLA / Buenos Aires – Julio 1997

 

ADOLFO BERÓN. LA GUITARRA DEL TANGO

Finalizando nuestra Mirada sobre los hermanos Berón esta nota está dedicada a Adolfo, el mayor de ellos, quien se hizo popular y alcanzó fama por “cantar” con la guitarra las letras del tango, profundizando en las melodías y dotándolas de emotividad. Su estilo de tocar sin falsos rebusques ni pretendidas resonancias fue siempre dulce y apacible a los oídos del gran público, llegó al alma del pueblo y no ha perdido vigencia.

“Adolfo, continúe siempre con su personal estilo, aguante y no lo abandone porque posee el sentimiento de lo popular y auténtico”

Osvaldo Pugliese

El mayor de los hermanos Berón nació en Zárate el 21 de diciembre de 1915. Su madre, Antonia Iglesias, lo llamó Adolfo Manuel invirtiendo los nombres de su esposo. Pasó su niñez y adolescencia en la casa paterna de la calle Quirno al 1100 (Villa Massoni) con frecuentes escapadas a la quinta de sus abuelos maternos ubicada en Copiapó, donde compartía juegos y aventuras con sus hermanos, sus primos y sus amigos de la época.

Fue su padre quien lo inició en la música, el canto y los bailes nativos, así pudo presentarse en público desde pequeño junto a sus hermanos menores, animando fiestas y bailes populares.

Los comienzos artísticos

Cuando la familia se mudó a Buenos Aires Adolfo, José y Raúl Berón integraban un equipo dirigido por su padre y comenzaron a presentarse en las radios y teatros porteños interpretando un repertorio de temas predominantemente folklóricos que alternaban con algunos tangos de moda.

El servicio militar interrumpió de forma transitoria la trayectoria artística de Adolfo a quien la guitarra le apasionaba mucho más que el canto; no obstante, cuando Raúl comenzó su carrera como cantante en orquestas tangueras, al finalizar la década de 1930, José y Adolfo integraron un dúo que actuó no solo en nuestro país sino también en varias capitales latinoamericanas.

Al iniciarse la década de 1940, José Berón se decidió a incursionar como cantante de tangos, entonces Adolfo conformó un nuevo dúo uniéndose al cantor Oscar Ferrari y, posteriormente, constituyó el conjunto folklórico “Los Troperos”.  También se desempeñó como guitarrista de famosas cantantes tales como Nelly Omar, Chola Luna, Juanita Larrauri y Adelma Falcón (hermana de la célebre Ada) con quien mantuvo un prolongado romance.

En los albores de la década de 1950, Adolfo contrajo matrimonio con Amalia Salminci, de esta unión nacieron sus tres hijos: Adolfo, Amalia y Fernando. Su esposa integraba el grupo fuerte de mujeres que acompañó a Eva perón desde 1946 en sus acciones socio – comunitarias y que, cuando se creó la fundación que llevó su nombre, pasó a desempeñarse como jefa de la sección automotores y como coordinadora de la Escuela de Enfermería de dicha institución.

La Guitarra del Tango

A mediados de la década de 1950 Adolfo creó un conjunto de guitarras y contrabajo con el que alcanzó gran popularidad adoptando un repertorio vinculado principalmente al tango, sin descuidar la interpretación de piezas del folklore argentino y latinoamericano, canciones populares de países de habla hispana y temas internacionales especialmente adaptados por él para su interpretación en guitarra.

En esta última faceta se destacan sus arreglos de “Candilejas” del genial Charles Chaplin, “Vienni sul mar” del maestro Califano, “Ansiedad” de José Saravia, “Un viejo amor” de la dupla Oteo – Bustamante y de “El poeta lloró” de Dino Ramos y Darío Casto, trabajo cuya grabación le valió la obtención de su segundo Disco de Oro en 1965.

La actividad discográfica

En el plano de las producciones discográficas Adolfo Berón fue el guitarrista del tango que realizó la mayor cantidad de grabaciones para los distintos sellos que lo contrataron, con un total de veinte discos de larga duración a más de ocho cassettes y seis compact – disc, cifra que solo alcanzaron otras grandes figuras del tango como Juan D’Arienzo, Aníbal Troilo y Osvaldo Pugliese. Por su grabación del tango “El Abrojito” Adolfo recibió su primer Disco de Oro, en 196…, por las elevadas ventas logradas.

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La Marcha Peronista

Adolfo realizó, además, la primera grabación en guitarra de “La Marcha Peronista” por el año 1972, la que le fuera obsequiada a Juan Domingo Perón con motivo de su regreso a nuestro país y que motivó una serenata dedicada al líder en la residencia de la calle Gaspar Campos. En la oportunidad la célebre marcha fue cantada por Carlos Acuña con el acompañamiento del conjunto de cuerdas de Adolfo, sumándose las voces de Lorenzo Miguel y José Rucci. Berón era amigo personal de ambos dirigentes gremiales al punto que, tras el asesinato de Rucci, Adolfo fue uno de los primeros en acudir a la escena del crimen y en acompañar sus restos mortales a su última morada.

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Su actividad como compositor

 

En su labor como compositor Adolfo Berón se inició desde su juventud, siendo coautor de piezas con Mario Canaro, Vicente Demarco, Juan Tiggi, Moreira, Riveiro y Nicolás Gerardi. Sus temas abarcaron el tango y el folklore, destacándose las milongas “A Don Manuel” (dedicada a la memoria de su padre), “Paso a paso”, “Que me venís con milonga”, “Paciencia será otra vez”, “A punta y hacha” y “Barullo”; las zambas: “La canción del labriego” y “Mi lazo”; los valses “Bendito amor”, “Estrellita feliz” y “Únicamente a ti”, los tangos “Plegaria de un querer”, “Color de gris”, “Cuatro notas a Gardel”, “Soldadito de plomo”, “El tango es azul”, “Corazón de pierrot”, “Un tango para mi pueblo” (dedicado a Zárate), “Mensaje de esquina” y “Siempre amor y tango” (compuesto para su familia).

Asimismo fue autor de la letra y música de la rumba “Soy como soy” que llevara al disco Juan Arvizu. Sus obras fueron cantadas y grabadas por sus hermanas Rosa y Elba, por su hermano José Berón, por Adelma Falcón, por Hugo del Carril y por Jorge Vidal, entre otros notables intérpretes populares.

El café “La Humedad” y el club “El Tábano”

Como vecino tradicional del porteño barrio de Flores, donde residió por décadas desde su matrimonio hasta su muerte, tanto Adolfo Berón como luego sus hijos varones eran habitués de dos clásicos establecimientos de la mencionada barriada: el café “La Humedad” y el club “El Tábano”. En el primero Adolfo solía compartir largas tenidas de truco y billar con quien haría célebre el lugar a través de la canción que le compusiera y lo hiciera famoso: Cacho Castaña.

En el club “El Tábano”, otro de los concurrentes que, a su vez había cumplido funciones policiales en Flores, trascendería a la historia de la política argentina, se trataba de José López Rega.

El precursor del tango junto al mar

Así titulaba su nota del 11 de mayo de 1971, dedicada a Adolfo Berón, el desaparecido vespertino “La Razón”, aludiendo a que el guitarrista junto a su esposa Amalia habían inaugurado – cuatro años atrás –  el primer reducto dedicado al tango de la ciudad de Mar del Plata. Fue precisamente el día 19 de noviembre de 1967 cuando, jugándose por nuestra música popular en un momento muy difícil para la misma, el matrimonio abrió su propio local ubicado en la calle Entre Ríos entre San Martín y Luro, pleno centro de “La Feliz”.

Denominaron al local tanguero: “La Tuerca”, aludiendo a una de las tres grandes pasiones de Adolfo, el automovilismo deportivo, a las que se sumaban las carreras hípicas y, por supuesto, el tango. Por “La Tuerca” desfilaron importantes estrellas como Jorge Vidal, Amadeo Mandarino, Raúl Berón, Paula Gales, Ruth Durante, Roberto Goyeneche y Héctor Mauré, entre otros.

El emprendimiento artístico fue declarado de interés cultural por la Municipalidad de Mar del Plata en 1970 y recibió el premio a la mejor puesta de la música del tango en la temporada veraniega de 1971. Allí realizó su debut marplatense quien se convertiría en uno de los más consagrados artistas del canto argentino: Víctor Heredia.

El gran truco del Boulevard Marítimo

Tras establecerse en Mar del Plata por largas temporadas, Adolfo adquirió un departamento frente al mar en el Boulevard Marítimo Peralta Ramos entre la Avenida Luro y la peatonal San Martín. Otro gran intérprete del tango residía en el mismo edificio durante los veranos, alternando vacaciones con sus actuaciones al frente de su orquesta en los escenarios de la costa atlántica, era el maestro Osvaldo Pugliese.

Berón y Pugliese tenían particular afinidad por dicho juego de naipes por lo cual durante los años setenta todos los veranos organizaban extensos campeonatos de truco en el famoso bar “La Pepita” del citado Boulevard, entre las dieciocho y las veintiuna horas, cita a la que se sumaban conocidos músicos y cantantes de nuestra música como Edmundo Rivero, José Basso, Amadeo Mandarino, Floreal Ruiz, Héctor Mauré, Jorge Vidal y el mismísimo Aníbal Troilo acompañado por su esposa Zita. Los dueños del local aportaban los premios y se ufanaban de la presencia de tan famosos artistas en su bar, lo que aumentaba la concurrencia de público al mismo.

Su trayectoria artística

Al frente de su conjunto de cuerdas, desde mediados de la década de 1950, Adolfo se presentó en la mayoría de las provincias argentinas y en escenarios de Uruguay, Paraguay, Chile, Perú, Ecuador y Colombia, descollando en Medellín, en 1968, con la interpretación de un repertorio compuesto por los temas más conocidos de Carlos Gardel, siendo el tango “Sus ojos se cerraron” y el fox-trot “Rubias de New York” los que alcanzaron mayor repercusión, permitiéndole grabar allí un disco de larga duración con dichos contenidos que fue difundido con gran éxito en los países caribeños.

En Buenos Aires integró los elencos de: “El Rincón de los Artistas”, “La casa de Carlos Gardel” y “La casa de las Hermanas Berón, allá por la década de 1970. En la continuidad de su carrera alternó actuaciones en radioemisoras porteñas y del interior del país y participó de los programas televisivos: “Sábados Circulares” (de Nicolás “Pipo” mancera), “Grandes valores del Tango”, “Domingos de mi ciudad” y “El tango del millón” conducido por Juan Carlos Mareco “Pinocho”. En 1974 Adolfo tuvo su propio show de tango en LR1 Radio El Mundo, programa que se transmitía en vivo desde el estudio mayor de la emisora con la presencia de numeroso público.

El 25 de mayo de 1973, para celebrar el advenimiento de la democracia y el comienzo del gobierno de Dr. Héctor Cámpora, Adolfo Berón junto a Nelly Omar, Virginia Luque y Hugo Marcel – por los artistas del tango – formaron parte de un gran espectáculo de música nacional que se realizó desde un escenario levantado junto al Obelisco de Buenos Aires.

En enero de 1975 al frente de su conjunto de cuerdas Adolfo actuó en el Festival Nacional de Cosquín, compartiendo escenario con las principales figuras del folklore argentino como artista del tango especialmente invitado.

En 1982 Adolfo Berón realizó su última producción discográfica para el sello EMI – Odeón, grabando catorce temas en tiempo de vals, entre ellos: “La flor de la canela”, Amémonos”, La pulpera de Santa Lucía” y “Ansiedad”. Este trabajo póstumo fue reeditado por la grabadora en tres ocasiones en compact-disc para su distribución en Latinoamérica y Japón.

Sus visitas a Zárate

De los hermanos Berón, Adolfo fue el que más frecuentemente visitaba nuestra ciudad para reunirse con familiares y amigos. Gustaba de recorrer sus calles y de detenerse en los bares céntricos para dialogar y comentar experiencias comunes.

Como aficionado a la pesca solía pasar tardes enteras con sus hijos varones a orillas del río Paraná de las Palmas, actividad que repetía durante sus estadías en Mar del Plata donde pescaba por las madrugadas tras terminar sus actuaciones.

Otro de sus pasatiempos pueblerinos predilectos eran las partidas de truco y de póker en clubes sociales locales. Acostumbraba manifestar que cuando se decidiera a terminar su vida artística seguramente volvería a residir en Zárate hasta que Dios lo llamase a tocar la guitarra en el mundo celestial.

El estilo de Adolfo Berón

Siempre se dijo que Adolfo Berón hacía hablar a su guitarra, tal vez por su inclinación a interpretar, principalmente, los tangos cantados  realizando arreglos especiales para los estribillos, lo que permitía el particular lucimiento de su instrumento en fraseos sostenidos y vibratos abiertos, con incisivos punteos en las cuerdas agudas y con hondos bordoneos a través de las graves.

De esta forma llegaba a una tensión emotiva imposible de definir que renunciaba a los virtuosismos efectistas para calar en la seducción del oyente a través del sentimiento musical. Su estilo, que se fue afianzando con el fluir del tiempo, retrotraía a la guitarra española tocada sin púas, puesto que Adolfo nunca las utilizaba a diferencia de otros conocidos intérpretes del instrumento.

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Adolfo se hizo popular y alcanzó fama por “cantar” con la guitarra las letras del tango, profundizando en las melodías y dotándolas de emotividad. Su estilo de tocar sin falsos rebusques ni pretendidas resonancias fue siempre dulce y apacible a los oídos del gran público, llegó al alma del pueblo y no ha perdido vigencia. Solía decir que desde el escenario tocaba para la intimidad, como acercándosele al oído de cada oyente, con el espíritu del músico de serenatas y la calidez del artista de pueblo que establece un diálogo personal con el público, convocándolo al recuerdo y al sentimiento nostálgico y ahondando en la pureza de lo simple y auténtico, lo que nunca se olvida. Por todo ello a Adolfo se lo llamó “La Guitarra del Tango” y con el transcurrir de los años “La Guitarra de América Latina”.

 

Su fallecimiento

Adolfo falleció inesperadamente a los 67 años, el 7 de noviembre de 1982, tras ser atropellado por una moto en la Avenida del Libertador. Los medios de prensa nacionales reflejaron el luctuoso suceso en sus primeras páginas.

Sus restos fueron acompañados por numeroso público y se depositaron el panteón de S.A.D.A.I.C.  del cementerio de La Chacarita. En la ocasión tocaron, en su homenaje, los principales guitarristas del tango el tema “Tinta Roja” con el que Adolfo abría todas sus presentaciones.

Para despedir sus restos hizo uso de la palabra el Dr. Carlos Saúl Menen, de quien Adolfo era amigo personal. El riojano expresó: “…ha muerto un pájaro cantor, un artista del pueblo, pero su música no se apagará jamás mientras una guitarra criolla sea pulsada en cualquier rincón de la Patria. Adiós querido amigo, tu pueblo no te olvidará porque fuiste y serás su artista”.

La muerte frustró la mayor ambición artística de Adolfo Berón: presentarse en los escenarios del Japón, país al que había sido contratado para llevar a cabo una gira de tres meses a partir de febrero de 1983 y para donde había grabado un disco de larga duración con un título por demás significativo “Siempre Amor y Tango”, tal como fue su vida.

Arq. Silvia Irene Baccino

FUENTES CONSULTADAS:

  1. Datos proporcionados por familiares y amigos de Adolfo Berón. Diciembre de 2013

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 15 de septiembre de 2005 fue sancionada la Ordenanza N° 3580 que declara de Interés Municipal el castillo de la estancia “Santa Rosa”, uno de los ejemplos arquitectónicos más significativos del patrimonio zarateño diseñado por el reconocido arquitecto francés Eduardo le Monnier

SANTA ROSA”: EL CASTILLO FRANCÉS LLEGA A NUESTRO CAMPO

Entre las estaciones Lima y Atucha del ferrocarril Mitre, y emplazada en medio de un parque diseñado sobre gustos paisajísticos de la época con especies autóctonas y exóticas, se encuentra “Santa Rosa” la significativa residencia construida a principios del Siglo XX -próxima a la primera de líneas poscoloniales que data de 1870- por Juan Fernández y su mujer Rosa Anchorena.

El casco de esta estancia conocido como el “castillo” -denominación dada por los lugareños en abierta alusión a esta construcción que por su volumen y arquitectura sobresale en relación a otros ejemplos del área rural- fue concebido dentro de la corriente pintoresquista, en su vertiente historicista medieval, a la que el autor incorpora motivos decorativos y ornamentales antiacadémicos.

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La casa presenta los recursos característicos del estilo, con ejes quebrados de composición, trabajos de cromatismo y texturas, composición aditiva de locales, aleros con armaduras de madera ricamente adornados, cresterías ornamentales, delgados fustes de chimeneas y techumbres múltiples entre las que se destaca -como elemento fundamental de diseño- la escalera en una gran torre circular que, a modo de torre feudal, articula el volumen de la capilla con el resto de la composición.

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Este elemento, típicamente francés, es utilizado plásticamente como núcleo simbólico-funcional dado que posee, al igual que los miradores pampeanos, asociaciones defensivas en años en que ya la amenaza indígena había pasado. El repertorio gótico también incluye empinados gabletes con florones, contrafustes y arcos apuntados en la capilla, todos elementos propios del estilo neogótico.

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La construcción es un típico exponente de la arquitectura ecléctica que caracterizó el denominado período liberal en nuestro país, inspirada en la vertiente clasicista de origen francés. Anexa a la casa principal se levanta una capilla de estilo también neogótico compuesta por volúmenes adosados, con cubiertas de pizarra, que rematan en una torre campanario que vincula la capilla con el área residencial.

El lugar fue por varias décadas centro de intensa vida social de la que participaban las principales familias de la zona. Desde 1963, el casco de la estancia -compuesto de dieciocho hectáreas de las poco más de mil doscientas que comprendía la propiedad- pertenece a la Orden de los Hermanos Menesianos por donación que realizara Doña Josefina Rosa Fernández Anchorena, hija y heredera de Juan Fernández y Rosa Anchorena.

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Este conjunto que comprendía las construcciones descriptas y el jardín y parque circundante fue la primera obra de envergadura que realizó el arquitecto francés Eduardo Estanislao Luis Le Monnier desde su llegada a nuestro país, hacia fines del Siglo XIX.

El arquitecto Le Monnier nació en París el 30 de septiembre de 1873. Cursó sus estudios en la Escuela Nacional de Artes Decorativas de esa ciudad, graduándose en 1894. Se trasladó por ese entonces a Brasil donde trabajó en proyectos para edificios públicos de la nueva ciudad de Belo Horizonte y en 1896 llegó a la Argentina, donde comienza una activa labor proyectando obras en la Capital Federal y en la provincia de Buenos Aires. Antes de revalidar su título, en 1905, construye la Iglesia de la Sagrada Familia en Haedo y la casa de Bartolomé Ginocchio, por la que obtiene su primer premio municipal.

De su relación con la compañía “La Bola de Nieve” surgen encargos en Buenos Aires y en Rosario, ciudad a la que quedó fuertemente vinculado. Allí concretó viviendas, comercios y el Jockey Club. En Buenos aires su producción fue muy amplia desde edificios de pocos pisos entre medianeras hasta obras notables, como el Palacio Fernández Anchorena (propietarios en el Partido de Zárate de la estancia “Santa Rosa”) en la Avda. Alvear y que hoy es sede de la Nunciatura Apostólica. Con las construcciones del Banco Uruguayo y las de la firma Bencich armó casi un conjunto urbano dentro de la, por entonces, recién inaugurada Diagonal Norte.

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Sus proyectos también abarcaron talleres, iglesias, restaurantes, sitios de esparcimiento y deportes, dentro de los que se destaca el Yacht Club Argentino. Ejerció su labor docente en la Escuela de Arquitectura (1906-1915) y en la Academia Nacional de Bellas Artes. Este destacado profesional, que cubrió una gran variedad de trabajos y un amplio espectro de repertorios formales, murió en Buenos aires el 13 de abril de 1931.

Arq. Silvia Irene Baccino

FUENTES CONSULTADAS:

CONOCIENDO EL PATRIMONIO RURAL DEL PARTIDO DE ZÁRATE. ESTANCIAS”. Silvia I. Baccino – Sergio D. Robles – María Luisa Sorolla. Colección Historia Urbana y Patrimonio de Zárate. Editorial de los Cuatro Vientos. Buenos Aires, marzo de 2011.

Fotografías: Arq. María Luisa Sorolla

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El 11 de septiembre se celebra el DÍA DEL MAESTRO, fecha establecida en homenaje a DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO en el año 1943, a los 55 años de su fallecimiento. Para recordar la misma compartimos la siguiente investigación, escrita por el Prof. Sergio D. Robles, publicada en el libro “DE ESCUELAS, MAESTROS Y ALGO MÁS…”

 

LA INSTRUCCIÓN EN ZÁRATE

Desde su constitución como pueblo (1827) y hasta la creación del Partido (1854), Zárate careció de escuela pública. La necesidad de contar con un establecimiento de primeras letras, motivó que el 9 de agosto de 1834 un grupo de vecinos -entre los que se encontraba el hacendado y ex juez de paz Rufino de la Torre y Haedo- presentaran un petitorio ante las autoridades en el que expresaban lo siguiente: “La población extensa y que progresivamente se aumenta del pueblo de Zárate en la jurisdicción de este partido –Exaltación de la cruz-carece absolutamente del establecimiento de una escuela de primeras letras. Cuando se delineó este pueblo se separó en su centro media cuadra de terreno destinado para este y otros edificios públicos, y en este mismo terreno existen dos piezas de techos de paja construidas a expensas de este vecindario, las que estando actualmente sin destino, sería del agrado de éste se estableciese la Escuela de primeros rudimentos.” La escuela propuesta por aquellos vecinos no llegó a habilitarse, ya que los tiempos de Rosas no fueron propicios para la difusión de la enseñanza pública en la campaña.

Caído Rosas y ante la inminente creación del Partido de Zárate, se autorizó la instalación de una escuela pública en el terreno asignado a uno de los sectores que comprendían las cuatro manzanas que daban a la calle principal (en medio de la calzada de la calle 19 de Marzo próximo a la Escuela N° 1). Con este propósito, el vecindario, por iniciativa de Constancio Silvano, organizó una colecta para recaudar los fondos necesarios para su construcción. Más de setenta vecinos figuraron aportando dinero, o como el juez de paz Gregorio Quirno, haciendo donación de ladrillos provenientes del horno de su propiedad. El maestro albañil Antonio Iriarte fue el responsable de la construcción del edificio, que fue demolido hacia 1886.

Las clases se iniciaron el 23 de mayo de 1854, en una dependencia de la casa de Don Anastasio Ramos, ubicada en la calle San Martín entre Ameghino y Noya, hasta tanto se completara la construcción del citado edificio escolar. Este establecimiento fue solo de varones y estuvo a cargo del maestro Francisco Rivas. Una escuela de niñas fue habilitada el 19 de julio de 1855, corriendo a cargo de la preceptora María Zorrilla, quien fue reemplazada dos años después por Manuela Alonso.

En 1856, bajo la dirección de Francisco Rivas, se abrió la escuela Elemental de Varones con cerca de 40 alumnos. En ese año, Sarmiento, desde su cargo de jefe del departamento general de escuelas del estado de Buenos Aires, visitó Zárate en el mes de abril quedando en evidencia, de su inspección, la precaria preparación intelectual de los maestros.

En noviembre de 1871, el Director de Escuelas de la Provincia, Eduardo Costa, informaba al Ministerio de Gobierno que Zárate solo tenía una escuela de varones.

En 1877 se creó la Escuela Elemental de ambos sexos ubicada en la calles Ituzaingó esquina 25 de Mayo, propiedad de Gorgonio Quiroga, con 101 niñas y 138 varones.

En 1879 funcionaban en todo el Partido tres escuelas públicas oficiales: la de varones bajo la dirección del preceptor Félix Necchi; la de niñas a cargo de Juana González de Silvano, teniendo como ayudante a su hermana Celestina, que funcionaba en el local ubicado en la calle Victoria (hoy Rómulo Noya) que perteneció a Constancio Silvano, ya demolido, y la rural a cargo del maestro español Florestano Andrade. Celestina González fue nombrada directora en 1883 de otra escuela que se creó y funcionó en la calle Justa Lima de Atucha, entre Rómulo Noya y Ameghino.

En 1904 se resolvió que las escuelas fueran nuevamente de varones y niñas por separado. A la escuela de varones se le asignó el N° 1 (Ituzaingó y 25 de Mayo), estando a cargo de José Cassagne, y a la de niñas el N° 2 (Rómulo Noya y San Martín) estando dirigida por la Sra. Luisa Hernández de Guerrero. Esta situación duró poco tiempo, ya que al año siguiente, en 1905 las escuelas volvieron a ser mixtas. En julio se fusionaron ambas escuelas, pasando a funcionar en el nuevo edificio frente a la Plaza Mitre, con la denominación de Escuela N° 1 con dirección libre a cargo de Luisa Hernández y el ex director de la Escuela N° 2 Eladio Carranza quedó como maestro de 5° grado y el resto del personal en sus respectivos grados.

La Escuela N° 1 frente a la Plaza Mitre

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Alumnos de 5° Grado en el viejo edificio de la Escuela N° 1, en el año 1924

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Por aquel tiempo funcionaban además varios establecimientos educativos particulares como el Hispano Americano ubicado sobre la calle Justa Lima, que dirigió Omar Desbats, primero en la casa de Juan Ibar y desde 1888 en las instalaciones de la Sociedad Francesa, y los colegios Internacional Católico, a cargo de Eladio y Pastor Carranza, San Luis, el de la Sagrada Familia, fundado el 5 de marzo de 1906 y el Internacional Católico, en 19 de Marzo y Noya, a cargo de Eladio A. y Pastor Carranza. En este último, por iniciativa del párroco Chacón, se proporcionaba enseñanza nocturna gratuita a los hijos de obreros y adultos pobres.

El 16 de agosto de 1905 comenzó a funcionar la Escuela N° 2 rural inferior mixta en la colonia Atucha, a 23 kilómetros de la cabeza del Partido, ubicada en el cuartel V y a dos kilómetros de la estación Atucha. La construcción era de ladrillo y barro con dos habitaciones y la dirección estaba a cargo de Amelia Álvarez de Ihlen.

En 1907 comenzó la inscripción en la Escuela Complementaria para los cursos de 5° y 6 grado, y en ese mismo año se creó la Escuela N° 12 Nocturna de Mujeres, la primera de la provincia de Buenos Aires que impartió instrucción a mujeres obreras analfabetas.

El Censo y Digesto Municipal publicado en 1908 nos brinda información sobre los distintos tipos de establecimientos que funcionaban en el distrito por aquella época:

  • La “Complementaria” de enseñanza superior, cuyos certificados de estudios habilitaban para el ingreso a los establecimientos de instrucción secundaria, normal y especial.

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VI Grado Complementaria. Año 1908

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Alumnos de 3° Grado “B” en el patio del actual edificio de la Escuela N° 1. Año 1951

  • La escuela de “Adultos”, única en la provincia y fundada por las conducciones fabriles del distrito, cuyos establecimientos industriales utilizan la mano de obra femenina.

  • La de “Escalada” a dos cuadras de la estación del Tranway Rural a vapor, fundada en edificio propio sobre terreno donado por el vecino don Manuel Balvidares.

  • La de “El Tatú” edificada igualmente sobre terreno donado por Juan Antonio Fernández.

  • La “N°18” construida sobre tierras que donó Lorenzo Mindurry.

  • La del “Puente de la Pesquería” en local arrendado.

  • La del “Campo Aguilar” N° 15 en edificio propio, obtenido por cesión gratuita del vecino Sixto Aguilar.

  • La de la “Estación Areco”, cerca del arroyo de igual nombre, en campo cedido por Florencio Atucha.

  • La “N°19” en campos donados por Carlos M. de la Torre”.

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Primera promoción de la escuela Normal Popular de Zárate (Provincial). Año 1917

De pie, de izquierda a derecha: Elvira Scornelli (Campana), Orealis Urruty, María Elena Vázquez, María L. Forgues, Emilia Fraga, Ana Cistoldi, Lucecia Zárate.

Sentadas en el centro: Directora Luisa Garibaldi de Boerr, Vicedirectora Josefa Días de Vázquez, Julia Alonso, Amanda Borrá y Celmira Domínguez

Respecto a los establecimientos públicos de educación media, de jurisdicción nacional, Zárate no los tuvo hasta 1943. La creación del Colegio Nacional dio respuesta a una necesidad que reclamaban los vecinos. En efecto, el 25 de febrero de 1943 el presidente de la República Ramón S. Castillo firmaba el decreto de creación del Colegio, fruto de largos esfuerzos que se iniciaron en 1936, cuando por iniciativa del entonces diputado provincial Dr. José María Guerci y de los legisladores nacionales Samuel Allperín, Miguel Osorio y Luis Grisolía se presentó el proyecto para su creación. Poco después, en junio de 1937 se constituyó una comisión Pro-creación del Colegio Nacional que estuvo integrada por José María Guerci, Rafael Roldán Vergés, Pedro Gigena, Mateo S. Olmos, Luis Guerci, Antonio Gallesio, Antonio Gassó, Miguel Bertero, Agustín Melillo, Pedro H. Guerci, Julio Rojas Boerr, Enrique Pécora y otros.

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Promoción del Colegio Nacional de Zárate

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Cuerpo docente del antiguo Colegio Nacional

Los esfuerzos no fueron en vano, ya que firmado el decreto de creación, se inauguraron sus clases el 21 de mayo de 1943 siendo su primer rector el Dr. Edmundo Guido, secretario Amadeo Tambussi, auxiliar de Secretaría Manuel Tapia y el cuerpo de profesores integrado por Pedro Gigena (Geografía), Dr. Arturo W. Hotton (Inglés), Dra. María Aurelia Tornese Ballesteros de Guerci (Castellano), María Rosa Nadaud (Francés), Dra. Amalia Puidarrieux (Historia), Alberto Gauthier (Historia), Ing. Atilio Pasqualini (Matemática), Edith Hotton de Guerci (Música), Edith Carlota Ceriotto de González (Dibujo) y Sara Eufemia Bou de Vigroux (Dibujo Lineal). Completaban aquel primer plantel los celadores María Esther Richieri, Inés Cafferata y Jorge A. Olmos y el siempre recordado Pepe Caivano, el portero y… algo más, que en su juventud supo jugar en un equipo de fútbol de la primera división.

Llegado Perón a la presidencia, la enseñanza se volcó a una formación más técnica con la intención de fortalecer la política industrialista del gobierno; por esta razón se crearían en Zárate el Colegio Industrial (1947) y las escuelas de capacitación Obrera (1948) y Profesional de Mujeres (1953), antecedentes de las Escuelas Técnicas N° 3 y N° 2 respectivamente.

FUENTES CONSULTADAS:

  1. EFEMÉRIDES ZARATEÑAS del Siglo XX. Prof. Sergio Daniel Robles. Ediciones EL DEBATE. Zárate. 1° Edición / Julio de 2003

  1. DE ESCUELAS, MAESTROS Y ALGO MÁS…” Sergio Robles – Isabel Hernando de Pelloli – Silvia I. Baccino – María Luisa Sorolla. Colección Nuestra Historia / Publicaciones del Museo Histórico Quinta Jovita y el Archivo Histórico de la Municipalidad del Partido de Zárate

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El 4 de septiembre de 1910 se inauguró en la Plaza Mitre de Zárate el monumento a Leandro N. Alem, obra del escultor español Manuel Basterra

 

EL MONUMENTO A LEANDRO N. ALEM

 

Leandro Nicéforo Alem nació en Buenos Aires en 1841 y muy joven aún, en 1865, abandonó sus estudios de derecho para marchar como voluntario a la sangrienta guerra que la Argentina estaba librando con el gobierno paraguayo de Francisco Solano López.

De regreso del conflicto, Alem se reincorporó a sus estudios, graduándose y dedicándose al mismo tiempo a la política, que fue la absorbente pasión de su vida. Demócrata y antiautoritario, en 1868 se unió al Partido Autonomista de Adolfo Alsina, donde pronto se destacó por sus dotes oratorias y el espíritu incisivo que mostraba en los debates públicos de la época. Elegido diputado provincial no tardó en ocupar escaños de diputado y senador en el Congreso Nacional.

Después de pasar unos años alejado de la política, organizó en 1890 un levantamiento armado contra el entonces presidente Miguel Juárez Celman, que se vio obligado a abandonar el poder. Fue entonces cuando Alem promovió la fundación de la Unión Cívica Radical, partido muy importante en la posterior evolución política del país.

Desde aquel momento, Alem fue considerado con propiedad como un verdadero tribuno del pueblo. Ante el estado de corrupción reinante, en 1893 inició una nueva insurrección en la que fracasó. Decepcionado por el alejamiento de muchos de sus partidarios se suicidó en Buenos Aires el 1° de julio 1896, en un gesto que conmovió al país.

Dejó una última carta, escrita el día de su muerte, que es conocida como su testamento político y que en su texto tiene la frase con la que se lo recuerda: “He terminado mi carrera, he concluido mi misión; para vivir estéril, inútil y deprimido es preferible morir. Sí, ¡Que se rompa pero que no se doble! Entrego decorosa y dignamente lo que me queda, mi última sangre, el resto de mi vida. Entrego, pues, mi labor y mi memoria al juicio del pueblo, por cuya noble causa he luchado constantemente”.

 

En palabras de Félix Luna “Hijo de un hombre de acción de Rosas fusilado después de Caseros, Alem infundió  a su Partido las tensiones de su atormentado espíritu. Para el pueblo común, era la contrafigura de los próceres del régimen: pobre, austero, principista, incapaz de acuerdos o flexibilidades; marcaba de modo tajante la acusación contra un sistema que si bien había promovido la prosperidad del país carecía de articulaciones éticas por su idolatría al progreso y el sensualismo de su estilo.”

 

 

El monumento en Zárate

 

Frente a su desaparición la comunidad zarateña pensó en perpetuarlo en el bronce para las generaciones futuras.

 

En tal sentido, el historiador Vicente Raúl Botta, en el artículo publicado en el diario “El Pueblo” del 21 de marzo de 1980, refiere: “A los pocos años de la muerte de Alem, el 24 de marzo de 1909 el Municipio de Zárate recibía la siguiente solicitud: Manuel Basterra (escultor) con estudio en Bilbao (España); domiciliado en esta Capital en el hotel Castilla, Avenida de Mayo 1112 (Buenos Aires) se presenta respetuosamente ante el Sr. Intendente y expone que teniendo conocimiento que la Municipalidad de Zárate tiene el propósito de levantar un monumento que perpetúe la memoria del Dr. Leandro N. Alem viene a solicitar por nota que se le acuerde la ejecución de ese monumento, presentando el siguiente proyecto: El pedestal lo constituirá un peñasco de forma irregular, agrandado en su base. Cerca de la peña de entre un montículo de tierra formando todo ello parte del pedestal, surgirá un roble tronchado a altura conveniente, con la parte tronchada pendiente del tronco

 

En la parte más alta del peñasco aparecerá la figura del gran caudillo, de pie en actitud de hablar, vestido con su indumentaria característica. En la mano izquierda sostendrá el sombrero de copa, cuyo brazo estará naturalmente caído sobre el costado. Con la mano abierta y vuelta hacia afuera, cuyo brazo un poco inclinado hacia abajo, mostrará el roble tronchado y caído a sus pies.

 

El infrascripto cree que ésta es la mejor forma de expresar la voluntad inquebrantable del gran caudillo radical. La altura total del monumento será de cinco metros: de éstos tres corresponden al pedestal y dos a la figura que lo coronará. La base y el pedestal serán de mármol blanco y la figura de bronce. El costo total de la obra, incluso la colocación en el lugar que al efecto se designe, será de (20.000) veinte mil pesos moneda nacional de curso legal. El infrascripto se compromete a entregar la obra terminada para la fecha del Centenario Argentino”.

 

El pedido pasó al H. Concejo Deliberante y en sesión del 15 de abril de 1909 fue aceptado y aprobado en todas sus partes, para que el monumento se ejecutara. Rubricaron esta resolución, su presidente, Luis Guerci y los concejales J. B. Matteri, L. Magallanes, A. Guidi y D. Azaro. Era intendente municipal Domingo G. Palacios  y secretario Pedro H. Guerci.”

 

 El 4 de Septiembre del año 1910, con motivo de la celebración del Centenario de la Revolución de Mayo de 1810, se inauguró el conjunto escultórico en homenaje al tribuno Leandro N. Alem localizado en la Plaza Mitre, frente al palacio municipal,  por iniciativa del entonces Intendente del Partido Don Domingo Palacios y del Presidente del Honorable Concejo Deliberante Don Luis Guerci.

Dada la fecha de su emplazamiento este expresivo monumento fue uno de los primeros levantados en el país en homenaje a Alem y constituyó una innovación artística para el momento de su inauguración, no hallándose demasiados ejemplos de igual envergadura dedicados al caudillo radical. También significó una osadía política de Don Luis Guerci pues, por entonces, tanto el gobierno nacional como el provincial no representaban el pensamiento político radical.

 

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El monumento a Alem, años después de su inauguración. Las enredaderas cubrían entonces el basamento de mármol, obra del escultor Manuel Basterra

Paradójicamente, dos meses más tarde Guerci mudó al conservadorismo y se convirtió en uno de sus más poderosos dirigentes bonaerenses, ocupando la Intendencia Municipal de Zárate, además de otros importantes cargos legislativos y funciones partidarias, llegando a protagonizar la escena política local y seccional por más de cuatro décadas consecutivas.

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El viejo Palacio Municipal en la década de 1910. Frente al mismo fue emplazado el conjunto escultórico en homenaje a Leandro N. Alem

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La plaza Mitre en el año 1921. Se distingue el basamento de mármol monumento a Alem.

Este conjunto escultórico y estatuario, de audaz propuesta estética para su época, posee valores históricos, simbólicos y artísticos.

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La Plaza Mitre y el monumento a Leandro N. Alem. Década de 1940

Históricos por cuanto Leandro N. Alem fue un personaje clave para la fundación del Partido Radical que aglutinó una de las fuerzas políticas más importantes del país y cuyo civismo y trayectoria ha sido reconocida por los hombres y la historia.

Simbólicos en cuanto sintetiza esta composición la impetuosidad y actitud frente a sus ideales en un momento particular de la historia argentina, manifestado por la forma en que está implantado en el espacio de la plaza.

Artísticos por cuanto el escultor  supo componer este conjunto con materiales nobles como lo son el mármol para el basamento y el bronce para la imagen, estático y perenne uno, dinámico y terrenal otro, a los que supo modelar artísticamente para representar también las características de la personalidad apasionada y expresiva imprimiéndole los propios ideales del modelo escultórico.

En atención a los valores patrimoniales señalados el mismo fue declarado, por la Ley N° 13.760, Bien de Interés Histórico Artístico, definitivamente incorporado al Patrimonio Cultural de la Provincia de Buenos Aires, como lo establece la Ley provincial N° 10419/86 y su modificatoria la Ley N° 12739/01.

 

Arq. Silvia Irene Baccino

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FUENTES CONSULTADAS:

 

  1. EL PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO DE ZÁRATE / Comisión Municipal de Preservación del Patrimonio Cultural / Municipalidad de Zárate. Marzo de 1988
  2. “EFEMÉRIDES ZARATEÑAS del Siglo XX.  Prof. Sergio Daniel Robles. Ediciones EL DEBATE. Zárate. 1° Edición / Julio de 2003

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El 1° de septiembre de 1991, como fruto del trabajo de un grupo de personas e instituciones convocadas por la Municipalidad a principios de enero de ese año y luego de varios meses de intenso trabajo, quedó inaugurado el Museo Histórico de Zárate en el edificio de la antigua estación del ferrocarril Urquiza

 

 

EL MUSEO EN LA VIEJA ESTACIÓN DEL URQUIZA

 

El edificio de la estación Zárate Alto del Ferrocarril Urquiza

 

En el año 1880 Zárate era un pueblo con gran actividad comercial y saladeril. Un fuerte flujo de mano de obra inmigrante duplicó su población y cambió la fisonomía de sus calles. En 1885 llega a Zárate el ferrocarril Buenos Aires al Rosario (luego Bartolomé Mitre) y tres años después, el 27 de julio de 1888, lo hace una nueva línea  – de tracción a sangre – que partía de la estación Chacarita (Buenos Aires) llegando a Zárate en el kilómetro 94,448 donde se emplazó la primera estación. Eran tranvías cubiertos arrastrados por una yunta de caballos que se cambiaban a la llegada de determinadas estaciones.

 

Poco después este “tranway” fue reemplazado por pequeñas locomotoras a vapor denominándose, a partir de 1897, “Tranway rural a vapor”, empresa argentina creada por Federico Lacroze que luego pasó a llamarse Ferrocarril Central Buenos Aires y, más tarde, Ferrocarril General Urquiza.

 

El impulso más significativo para esta línea se produjo en 1908 con la inauguración del servicio de ferry-boat, que realizó el enlace de la Mesopotamia con Buenos Aires, motivando en Zárate la construcción de una nueva estación. La misma, denominada “Zárate Alto”, se convirtió en punto principal de transferencia de cargas y viajeros, muchos de los cuales se radicaron definitivamente en Zárate atraídos por las posibilidades laborales que ofrecía el Frigorífico Smithfield, inaugurado por ese entonces.

 

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Tarjeta postal – Estación del F. C. C. B. A

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Leemos en el texto de la fotografía: “RECUERDO DE LAS MANIOBRAS DE ENTRERIOS. EL R.2 DE ARTILLERIA EN ZÁRATE EL DÍA 9 DE ABRIL DE 1914 EN VIAJE A GUALEGUAY”

 

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ESTACIÓN F.C.C.B.A. Y ENTRERRIANO EN ZÁRATE. OCTUBRE 28 DE 1910

 

Este rol destacado de la estación de Zárate implicó la construcción de un importante edificio localizado en el eje de la calle Alem, que constaba de las dependencias ferroviarias propiamente dichas y de la casa del jefe. De carácter simétrico, la fachada muestra un interesante trabajo de almohadillado y cornisamento presentando, en cambio, el sector de la vivienda un aspecto formal netamente diferenciado en el que predomina el ladrillo visto.

 

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Vista de la estación ZARATE ALTO hacia Villa Fox. Década de 1930

 

En las décadas siguientes se incrementó el crecimiento industrial de Zárate y ello produjo un importante progreso en su aspecto edilicio. La actividad del puerto era muy intensa y el Ferrocarril Urquiza continuó siendo el medio más eficiente para el transporte de cargas a través del río Paraná y su delta. Esta situación se mantuvo hasta la década de 1970 cuando la construcción del Complejo Ferrovial Zárate – Brazo Largo requirió un nuevo trazado para las vías y la necesidad de relocalizar la estación.

 

Al habilitarse el referido Complejo el puerto de Zárate perdió actividad y el edificio de la estación Zárate Alto quedó desafectado de su uso original.

 

La  creación del Museo

 

El Museo de Zárate surgió a partir de una convocatoria del Municipio a la comunidad, a través de sus entidades representativas. La primera reunión se realizó el 27 de febrero de 1991, estando  presentes en aquella y posteriores reuniones funcionarios del Departamento Ejecutivo Municipal (entre ellos el profesor Manuel García Blanco, Director de Deportes y Turismo; la Arq. Silvia Irene Baccino, Directora del Plan Regulador, y la Arq. María Luisa Sorolla, Directora de Obras Particulares) y miembros de la Unión de Entidades Zarateñas, del Centro de Comercio e Industrias, de la Liga de Propietarios de Bienes Raíces, de la Comisión Municipal de Preservación de Patrimonio Cultural, Arquitectónico y Urbanístico del Partido de Zárate, de la Junta Municipal de Investigaciones Históricas, del Centro de Arqueología, del Centro Entrerriano y personal ferroviario.

 

Por gestiones municipales se había logrado la cesión precaria de la estación “Zárate Alto” del ferrocarril Urquiza a fin de destinarla a sede del Museo a crear. La tarea principal de la Comisión Pro -Museo, el antecedente de la actual Asociación Amigos del Museo de Zárate, fue la de restaurar el edificio y recuperar su entorno que, por ese entonces, presentaba un alto grado de deterioro y abandono en cuanto a su cuidado y mantenimiento.

 

 

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El edificio de la estación ZÁRATE ALTO DEL Ferrocarril Urquiza luego de su puesta en valor para albergar la primera sede del MUSEO HISTÓRICO DE ZÁRATE, desde el 1° de setiembre de 1991 hasta el 28 de junio de 1996

En tan solo seis meses fue realizada la puesta en valor del edificio y ello permitió que el 1º de septiembre de 1991 el Intendente Municipal Dr. Aldo Luis Arrighi inaugurara oficialmente el Museo Histórico de Zárate, designándose a la Arq. María Luisa Sorolla como directora del mismo.

Mientras el Museo Histórico funcionó en el edificio de Mitre 1000 se realizaron diversas muestras que contaron con una importante participación comunitaria. Fruto de la misma fueron las exposiciones: “Evolución Histórica, urbana y Arquitectónica” (Septiembre de 1991); “75° Aniversario de la Capilla de Villa Fox” (Octubre de 1991); “Aquellos Carnavales del Ayer” (Febrero de 1992); “La Salud y los Zarateños” (Diciembre de 1992); “El Arsenal de Zárate, 120 Años de Historia” (Abril de 1993); “50 Años del Colegio Nacional de Zárate” (Mayo de 1993); “…Y llegaron los inmigrantes…! (Septiembre de 1993); “Luz, Cámara…el Espejo y la Imagen de la Memoria” (Marzo de 1994); “Dónde veraneaban los Zarateños?” (Noviembre de 1994); “Los Zarateños en la Escuela” (Septiembre de 1995)

 

 

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Las fotografías testimonian los primeros años del MUSEO HISTORICO DE ZÁRATE  en la estación del ferrocarril Urquiza

 

 

Arq. Silvia Irene Baccino

 

 

Fuentes:

 

“EFEMÉRIDES ZARATEÑAS del Siglo XX”. Sergio Daniel Robles. Ediciones EL DEBATE. Zárate, julio de 2003

 

“El Museo y sus diez años” Museo Histórico de Zárate. Editado con el auspicio de la Asociación Amigos del Museo de Zárate.  Septiembre 2001

 

 

 

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El 19 de agosto de 1999, por Ley 12.333 de la legislatura bonaerense, el edificio que ocupa el Museo Histórico de Zárate Quinta Jovita es declarado Monumento Histórico Provincial y Patrimonio Cultural de la Provincia de Buenos Aires

 

LA QUINTA JOVITA

LA FAMILIA PÉREZ DE LA TORRE

La Quinta Jovita -sede definitiva del Museo Histórico de Zárate- perteneció a una de las más antiguas y tradicionales familias de la zona, que tiene su origen en el matrimonio formado por don Rufino de la Torre y Haedo con doña María Cipriana Soler y Otálora, hermana del general Miguel Estanislao Soler y nieta de José Antonio de Otálora. De esta unión nacieron los siguiente hijos: Dolores, Alcira, Matilde, Juana, Felipa, Trinidad, Marcelina, Estanislao, Rufino, Julio, Manuel José, Eduardo y Manuel María.

Manuel José de la Torre y Soler (1830-1913) fue el propietario inicial de esta residencia, haciéndola construir en honor a su esposa Jovita Godoy y Soler, con quien se casó a los veintitrés años. Creado el Partido de Zárate, el 19 de Marzo de 1854, Manuel José ocupó un lugar destacado en la vida política local. En efecto, fue el primer procurador de la Municipalidad de Zárate en el año 1856 y contribuyó, además, a la realización de una vastísima obra de gobierno desde los distintos cargos públicos y privados que desempeñó durante casi medio siglo: presidente del Consejo Escolar, Juez de Paz durante varios períodos, Comisionado Municipal y Comandante Militar del Partido.

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Manuel José de la Torre y Soler en los jardines de la Quinta Jovita. Década de 1900

Solo dos de los varios hijos de su matrimonio con Jovita sobrevivieron, fueron ellos: Carlos María (1862-1927) quien fue Intendente Municipal en 1897-98 y presidente del Concejo Deliberante en varios períodos, casado con Luisa Condomí Alcorta y sin sucesión, y Ana María Mercedes Jovita (1867-1965) fundadora y primera Presidente de la Sociedad Protectora de los Pobres, casada con el marino salteño Aniceto Arístides Pérez originando, de este modo, la rama familiar Pérez de la Torre. Varios fueron los hijos de esta unión, entre ellos: Ana América, casada con el General Joaquín T. Leiva; Luis Arístides, casado con Esther del Mármol, Horacio Belisario; Manuel José; Hortensia y Ana María. Esta última generación supo preservar, como algo sin tiempo, no solo el edificio original sino también el ambiente exterior que rodea el mismo ya que atravesar la reja del acceso principal supone introducirse en un mundo atemporal y casi mágico.

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De izquierda a Derecha: Horacio Belisario, Manuel José, Hortensia,  Luis Arístides  y Ana América en un rincón de la loggia de la Quinta Jovita, en los primeros años del Siglo XX (Fotografía izquierda). En la fotografía derecha vemos a los niños Manuel José y Hortensia

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Ana América y Joaquín T. Leiva

LA CASA: VALORES ARQUITECTÓNICOS Y AMBIENTALES

La vegetación enmarañada que circunda la casona ha motivado a sucesivas generaciones de niños y adolescentes a mirar por entre las rejas del cerco que la rodea tratando de dilucidar su misterio, su encanto, su mundo desconocido, tejiendo todo tipo de fantasías sobre esos muros que se vislumbran apenas entre la vegetación. Su valor radica, además de ser un excelente ejemplo de las residencias opulentas de fines del Siglo XIX, en sus aspectos paisajísticos, en su excelente emplazamiento cercano a las barrancas y en que junto a un magnífico entorno constituido por la sede del Club Paraná -antigua residencia de los Otálora-, la residencia que fuera del director de cine zarateño Raúl de la Torre y otras viviendas unifamiliares conforma un sitio urbano de notables características arquitectónicas y naturales destinado a preservarse como verdadero oasis paisajístico de la ciudad.

 

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Fachada de la Quinta Jovita en el año 1993 y luego de su restauración en el año 2004

Cuando fue construida -alrededor del año 1870- el conjunto ocupaba una media manzana delimitada por las calles Ituzaingó, Adolfo Alsina e Independencia. Un muro bajo coronado por una reja superior entre pilares separa el amplio parque del espacio público, confiriéndole mayor privacidad. Atravesando la doble puerta de rejas -finamente trabajada- se ingresa al patio de frente en el que destaca el cantero central y en el que se disponen bancos que invitan al descanso y a la conversación íntima. A continuación la escalinata de mármol permite el acceso a la casa principal, recorriendo el interior de la misma se llega a un segundo patio, de baldosas rojas dominado por el brocal de un supuesto aljibe y delimitado por las dependencias de servicio -de anchos muros y tejas francesas- disponiéndose, finalmente, el parque posterior en el que tiempos pasados se disputara más de una riña de gallos. Por último las caballerizas y cocheras, ubicadas lateralmente junto al acceso de carruajes sobre la calle Adolfo Alsina, completaban la composición desde sus orígenes hasta el año 1993, en que pasaron a tener nuevos propietarios.

La composición arquitectónica es de planteo simétrico existiendo un eje longitudinal que rige el emplazamiento y disposición del conjunto vivienda principal – dependencias de servicio y la circulación a través de las mismas.

Las fachadas, de sobrias líneas italianas, tienen un tratamiento uniforme, destacándose al frente la loggia enmarcada por ambas habitaciones y definida por esbeltas columnas. Las pilastras corintias- marcan el ritmo vertical de las mismas y la línea de zócalos, frisos y cornisas dan el ordenamiento horizontal, rematando en una balaustrada originalmente de terracota.

LA CASA, HOY

La Quinta Jovita fue parcialmente donada a la Municipalidad de Zárate -con el expreso fin de constituirse en la sede definitiva del Museo Histórico- por sus propietarios Ana Inés y Hernán Horacio Leiva, nietos de Ana América Pérez de la Torre y del general Joaquín T. Leiva. Esta donación fue aceptada por el Honorable Concejo Deliberante por Ordenanza N° 2881/93, promulgada por Decreto N° 531/93. Desde entonces y hasta el año 2007 la Municipalidad de Zárate, contando con la colaboración de la Asociación Amigos del Museo y de la comunidad en general, llevó adelante el plan de puesta en valor de este bien de nuestro patrimonio histórico cultural que posibilitó el desarrollo de las actividades del Museo Histórico en dicho emplazamiento. El 19 de agosto de 1999, por Ley 12.333 de la legislatura bonaerense, el Museo Histórico de Zárate Quinta Jovita es declarado Monumento Histórico Provincial y Patrimonio Cultural de la Provincia de Buenos Aires, conforme al proyecto presentado por el entonces diputado provincial Don Elio Omar Bernúes.

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Derecha: Foto familiar de Ana María Mercedes Jovita de la Torre de Pérez en el patio de las glicinas (década de 1960)

Izquierda: Foto familiar en el patio de frente de la Quinta Jovita. Ana Inés Leiva -quien donó la Quinta Jovita en forma conjunta con su hermano Hernán- posa junto a su hija y una de sus tías.

Arq. Silvia Irene Baccino / Arq. María Luisa Sorolla

 Fuentes consultadas:

 

“Era una vez… Zárate”. Arq. Silvia Irene Baccino / Arq. María Luisa Sorolla. Buenos Aires, julio de 1997

“EFEMÉRIDES ZARATEÑAS del Siglo XX”. Sergio Daniel Robles. Ediciones EL DEBATE. Zárate, julio de 2003

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El 17 de agosto de 1944 tuvo lugar la inauguración oficial de la Escuela N° 1. El anterior edificio, que era de estilo Art-decó y databa del año 1903, fue demolido en febrero de 1943

 

LA ESCUELA N° 1

La primera escuela pública en Zárate, que era de varones, comenzó a funcionar el 23 de mayo de 1854 (pocos meses después de la creación del Partido), ocupando diversas casas del pueblo mientras duraba la construcción de su propio edificio, lograda en virtud de una suscripción popular. La obra, iniciada en marzo de 1854, fue llevada a cabo por el maestro albañil Don Antonio Iriarte y se hallaba ubicada en el  centro de la Plaza, con frente hacia Campana.

Posteriormente, hacia 1867, se habilitó en el mismo lugar el edificio construido por el ingeniero Otto Arning. El mismo mereció un destacado comentario en el informe de la inspección realizada, el 26 de enero de ese año, por el Departamento de Escuelas. En él se expresaba que era una de las más bellas construcciones en su género en el ámbito de la Provincia de Buenos Aires.

Ocupaba la escuela una sala de 14 varas de largo (12,12 metros) por un ancho de 10 varas (8,66 metros), en tanto que en las cuatro habitaciones adyacentes funcionaban, también, la Municipalidad, el Juzgado de Paz, la Comisaría de Policía y el Telégrafo de la Provincia.

Paulatinamente, y mientras el pueblo crecía en población, fue aumentando la cantidad de escuelas. Así, entre 1872 y 1878 comenzaron a funcionar la primera pública rural, una pública de niñas y la primera privada con la que contó el Partido de Zárate.

Creada la Dirección General de Escuelas, al sancionarse la Ley de Educación Común el 26 de setiembre de 1875, la misma organiza los distritos escolares, crea los Consejos Escolares y otorga numeración a cada establecimiento, asignándole a la Escuela de Varones el N° 1 en función de su antigüedad, ubicación y cantidad de alumnos.

El edificio que, como vimos albergaba la Escuela junto a otras dependencias oficiales desde 1867, fue demolido hacia 1886 debiendo buscar una nueva ubicación.

Ningún dato hemos podido obtener acerca de los lugares donde funcionó la Escuela hasta su instalación en el edificio que precedió al actual. Ello ocurrió  en el año 1903 y  el mismo fue costeado por el gobierno de la provincia, habiéndose colocado la piedra fundamental el 31 de agosto de 1902, según lo testimonian las medallas que se acuñaron para el acontecimiento.

Algunas fotografías y planos de la época nos permiten describirlo como un edificio en forma de “U”, con su desarrollo longitudinal sobre la calle 19 de Marzo. Tenía un cuerpo central en torno al cual se disponían hacia cada lado tres aulas, dos con frente a la calle y una en sentido perpendicular a la misma, dando todas a una galería abierta donde los alumnos desarrollaban clase de labores y talleres.

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Vista aérea de la Plaza Mitre (Año 1921).  A la izquierda el viejo edificio de la Escuela N° 1, demolido en 1943

 

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El viejo edificio de la Escuela N° 1 en el año 1910

De fachada simétrica predominaban en su composición elementos neoclásicos destacándose las pilastras que la molduraban y enmarcaban los paños con ventanas tipo guillotina y celosías de madera. Un importante zócalo servía de base a toda la fachada, culminando la misma en un cornisamento carente de ornamentación.

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La Plaza Mitre en la década de 1910. Se destaca en su entorno el edificio de la Escuela N° 1, remodelado según proyecto del año 1908

Hacia 1908 este edificio fue ampliado, apareciendo noticias de ello en “El Debate” N° 859, de fecha 12 de noviembre de 1908, que textualmente refiere: “… La Dirección General de Escuelas ha aceptado, por decreto de fecha 6 del corriente, la propuesta del empresario Vicente Spinedi, para la construcción de las obras de ampliación en el edificio escolar frente a la Plaza Mitre.

Se trata de una importante obra, se aumentará a ocho los salones de clase, que en la actualidad sólo cuenta con seis, la parte central se demolerá por no tener solidez y en su lugar se construirá un cómodo departamento que ocupará el Consejo. Se cerrará con una elegante verja las esquinas del edificio, donde más adelante debe construirse dos chalets, destinados a habitación del Director de la escuela y local del Consejo. Se complementará con un molino de viento para extraer agua. El Consejo Escolar ha sido eficazmente secundado en esta gestión, por el Dr. Arturo Condomí Alcorta, actual Secretario de la Dirección General de Escuelas…”.

 

Andrés Diotto fue el constructor de esta ampliación. Fotografías de la época nos permiten apreciar el destacado trabajo de ornamentación Art-decó en el cuerpo central que lo convertía en un ejemplo único en el Pueblo de Zárate. Su presencia, junto a la de otros edificios significativos que la rodeaban, otorgaba a la Plaza Mitre una imagen clara y perceptible, con gran unidad de escala y alturas.

Cuarenta años después de su habilitación, en febrero de 1943, este edificio fue demolido por orden del gobierno provincial, que no analizó sus posibilidades de adaptación a las nuevas demandas de una población en crecimiento respetando sus altos valores arquitectónicos.

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Sector central de la fachada de la Escuela N° 1. Año 1910

 

Nuestros padres y abuelos, que habían poblado sus aulas, fueron asombrados testigos de este hecho que nos privó de su armoniosa presencia e inició la lenta pero ininterrumpida destrucción del entorno de la Plaza Mitre, que habría de continuar hasta nuestros días.

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Fachada de la Escuela N° 1. Se destacan los canteros de la Plaza Mitre que responden a los principios del paisajismo francés. Año 1910

 

Fue reemplazado por el actual edificio construido en “estilo californiano” de acuerdo con la tendencia imperante en las obras que en materia de vivienda, salud y educación fueron implementadas a partir de la década de 1940. El edificio fue realizado por la Cooperativa de Construcción “La Edilicia” e inaugurado en solemne acto el 17 de agosto de 1944. Como se expresa en la publicación “El Patrimonio Arquitectónico de Zárate” el nuevo edificio no colmó las expectativas de la comunidad ni logró justificar el cambio.

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El nuevo edificio de la Escuela N° 1 construido en 1943

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Alumnos de tercer grado en el patio de la Escuela N° 1. Década de 1950

La demolición del viejo edificio produjo una ruptura con la historia y de allí, entonces, la necesidad de rescatar su imagen para transmitirla a las generaciones siguientes y de reflexionar sobre hechos como el relatado para evitar su repetición en el fututo.

Arq. Silvia Irene Baccino / Arq. María Luisa Sorolla

 Fuentes consultadas:

 

“Era una vez… Zárate”. Arq. Silvia Irene Baccino / Arq. María Luisa Sorolla. Buenos Aires, julio de 1997

“EFEMÉRIDES ZARATEÑAS del Siglo XX”. Sergio Daniel Robles. Ediciones EL DEBATE. Zárate, julio de 2003

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El 9 de agosto de 1916 se realizó la primera faena de vacunos y lanares en

el frigorífico Hall – luego denominado River Plate -.

El plantel de veterinarios estaba integrado de la siguiente manera: Jefe de Veterinarios: Félix S. Jurado; inspector veterinario: Manuel Santán; subinspectores veterinarios: Dardo Fernández, Jerónimo Ochoa Satrustegui y Santiago Bortolussi; ayudantes: Juan Puchet, Luciano Cuestas, Bernardo Piombo, Vicente Naturo, Aurelio Gómez, Juan Calderón y Bartolomé Periotti.

 

EL FRIGORÍFICO HALL

En 1912 George Mitchell Hall compró a Carlos Robert Hawe, de la firma Armour, un lote de campo (146 has. 86as 27 cas.) por $161.548, que había pertenecido con anterioridad a Fortunato Vicente Acebey. Allí comenzaría a funcionar luego el frigorífico River Plate, ya que el emprendimiento anterior se radicó finalmente en La Plata. (El Debate 22.8.1912 Nº 1250). En octubre de 1913 Mr. Hall presentó una solicitud al intendente municipal para lograr la autorización de construir un desvío desde las vías del Ferrocarril Central Argentino hacia el nuevo establecimiento.

 

En  1916, en inmediaciones al barrio de Villa Angus sobre terrenos que habían pertenecido a la familia Acebey, comenzó a funcionar el tercer establecimiento frigorífico del Partido de Zárate, perteneciente a la firma Anglo American pero popularmente conocido por Hall. El nuevo frigorífico nació como parte de la política de consolidación del oligopolio británico constituido por las firmas Las Palmas y River Plate.

 

Abrimos un paréntesis en esta reseña de la evolución del Frigorífico Hall para recordar que, por su  privilegiada ubicación geográfica a orillas de un río de aguas profundas, el Partido de Zárate ya contaba con otros dos establecimientos frigoríficos.

Por Decreto Nacional del 24 de agosto de 1886 se otorgó a Hugo Nelson el permiso para la construcción del frigorífico “Las Palmas Produce Company Limited”, que fue el cuarto establecido en el país y el primero en el Partido de Zárate. Años después fue transferido a la Union Cold Storage y posteriormente a la English and Dutch Meat Co. una firma anglo holandesa. La instalación e intensa actividad de este frigorífico en el área  rural de Zárate, en condiciones de aislamiento, generó un importante centro urbano de aproximadamente 3000 habitantes.

En 1903 comienza a construirse en Zárate, en proximidades del antiguo saladero La Criolla, “The Smithfield and Argentine Meat Company Limited”. Se constituyó legalmente el 17 de enero de 1903 y comenzó su etapa operativa en febrero de 1905 en que realizó su primera matanza, mientras que el primer embarque de carne enfriada de cámara con destino a Inglaterra operó tres meses después, el 29 de mayo. Por entonces la mano de obra empleada se limitaba a unos 150 obreros.

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Vista general del frigorífico “Las Palmas” fundado en 1886 por James Nelson en el Partido de Zárate

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Vista general del frigorífico “The Smithfield” que comenzó a operar a partir del mes de febrero de 1905

 

Retomando aspectos referidos al frigorífico que motiva esta nota, vemos que en documentación correspondiente al loteo de Villa Angus de fecha 12 de mayo de 1915, se hace referencia al “gran frigorífico y packing en construcción (Hall) de Weddel y Cía de Londres, que será el establecimiento de esta índole más importante del país y el más moderno en sus procedimientos de conservación”. Para el año 1918 el establecimiento faenaba 24.087 vacunos y 16.921 lanares.

 

Respondía, desde el punto de vista organizativo, al esquema de frigorífico constituido por cuerpos de edificios, dividid

os por anchas calles unidos, en algunos casos, por pequeños puentes o pasajes por los cuales se trasladaban los distintos productos. De esta manera, se obtenía una mejor iluminación, ventilación, vigilancia y un peligro menor en caso de incendio.

 

Dispuestos en forma paralela al río Paraná de las Palmas, los cuerpos principales fueron construidos con estructura portante de hormigón armado y cerramiento de ladrillo visto. El establecimiento contaba con un barrio para sus empleados sobreviviendo, luego de su desmantelamiento, una única vivienda y una cancha de cricket.

 

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Edificio principal del ex frigorífico, luego “Reysol” en la década de 1980

 

Cipriano Reyes (Dirigente del Partido laborista, integrante del gremio de la carne y autor del libro “Yo hice el 17 de Octubre”) nos dejó una semblanza de su paso por el Anglo, cuando era un muchacho de 17 años allá por el año 1920: “Yo fui destinado a la sección tripería, lugar sucio y aborrecible, frío e inundado, donde había que trabajar calzado con botas o zuecos de suela de madera y delantales de lona impermeable. Por ser menor ganaba como las mujeres, diecisiete centavos por hora, pero trabajaba igual que los mayores. Ese enorme establecimiento no era otra cosa para mí que una verdadera ciudad de trabajadores aprisionados a los que contemplaba con asombro. Jamás había imaginado que existiera una cosa así, ruidosa y gigantesca en la que se movían día y noche miles de obreros, bajo una disciplina rígida vigilados por policías uniformados, aparte del llamado cuerpo de serenos vestidos con guardapolvos grises, gorras con viseras negras, que vigilaban al personal durante las horas de trabajo… que tomaban el tiempo a los obreros cuando iban a los baños y que cuando demoraban más de lo que ellos creían prudente, le golpeaban la puerta del retrete con una llave de hierro que siempre llevaban consigo, para que se apuraran”.

El 30 de agosto de 1925 visitó sus instalaciones el Príncipe de Gales, Eduardo de Windsor, quien luego se trasladó en ferry-boat  “Lucía Carbó” rumbo a Entre Ríos.

 

En 1928 pasó a la firma “The River Plate British and Continental Meat Company Limited” y a la compañía “The Union Cold Storage Limited. El frigorífico cerró definitivamente sus puertas el 17 de noviembre de 1931 como consecuencia de las dificultades que la empresa encontraba para la colocación de sus productos debido a la situación imperante en el mercado mundial, también, “agravadas considerablemente por las fuertes y múltiples gabelas creadas por simple decreto del gobierno de facto”. (La Tarde 16.11. 1931 (Año XV 3958.) La barriada de Villa Angus quedó desolada durante varios años.

Relatos de los vecinos de Villa Angus refieren que en ese año en que cerró el frigorífico, los obreros que trabajaban allí tuvieron la oportunidad de trasladarse a otros establecimientos instalados en Berisso (Swift, Armour) y en Avellaneda (Anglo, La Negra y La Blanca) produciendo ello el despoblamiento parcial del barrio. La mayoría de los trabajadores eran de origen europeo, de zonas como Lituania, Letonia, Bulgaria, Checoslovaquia, Yugoslavia, Ucrania, y Austria, dado que era gente acostumbrada a trabajar en el frío. El cierre del establecimiento produjo el  desmantelamiento del conjunto de viviendas destinadas al personal jerárquico y obreros calificados, ubicadas en el declive y en la parte alta de la barranca, y el abandono de las construcciones productivas hasta que, en el año 1942, comenzó a funcionar Reysol S.A.: industria dedicada al rubro textil instalada por Guido y Gino Mattarazzo, quienes en 1946 adquirieron el inmueble.

 

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Edificios de ex frigorífico en la década del 2000, cuando funcionaba Zárate Port S. A.

 

Esta empresa funcionó hasta la década de 1980 quedando nuevamente  abandonadas las construcciones hasta la década de 1990, que fueron adquiridas por Multipuerto S.A. para la instalación de un puerto privado, luego transformado en Zárate Port S.A.

 

Arq. Silvia Irene Baccino / Prof. Sergio Daniel Robles

“EFEMÉRIDES ZARATEÑAS del Siglo XX”. Sergio Daniel Robles. Ediciones EL DEBATE. Zárate, julio de 2003

“La Producción. LA INDUSTRIA FRIGORÍFICA EN ZÁRATE”. COLECCIÓN NUESTRA HSTORIA. Silvia Baccino / Sergio Robles / María L. Sorolla. Editorial de los Cuatro Vientos. Buenos Aires. Julio de 2007

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EL 12 DE ENERO DE 1908 SE INAUGURA EL EDIFICIO PROPIO DEL BANCO DE LA NACIÓN ARGENTINA EN ZÁRATE

Finalizada la Revolución de 1890 entraron en quiebra numerosos establecimientos de crédito, entre los cuales se contaban el Banco de la Provincia y el Banco Nacional. En este contexto surge la figura del presidente Dr. Carlos Pellegrini quien en 1891 funda el Banco de la Nación Argentina, decisión que debió soportar las críticas más agudas pero cuya certeza vino a afianzarse con el correr del tiempo. Su casa central se ubica frente a la Plaza de Mayo en un majestuoso edificio, obra del arquitecto Alejandro Bustillo, inaugurado el 21 de julio de 1944.

La incipiente población de Zárate vio inaugurar la Sucursal del Banco de la Nación el 1° de mayo de 1897, siendo instalada en la calle Justa Lima de Atucha esquina Belgrano. El primer gerente designado fue Don Gaspar Cornille, contando hacia 1908 con cinco empleados administrativos.

Desde el 12 de enero de 1908 pasó a ocupar su edificio propio, emplazado en la esquina de la Av. Rivadavia y Tres de Febrero, donde existió el primer templo parroquial cuya entrada principal miraba al Río Paraná de Las Palmas. Se localiza visualmente como remate de una de las diagonales de la plaza principal. El ingeniero civil Pedro Belcredi fue el autor del proyecto para cuya ejecución, tras un llamado a licitación, el Banco de la Nación concedió el contrato de construcción al Sr. Vicente Gianfarra, a quien se califica de “constructor cumplidor” en documentos de la época.

Los trabajos comenzaron en mayo de 1907 y se completaron a fines de diciembre del mismo año, en un plazo de ocho meses, menos que el oficialmente establecido que era de diez.

El edificio original se proyectó sobre un esquema funcional tipo, en el cual el salón de atención al público se recuesta en la esquina aprovechando el doble frente y las visuales hacia la Plaza Mitre. Con una altura acorde al paisaje urbano imperante en los primeros años del Siglo XX la fachada presenta una ornamentación austera, concentrando la fachada una mayor riqueza decorativa.

El edificio original fue ampliado en 1922, de acuerdo al proyecto del ingeniero civil Ricardo E. Jáuregui del mes de agosto de 1921. Se respetaron las características formales existentes, aumentándose el sector destinado a la atención del público y agregándose un módulo de servicios sobre la calle Tres de Febrero.

Otras dos ampliaciones se efectuaron en los años 1969 y 1978, realizándose  en la década de 1990 una nueva remodelación que incluyó el crecimiento del sector operativo del Banco como, así también, la de la zona de servicios y vivienda del gerente teniendo en cuenta los trabajos el respeto hacia las características estilísticas de origen.

BANCO DE LA NACION ARGENTINA / 1910

BANCO DE LA NACION ARGENTINA / 1910

Fuente: “Era una vez… Zárate”. Arq. Silvia Irene Baccino / Arq. María Luisa Sorolla. Buenos Aires, julio de 1997

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EN TIEMPOS DE VERANO….

“Para veraneos, los de antes, entonces se descansaba, se respiraba aire puro, se gozaba de sedante silencio, se comía natural, aunque en exceso, se gastaba poco y se disfrutaba mucho.

Las vacaciones estivales de antaño, aunque modestas y rodeadas de precariedad, eran gratificantes, la temporada comenzaba el 8 de diciembre cuando los franciscanos bendecían las aguas del río y los bañistas acampaban en sus orillas; cuando los árboles comenzaban a amarillear se apagaba el veraneo, los baúles se llenaban de recuerdos y se emprendía el regreso”

Así caracterizaba los veranos de nuestros padres y abuelos la revista TODO ES HISTORIA, en su número 319, en su artículo titulado: “AQUELLOS VERANEOS DE NUESTROS MAYORES”

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En Zárate el río desempeñó un rol fundamental en la evolución de nuestra comunidad, no solo desde el punto de vista económico sino también como lugar de descanso y paseo.

Los clubes sociales y los picnics en la isla eran los lugares más frecuentados por las familias en las primeras décadas del Siglo XX durante la temporada estival, sumándose a estos centros de esparcimiento el Club Náutico Zárate, fundado hacia fines de la década de 1920, algunos pocos recuerdan los paseos en “La Popota”, como lo reflejan estas viejas fotografías.

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Algunas otras familias podían retirarse al elegante balneario de Mar del Plata, por entonces accesible a las clases altas, o bien a las saludables sierras de Córdoba y Tandil prefiriendo, algunas veces, el solariego y pacífico descanso estival en la estancia.

Hemos podido observar imágenes que muestran a miembros de las familias Pérez de la Torre y Guerci paseando por la vieja rambla marplatense.

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Fuente: “EL MUSEO Y SUS DIEZ AÑOS” 1991/2001. Editado por la Asociación Amigos del Museo de Zárate. Setiembre 2001

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Nuevo Aniversario de la Fundación del Pueblo de Zárate

EL 31 DE ENERO DE 1827 FUE APROBADO EL TRAZADO DEL PUEBLO DE ZÁRATE

El día 31 de Enero fue establecido como fecha conmemorativa de la fundación del pueblo de Zárate, con motivo de haberse aprobado el trazado del mismo, en mérito al antecedente histórico que señala ese día del año 1827 como ordenamiento urbano del lugar. ORDENANZA 3445/04

 

A fin de recordar una fecha tan significativa en nuestra historia transcribimos, a continuación, el Título 10 del libro HISTORIA DE ZÁRATE desde sus orígenes hasta el año 2000, escrito por el Prof. Sergio Daniel Robles / Editorial DE LOS CUATRO VIENTOS. Buenos Aires, febrero de 2005

 

UNA VOLUNTAD, UN NEGOCIO: FORMAR EL PUEBLO

La  formalización del pueblo de Zárate está estrechamente vinculada a dos personajes del lugar, los hermanos Pedro y José Antonio Anta, descendientes por parte de su madre Mercedes Cabrera de Gonzalo de Zárate. (*)

Los hermanos Anta poseyeron pulpería en tierras que arrendaron a su pariente Mariano de Maza, además de formar parte de la guardia costera del lugar. Asociados comercialmente en el negocio del transporte con carretas, pudieron gozar de una prosperidad económica que les permitió comprar más tarde, un total de 2844 varas distribuidas de la siguiente manera:

Fecha                                                 Transmitente                                         Cantidad de tierras (en varas)

10.7.1817                                          Mariano Joaquín de Maza                                         2294

08.8.1822                                          Fermín de Zárate                                                           150

28.1.1823                                          Mariano Joaquín de Maza                                           400

 

Posiblemente la aldea que se desarrollaba y crecía ante sus ojos, precaria y sin orden, fue motivo para llevar adelante su organización, dándole forma. En una porción de las tierras que había pertenecido a sus mayores, ellos dieron impulso a aquella idea.

Con ese propósito, poco tiempo después, el 6 de julio de 1826 los Anta vendieron a Rafael Pividal, una fracción de 1144 varas, es decir 990 metros con frente al Paraná de las Palmas con igual fondo, con el cargo de constituir el pueblo de Zárate, perpetuando de esta forma la memoria de su ancestro.

Para llevar adelante esta iniciativa, Pividal contrató al agrimensor Manuel Eguía para que realizara, previa autorización del gobierno, el trazado y plano del pueblo, el que fue aprobado el día 31 de enero de 1827, fecha memorable que consideramos asimilable a su fundación. (**) En efecto el H. Concejo Deliberante de Zárate ha instituido recientemente el 31 de enero de 1827 como fecha de fundación de la localidad de Zárate.

El agrimensor al trazar el pueblo tiró una línea recta para salvar las sinuosidades de la barranca, y desde ella formó las manzanas. Esta primera traza comprendió 65 manzanas, siendo sus límites las actuales calles Valentín Alsina, Ameghino, Alem y su continuación Andrade, y la línea recta próxima a las barrancas. Los sobrantes y los terrenos bañados hasta el río fueron de uso común, según lo declarara años después José Antonio Anta con motivo de suscitarse un litigio sobre la propiedad de las tierras de referencia entre María Moure, viuda de Rafael Pividal, Gumersinda y Carmen Anta, hijas de de Pedro y la Municipalidad. Por resolución del gobierno del 12 de noviembre de 1855 se estableció como propiedad pública toda la superficie que se encontraba entre la barranca y el río Paraná y como tal con destino a la Municipalidad del Pueblo de Zárate. (A.H.P.B.A.: “Escribanía Mayor de Gobierno. Leg. 27 N°1240 Año 1855)

Zárate era por entonces una aldea de construcciones de adobe con techos de paja o junco, como lo confirma el relato del viajero y naturalista francés Alcides D’Orbigny, quien recorrió estas tierras en febrero de 1827 cuando nuestro país se encontraba en guerra con el Brasil. Su experiencia en tierras americanas fue recogida en el libro “Viaje a la América Meridional” en el que describió Zárate como un rancherío de aspecto miserable levantado sobre la costa y barrancas.

El plano original aprobado en enero de 1827 comprendía como ya dijéramos, 65 manzanas, sin embargo en declaraciones  realizadas por varios vecinos y en algunos documentos se habla que cuando se formó el pueblo, su trazado abarcaba 100 manzanas. En el expediente promovido entre los herederos de Pividal y los Anta del año 1854 por litigio de terrenos, consta que en 1829 Pividal había celebrado contrato con uno de los hermanos Anta por el cual le vendía 60 cuadras de las 100 proyectadas, y “que las 40 manzanas que le quedaban las ha enajenado a diversos, extendiendo escrituras que todas hacen referencia a la numeración de las manzanas que dicho plano manifiesta”. (A.G.N.: LEG. 57 – 28 – 5 – 2. Estado de Buenos Aires). Posiblemente esta falta de coincidencia entre plano y declaraciones se deba a una nueva ampliación del trazado original. La venta de solares resultó un negocio ventajoso para Pividal, debido a que buena parte de los terrenos se vendieron en muy poco tiempo.

Resulta curioso que a 45 años de establecido el pueblo, la memoria colectiva había empezado a olvidar sus orígenes, obligando al viejo vecino Martín Domato a publicar una solicitada en el Monitor de la Campaña en diciembre de 1872 en la que expresaba: “En La Nación del 17 del corriente se leen elogios al Sr. Silvano que carecen de exactitud como paso a demostrarlo: Dicen esos Sres. Vecinos de Zárate que el Sr. D. Constancio Silvano es el fundador del Pueblo de Zárate. Los documentos que tengo a la vista dicen lo contrario.

El Pueblo de Zárate lo fundó D. Rafael Pividal el año 27 siendo juez de paz el Sr. Rufino de la Torre o D.J. Manuel de la Sota. El Sr. Pividal con permiso de la superioridad el año 27 lo hizo delinear con el agrimensor D. Manuel Eguía y a más edificó una Capilla como lo había convenido con el Sr. D. Pedro Anta.” (El Monitor  de la Campaña N° 82, diciembre de 1872)

Como habíamos señalado con anterioridad, la producción de la región encontraba su salida a través del puerto, por esa razón el juez de paz José Manuel de la Sota elevó una nota a las autoridades en la que expresaba: “Delineado el pueblo de Zárate en una llanura de una legua a todos vientos sobre la costa del Paraná de las Palmas y cuyo Puerto, es el mejor de toda la Costa del Norte, necesita construir una espaciosa bajada hasta la orilla del agua en unos barrancos, que se elevan sobre el nivel de estas veinte y dos varas, para facilitar la exportación de todo fruto, que en su puerto se arroja de la borda de los buques de porte a tierra firme. Propone que, como en los puertos de las Conchas y Tigre, se cobren 4 reales de licencia por uso del puerto e igual por cada persona que se embarque a trabajar en las islas para evitar la minuciosidad de examinar los cientos (***), sin embargo de ser realizable: pues solo el mes de enero, que es el que menos maderas se introducen, ya que las plagas de insectos y excesivos calores acobardan a los trabajadores, ya porque se contratan a la extracción de frutas, que más las produce, en este mes digo se han introducido más de seis mil piezas de madera en Zárate”. (A.G.N.: Sala X. Pueblo de Zárate mayo 2 de 1829). Algunos vecinos costearon la construcción de bajadas al río en parajes convenientes, sorteando la difícil vegetación e irregularidades del terreno.

Otros vecinos como en el caso del teniente de alcalde Juan de la Cruz Barrios poseía un buque para el comercio o Pedro Barrios cuya existencia estaba cifrada “en la labranza y en las extracciones de maderas de los paranases”. (A.G.N.: Sala X. 21 – 1 – 3 Juzgado de Paz de Exaltación de la Cruz. 1831 – 1844).

 

(*) Botta afirmaba que: “Pedro y José Antonio eran hijos de Foricheto Anta y de Mercedes Cabrera, nacidos a fines del Siglo XVII, y entroncados a viejos pobladores de la zona” (pg. 97 / Historia de Zárate 1689 – 1909 / La Plata,  1948). En realidad Pedro Anta era hijo del primer matrimonio de Mercedes Cabrera con Patricio Piña y al enviudar aquella, contrajo nuevo enlace –celebrado en Capilla del Señor el 10.1.1785 (L.1 F° 171 C.S.)- con el gallego José de Anta, padres de José Antonio. Pedro adopté el apellido de su padrastro con el que fue conocido en la comarca.

(**) En tal sentido, con fecha 9 de octubre de 2003, el autor conjuntamente con la entonces directora de Cultura y Educación de la Municipalidad, arquitecta Silvia Baccino, presentaron a las autoridades del Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires los antecedentes históricos proponiendo la fecha de referencia como fundación de la localidad de Zárate, cuyo dictamen de fecha 20 de octubre del mismo año fue favorable a lo solicitado. En virtud de ello el Concejo Deliberante de Zárate en su sesión del 20 de mayo de 2004 aprobó la ordenanza respectiva que lleva el número 3345 y que en su artículo 1° dice: “Establécese el día 31 de Enero como fecha conmemorativa de la fundación del pueblo de Zárate, con motivo de haberse aprobado el trazado del mismo, en mérito al antecedente histórico que señala ese día del año 1827 como ordenamiento urbano del lugar”.

(***)Impuesto de ½ real cada 100 palos que se cobran en los puertos de Conchas y Tigre.

Plano del Rincon de Zárate

Plano del Rincon de Zárate

Plano del Rincón de Zárate y Traza del Pueblo – 31 de enero de 1827

Fue realizado por el Agrimensor Manuel Eguía, quien proyectó una cuadrícula bien definida que comienza con cinco manzanas en el sector de las barrancas y se amplía, superadas las mismas, a diez manzanas de frente paralelas al río por seis de profundidad, dejando cuatro libres en el centro destinadas a la plaza principal, la cual sólo ocuparía una central debido, indudablemente, a la intención de Eguía de lograr que las calles laterales fueran lo suficientemente amplias.

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Las construcciones de adobe que caracterizaron la imagen urbana del Pueblo de Zárate en las primeras décadas de su evolución eran muy sencillas. Se destacaban en la fachada los vanos de reducidas proporciones en relación a los llenos del muro encalado y el techo inicialmente de paja y, luego, reemplazado por tejas francesas.

 

Ordenanza Nº 3445

CORRESPONDE A EXPEDIENTE Nº 4121 – H.C.D. 156/04.-

V I S T O:

El Expediente N 4121-3842/03 proveniente del Departamento Ejecutivo, mediante el cual se solicita el establecimiento del día 31 de Enero corno fecha de fundación del pueblo de Zárate; y,

CONSIDERANDO:
Que, de acuerdo a la investigación efectuada al respecto por el Organismo Asesor Local, avalado por el Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires se ha constatado la existencia de un caserío o villorrio en torno al puerto de Zárate desde finales del siglo XVIII con el establecimiento de un Real Estanco y que posteriores referencias al lugar, como un informe del año 1805 confirman la existencia de una humilde población a principios del siglo XIX.-

Que, la formalización del pueblo se concretó gracias a la iniciativa los hermanos Pedro y José Antonio Anta y a Don Rafael Pividal que contrató los servicios del agrimensor Manuel Eguía, quien confeccionó el plano de mensura del futuro pueblo, el que fue aprobado el 31 de Enero de 1827.-

Que, tal emprendimiento constituyó el punto de partida de nuestra organización urbana que es necesario resaltar, para promover el conocimiento de nuestra historia local.-

Que, el Acto Administrativo de aprobación del plano de mensura antes señalado se asimila a la Fundación del Pueblo.-

Por ello, el HONORABLE CONCEJO DELIBERANTE DEL PARTIDO DE ZARATE, en usos de sus facultades, sanciona la siguiente

O R D E N A N Z A Nº 3 4 4 5.-

ARTICULO 1°.- Establécese el día 31 de Enero como fecha conmemorativa de la fundación del pueblo de Zárate, con motivo de haberse aprobado el trazado del mismo, en mérito al antecedente histórico que señala ese día del año 1.827 como ordenamiento urbano del lugar.-

ARTICULO 2º.- Comuníquese, publíquese, regístrese y archívese. Dada en la Sala de Sesiones 
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10 de Febrero de 1839: Participación de los zarateños en épocas del bloqueo francés al Río de la Plata y Río Paraná 

El 10 de febrero de 1839 tuvieron lugar los combates más aguerridos entre las fuerzas francesas desembarcadas mediante lanchones en el Puerto de Zárate y las milicias criollas al mando del Comandante Ramos a las que se fueron sumando arriesgados civiles residentes en la zona, todos quienes lucharon con enorme valentía logrando derrotar a los invasores, provocando su huida y reafirmando nuestra Soberanía

 “La situación de Zárate, a orillas del Paraná de Las Palmas, fue uno de los principales factores en el proceso de formación del pueblo y de su posterior evolución económica y general.

 Al definirse la primera traza urbana, proyectada en 1827 por el agrimensor Manuel Eguía, ya existía una población establecida en las proximidades del río, aprovechando las ventajas del puerto natural, uno de los más abrigados de la región litoral dado que estaba protegido por barrancas, por un lado, y cerrado por las islas, por el otro. El mismo presentaba por ese entonces, un gran movimiento comercial: entrada de arena, palos de sauce, frutas, maderas diversas y otros productos y con el correr del tiempo esta actividad fue intensificándose cada vez más.

 Una de las máximas epopeyas de la historia argentina es la vinculada a la defensa de nuestra soberanía territorial amenazada por los bloqueos de nuestras costas por las poderosas armadas de Francia e Inglaterra, durante el Gobierno del Brigadier Don Juan Manuel de Rosas.

Hacia fines de 1835 el “Restaurador de las Leyes” había sancionado su Ley de Aduanas considerada por los estudiosos de la historia nacional como una de las más importantes iniciativas para conciliar los intereses comerciales de las provincias argentinas a partir de 1810. Esta norma proteccionista de las economías regionales gravaba con impuestos especiales los productos que provenían de Montevideo que, en un alto porcentajes, eran originarios de Francia. A esta situación que atentaba contra los intereses económicos franceses en el Río de La Plata se le sumaba una política exterior intervencionista de la mencionada potencia, si bien se adujo un motivo menor para que los franceses se enfrentaran al Gobierno de Rosas.

A partir del 28 de marzo de 1838 las fuerzas navales francesas al mando del Contralmirante Leblanc establecieron el bloqueo del Puerto de Buenos aires y del litoral fluvial argentino. El Gobierno Rosista, con el apoyo de todos los Gobernadores del interior del país, hizo frente a las hostilidades y mantuvo una digna resistencia en defensa de los intereses nacionales. Por el mes de octubre de 1838 los franceses se apoderaron de la Isla Martín García que fue heroicamente defendida por las tropas patriotas que respondían al teniente Coronel Don Jerónimo Costa; este hecho fue el que posibilitó que las costas del Río Paraná quedaran a merced de los invasores franceses.

Tal como refieren Adolfo Saldías en su “Historia de la Confederación” Argentina”, Vicente Raúl Botta en su obra “El Bloqueo Francés en Zárate” y Sergio Daniel Robles en “Historia de Zárate, desde sus orígenes hasta el año 2000”, hacia los comienzos del mes de febrero de 1839 el Contralmirante Leblanc lanzó sobre el Puerto de Zárate una flota de veinte barcos que transportaban cerca de 500 hombres de combate y poderosa artillería con el evidente propósito de iniciar la invasión del territorio nacional. Precisamente el 10 de febrero de 1839 tuvieron lugar los combates más aguerridos entre las fuerzas francesas desembarcadas mediante lanchones en el Puerto de Zárate y las milicias criollas al mando del Comandante ramos a las que se fueron sumando arriesgados civiles residentes en la zona, todos quienes lucharon con enorme valentía logrando derrotar a los invasores, provocando su huída y reafirmando nuestra Soberanía. La exitosa acción de las fuerzas nacionales dio motivo para que el Brigadier Rosas premiara y condecorara a la tropa y sus jefes y ordenase celebrar un Tedeum en la Iglesia Matriz de Capilla del Señor (Exaltación de la Cruz) en acción de gracias por el triunfo obtenido.”

DECLARATORIA A NIVEL MUNICIPAL

Por la Ordenanza Nº 3348, sancionada por el Honorable Concejo Deliberante de Zárate con fecha 5 de Septiembre de 2002 y promulgada por el Decreto Nº 276 del 30 de Septiembre de 2002, fue declarado de Interés Municipal el edificio neocolonial sito en el Puerto de Zárate que servía de base a las diversas actividades comerciales y de acopio que allí tenían lugar.

Asimismo por Ordenanza Nº 3481, sancionada por el Honorable Concejo Deliberante de Zárate con fecha 16 de septiembre de 2004 y promulgada por el Decreto Nº 435 del 21 de Septiembre de 2004, se designó al Puerto de Zárate como “Sitio de Interés Histórico y Patrimonial” para el partido homónimo.

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Década de 1900. Calle Mazzini, hoy Hipólito Yrigoyen. Al final de la calle se observa el muelle del Puerto de Zárate

Década de 1910. Vista de sector ribereño de la ciudad de Zárate

Década de 1910. Vista de sector ribereño de la ciudad de Zárate

Década de 1910. El muelle municipal en Zárate

Década de 1910. El muelle municipal en Zárate

DECLARATORIA A NIVEL PROVINCIAL

El Senado y Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires
sancionan con fuerza de
LEY N° 13861
Artículo1°.- Declárase Lugar y Bien de Interés Histórico incorporado al Patrimonio Cultural de la Provincia de Buenos Aires, bajo el marco legal de la Ley 10.419 y sus modificatorias, al predio que ocupa el Puerto de la ciudad de Zárate (Partido de Zárate) cuya localización se destaca en el Plano N° 38-168-72, ubicado en la calle Avenida Hipólito Yrigoyen entre Avenida Costanera y el Río Paraná.
Artículo 2°.- Comuníquese al Poder Ejecutivo.

Dada en la Sala de Sesiones de la Honorable Legislatura de la Provincia de Buenos Aires, en la ciudad de La Plata, a los veintitrés días del mes de julio del año dos mil ocho.

Cdor. HORACIO RAMIRO GONZÁLEZ Dr. ALBERTO EDGARDO BALESTRINI
Presidente Presidente
Honorable Cámara de Diputados Honorable Senado de la
de la Provincia de Buenos Aires Provincia de Buenos Aires

Dr. MANUEL EDUARDO ISASI Dr. MÁXIMO AUGUSTO RODRÍGUEZ
Secretario Legislativo Secretario Legislativo
Honorable Cámara de Diputados Honorable Senado de la
de la Provincia de Buenos Aires Provincia de Buenos Aires

EXPEDIENTE: D-2280/06-07
FECHA: 15/09/2006
AUTOR PROYECTO DE LEY: SEÑOR DIPUTADO FOX EDUARDO CARLOS

Este Proyecto tiene como misión rescatar para la posteridad un Sitio Histórico de la provincia de Buenos Aires vinculado a la defensa de nuestra Soberanía Nacional, donde las acciones conjuntas de las fuerzas militares patriotas y de las milicias civiles se plasmaran en un heroico triunfo por sobre los invasores extranjeros, en épocas del Bloqueo Francés al Río de la Plata y al Río Paraná.

Se valora el Puerto de Zárate por ser el lugar desde donde se defendió la soberanía nacional resistiendo heroicamente los bloqueos e invasiones extranjeras que trataban de imponer la conveniencia de sus intereses económicos, en un momento histórico clave de consolidación de la independencia.

Estos hechos históricos ocurridos en el puerto para la defensa de la soberanía nacional estuvieron estrechamente relacionados con la ciudad de Zárate y su puerto porque contaron con la necesaria colaboración de civiles de la región para repeler las hostilidades, que posteriormente fuera reconocida por las autoridades nacionales en ese momento.

El inmueble erigido en el predio del antiguo Puerto de Zárate otorga al lugar valor patrimonial por mantener características estilísticas determinadas y por ser testimonio de una época histórica en la que la actividad comercial necesitaba nuevas construcciones de administración y acopio.

La construcción ha sufrido algunas alteraciones constructivas reversibles por lo que en este momento la valoración se da con un carácter estructural y sobre las bases históricas del bien. Se deja a consideración una protección integral en el futuro.

Década de 1940. En primer plano se observan las escalinatas del Balneario Municipal y a continuación los edificios neocoloniales que delimitaban el muelle del Puerto de Zárate, construidos hacia 1930. Uno de ellos fue totalmente demolido, en la década de 1980, y el otro que aún se conserva si bien con modificaciones en sus fachadas originales, tiene declaratoria de valor patrimonial municipal y provincial por mantener características estilísticas determinadas y por ser testimonio de una época histórica en la que la actividad comercial necesitaba nuevas construcciones de administración y acopio

Década de 1940. En primer plano se observan las escalinatas del Balneario Municipal y a continuación los edificios neocoloniales que delimitaban el muelle del Puerto de Zárate, construidos hacia 1930.
Uno de ellos fue totalmente demolido, en la década de 1980, y el otro que aún se conserva si bien con modificaciones en sus fachadas originales, tiene declaratoria de valor patrimonial municipal y provincial por mantener características estilísticas determinadas y por ser testimonio de una época histórica en la que la actividad comercial necesitaba nuevas construcciones de administración y acopio

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Década de 1980. El muelle del Puerto de Zárate y las dos construcciones que servían a las actividades portuarias. Poco tiempo después de captadas estas fotografías, el edificio de la izquierda fue demolido


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Carnaval en Zárate de Antaño

A fin de recordar en estas fechas la celebración del Carnaval en Zárate de antaño transcribimos, a continuación, el siguiente artículo publicado en el diario EL PUEBLO, en dos notas consecutivas en las ediciones del viernes 11 y del sábado 12 de febrero de 1983, firmado por Observador

 

RECORDANDO EL PASADO…

“Fue allá en los tiempos viejos, se celebraba en todo el país el Carnaval, momentos dedicados a las diversiones, grandes regocijos, máscaras, bailes, procesiones burlescas y serpentinas.

 

Las reuniones para programar el carnaval se realizaban en la Sociedad Argentina de S.M., donde está actualmente el Mercado de don Felipe Nicolás en calle Belgrano entre Moreno y Lavalle. La apertura del corso se iniciaba con una bomba de estruendo y la Comisión con el Jurado se ubicaban en el palco oficial, situado en la calle Justa lima de Atucha. El comisario con gallardía montaba un hermoso caballo y se aprestaba a solicitar el permiso correspondiente a las autoridades para comenzar la fiesta e iniciar sus recorridas. Los palcos muy muy hermoseados diseminados en las aceras a orilla de la calle.

 

Hacían su entrada las carrozas, una de ellas adornada con un gran zapato y sentada en él una hermosa joven, los carruajes adornados con flores y serpentinas, le seguían las comparsas locales con su orquesta, banda La Papelera Argentina integrada por un conjunto de cincuenta personas usando galeritas negras copa redonda, a cargo del maestro Cavasoni; Banda La Zarateña dirigida por el maestro Mariano Falliveni, Banda del Cuerpo de Bomberos Voluntarios dirigida por el maestro Felipe Defrancesco, Blanco y Negro, La Flor, Campera, la Estrella del Oriente fundada en 1916, entonando su marcha:

 

Otra vez contentos

al pueblo venimos

y todos decimos

en coro triunfal

y suben hasta el cielo

dulces melodías

cantamos alegres

feliz carnaval.

Esta sociedad

Estrella del Oriente

saluda a este pueblo

con amor ardiente

y todos unidos

cantamos alegres

alegrar a este pueblo

que tan digno es.

 

Centro Coral y Musical La Lira fundada en 1930, director Elam  J. Preaux, La Juventud del Norte, la murga con ritmo cadencioso seguía con su redoblar de tambores y platillos, los candomberos. A principios de este siglo XX se presentó la comparsa Los Astros sobre la Tierra, integrada por la personal de la Fábrica de Papel (hoy Celulosa Argentina), fue muy aplaudida por su brillante actuación y se hicieron muchos comentarios favorables; concurría también la paisanada en su rancho de paja, montado en una carreta tirada por bueyes, allí se mateaba, saboreaban ricas empanadas y chorizos que se asaban en la parrilla, los paisanos con su china en anca, le seguía la yegua madrina con su tropilla. Los gauchos recorrían las calles improvisando canciones de su vasto repertorio acompañados con su guitarra y eran muy aplaudidos. Cocoliches con sus palabras italianizadas y picarescas con gusto y gracia dentro de los límites de la moral y del respeto.

15 DE FEBRERO DE 1921 Tarjeta postal enviada por Guillermina a sus queridas primas Juana y Aurelia Viera

15 DE FEBRERO DE 1921
Tarjeta postal enviada por Guillermina a sus queridas primas Juana y Aurelia Viera

Hacía su pasaje un gran señor vestido de negro, galera de felpa copa alta, grandes bigotes, de bastón, en una carroza bien adornada con flores, tirada por dos caballos oscuros, era muy aplaudido por el público don Saverio Mancuso (el Rey del Capuchino), como así también los imitadores de Chaplin. Se intercambiaban entre la juventud palmeritas fabricadas con amor en rafia, ramitos de flores, nardos con su exquisito perfume y nacía alguna declaración de amor. Entre los coches se formaban colchones de serpentinas, jugaban con pomos y papel picado muy correctamente. También hacía su aparición el infaltable Pierrot con su hermosa Colombina, payasos con sus bufonadas hacían reir a niños y adultos.15 de febrero de 1923
En el año 1920 hizo su aparición un tanque de guerra, similar a aquellos que se usaron en la gran conflagración europea en el año 1914, fabricado por los hermanos Gijena y Calderoni, dirigido por Herculano Christello suboficial de la Marina, a los costados sus cañones hacían disparos produciendo un gran estruendo, recibiendo el primer premio por la genial idea.
También el mismo año recibió de Las Palmas la visita del Carro Romano, al año siguiente El Infierno con Lucifer y su séquito de diablos, más tarde el Patio Andaluz con un conjunto de andaluzas muy hermosas que parecían propiamente de Andalucía, que algunas de ellas se encariñaron con Zárate y con el correr del tiempo se unieron en matrimonio: América Posse de Palacios, Dora P. de Ruiz Moreno, Inés P. de Bertolino y Eva P. de Favret. Estas magníficas novedades que no se olvidan, fueron presentadas por las hermanas Posse, las que fueron muy aplaudidas y elogiadas por los concurrentes.
El corso muy animado como siempre, se realizaba la elección de la Reina del Carnaval. A pesar de que estaba prohibido el juego con agua y su término se anunciaba, todos se retiraban en orden y muy satisfechos de la noche vivida, pero al final del último día, de las azoteas tiraban bombas y baldes con agua, como finalizando la fiesta de contornos agradables y muy concurrida.
No terminaba la noche sin dar la serenata al pie de la ventana guitarra y cantor, al término de la canción la dedicaba, diciendo entre otras cosas, esta serenata es para la señorita (¿) de parte de fulano de tal que viene a perturbar su dulce sueño, de adentro se oía un muchas gracias con voz trémula, abriéndose la ventana para saludarlos e invitarlo a tomar una copita de licor. Cuántos hermosos recuerdos que quedan para toda la vida.
También se efectuaban bailes familiares (asaltos, pero no a mano armada), consistía en convidarse, llegar con la orquesta y tomar de sorpresa a los dueños de casa donde eran muy bien recibidos por su presentación, pasando momentos de sano esparcimiento y entusiasta algarabía entre los presentes. Bienvenido Carnaval 1983.”

Esta tarjeta postal testimonia como los niños posaban especialmente vestidos para los festejos de Carnaval en Zárate (Década de 1920)

Esta tarjeta postal testimonia como los niños posaban especialmente vestidos para los festejos de Carnaval en Zárate (Década de 1920)

ORDENANZA N° 98
18 – 11 – 1913
REGLAMENTACIÓN DE LOS FESTEJOS DE CARNAVAL
ARTÍCULO 1°.- Prohíbese en los días de carnaval arrojar sobre los transeúntes, agua o cualquier otro líquido u objeto en forma que pudiera ser perjudicial.
ARTÍCULO 2°.- El corso será permitido durante los días de carnaval, de ocho a doce de la noche, debiendo el Intendente darle el recorrido que estime necesario.
ARTÍCULO 3°.- En las horas de corso será permitido tan solo el uso de flores, serpentinas y papel picado, prohibiéndose en absoluto el juego con agua de cualquier clase que fuere, como asimismo el uso de bombitas de estruendo u otros objetos que pudieran dañar a los concurrentes.
ARTÍCULO 4°.- El juego con pomos en el trayecto del corso se permitirá solamente después de las once horas de la noche y siempre que se efectúe con moderación.
ARTÍCULO 5°.- Los dueños de casa en las calles que recorre el corso que permitieran arrojar agua desde las mismas, o no dieran cuenta inmediata a la policía de la infracción que no hubiera podido evitar por los concurrentes de sus casas, serán pasibles de la multa que se establece para las demás contravenciones.
ARTÍCULO 6°.- El uso de disfraz durante estas fiestas de carnaval será permitido a las personas de ambos sexos, prohibiéndose hacerlo con vestiduras sacerdotales, uniformes militares de la época y trajes indecorosos. Las personas disfrazadas no podrán llevar armas, bastones, látigos, etc., aunque el traje lo requiera.
ARTÍCULO 7°.- Quedan igualmente prohibidos los cantos, discursos y danzas que estén reñidos con la moral, ya sea en las calles o sitios donde se celebren bailes públicos.
ARTÍCULO 8°.- Toda persona que desee disfrazarse requerirá previamente permiso a la Intendencia el que será visado por la Comisaría de Policía, debiendo cada interesado llevar consigo este permiso a la vista.
ARTÍCULO 9°.- Las comparsas carnavalescas deberán muñirse del permiso a que se refiere el artículo anterior, sin cuyo permiso no le será permitido el libre tránsito. Para obtener este permiso, los presidentes de las sociedades respectivamente, deberán presentarse a la Intendencia, dando los datos que fueran necesarios, haciéndose responsables de las alteraciones a que hubiere lugar.
ARTÍCULO 10°.- Quedan exceptuados de las disposiciones que expresa el artículo 8° las familias que concurran a bailes sociales o particulares.
ARTÍCULO 11°.- Los que contravinieren las disposiciones que establecen los artículos precedentes incurrirán en una multa de veinte a cincuenta pesos moneda nacional, que impondrá la Intendencia según el caso o en su defecto cinco días de arresto.
ARTÍCULO 12°.- Queda a cargo de la policía e inspección municipal el fiel cumplimiento de las disposiciones determinadas en los artículos anteriores.
ARTÍCULO 13°.- Comuníquese, etc. CARLOS ROLDÁN VERGES. Presidente, VICTOR GRAS, Secretario. LUIS GUERCI, Intendente. JUAN N. BOERR, Secretario.

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Club Atlético Paraná

El 2 de Marzo de 1904 se crea el CLUB ATLÉTICO PARANÁ por iniciativa de un grupo de trabajadores de la entonces Papelera Argentina. Uno de sus principales objetivos: el fomento del fútbol.
Su primer presidente fue Don Félix Ferrari

SU SEDE SOCIAL, UN EDIFICIO DE VALOR PATRIMONIAL

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La sede del Club Paraná es un ejemplar único de residencia de familia de buen nivel económico de fines del Siglo XIX: los Otálora, de gran poder político y social en esa época, de los primeros terratenientes de Zárate que compraron tierras a los jesuitas, dando origen a las primeras estancias del Partido (año 1785).
Se destaca por su emplazamiento sobre las barrancas del río Paraná de las Palmas, dominando el paisaje con visuales ilimitadas sobre el horizonte.
El edificio se levantó en un único cuerpo exento, aislado en el centro del terreno, de planta cuadrada y adoptando la tipología de las “villas italianas” de la costa norte de la península.

La planta baja, rodeada por una amplia galería perimetral de dos y tres pilares agrupados alojaba a los principales locales del área social. Por medio de una escalera de madera que asciende, cambiando sus dimensiones y forma, se llega a los niveles superiores.

En la planta alta se agrupaban los dormitorios y baño con una terraza perimetral sobre la galería inferior y, como remate, un mirador con terraza dominando las mejores visuales hacia el río.

Tiene un trabajo de herrería, tanto en planta baja entre los pilares como en la galería de chapa de planta alta y mirador, que corresponde a los elementos importados de la revolución industrial  y que con su diseño y manufactura caracterizan este edificio de alto valor patrimonial.

El Club Paraná, fundado el 2 de marzo de 1904, adquiere la propiedad según escritura efectuada por el escribano Miguel de la Torre con fecha 19 de mayo de 1950. Era presidente del mismo, en ese momento, el Sr. Luis Alberti. La compra incluía el terreno de 43,30 metros de frente y 86,60 metros de fondo ubicado en Ituzaingó 52 (hoy 225) “junto con la casa quinta y todas sus propiedades y plantaciones”.

La propiedad pertenecía en ese entonces al Dr. Horacio Pérez de la Torre. Junto a la quinta “La  Jovita” – sede del Museo Histórico de Zárate -, la quinta “La Azucena” que fuera propiedad de Raúl de la Torre y otras residencias particulares de la calle Ituzaingó conforma un sitio urbano de notables características arquitectónicas y naturales, destinado a preservarse como verdadero oasis paisajístico de la ciudad.

Hoy este edificio presenta una serie de importantes deterioros que reclaman una urgente intervención habiéndose constituido, hace unos años, un grupo de Amigos por la Restauración Edilicia del Club Paraná, con el objetivo de iniciar un plan de puesta en valor de este significativo ejemplo patrimonial de los zarateños.

Fuente: EL PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO DE ZÁRATE – Comisión Municipal de Preservación de Patrimonio Cultural. Municipalidad de Zárate. 1988

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Mensajero Del Pasado

FUNDACION DEL PUEBLO DE ZARATE

El Mensajero del Pasado – Número 1- Año 2

El Mensajero del Pasado – Año I – Numero 3

El Mensajero del Pasado Año 1 – Número 4

El Mensajero del Pasado Año 1 – Número 5

El Mensajero del Pasado Año 1 – Número 6.pd f

El Mensajero del Pasado – Año I – Número 7. pdf

El Mensajero del Pasado – Suplemento Especial

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TRES MUJERES EN LA HISTORIA DE ZÁRATE

De distintas realidades sociales y  procedencias, ya que sólo una era zarateña,  tiene en común su fuerte compromiso con la comunidad de su época y legaron, aportando recursos económicos y trabajo social, edificios significativos de carácter religioso, educativo y sanitario que han trascendido a través del tiempo y que constituyen referentes singulares de nuestro patrimonio cultural.

El legado de Dionisia Justa Lima de Atucha

Dionisia Justa, hija del hacendado Toribio Lima y de Doña Sebastiana Cabrera, – propietarios de una fracción de la Estancia Areco -, nació el 16 de abril de 1811 en Arrecifes. En 1858 contrajo matrimonio con Florencio Atucha, conformándose con las tierras de ambos una gran propiedad rural de, aproximadamente, 18.000 hectáreas.

JUSTA LIMA DE ATUCHA

JUSTA LIMA DE ATUCHA

Se convierte hacia finales del siglo XIX en una terrateniente. Fruto de herencias y adquisiciones entre sus propiedades figuraban  las estancias conocidas como “El Rincón”, “El Paraíso”, “La Justa”, “El Orden”, “San Sebastián” y “San José”. De sus campos salieron 95 animales entregados a la Sociedad Rural Argentina para ser transportada como primera exportación de carne fresca argentina a Europa en el buque “Frigorifique”, en mayo de 1977.

Falleció en su casona de Suipacha Nº 50 de la ciudad de Buenos Aires el 14 de febrero de 1899 y sus restos descansan en la bóveda familiar en el Cementerio de la Recoleta. Legó su cuantiosa fortuna a  Don Florencio Atucha, hijo menor de su esposo quien inició en la zona un importante movimiento de colonización imprimiendo notable impulso a la agricultura. Sin embargo, el testamento otorgado por la dama fue cuestionado por sus sobrinos Lima dando origen a un largo y resonado juicio que concluyó convalidando la última disposición de la voluntad de aquélla.

Doña Justa se distinguió por sus obras de beneficencia siendo una de sus obras de más destacada costear la construcción del actual Templo Parroquial consagrado a Nuestra Señora del Carmen.

La iglesia parroquial de Zárate fue creada por auto de fecha 27 de junio de 1854. De ahí que en el mismo año comience a construirse el Templo con mejores materiales pero aún con una construcción precaria  cercana a los antiguos oratorios. El mismo estaba emplazado en la esquina de Rivadavia y 3 de Febrero donde hoy está el Banco Nación. Su constructor fue el maestro albañil Francisco Graciarena.

En los años 1866-1867 la iglesia debe sufrir refacciones de consideración ya que se había rajado la torre, encarando la municipalidad la demolición y reconstrucción de la misma como asimismo del revoque exterior. Ambas tareas se encargan al albañil Francisco Lanata, vecino que tuvo a su cargo también la construcción del Colegio de Varones bajo la dirección del ingeniero Arning.

De todos modos, el templo de 1854 continuaba siendo precario y pequeño para una población creciente y pujante hacia fin de siglo. En 1872 se menciona que el mismo carecía de pisos de baldosas, retablo en el altar mayor y en los colaterales y baptisterio. Todo esto determinó que en el año 1878 Doña Justa Lima de Atucha se ofrezca a construir a su costa la nueva iglesia.

En una nota dirigida al arzobispo de Buenos Aires Dr. Federico Aneiros fechada el 20 de noviembre de 1878, la señora de Atucha explicaba su decisión de la siguiente manera: “Que tengo la firme resolución de hacer construir un nuevo templo en el pueblo de Zárate, con el loable pensamiento de hacer una obra de caridad y filantropía, como también teniendo en vista que la Iglesia que existe actualmente en dicho pueblo es muy pequeña para su población , aparte de estar construida en barro y tan malísima que promete muy poca duración...” (1)

Manuel José de la Torre, autoridad municipal del momento acepta el ofrecimiento, comprometiéndose a obtener el terreno aunque la situación financiera del municipio no fuera la mejor.

La  Municipalidad en su sesión del 6 de diciembre de 1878 cedió el terreno para levantar el templo, en la esquina de las actuales calles Justa Lima de Atucha y Belgrano, el que estuvo finalizado luego de un año de tareas. Su inauguración  se realizó el 26 de abril de 1880 con la presencia  del arzobispo de Buenos Aires, Dr. Aneiros, quien procedió a bendecirlo. Fueron padrinos Justa Lima de Atucha y su sobrino Juan E. Moris. Al presbítero José A. de las Casas, cura rector del Socorro correspondió el uso de la palabra. Los objetos de devoción fueron encerrados en la piedra fundamental, bajo los cimientos de la torre del reloj, siendo párroco del nuevo templo Fausto de Ariceta.

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PROCESIÓN EN CALLE BELGRANO EN EL AÑO 1905 Y EN LA DÉCADA DE 1910 RESPECTIVAMENTE

PROCESIÓN EN CALLE BELGRANO, RETORNANDO A LA IGLESIA. DÉCADA DE 1940

PROCESIÓN EN CALLE BELGRANO, RETORNANDO A LA IGLESIA. DÉCADA DE 1940

La iglesia, de planta simple, consiste en una sola nave central flanqueada originalmente por seis capillas laterales, las tres izquierdas fueron reemplazadas en modificaciones sucesivas existiendo en la actualidad aberturas para iluminación y ventilación en el lugar de los antiguos altares. La nave central está definida por una bóveda de cañón corrido horadada por arcos de medio punto para iluminación, no tiene crucero, la bóveda cambia sus dimensiones en el presbiterio haciéndose más angosta y encontrándose franqueada por los cuerpos de la sacristía y un depósito  simétrico a la misma.

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INTERIOR DE LA IGLESIA PARROQUIAL EN LAS DÉCADAS DE 1950 Y 1970 RESPECTIVAMENTE

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IMÁGENES DE LA PLAZA MITRE Y LA IGLESIA PARROQUIAL EN LAS DÉCADAS DE 1910 Y 1940 RESPECTIVAMENTE

El atrio es abierto, originado por el cuerpo recedido del edificio, y actúa como pausa espacial otorgando una mayor visualización de la fachada, integrándose al espacio de la calle y  la plaza  al fondo. El tratamiento de fachada es ecléctico y muy simple utilizando elementos provenientes del repertorio clásico (frontis triangular, pilastras jónicas y corintias, cornisas, arcos de medio punto, etc.). La misma se estructura en un cuerpo central, que contiene el acceso, flanqueado por dos torres campanario.

La superposición de volúmenes, desde el basamento con un volumen intermedio  que contiene el coro, favorece el predominio de la verticalidad acentuando la esbeltez de la fachada. Ambas torres rematan en cúpulas peraltadas.

El acceso principal, muy simple de dintel recto, está enmarcado por una moldura superior en arco y por pilastras jónicas y nichos laterales, en la parte superior una doble línea de cornisas y pilastras corintias enmarcan tres ventanas que iluminan el coro. Por último un frontis remata la nave central.

 Doña Elena Murray de Fox

Creación de la capilla y escuela de Villa Fox

Doña Elena Murray nació en Irlanda, en el año 1844, su lugar de origen fue Ballymore, del condado Westmeath (del que asimismo era oriundo su futuro esposo), siendo sus padres James Murray y Ketty Linn, quienes tuvieron tres hijos, dos de ellos varones. Llegaron a la  Argentina hacia 1848 radicándose inicialmente en Exaltación de la Cruz, pues allí residían numerosas familias irlandesas, para luego trasladarse a Zárate hacia 1853.

Cuando cumplió los dieciséis años Elena contrajo enlace con don Diego Fox, que pasaba los cuarenta y cinco, y dio a luz a trece hijos, de los cuales  sobrevivieron nueve: Patricio, Santiago, Juan, Pedro, Rosa, Tomás, Eufemio, María Elena y Ana. Su boda fue celebrada por el padre Antonio Fahy (1804-1871) patriarca  de la colectividad irlandesa en la Argentina; amigo y confesor del almirante Guillermo Brown y canónigo honorario de la Catedral de Buenos Aires.

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Al fallecer su esposo Diego en Capilla del Señor, el 27 de enero de 1890, Elena se hace depositaria del legado de éste, quien anhelaba crear un nuevo poblado dentro del Partido de Zárate, en tierras que eran de su propiedad, al que iba a denominar Nueva Irlanda en homenaje a su país natal, para que allí vivieran hombres y mujeres dedicados al trabajo y la vida familiar.

 Cumpliendo con la voluntad de su difunto esposo, Elena Murray donó, en el año 1906, los terrenos para que en el incipiente loteo, origen del barrio de Villa Fox, se levantaran una escuela pública y una capilla dedicada al culto católico, y también contribuyó económicamente para la construcción de ambos emprendimientos. Comienzan a gestarse de esta forma, la Capilla de Nuestra Señora de los Dolores y la Escuela de Villa Fox (hoy denominada Nº 6 Lucrecia de la Torre de Obligado), que funciona allí desde 1909.

 Al dejar de existir, Elena Murray, a los 79 años, el 26 de julio de 1923 sus restos fueron despedidos por un sacerdote irlandés de la Congregación Palotina, a cargo de la Capellanía Irlandesa de Capilla del Señor –actualmente desaparecida-, quien de ella dijo: “Tenía todo el porte y la fortaleza de la mujer irlandesa sumados al coraje y espíritu de sacrificio de la mujer argentina”, haciendo referencia, además, a que la extinta junto a sus padres y hermanos, tuvo que pelear contra los malones indígenas que asolaban Exaltación de la Cruz, al promediar todavía el siglo XIX. Sus restos descansan en la bóveda familiar de la necrópolis local, a escasos metros de su entrada principal.

 La construcción de la capilla se realizó mediante el aporte público a través de una colecta, la cual estuvo organizada y supervisada por una comisión que comenzó sus tareas el 28 de octubre de 1914, siendo presidida por la Sra. Tecla Massa de Torcelli, madre del cura párroco a cargo de la Parroquia del Carmen en el período 1912-1917. Las hijas y nietas de Elena Murray de Fox, fueron las más activas impulsoras de la colecta, para la que contribuyeron numerosas familias de Zárate y sus alrededores, destacándose en la misma muchos miembros de la colectividad irlandesa local.

Se ignora quien diseñó la Capilla, así como el director de la obra que, arquitectónicamente, fue resuelta en una sola nave, con sencilla cubierta de zinc a dos aguas. Sus lineamientos, en una mirada simple, recuerdan los templos románticos. Su fachada simétrica presentaba en su composición original arcos de medio punto en los nichos laterales, en su acceso principal se repetía tal disposición enmarcado por dos robustas pilastras y con remate en un Campanario Central en forma de espadaña. Completaban el conjunto dos rosetones lobulados que brindaban iluminación natural a la nave única.

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De la antigua y armónica fachada de la Capilla sólo quedan fotografías parciales, en base a las cuales fue posible reconstruirla en el dibujo – realizado por la Arq. Mirta López – con la finalidad de recrear el edificio original en la retentiva de los que lo conocieron y, al mismo tiempo, posibilitar su conocimiento a las nuevas generaciones, que únicamente saben de su aspecto actual.

 La inauguración tuvo lugar el domingo 29 de octubre de 1916 a las 10 horas, con una extraordinaria concurrencia que desbordó el recinto del templo y se extendió a lo largo de la calle, mucho antes de la hora señalada. La ceremonia estuvo a cargo del Presbítero Dr. Gustavo Franceschi, siendo designados padrinos de la Capilla el Sr. Presidente de la República Don Hipólito Yrigoyen (representado por el Sr. José S. Massoni) y la Sra. Tecla Massa de Torcelli antes mencionada.

 Ana María de la Torre de Pérez

La Sociedad Protectora de los pobres y el primer hospital de Zárate

 El 30 de enero de 1889 un grupo de damas del entonces pueblo de Zárate, reunido en Asamblea en la casa de Don Manuel José de la Torre, constituyó la Sociedad protectora de los pobres. Nobles eran las intenciones que las guiaban dado que los objetivos de la nueva institución eran, entre otros, desarrollar una misión humanitaria que propendiera al “…alivio de los que sufren por falta de buena salud y recursos…” Constituida la  Sociedad  se designó, en el mismo acto, la primera Junta Directiva resultando electas por mayoría de votos de las presentes presidentas Honorarias: Doña justa Lima de Atucha, Mercedes Anchorena de Nazar y Albina A. de Castex y Presidente efectiva: Doña  Ana María de la Torre de Pérez.

 Ana María Mercedes Jovita de la Torre nació en 1865, era hija de Don Manuel José de la Torre – Primer Procurador de la Municipalidad de Zárate en el año 1855- y de Jovita Godoy y Soler, quienes fueron los primeros moradores de la Quinta Jovita, hoy sede del Museo Histórico de Zárate.

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De su unión con el marino salteño Aniceto A. Pérez  nacieron sus hijos: Ana América, casada con el general Joaquín T. Leiva, Luis Arístides, casado con Esther Del Mármol; Adelfa, muerta a corta edad; Horacio; Manuel José; Hortensia y Ana María. Falleció en la casona familiar en 1965.

Bajo su presidencia la Sociedad Protectora de los Pobres desarrolló una destacada obra de asistencia pública, brindando su protección a ancianos impedidos y proporcionando ropas y alimentos a los vecinos necesitados de ese entonces.

A tan sólo cinco años de iniciadas sus actividades, la Sociedad resolvió hacer extensivo su accionar al cuidado de la Salud pública de los zarateños fundando el Hospital de Nuestra Señora del Carmen. Con el dinero recaudado en una campaña especialmente realizada, con el fondo social y con la colaboración del gobierno provincial fue construido el edificio en el terminó de ocho meses, estando en condiciones de ser habilitado hacia fines de 1892. La construcción fue realizada por el maestro albañil Don Dionisio Ferrari.

El edificio, de gran sencillez formal, presenta una imagen exterior típicamente italianizante. La fachada, simétrica con respecto a la puerta de ingreso, se halla modulada por pilastras rematadas en capiteles corintios (hoy lamentablemente eliminados) que dividen el frente en paños centrados en las aberturas.

Construido en una sola planta, el hospital se estructuraba en forma de “T” invertida contando con dos grandes salas generales, para mujeres una y la otra para hombres, y dos salas para pensionistas. Todas ellas tenían una galería perimetral desde la que se podía apreciar las huertas y jardines. Su planta funcional incluía, además, una sala de operaciones y otra de curaciones generales llegando a contar con un total de treinta y dos camas de internación.

Inaugurado oficialmente el 1º de enero de 1894, el viejo Hospital de nuestra Señora del Carmen continuó prestando servicios por medio siglo bajo la administración de la Sociedad Protectora de los Pobres. Desafectado de sus funciones originales de asistencia y hogar de ancianos, el edificio pasó a dar cabida, en el año 1954, a la Escuela Nº 29. En los últimos años se han realizado en el mismo varias ampliaciones y adecuaciones funcionales, acordes a las necesidades de una matrícula escolar en crecimiento, que rescataron las características formales del cuerpo principal de la antigua construcción.

 

                                                                      Arq. Silvia Irene Baccino / Arq. María Luisa Sorolla

 

Artículo publicado en La Nueva Bitácora. Año 1. Nº 6. Mes de diciembre de 2009

Fuentes consultadas:

Era una vez… Zárate – Arqs. Baccino / Sorolla – 1997

Colección Nuestra Historia: Espacios de FeLa religiosidad de los Zarateños. Sergio Robles; Silvia Irene Baccino; Eduardo Carlos Fox. Editorial De los Cuatro Vientos – 2005

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EL EDIFICIO PATRIMONIAL DE LA ESCUELA MEDIA N° 2

El 15 de marzo de 1993 abrió sus puertas la Escuela de Educación Media N°2, “Nuestra Señora de Fátima”, creada el 18 de agosto de 1992 por Resolución 1419, siendo su primera directora la profesora Marta Lescano. Desde entonces lleva a cabo  sus actividades en un significativo edificio que integra el patrimonio arquitectónico de Zárate y constituye un hito urbano en el “Bajo”

Aspectos históricos

En la segunda mitad del Siglo XIX, la actual calle Hipólito Yrigoyen era la vía de comunicación entre los dos centros alrededor de los cuales se desarrolló la ciudad de Zárate a partir de sus orígenes: su plaza principal y el “Bajo” en torno al puerto. Al final de esta vía, cerca de la costa, se localizaban las construcciones de grandes dimensiones de la Fábrica de Alcoholes, Propiedad de Pascual Varando  y Cía.

Pascual  Varando nació en Buenos Aires el 12 de enero de 1851, estableciéndose en Zárate con su familia a partir de la instalación de la fábrica, en 1888, realizando una importante inversión en una industria floreciente en ese momento en nuestro país, señalándose a título informativo que destilerías de maíz similares a la de Zárate se establecieron en Campana, Baradero y San Pedro. El establecimiento zarateño ocupaba una superficie total de 30.000 m2, con un área edificada que comprendía una sexta parte de dicha superficie. Las fotografías históricas dan cuenta de la magnitud de las construcciones para la época.

La materialización de todos estos establecimientos industriales fue posible a partir de la denominada arquitectura “utilitaria”. Solo hace pocos años se inició el reconocimiento de los valores de las edificaciones destinadas a la producción, almacenaje y distribución: edificios portuarios, depósitos de mercaderías, almacenes de granos, elevadores, silos, mercados, usinas de energía eléctrica y de gas de excelente factura técnica y con enorme posibilidad de incorporación a los usos actuales como parte importante de nuestro patrimonio.

Los edificios de la Fábrica de Alcoholes pueden describirse, en base a los registros fotográficos, como un conjunto de volúmenes funcionales dispares que se van sumando: un cuerpo principal ejecutado en ladrillo a la vista sobre la calle Hipólito Yrigoyen, con dos volúmenes rectangulares de cinco niveles y una altura aproximada de quince metros en el centro que descendía luego a dos niveles en los laterales hacia el río y la ciudad. Completaban el grupo fabril una chimenea de excelente factura realizada, también, en ladrillo visto y otra metálica.

Es de destacar la estructura de hierro (cabriadas) que cubría estos cuerpos laterales del edificio principal y su cubierta realizada en tejas francesas de la firma “Pierre Sacoman” existiendo, además, otros galpones de menor magnitud realizados en chapa ondulada. El masivo uso del hierro para las grandes luces y su rapidez para el montaje en seco conjuntamente con el uso del ladrillo visto y las chapas onduladas constituye la característica de la arquitectura industrial de fines del Siglo XIX. Se tiende a la racionalización casi matemática y a una funcionalidad del todo y de las partes que resultaba enfatizada por el uso de estos materiales.

LA CALLE MAZZINI (HOY HIPÓLITO YRIGOYEN) EN LOS PRIMEROS AÑOS DEL SIGLO XX. A LA DERECHA, LOS EDIFICIOS DE LA FÁFRICA DE ALCOHOLES DE PASCUAL VARANDO Y CÍA.

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El ladrillo de máquina daba lugar a interesantes aparejos evidenciándose ello en el cuerpo principal y alcanzando la excelencia en la ejecución de la chimenea circular. Muchos de estos materiales arribaban camuflados como lastre en los barcos que arribaban a nuestros puertos. La cantidad y el bajo precio hizo posible la utilización de tejas marsellesas, azulejos de Pas de Calais, chapas de cinc,  baldosas de cerámica francesa, elementos de terracota, ladrillos de máquina, etc. en las nuevas construcciones.  Pero también en Zárate como en otros lugares comienzan a aparecer  las fábricas de mosaicos y las de tejas y ladrillos locales como la denominada “Las Tullerías de Zárate”, inaugurada el 30 de diciembre de 1884.

La instalación de grandes  industrias generó la necesidad de alojar  a los obreros de las mismas. En numerosos casos, los empresarios construyeron viviendas  localizadas, en general,  en la cercanía de las fábricas con los consiguientes beneficios para el propietario de un mayor rendimiento debido a la falta de transporte de los operarios. Esto dio lugar a tipologías arquitectónicas y urbanísticas como los conventillos y las casas de vecindad que en los establecimientos de mayor envergadura pasaron a formar los “barrios obreros”.

Siguiendo este modelo, al instalar la Fábrica de Alcoholes en Zárate, Pascual Varando construye a pocos metros de la misma las viviendas para la familias de operarios, básicamente inmigrantes que se afincaron en el lugar en lo que fue conocido en el Bajo como el “conventillo de Varando”. La edificación, de líneas simples, comprendía la manzana de Esmeralda, Comercio, Mitre y Aristóbulo del Valle y consistía en una “ele” con frente hacia las dos últimas calles, cercada por un cerco de alambre que delimitaba un patio común para todas las familias. La construcción era en ladrillo a la vista con una modulación regular determinada por las ventanas con rejas y un acceso ubicado en el centro de cada cuadra.

Lo que permanece

A principios del Siglo XX, las destilerías de alcohol atravesaron un momento crítico debido a las cargas impositivas que disminuyeron su rentabilidad. El 23 de  agosto de 1898 se había sancionado la Ley N° 3698 que gravaba el litro de alcohol que se introdujere o expendiere asfixiando a estas florecientes industrias, entre ellas la de Pascual Varando, que debieron paralizar sus actividades.

El diario local “El Eco de Zárate” bajo el subtítulo “importante remate” publica con fecha 20 de junio de 1917: “…Por orden del Banco Hipotecario Nacional se rematará el 27 del corriente, en el mismo local del Banco, calle 25 de Mayo 245, Capital Federal, la fábrica de aguardiente, perteneciente a los señores P. Varando y Cía. o a su concurso. Ocupa el establecimiento tres manzanas con todo lo en él edificado. La propiedad reconoce una hipoteca de 85 mil pesos y sale a la venta con la base de los mil pesos m/n. Es mucha plata en estos tiempos!…”

Evidentemente, luego del remate, debe haberse loteado la extensa propiedad efectuándose, también, el desmantelamiento y demolición de las instalaciones fabriles desapareciendo, de este modo, significativos hitos de nuestro patrimonio arquitectónico sin haberse planteado soluciones de refuncionalización y adecuación a las necesidades contemporáneas.

Como testimonio de este complejo fabril sobreviven en la actualidad dos edificios. Uno de los galpones  -que se encuentra en los terrenos de la firma CIVIAL S.A. – , que conserva la estructura original de hierro de su cubierta y en el que sus propietarios realizaron importantes trabajos de puesta en valor.  

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Permanece, también, la construcción de dos niveles, de arquitectura italianizante, ubicada en la esquina de las calles Hipólito Yrigoyen y Esmeralda que fuera la vivienda y oficinas de Pascual Varando y que hoy alberga a la Escuela Media N° 2. Su conservación nos permite contar  con este edificio en el que funcionaron tres instituciones distintas (fue sede, también, de la Escuela N° 5 hasta la fecha de su relocalización), resistiendo su noble estructura por más de cien años.

 

Fuente consultada: Era una vez… Zárate / Silvia Irene Baccino – María Luisa Sorolla /Buenos Aires. 1997

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EL 19 DE MARZO DE 1854 FUE CREADO EL PARTIDO DE ZÁRATE

A fin de recordar una fecha tan significativa en nuestra historia transcribimos, a continuación, el Petitorio de los vecinos del pueblo de Zárate al gobernador Pastor Obligado para erigirse en partido independiente. Año 1853 (Archivo de la Notaría Eclesiástica del Arzobispado de Buenos Aires, legajo 168, expediente N° 50) y el Decreto de creación del Partido de Zárate, con fecha 19 de marzo de 1854

Petitorio de los vecinos del pueblo de Zárate al gobernador Pastor Obligado para erigirse en partido independiente. Año 1853

Carmen de Zárate, Octubre 31 de 1853. Exmo. Señor. Los vecinos del Carmen de Zárate y su campaña que abajo suscribimos, ante V.E. con el más sumiso respeto, decimos. Que por medio de un convenio, entre los también vecinos Don Rafael Pividal y Don Pedro Anta, éste vendió a aquél, cien cuadras en cuadro de su terreno de Estancia cerca de las barrancas del río Paraná, llamado de las palmas el año de 1826, para formar este Pueblo, con cargo de edificar un Oratorio y Plaza. Efectivamente desde este corto tiempo a la fecha, ha marchado el pueblo adelante, a pesar de los inconvenientes que ha tocado y que más adelante expresaremos.

El plano del pueblo fue formado, con diez cuadras por cada frente, dejando 16, de calle que donó el expresado Anta y cuyo plano fue aprobado por el Gobierno de entonces. El oratorio se edificó, pero desgraciadamente se derrumbó pocos días después de formado y los muy pocos vecinos de entonces lo reedificaron, conservándolo con reparaciones que otros más vecinos contribuyeron por más de 19 años, como se puede ver.

El Pueblo de Zárate como joven y en su adolescencia ha permanecido sujeto al de la Exaltación de la Cruz, a cuya jurisdicción pertenece.

Por 1er. Inconveniente es de notarse: que Zárate dista de la Exaltación de la Cruz, seis leguas tierra adentro, 2° que en este intermedio lo atraviesa el arroyo denominado de la pesquería con los difíciles bañados y pantanos que contiene, y es más fácil en cierto tiempo del año atravesar las 20 leguas a la Capital por el Río que las seis por tierra – 3° que sujeto como está a la Exaltación, no puede mejorar de condición, tanto en lo civil como en sus transacciones mercantiles. Es pues a la exaltación donde debe concurrirse en todo y por todo, y 4° Que se pasan los meses sin que este vecindario oiga la palabra de Dios, el Santo Oficio de la Misa, ni se administre ninguno de los demás sacramentos que ordenan y mandan nuestra Santa Madre Iglesia. Así la civilización cristiana, está ten distante del cristianismo en este Pueblo, como pueden estar los incultos indios de la Pampa. – sensible es a este vecindario, vivir tan cercano a la Capital centro de la civilización de la República en la orfandad en la que se halla insumida, y que precisamente seguirá así, si la paternal protección del Gobierno no alarga su mano bienhechora hacia este vecindario, considerándonos acreedores a las luces del siglo.

EL Pueblo de Zárate Exmo. Sr. no tiene ni una mera Escuela de primeras letras, y sin embargo no dista más que 20 leguas de la Capital. Estamos muy lejos de atribuir sus inconvenientes,  a los jueces de la Exaltación y Párroco, porque nos consta, que el tránsito les impide casi siempre prestarnos los auxilios que diariamente carecemos, y que también lo ha impedido el estado político del País.

El Pueblo de Zárate llamado por su local al frente del magnífico Paraná, vé y se deleita todos los días en el tránsito de los innumerables buque de Cabotaje, que al pasar rinden un saludo a sus habitantes en sus siempre y pacíficas aguas. Tiene la ventaja de ver llegar a su puerto con tal  motivo, todas las naciones del mundo, para proveerse de cuantos comestibles necesitan, y ver por su trato el bello sexo transformarse de una simple campesina en una señorita civilizada a todos los usos.

El Pueblo de Zárate situado como está no necesita más que mano amiga y protectora, porque la naturaleza lo ha destinado para una gran ciudad. Sus habitantes son tan firmes en un potro como sus plantas en el arado; en el agua, y como marineros. Todas sus casas son fabricadas con maderas de las Islas del Paraná, que los convida a tomarlas casi con solo estirar la mano; aunque en el día se reedifican todas de material, de mejor construcción, más extensas y de mejor menaje que otros pueblos de mayor entidad. V.E. observará que se encuentran capitales originarios de 400 y 500 mil pesos por mayor y menor, y esto hará conocer a V.E. la importancia que el joven Pueblo se dá por sí mismo.

Zárate tiene por sus tributarios, la misma Exaltación, Giles, Areco, Villa de Luján, Guardia, el numeroso partido de Chivilcoy y otros varios, que diariamente le demandan por sus maderas de edificación, y otros muchos artículos mercantiles. Su ribera y corralones siempre se ven cubiertas de madera, y tropas de carretas cargando este artículo.

Zárate Exmo. Señor ha llegado a su mayor edad, y necesita la libertad de su estado, bajo la mano protectora de su Gobierno.

Esta exposición sencilla de los hechos, calma a la vez a éste vecindario de más de 150 familias de la ansiedad en que por tantos años yace; por que está seguro que teniendo V.E. en vista sus antecedentes, será atendido como los demás pueblos de la Provincia.

Reasumiendo nuestra respetuosa petición concluímos expresando, que Zárate necesita Juez natural: necesita Párroco y Cementerio: necesita Escuelas y otra organización. A cuyas exigencias se halla pronto el vecindario a contribuir.- Una comisión de su seno quizá arreglaría sus urgencias, y una autorización para su Puerto haría la dicha de este Pueblo por su rápido progreso. Por tanto V.E. suplicamos se sirva acceder a nuestra solicitud, del modo que más tuviese por conveniente. Exmo. Señor.

Firmado: MANUEL EGUÍA, JUAN CASTEX, NICANOR MALDONADO, GREGORIO J. DE QUIRNO, BARTOLO COPELLO, CONSTANCIO SILVANO, MANUEL GARCÍA, MANUEL DE NOYA, PEDRO LANZA, JUAN ROSADO, JUAN RÍOS, MICAELA LIMA, DOMINGO GAITÁN, FERMÍN CAMALLO, C. DEPELICAN GALLARES, VICENTE FERREIRA, LUIS PÉREZ, JULIÁN COLLADO, EUGENIO CONDE, MANUEL PEREIRA, AGUSTÍN SAAVEDRA, MARTÍN DOMATO, JUAN MOENCKEBERG ud KOMMER, DIONISIO SAGASTE, ANASTASIO RAMOS, GREGORIO RAMOS, MARÍA D. LOREA, LEONARDO ARNALDI, JOSÉ OCAMPO, JUAN ARNALDI, BONIFACIO BALVIDARES, JUANA MARÍA ANTA, JUAN C. SPRAGGAN, JOSÉ ANTONIO ANTA, PONCIANO BALVIDARES, LORENZO LANZA, JUAN JOSÉ BARRIOS, VÍCTOR BERGASCO, JOSÉ A. ROMERO, DOMINGO MARTÍNEZ, PEDRO MAGALLÁN, JUAN DE DIOS CASTELLANO, EUSTAQUIO VARELA, ÁNGEL Y. ZINO, AGAPITO LÓPEZ, PEDRO BALVIDARES, RAIMUNDO ZÁRATE, LUIS SALVADORES, RUFINO DE LA TORRE, FELICIANO SAAVEDRA, FRANCISCO MADIE, MANUEL JOSÉ  DE LA TORRE, MANUEL MARÍA DE LA TORRE, GREGORIO A. MOURE.

Fuente consultada: HISTORIA DE ZÁRATE desde sus orígenes hasta el año 2000 / Sergio Daniel Robles /Editorial de los Cuatro Vientos. Buenos Aires. 2005

PASTOR OBLIGADO

PASTOR OBLIGADO

MAUNEL JOSÉ DE LA TORRE

MAUNEL JOSÉ DE LA TORRE

Decreto de creación del Partido de Zárate, con fecha 19 de marzo de 1854

Buenos Aires, Marzo 19 de 1854. Considerando necesario el Gobierno la creación de un nuevo Partido en la campaña formado del terreno conveniente en el que corresponde actualmente al que se denomina “Exaltación de la Cruz” y previo informe del Juez de Paz de este y del departamento Topográfico sobre los límites del nuevo partido y conveniencia de erigirlo: ha acordado y decreta:

Art. 1° Queda erigido en Partido Judicial de campaña, bajo el nombre de Partido de Zárate, el territorio comprendido hasta hoy en el de Exaltación de la cruz, del que se segrega, en el área de terreno que se encierra en el espacio que tiene por límites al Norte y Nordeste al Río Paraná; al Este la Cañada de la Cruz, desde su unión con el arroyo de la Pesquería; al Sud y Sudeste el mismo arroyo de la Pesquería, desde el punto que atraviesa el camino del Chiquero; al Noroeste y Oeste el Río de Areco; y al Sudeste una recta que, partiendo del referido punto en que atraviesa el camino del Chiquero al mencionado arroyo de la Pesquería, vaya a unirse a la Cañada del Bagual por la estancia de Gelves y siga su curso hasta encontrar el Río de Areco en el punto llamado Flamenco.

Art. 2° El Departamento Topográfico procederá a la mayor brevedad posible a hacer efectiva la demarcación que se establece en el artículo anterior.

 Art. 3° Nómbrase Juez de paz del Partido de Zárate, por todo el presente año, al ciudadano D. Gregorio Quirno, actual Juez de la Exaltación de la cruz, quien tomará las medidas convenientes para entrar en el ejercicio de sus funciones, y a quien para su inteligencia se le comunicarán las órdenes y resoluciones gubernativas a que debe atenerse para uniformar su marcha con los demás Juzgados de Paz de la campaña.

Art. 4° Nómbrase igualmente al ciudadano D. José María Melo, Juez de Paz de la Exaltación de la Cruz, para llenar la vacante que deja la traslación al de Zárate del ciudadano D. Gregorio Quirno, quien hará a aquél entrega del Juzgado con las formalidades de ley.

Comuníquese a quienes corresponde, publíquese y dése al Registro Oficial. Obligado –  Irineo Portela.”

Fuente consultada: HISTORIA DE ZÁRATE 1689 – 1909 / Vicente Raúl Botta /La Plata. 1948

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LA EVOLUCION URBANA DEL PUEBLO DE ZARATE DESDE SU FUNDACIÓN (1827) HASTA LOS PRIMEROS AÑOS DE LA CREACIÓN DEL PARTIDO DE ZÁRATE (1854)

Se aproximaba el mes de marzo de 1854…

 Habían transcurrido apenas 27 años de la fundación de Zárate, dado que el 31 de enero de 1827 se había aprobado el “Plano del Rincón de Zárate y Traza del Pueblo de Zárate”, realizado por el Agrimensor Manuel Eguía, quien proyectó una cuadrícula bien definida que comienza con cinco manzanas en el sector de las barrancas y se amplía, superadas las mismas, a diez manzanas de frente paralelas al río por seis de profundidad, dejando cuatro libres en el centro destinadas a la plaza principal, la cual sólo ocuparía una central debido, indudablemente, a la intención de Eguía de lograr que las calles laterales fueran lo suficientemente amplias.

Plano del Rincón de Zárate y Traza del Pueblo - 31 de enero de 1827

Plano del Rincón de Zárate y Traza del Pueblo – 31 de enero de 1827

En las dos décadas siguientes a su fundación el Pueblo había experimentado un notable crecimiento en atención a su estratégica localización a orillas del Paraná de las Palmas, su puerto natural, la creciente actividad agropecuaria y el incremento significativo de la población careciendo, sin embargo, de parroquia, escuela y otros equipamientos que dificultaban un desarrollo armónico de la comunidad y una total dependencia de Capilla del Señor, distante seis leguas (más de treinta kilómetros) de Zárate y que implicaba un largo recorrido por un territorio con bañados y pantanos debido a la presencia del arroyo de la Pesquería. Ello motivó que, en el año 1853, los vecinos gestionaran ante el gobernador Pastor Obligado la creación del Partido de Zárate, que integraba el Cuartel 2º de Exaltación de la Cruz.

 El 19 de Marzo de 1854…

 El Gobernador firmó el correspondiente decreto de creación del Partido de Zárate  

Su primera autoridad fue el juez de paz Don Gregorio José de Quirno. En abril de 1854 fue sancionada la Constitución del Estado de Buenos Aires y, meses después se puso en vigencia la ley de Municipalidades que estableció la elección de municipales a través de comicios. Surgieron, de este modo, las primeras autoridades del Partido de Zárate: Manuel José de la Torre como Procurador; Natalio Matos a cargo de Policiales y anexos; Constancio Silvano en Instrucción Pública, Beneficencia y Culto y Félix Chavarría a cargo de Rentas Municipales, siendo presidente de la Corporación el juez de paz Gregorio Quirno.

Poco después, las autoridades del nuevo partido encomendaron una nueva mensura del pueblo de Zárate al agrimensor Manuel Eguía, que comprendía 122 manzanas señalando, también en este caso, a la plaza en el centro de las cuatro manzanas tal como lo proyectara originalmente. En ese entonces ya se habían designado los nombres de las calles. Las paralelas al río Paraná de las Palmas se denominaron: Baradero, San Pedro, San Nicolás, Arrecifes, Palmas, Morejón, Zárate, Paraná, Buenos Ayres y Mayo, en tanto que las perpendiculares recibieron los siguientes nombres: Giles, Areco, Pilar, Baradero, Pividal, Anta, Luján, Exaltación, Pesquería, Puerto, Bragado, Chivilcoy y

Gral. Pinto.

Plano del Pueblo de Zárate realizado por el agrimensor Manuel Eguía en el año 1855

Plano del Pueblo de Zárate realizado por el agrimensor Manuel Eguía en el año 1855

En ese año la población se aproximaba a 1.000 habitantes en la zona urbana y 800 en la rural, presentando Zárate el aspecto de una muy pobre aldea de la campaña bonaerense. Abundaban los ranchos y eran escasas las viviendas de material. Una interesante descripción la realiza Vicente Raúl Botta en su Historia de Zárate (1689 – 1909): “dentro de la periferia urbana comenzaban a levantarse una que otra casa de material, con techo de tejas, el frente chato sin revocar y las ventanas casi al nivel del suelo, algunas con rejas. Abundaban los ranchos, construidos en años anteriores. En el perímetro de lo edificado y en los fondos de las viviendas, hallábanse, en algunos casos, cercados de tuna, palos de sauce o espinillo, tapias de ladrillos que no alcanzaban a un metro de altura. La edificación, dentro de la traza del pueblo y alrededores (cuarteles 3º y4º), apenas alcanzaba a 20 casas de ladrillos y como 320 de paja, según dan fe las estadísticas”

Las construcciones de adobe que caracterizaron la imagen urbana del Pueblo de Zárate en las primeras décadas de su evolución eran muy sencillas. Se destacaban en la fachada los vanos de reducidas proporciones en relación a los llenos del muro encalado y el techo, inicialmente de paja y luego reemplazado por tejas francesas

Las construcciones de adobe que caracterizaron la imagen urbana del Pueblo de Zárate en las primeras décadas de su evolución eran muy sencillas. Se destacaban en la fachada los vanos de reducidas proporciones en relación a los llenos del muro encalado y el techo, inicialmente de paja y luego reemplazado por tejas francesas

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Según datos del registro estadístico de la provincia de Buenos Aires, correspondiente al 2º semestre de 1855, la edificación dentro de la traza del pueblo y sus proximidades comprendía 20 casas de ladrillo y unas 320 de paja. Por ese entonces no se conocía el alumbrado y las calles de barro se anegaban totalmente en tiempos de lluvia. La parte más densamente poblada se hallaba sobre las calles Morejón (Justa lima de Atucha), Zárate (19 de Marzo), Paraná (San Martín) y Buenos Aires (Roca), entre las del Puerto (Rómulo Noya) y Luján (Belgrano).

Arq. Silvia Irene Baccino

Bibliografía

 

  • “Historia de Zárate (1689 – 1909) – Vicente Raúl Botta. La Plata 1948
  • “Era una vez… Zárate” – Silvia Irene Baccino / Arq. María Luisa Sorolla. Julio de 1997
  • “Historia y Funciones del Concejo Deliberante de Zárate” – Sergio Daniel Robles.

 

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HISTORIAS DE FAMILIAS. PRÓLOGO DE RAÚL DE LA TORRE

Raúl de la Torre  fue un amigo entrañable, siempre dispuesto a brindarnos su sincero cariño, su aliento para la tarea tan ardua que la ASOCIACIÓN AMIGOS DEL MUSEO DE ZÁRATE estaba llevando adelante con la puesta en valor y actividades en la Quinta Jovita, a partir del año 1993.

 Un zarateño que quiso profundamente su ciudad y que llevó a Zárate al nivel nacional e internacional a través de películas y su modo de ser

El 19 de Marzo de 2010 falleció en la ciudad de Buenos Aires.

A manera de homenaje y para sentirlo siempre presente entre nosotros transcribimos sus recuerdos y su mensaje especialmente escrito como Prólogo del libro: “HISTORIAS DE FAMILIAS. LOS DE LA TORRE. LA QUINTA JOVITA”  que integra  la Colección “Nuestra Historia”

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“Aquellos que lean estas notas no podrán imaginar cómo el llamado a hablar de mi familia paterna me ha movilizado tantas cosas,  lejanas, profundas y constantes en mi vida. Porque quienes me conocen de cerca saben que me he criado muy Di Pietro, la vida me llevó a ser, felizmente, también muy  Elorriaga, y ahora, por escrito, deberé recordar a los de la Torre.

 Lo haré desde lo íntimo, claro, porque es la única manera que sabré hacerlo, seguro que con una mirada personal no me escaparé demasiado de los de la Torre en general, porque lo esencial de una familia se cuela entre los detalles de vida, las acciones y las actitudes de sus miembros, no en sus títulos ni por sus bienes (que tantas veces son males), sobre todo si su línea histórica está tan bien definida, como lo está en este mismo trabajo, gracias a Sergio Robles..

 Entonces,  empiezo por mi padre,  Raúl de la Torre, quien me dio su nombre tal como se llamó toda su vida. Digo se llamó, porque fue él quien decidió ignorar el orden de su certificado de nacimiento y eligió que lo llamaran siempre por su segundo apelativo descartando el primero, Jerónimo  (seguro por razones estéticas), lo que trajo a mi mente infantil algunas confusiones que no pude aclarar con él, porque murió cuando yo tenía siete años. 

 Mucho después entendí que esa era su primera enseñanza de vida: no hay porqué ceñirse demasiado a convenciones impuestas, especialmente cuando de sentirse bien con uno mismo se trata. 

 Ese ejemplo se confirmó cuando descubrí con asombro -y sin explicaciones- que quien considero mi segundo padre,  Domingo Elorriaga,  inolvidable vasco casado con Julia Di Pietro, hermana de mi  madre Azucena,  en realidad se llamaba Pantaleón, a pesar de lo cual insistió en su afirmación llamando también Domingo a su hijo Mingo, hermano mío más que primo  (a quien jamás oí que lo llamaran por su nombre, salvo cuando se casó con la inefable Alicia Alonso, su mujer maravilla),  coincidiendo con su querida hermana Cuca,  que siempre odió que la llamaran Ana María, como decía que se llamaba su documento de identidad.

 Pero papá también me agregó Rufino, nombre de su padre y herencia de familia, para vincularme con una historia que también debía conocer  (y fui conociendo,  lentamente), porque una cosa son las convenciones olvidables y otras las realidades genéticas ineludibles.  

 Y yo -no sé si por modestia o por disimulo- me he borrado siempre Rufino cómo apelativo usual, tal vez para desentenderme de una historia familiar que los primos de papá (Hortensia, Ana María, Manuel) revivían para mí, desde los viajes entre el casco de la estancia y el pueblo protegidos por peones a caballo que defendían el carruaje de los ‘tigres’, que por entonces abundaban (no sé si serían jaguares, gatos monteses, pumas, o los tres) o las visitas cotidianas de la madre de Rivadavia (que no sé si no está enterrada en Zárate), y las caminatas de Sarmiento cuando llegaba hasta la quinta Jovita,  -hoy museo que me invita a recordar-, y lo pintaban tan bien que yo podía verlo al sanjuanino subir la barranca desde su isla con su cara seria de Enrique Muiño, trayendo de regalo el bastón de nautilus que me mostraba orgulloso mi tío Manuel, ‘Manuelito’, como la familia lo llamó hasta sus casi 90 años (de paso, ya nadie me llama Raulito, como me llamaban los de la Torre, ni ‘Ruso’, como dejaron de llamarme todos apenas empecé a hacer cine, vaya a saber por qué, y aún lo extraño).

Manuel también recordaba algún pariente que peleó contra Rosas, los  ingleses de las invasiones detenidos en el campo (y mostraba el fusil) nombraba algún guerrero del Paraguay (que creo venía por su línea paterna, no la mía), y no dejaba de mencionar que la tumba del brigadier general Miguel Estanislao Soler es la primera a la derecha entrando a la Recoleta, como si por el lejano vínculo alguno de nosotros hubiésemos participado en batallas de sus Pardos y Morenos, o siendo laderos de San Martín en la Independencia o dirigiendo con él la provincia, cuando fue gobernador de Buenos Aires.

Pero sí fue para mí saberme lejano pariente de Borges cuando trabajé con él, y recuerdo anécdotas divertidas al respecto que alguna vez contaré. Y volviendo a Manuel me gusta recordar cómo revivía en su mirada el canto de los alumnos de las escuelas de Zárate en la punta de la barranca, justo entre los dos jarrones de cemento que mi tío Rufino pintó de azul y blanco en los últimos días de su vida, cuando el sol  (o el ya olvidado febo) asomaba cada 25 de Mayo hace tantos años que ni él se acordaba, tal vez apurado por exhibir su único orgullo personal (después de una vida de responsabilidades públicas): el prestigio que supo tener cuando era llamado de todas partes -¡hasta desde Entre Ríos!- como juez inapelable en las más importantes riñas de gallos de la región.

            Querido tío que me indicaba la silla donde había estado sentado Raúl mi padre cuando, después de alguna de sus operaciones había dicho sonriente: “Todavía hay soga en el lazo…”  desdramatizando una enfermedad que sabía terminal, y con eso me hacía recordar la estoica naturalidad con que enfrentó lo inevitable, sin una queja, sin una mala mirada “No, tengo un puntito que no quiere cerrar,” recuerdo claramente que le decía a alguien mientas se tocaba la cintura. 

El mismo tío Manuel que otra vez, a sus casi noventa años, se disculpó por dejarme con sus hermanas un día que anduve por ahí, porque (me dijo en un aparte, con sonrisa entre pícara y orgullosa)  “¿Sabés, Raulito? Aunque no lo creas,  me tengo que ir… por un asunto de polleras.”  Y era tiernamente cierto, como lo pude saber mucho después, aunque no viene al caso (es que no se trata de querer sino de cómo uno quiere, para ser querido).

También Luisa y Juana, las hermanas de papá  -a veces Julio, su hermano, padre de Nuro y la dulce Rosita- me hablaban del escape de su abuelo Rufino a Montevideo con toda la familia, perseguidos por Rosas porque le había dado animales a Lavalle y tener un hermano que peleó contra él, y de cómo los recogió en medio del río una fragata francesa, de las que bloqueaba Buenos Aires, y cómo fueron recibidos por sus parientes los Haedo en su estancia de Barra San Juan.

Mi primo el Negro de la Torre (o Miguel, como su padre), también alguna vez me habló de nuestra descendencia de Irala, el adelantado que en Paraguay se casó con una princesita india y parece que dio origen de todo nuestro mestizaje surero, línea que nos emparentaba con Victoria Ocampo, entre tantos otros personajes del siglo XIX,  y eso me recordó alguna frase de mamá que yo no entendía demasiado: “vos tenés una gota de sangre india” me decía con aire orgulloso. Y se me aparecen las sonrisas de Titina su hermana en mis pocas pero recordadas apariciones por el Montecito, siempre tan bien recibido, y nuestras ocasionales charlas de colectivo en nuestras vueltas desde Buenos Aires.

Yito de la Torre –él también Rufino como su padre, mi tío-  que con sus hermanas me vendió hace más de veinte años la casa de la barranca que habité hasta hace poco,  me regaló, además de su cálida amistad, tantas fotos de la familia, que me fueron imponiendo retazos de una historia que estoy muy lejos de conocer completa aunque, pensándolo desde mi ahora, siempre de alguna manera he asumido.

Volviendo a papá y a lo esencial de las relaciones humanas, su segunda enseñanza de vida, que entendí aún más tarde que la primera, es que amor y edad no tienen nada que ver, a pesar de la convención, basada hasta en razones biológicas y científicas (como si la ciencia pudiese definir el amor) que las edades de los enamorados deben ser próximas (como si las matemáticas tuvieran algo que ver con los sentimientos).

Y tuvo que ser mamá, que se casó con  papá cuando tenía 20 años y él 48  -diferencia mucho mayor que la actual si se tiene en cuenta que ambos murieron, en poética coincidencia, a sus idénticos 56 años de edad- quien me demostró durante toda su vida que este prejuicio no sólo no era cierto, sino que el amor tampoco tiene que ver con la convivencia, ni siquiera con la vida física del ser amado. 

Porque ella, a pesar de ser, según todos me han dicho, una viuda joven y atractiva, no sólo jamás se volvió a casar, sino que jamás se supo (o no supe) de alguna otra relación siquiera medianamente estable hasta el día de su muerte.  Y su manera de demostrarme éste su amor intacto y a la vez afirmar con él mi autoestima cada vez que lo merecía (o tal vez me hacía falta), era decirme: “sos igual a tu padre,” como el mejor halago. 

Y me recordaba, de paso, la calidad de mi padre.

Esta enseñanza ejemplar que me mostró -desde siempre y con hechos precisos y vividos- que el amor es algo mucho más misterioso, interesante y notable que cualquier definición teórica, es lo que me ha permitido ser yo mismo frente a las tantas circunstancias contradictorias que, como todos, he debido enfrentar y a veces, sobrellevar.

Y releyendo la historia familiar, veo que vivir la vida como a uno se le da realmente la gana, mientras no moleste demasiado a los demás, y a la vez intente vivir lo mejor posible lo que uno cree que debe hacer, cierto o  equivocado, ha sido una constante de los de la Torre. Y seguramente de tantos más.

Siento también como partes integrantes de la familia la sobria seriedad de mi padre, su paciencia interesada cuando me ayudaba a aprender a leer con los titulares de los diarios o me daba papeles impecables de su escritorio para que yo dibujara mis aviones y mis soldados, su prudente cariño cuando me pelaba cuidadosamente cada uva y la abría para quitar las semillas antes que las comiera (jamás volví a probar manjar tan exquisito), o cuando abría las puertas corredizas del dormitorio para que yo descubriera líneas que me  parecían interminables de aviones, camiones, hangares y soldados muy ordenados en el piso para que yo jugara, otras veces algún robot a cuerda que caminaba solo, o un auto que cuando se pronunciaba su nombre cerca, andaba.

Como también siento como parte del carácter familiar su impositiva severidad cuando me mandaba –ahora sé que para afirmar mi propio carácter- a comprar su cuajada a una lechería de Roca y Ameghino  (vivíamos en los altos de Ituzaingó, al lado del Coliseo) cosa que increíblemente hacía (tendría seis años), tal vez  muy a pesar mío,  porque aún me recuerdo caminando por una ciudad que me parecía inmensa, recordando explicaciones verbales para ir, mientras analizaba y retenía cada detalle para volver.

Y no sólo, también recuerdo su orden inapelable cuando, cumplido  con éxito el pedido, me obligaba a volver a buscar algún vuelto que no me habían dado o había olvidado, y me recuerdo a mí mismo levantando mi brazo entre polleras inmensas que tapaban el mostrador para que me vieran.

No sé si porque mi madre me lo contó después, pero puedo recordar aún hoy la cara pícara de mi padre, escondido para espiar mis caminatas.

Estos aprendizajes también los adjunto a la línea de familia, porque algo le trasmitieron mis abuelos a mi padre para que yo también enseñara a mis hijos a subir y bajar escaleras cuando gateaban, a caminar solos hasta la casa cuando bajaban  del ómnibus escolar (y yo como mi padre, o su madre mi mujer, reíamos desde el balcón cuando se detenían en seco antes de cruzar la boca de un garage,  como me reí de verdad cuando a sus seis años Silvana mi hija le demostró a una amiguita -compañera de jardín- cómo se viajaba en subte, para lo que tuvieron que caminar casi siete cuadras (cruzando calles) hasta una boca de subterráneo,  tomar el subte hasta Constitución,  bajar y no poder volver porque había olvidado que también tenían que pasar el molinete de vuelta, pedirle dinero a un policía (que le dio) y volver encantada, sana y salva con su amiga a contarme su aventura (que aterrorizó a la madre de la nena cuando se enteró).

O entregarles las llaves del auto que yo les había regalado en Zárate y pedirles que volvieran  solos a Buenos Aires, como alguna vez había hecho yo con ellos (y había volcado, por un defecto de mi primer auto) y ellos lo hicieron sin problemas, y hasta hoy no han tenido un solo accidente.

Nada de esto hubiese gozado mis hijos sin aquella severidad de mi padre (seguramente familiar),  que siempre me montaba en caballos altos cuando íbamos al campo, y la tranquilidad con la que me levantó y me sentó de nuevo en la silla cuando me caí por única vez (aún recuerdo que el suelo no llegaba nunca, mientras caía),  y su sonriente frase posterior: “el gaucho que no se ha caído del caballo no sabe montar”, me dijo, y yo ya no me sentí caído, sino creciendo, como después me he sentido en las tantas caídas que, también como todos, he debido sufrir a lo largo de mi vida.

Tanto crecí cuando, helado del susto, seguía su sobria y asombrosa tranquilidad cuando curaba el dedo que mi madre se abrió con el hachita cortando leña para el fuego, casi al lado mío. “Mantené la mano levantada,”  es lo único que dijo mientras la curaba, y me asombraron sus maniobras (entonces ignoraba que a la muerte de su padre él debió abandonar medicina para hacerse cargo del campo y sus hermanos) y aún me acuerdo de la mirada de mi madre, fija en los ojos de él, olvidada de su dolor.

Cuando, después de su muerte y ocurridas otras serias situaciones también familiares y desplazamientos por la provincia fui a vivir solo a Buenos Aires (a los catorce años), supe que también aquellas aperturas de mi padre tenían el permiso de  mi madre, y esa fue la tercer enseñanza de vida (de ambos): lo único importante que uno puede dejar de herencia a los hijos es la confianza en sí mismos. 

Y tantas, tantas otras cosas que podría recordar… Por ejemplo, y como ejemplo, mi recuerdo del inefable ‘Barón’ de la Torre  -Estanislao, como su padre y  ‘Lalo’ para sus camaradas de la marina- que, vaya a saber por qué,  a pesar que nuestra diferencia de edad era mucha, y que muy pocas veces compartimos reuniones familiares o alguna rueda de charla informal en el Náutico, cada vez que me veía me halagaba con su preferencia frente a todos: “éste es mi pollo,” decía sonriente.

Y durante años, nuestro diálogo no fue más allá de esas expresiones casuales, pero las anécdotas de su vida siempre aumentaron mi afecto: tocaba el clarinete de oído, muy bien según decía Virgilio Expósito “y como no sabe, hace lo más difícil, que es frasear con la boca en vez de las llaves” explicaba. Eso no lo entiendo hasta hoy, pero sí habla de una condición familiar de relación con la música.

Porque también papá tocaba piano y guitarra de oído –guitarreaba con Edelmiro J. Farrell cuando éste era jefe del distrito militar de Zárate- y mamá me enseñó a tocar los primeros acordes de un estilo que él había compuesto

Y mi primer trabajo camino al cine fue hacer jingles sin saber música con músicos (Roberto Lar, Baby López Fürst, y después, un cortometraje que fue a Mar del Plata y luego documentales industriales que me llevaron a Europa los hice sobre música, sin palabras, y por esa condición familiar pude elaborar un film que invitó el Festival de Venecia, sobre una banda musical y con sólo dos palabras que se oían en 90 minutos.

Barón se hizo respetar por su honestidad con él mismo, al preferir ser fiel a sus aventuras amorosas más que su carrera, cuando se separó de la hija de un almirante, lo que seguramente lo hubiese llevado al almirantazgo.  Y también por cosas más serias, que supe en un casamiento familiar, en el mismo inicio del “proceso de reorganización nacional”,  cuando le contaba al entonces jefe del arsenal historias de Barón como aviador militar, contadas por un capitán de Aerolíneas que me llamó a la cabina para preguntarme si yo era algo de ‘Lalo’, cuentos que iban desde pasar bajo puentes bajos en Estados Unidos con los primeros reactores A4 que fue a probar y traer  (y los líos consiguientes), o comandar tropa en tierra dando órdenes con los movimientos de su helicóptero, hasta ser el único jefe de vuelo del portaaviones Independencia al que se le permitía volar borracho. Pero lo importante ocurrió cuando el jefe habló.

El uniformado, serio, me confió que ‘la fuerza’ le había ofrecido la intendencia de Zárate, pero que él no la había aceptado: “tengo demasiados amigos en Zárate,” dice que dijo, lo que pintaba su honestidad de cuerpo entero. Y esa calidad humana y familiar llegó a  beneficiarme, porque caída la dictadura, la marina lo convocó nada menos que para ser su jefe de prensa, probablemente por ser uno de los poquísimos que nada podían temer frente al periodismo de entonces, después de lo ocurrido.

Entonces, siendo jefe de prensa, le pedí un submarino para que actuara en un film mío que hablaba de los nazis que desembarcaron en cantidad al final de la guerra. Y me lo consiguió de inmediato, con todo lo que eso significa. Y éste recuerdo lo enlazo con lo último que quiero decir de mi familia, coincidiendo con lo  escrito por Sergio Daniel Robles aquí mismo.

 ‘Los de la Torre y la política’

Es cierto, tal como dice la nota histórica, no debe olvidarse que la familia de la Torre tuvo directa incidencia en la política zarateña en los finales del siglo XIX hasta las primeras décadas del siglo XX.

Pero además es muy importante recordar que precisamente es en período que se diseñaron y construyeron  los frigoríficos  Smithfield y Anglo y la fábrica de papel Celulosa Argentina, más el Arsenal de Artillería de Marina y sus puertos, entre otras obras creadoras de fortísimo poder económico, a la par de tanta obra social y cultural que acompañó el crecimiento, y Zárate se constituyó en uno de los lugares más adelantados de un país que progresaba hasta colocarse entre los primeros del mundo.

Los zarateños no debemos olvidar el significado fundamental de esas obras que hoy, aún destruidas, envejecidas o desactualizadas, tienen otra importancia que las que le siguieron y hoy rodean (bienvenidas) la ciudad. Porque aquellas obras de alta ingeniería pudieron construirse muy pocos años después que Juan Bautista Alberdi hubiese escrito con franqueza que no había obreros argentinos capaces de manejar una máquina a vapor, que -señalaba- cualquier obrero inglés operaba entonces sin dificultades.

Fue la educación pública, laica, gratuita y obligatoria de la inmensa ley 1420 la que pudo reunir y capacitar la enorme población extranjera, que llegó a este pueblo a trabajar traída por una hoy increíble concepción de país, y la ayudó a mezclarse sin prejuicio en trabajos y familias con la nativa.

Y esa fuerza unida no sólo levantó esas industrias y las hizo producir sino –y muy especialmente- fundó la ciudad de Zárate como la conocemos hoy, dejando además de sus vidas y trabajos, la semilla fundamental: sus hijos, nietos y tataranietos con sus nombres y sus apellidos, raíz genética de nuestra abierta sociedad.

A partir del trabajo y la educación de esos años nuestros abuelos y abuelas (o bisabuelos o tatarabuelos) levantaron los clubes, los cuatro teatros que funcionaban con sus propias orquestas y directores, abrieron cines y fabricaron el papel y dominaron las linotipos de los diarios que aquí se leían y las revistas que se publicaban,  levantaron iglesias, templos y sinagogas, fundaron bibliotecas y construyeron escuelas, barrios y hospitales, entre tantas otras maravillas.

Siguiendo con lo familiar, recuerdo que el primer impulsor y director del Hospital de Zárate fue también un de la Torre, Horacio, médico y legislador que además diseñó la ley que creó el Ministerio de Salud Pública,  personaje determinante en mi vida porque (mamá me lo recordó toda la vida) cuando desde la imponencia de su altura (que aún recuerdo) vio mis dibujos infantiles, dijo la frase que impulsaría mi vida: “a éste chico hay que darle los mejores profesores,” Y contra los vientos y las mareas, así ocurrió. 

 Y vuelvo a lo general.  Contar que la familia de la Torre hizo su aporte, junto a tantos otros, para que el pueblo todo alcanzara esa fuerza técnica, cultural y humana no intenta ni podría ser una exaltación de alcurnia vana.

            Fue mi obligación, aprovechando éstos esbozos familiares,  unir al recuerdo de las actuaciones políticas y administrativas de mis parientes el recuerdo de la fuerza impulsora que desde aquellos tiempos nos hizo posible y cotidiano convivir con la cultura, con los sueños, con las aspiraciones, con los hermanos Expósito, con los hermanos Berón, con los teléfonos automáticos, con el macadán, con los que dominaron cuanta maravilla técnica les pusieron por delante,  con  Fernando Ochoa, con los retratos al carbón que Luisito Terrens hizo a tantos de nuestros cotidianos contemporáneos (¿quién los tendrá?) o los cuadros de Buscaglia, tío de Santiaguito Deprati, recordando el río, con las primeras miradas a la pintura ayudado por la madre de Nenín Safontás, también parienta, o con los cuadros maravillosos de la profesora María de los Santos, con las aguas corrientes, con la Cooperativa Eléctrica, con Enrique Mario Francini, con los grandes médicos que debemos emular, con las normas urbanísticas, con Pontier, con Stampone, con el maestro Ehler (que después musicalizó tantas películas del cine nacional), con las escuelas, con aquellas maestras y profesores que exigían cumplimiento a sus alumnos con su ejemplo y su empeño, con los autos, con los ómnibus de los Cracco, con las bicicletas y las casas construidas para siempre,  y con tantos otros personajes,  maestros de oficios y maestros de vida, como los carpinteros, albañiles, farmacéuticos, obreros, quinteros, honorables servidores públicos, ingenieros, verduleros, carniceros, barrenderos, porteros, mecánicos, sombrereros, deportistas y tantos más que, haciendo muy bien su trabajo, lograron que Zárate fuera lo que llegó a ser cuando Argentina jugaba en primera, y que, de comprenderlo y decidirlo, aún puede ser y superarse largamente, a pesar de todo.

Sólo necesitamos, juntos, ponernos metas audaces y ‘actitud’ para ganar el partido. Tengamos el nombre y apellido que nos haya caído.

¡Vamos Zárate todavía!”

 

Raúl de la Torre

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TEATRO HISPANO

El 31 de marzo de 1945, a medianoche, se produjo un incendio en la sala del Teatro Hispano que la destruyó totalmente. Este recinto teatral fue, junto a la Operai Italiana (1884), pionera en su tiempo, debiendo ser valorados hoy el trabajo y la pujanza de la comunidad española en Zárate hacia fines del Siglo XIX

 

La Sociedad Española de Socorros Mutuos fue fundada el 15 de junio de 1884. La Guía Comercial e Industrial de Zárate 1946 – 1947 refiere: “Fueron alrededor de 31 compatriotas que se reunieron con el propósito de sentar las bases fundamentales de la entidad, que más tarde habría de destacarse por lo vasto de su obra de beneficio y altruistas proporciones.

Fue su primer presidente D. Cándido Martínez, y aunque por breve tiempo estuvo al frente de la sociedad, en la misma preveíase que ésta estaba destinada a alcanzar un destacado progreso, tanto económico como espiritual, ya que la sociedad es hoy una de las más destacadas de Zárate. Actualmente es su presidente D. Félix Ibero”

En el libro Era una vez…Zárate es posible leer que: “En período 1898 / 1899 fue presidente de la institución Don Juan Ponsa -de profesión constructor- quien desarrolló una destacada labor a favor de sus compatriotas. Participó en la construcción del Panteón Social y, luego, durante su gestión como presidente se realizaron refacciones en el  edificio social levantado en 1889 por Don Dionisio Ferrari y se resolvió la ejecución del Salón Teatro a fin de invertir el dinero existente en caja según el balance de 1898. Se nombraron comisiones para estudiar las propuestas más convenientes y dado que el efectivo disponible no era suficiente para cubrir los costos se acordó la emisión de acciones para financiar la obra.

Don Juan Ponsa fue, también, quien ideó el piso del Teatro Hispano, cuyo sistema de ruedas y poleas colocado debajo del mismo y accionado a mano constituyó una verdadera innovación para Zárate. Según relata el Dr. Néstor Pérez Ponsa cuando en el Teatro se realizaban bailes o patinaje en invierno se retiraban para ello las butacas y el piso se colocaba horizontal y cuando se efectuaban representaciones teatrales o funciones cinematográficas el piso se inclinaba accionado por tan novedoso mecanismo, haciéndonos partícipe el Doctor de su asombro de niño cuando, guiado por su abuelo, presenció por primera vez su funcionamiento”.

Interior del TEATRO HISPANO, cuyo innovador sistema de piso inclinable fue ideado por Don Juan Ponsa

Interior del TEATRO HISPANO, cuyo innovador sistema de piso inclinable fue ideado por Don Juan Ponsa

 

El Teatro Hispano funcionó hasta el 31 de marzo de 1945 cuando, a medianoche, luego de finalizada la función se produjo un incendio que lo destruyó por completo.

 

Fachada del EDIFICIO SOCIAL Y TEATRO HISPANO en el año 1934. Se visualizan los lineamientos de la arquitectura italianizante, caracterizada por la presencia del basamento, desarrollo y remate presentando este último un sobrio trabajo de molduras. El almohadillado define la horizontalidad del edificio en tanto que los vanos rectangulares modulan verticalmente la composición

Fachada del EDIFICIO SOCIAL Y TEATRO HISPANO en el año 1934. Se visualizan los lineamientos de la arquitectura italianizante, caracterizada por la presencia del basamento, desarrollo y remate presentando este último un sobrio trabajo de molduras. El almohadillado define la horizontalidad del edificio en tanto que los vanos rectangulares modulan verticalmente la composición

En el mismo artículo la Guía Comercial e Industrial de Zárate 1946 – 1947  señala, también: “Su amplio local se extiende desde la calle Brown e Independencia, y se proyecta levantar una sala que llegará a ser un orgullo edilicio más para nuestra ciudad, en el mismo sitio en donde estuvo la anterior, y que supo ser uno de los salones más concurridos, sala de cinematógrafo y de reuniones sociales. Posee más de mil asociados, siendo el socorro mutuo una de sus principales preocupaciones y a la que se le atiende preferentemente”.

Pese a los anuncios señalados en la citada Guía por espacio de cuarenta años no funcionó como tal. El edificio, vacío ya que el incendio sólo dejó en pie sus paredes, fue alquilado durante muchos años funcionando allí un taller mecánico y un lavadero de automóviles.

Vista parcial de la fachada del TEATRO HISPANO en la década de 1980

Vista parcial de la fachada del TEATRO HISPANO en la década de 1980

En 1979, cuando recién ingresaba a la comisión directiva, el actual presidente de la  Institución, Juan Carlos Rodríguez García, presentó una iniciativa para recuperar el edificio destruido por el incendio. Pasaron muchos años para que comenzara a concretarse la idea. En 1986 se iniciaron las obras de reconstrucción,  en 1997 se terminó el salón teatro y pasaron, desde entonces, trece años hasta llegar a la inauguración de la réplica documentada de la fachada del TEATRO HISPANO que tuvo lugar el 19 de diciembre de 2010.

Arq. Silvia Irene Baccino

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El 19 de diciembre de 2010 la Sociedad Española, en forma conjunta con el Viceconsulado del Reino de España, el Centro Asturiano y la Unión de Colectividades Extranjeras de Zárate, inauguró la réplica documentada de la fachada del TEATRO HISPANO

Fuentes:

“Era una vez… Zárate”. Arq. Silvia Irene Baccino / Arq. María Luisa Sorolla. Buenos Aires, julio de 1997

GUÍA COMERCIAL E INDUSTRIAL DE ZÁRATE 1946 – 1947. Antonio Millán Ramos (h.) Editor

LA VOZ / DIARIO REGIONAL DE LA MAÑANA. Inauguraron la fachada del Cine Teatro Hispano. Edición digital 20/12/2010

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LA ESCUELA DE EDUCACIÓN TÉCNICA N° 3

El 18 de abril de 1948 visitó la ciudad de Zárate la señora María Eva Duarte, esposa del entonces primer magistrado Juan Domingo Perón. Asistió a la inauguración de la escuela de Capacitación Obrera N° 81 nacida por la inquietud de miembros del Sindicato de la Carne. El establecimiento funcionó por muchos años en el edificio de la Escuela N° 1 y en 1963 se transformó en la escuela Nacional de Educación Técnica N° 3, hoy E.E.T. N° 3 Ing. Agustín Rocca con sede en Belgrano 758, en el viejo edificio patrimonial que fuera inicialmente la “Confitería del Progreso”

  • DE LA ESCUELA DE CAPACITACIÓN OBRERA A LA E.E.T. N° 3

 

Su creación

 “En los últimos años de la década del 40, la Argentina experimentaba un proceso de gran crecimiento en su industria. Ante tal circunstancia era imprescindible contar con mano de obra capacitada práctica y técnicamente.

 Zárate siempre se destacó por ser un primerísimo polo industrial del país y no estaba ajena a esta segunda revolución Industrial.

…Por inquietud de los componentes del entonces Sindicato de la Carne de Zárate, mancomunando esfuerzos con funcionarios políticos y educacionales se crea la Escuela de Capacitación, génesis de lo que hoy es la Escuela de Educación Técnica N° 3 Ing. Agustín Rocca.

 …Esta Escuela nace con el objeto de difundir una educación que tuviera como principal fundamento la tecnología aplicada a las artes manuales. La falta de edificios adecuados no fue impedimento para que realizara un fructífero accionar, la labor del aula en la Escuela N° 1 General José de San Martín y las prácticas en los talleres del entonces frigorífico Smithfield.

Las especialidades de Ajustador Mecánico, Carpintero de Obra Blanca, Bobinador Electricista e Instalador Electricista, conforman el proyecto de capacitación educativa.”

 Su inauguración, el 18 de abril de 1948, contó con la presencia de la Sra. María Eva Duarte de Perón.

18 de Abril de 1948: Eva Duarte de Perón inaugurando la Escuela de Capacitación Obrera N° 81, actualmente Escuela de Educación Técnica N° 3. Su primer director Pedro Gigena.

18 de Abril de 1948: Eva Duarte de Perón inaugurando la Escuela de Capacitación Obrera N° 81, actualmente Escuela de Educación Técnica N° 3. Su primer director Pedro Gigena.

Su personal fundador

Celso Bortolato, Maestro de Taller; Alejandro Blumenkranz, Profesor, Mario Elizaga, Profesor; Pedro Ramón Gigena, Profesor encargado de cursos; César Giovagnoli, Profesor; Otelo Giovagnoli, Maestro de Taller; Gino P. Luis Guastini, Jefe de Talleres; Nelson Francisco Kualich, Auxiliar de Secretaría; Antonio López, Maestro de Taller; Vicente Maceira, Profesor; Antonio Millán Ramos, Profesor; Ernesto Olivieri, Ordenanza; Alberto A. Pereyra, Profesor; Fosco Orfeo Rossi, Profesor; Elbio Héctor Vera, Profesor; Tomás Carlos Volonté, Profesor.

Su evolución

“Las carencias edilicias se acentuarían cada vez más cuando las prácticas han de trasladarse a instalaciones precarias de la calle Rivadavia al 500. Ante las innumerables diligencias para obtener un espacio propio y apto, una cadena de frustraciones van jalonando esta parte de la historia y así, se encolumnan entre muchos otros fallidos intentos por obtener, por ejemplo, los terrenos de Belgrano y 25 de Mayo o de 3 de Febrero y Bolívar, los edificios de la ex-Maternidad Montanari, que luego sería la Clínica Santa Isabel, o el ex-Centro Materno (hoy Tribunales), etc.

Llegados los 60, el país ya requiere una transformación en la enseñanza técnica profesional, que tuviera como complemento una cultura más humanística. La escuela luego de la dependencia de la Secretaría de Trabajo y de la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional, pasa a depender del organismo creado para llevar a cabo esa transformación, el Consejo Nacional de Educación Técnica.

Aquellos cursos de Capacitación pasan a ser de formación técnica y se estructuran con las especialidades de Mecánico de Automotores, Tornero Mecánico, Bobinador Electricista e Instalador Electricista. Como prueba de su siempre alerta, la escuela condiciona su perfil con los requerimientos que le toca vivir.

El proyecto y su curriculum se prolongan hasta incorporar en 1975 el Ciclo Básico de Orientación Técnica. Posteriormente se incorporan las especialidades de Asistente Químico y Dibujante Técnico.

Todo esto solo es posible porque desde 1980 los talleres pasan a funcionar en la calle Cuyo N° 35, previa la adecuación edilicia a las necesidades del nuevo proyecto. Aún así las clases teóricas continúan impartiéndose en el mismo lugar de siempre. Pero la lucha para obtener el edificio escolar propio continuaría.

…Con la presencia del por entonces Intendente Municipal Dr. Aldo Arrighi, la Directora General de Cultura y Educación de la Provincia de Bs. As., Prof. Graciela Giannettasio, del alto ejecutivo de Siderca Ing. Roberto Rocca y la comunidad educativa de Zárate quedó inaugurado el 21 de noviembre de 1995 el nuevo edificio”

Sus tres directores

Don Pedro Ramón Gigena fue el primer Director, cargo que ejerció durante casi veinticinco años siendo sucedido por el Sr. Mario Tesore y, poco tiempo después, a raíz de su fallecimiento la conducción del establecimiento fue asumida por el Sr. José Luis Marquine, quien lo ejerce hasta el presente. Al cumplirse 50 años de su creación, en 1998, expresó: “Hoy, con gran satisfacción tenemos nuestro edificio, que por otra parte tiene una historia para Zárate, ya que por sus aulas pasaron miles de alumnos y hoy continuamos nosotros con tan noble misión, la de formar alumnos en el viejo Edificio del Colegio Nacional, el que gracias al apoyo de la Fundación Rocca se logró remozar con todas las instalaciones necesarias para su funcionamiento.”

Resumen de las notas publicadas en el diario “EL PUEBLO” 

en sus ediciones del jueves 16 y sábado 18 de abril de 1998

  • LA SEDE DE LA E.E.T. N° 3: UN EDIFICIO DE VALOR PATRIMONIAL

A quienes, desde hace varias décadas, recorremos la ciudad de Zárate buscando, en las construcciones y espacios que la conforman, elementos que nos liguen con el ayer nos llama la atención el cornisamento del edificio ubicado en la cuadra de Belgrano al 700, frente a la Plaza Mitre, y hoy queremos compartir su historia.

En sus orígenes fue una tradicional casona desarrollada alrededor de un patio central, con galería perimetral. Su fachada respondía a las pautas neoclásicas de basamento, desarrollo y remate, propias de la arquitectura impuesta en nuestro medio por la llegada de los primeros inmigrantes de origen italiano, hacia fines del Siglo XIX.

Albergó, luego, la Confitería del Progreso que fue fundada por Don Antonio Di Lázzaro y luego administrada por su hijo Enrique y por Arturo Di Lázzaro, ambos italianos naturalizados  arribados al país en 1890 el primero y en 1908 el segundo.

Fachada de la Confitería del Progreso. Década de 1910

Fachada de la Confitería del Progreso. Década de 1910

Fueron ellos los que dieron al establecimiento un notable impulso a partir de 1909 y quienes resolvieron remodelar la fachada original en el sector correspondiente al salón destacándose en la composición de la misma, como elementos dominantes, la cornisa “liberty” y la marquesina que jerarquizaban el acceso y vidrieras de la Confitería. En su interior se destacaban las paredes revestidas con vidrios biselados, completándose su elegante decoración con mesas y sillas Thonet.

A partir de entonces, y durante más de dos décadas, fue el sitio obligado para el encuentro social, cultural y político de la comunidad zarateña. Siendo, además, la cuadra de la Plaza Mitre entre 19 de Marzo  y Justa Lima parte del recorrido de la “vuelta del perro” las veredas de la Confitería constituían un excelente mirador.

Vista de la Plaza Mitre hacia fines  de la década de 1910. Se destaca la cuadra de la calle Belgrano al 700 y entre las construcciones es posible distinguir la fachada de la Confitería del Progreso por su marquesina y la ornamentación de su cornisamento

Vista de la Plaza Mitre hacia fines de la década de 1910. Se destaca la cuadra de la calle Belgrano al 700 y entre las construcciones es posible distinguir la fachada de la Confitería del Progreso por su marquesina y la ornamentación de su cornisamento

Llegada la década de 1930 nuevos aires de progreso se difunden en la ciudad, modificando no solo su estructura física sino también los hábitos sociales. Entre los adelantos que se produjeron, principalmente en la zona céntrica, son de destacar la infraestructura de aguas corrientes y de desagües cloacales y la pavimentación de las principales calles, entre ellas Justa Lima de Atucha.

Esto último trajo aparejado un importante cambio en el paseo de los zarateños, dado que el mismo se trasladó a las “modernas” cuadras céntricas quedando olvidado el veredón de la Plaza y perdiendo, por consiguiente, la Confitería del Progreso su poder de convocatoria.

Cerradas sus puertas el edificio fue sede, entre los años 1940 y 1942, del Club Argentino realizándose en ese entonces una nueva modificación de la fachada. Se colocaron dos amplios ventanales con rejas balcón, se realizaron nuevas molduras y se prolongó  la cornisa “liberty” sobre la casa jerarquizándose el acceso a la misma con un parte de la marquesina original. El resto de la fachada continuó con su morfología de origen.

Cuando en mayo de 1943 comenzó a funcionar el Colegio Nacional de Zárate, creado por iniciativa del Dr. José María Guerci, esta propiedad fue alquilada para albergar el mismo. Sus habitaciones y patios se vieron poblados por muchos jóvenes zarateños que, a lo largo de cuarenta años, se formaron en ese establecimiento.

Alumnos y profesores en el patio del viejo Colegio Nacional, en el edificio de la calle Belgrano

Alumnos y profesores en el patio del viejo Colegio Nacional, en el edificio de la calle Belgrano

Durante este tiempo se mantuvieron las características arquitectónicas de la edificación salvo en el sector derecho de la fachada produciéndose, sin embargo, un progresivo deterioro propio del paso de los años y el escaso mantenimiento. En 1985, con la inauguración de la sede propia del Colegio Nacional, la casona de la calle Belgrano volvió a quedar en silencio, con un destino incierto. Adquirido luego por el Estado, el edificio fue destinado para albergar la Escuela Nacional de Educación Técnica N° 3, ex Escuela de Capacitación Obrera N° 81 y actual Escuela de Educación Técnica N° 3 Ing. Agustín Rocca. Para cumplir con su nueva función se realizaron trabajos de puesta en valor: de ampliación de la planta funcional, de restauración del sector izquierdo de la fachada y de reconstrucción estilística del resto de la misma siguiendo los lineamientos generales preexistentes. Esta sede propia de la E.E.T. N° 3 fue inaugurada el 21 de noviembre de 1995.

Imagen actual del edificio patrimonial, sede propia de la E.E.T. N° 3

Imagen actual del edificio patrimonial, sede propia de la E.E.T. N° 3

Este edificio, a más de un siglo de su construcción pero con transformaciones acordes a las funciones que le fueron asignadas, permanece vigente en el entorno de la Plaza Mitre constituyendo un hito significativo para la memoria colectiva de los zarateños.

Arq. Silvia Irene Baccino / Arq. María Luisa Sorolla

Fuentes:

“Era una vez… Zárate”. Arq. Silvia Irene Baccino / Arq. María Luisa Sorolla. Buenos Aires, julio de 1997

“EFEMÉRIDES ZARATEÑAS del Siglo XX”. Sergio Daniel Robles. Ediciones EL DEBATE. Zárate, julio de 2003

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EL HOSPITAL REGIONAL

El 23 de abril de 1930 se inauguró el HOSPITAL REGIONAL DE ZÁRATE por iniciativa del Dr. Horacio Pérez de la Torre y del diputado Irineo Mario Castex. Al acto inaugural asistieron, entre otros, el Director General de Higiene Dr. Joaquín Durquet; el Secretario de la Repartición Dr. Luis Rascovsky y el Intendente Municipal Estanislao de la Torre.

Su primer director fue el Dr. Horacio Belisario Pérez de la Torre y el subdirector el

 Dr. Eduardo Brandt.

LA NECESIDAD DE UN NUEVO HOSPITAL

Desde fines del siglo XIX y durante las tres primeras décadas del siguiente, la asistencia social y el cuidado de la salud pública en Zárate era brindada a través del Hospital de Nuestra Señora del Carmen, fundado y administrado por la Sociedad Protectora de los Pobres (1894) sumándose a este establecimiento diez años después la Sala de Primeros Auxilios y Hospital La Caridad, creada el 17 de junio de 1904, donde brindaron sus servicios desinteresados los doctores  Amadeo Paradelo, Manuel Sundblad, Marcos Doyen, Carlos Roldán Vergés, Justo P. Viera y Miguel Bertero, entre otros.

En las primeras décadas del Siglo XX Zárate experimentó un notable crecimiento producto de la radicación de industrias, principalmente frigoríficas, y del activo intercambio comercial y portuario. Enfermedades como tuberculosis, viruela, meningitis, neumonía y gastroenteritis eran las principales causas de defunción entre la población a principios del siglo XX. A éstas debían agregarse las propias que afectaban a los menores de edad, que en muchas ocasiones revestían gravedad. Por tal razón las autoridades municipales sancionaron distintas reglamentaciones de índole sanitaria como la ordenanza 51 de octubre de 1906 que en su artículo 1º establecía que “desde los diez días de promulgada la presente ordenanza, deberá denunciarse a la Intendencia Municipal, dentro de las 24 horas de producido todo caso de viruela, sarampión, escarlatina, varisilo, tos convulsa, difteria, fiebre tifoidea, tuberculosis pulmonar y de otra enfermedad reputada como infecto contagiosas que se produzca en el Partido”  o el decreto de igual fecha en que se ordenaba el blanqueo de frentes e incluso del interior de los edificios urbanos a fin de prevenir la propagación de la viruela y otras enfermedades infecciosas.

Con el establecimiento de los frigoríficos y otras industrias, del Parque de Artillería y de los Regimientos 7 y 8  Zárate pasó a convertirse en una populosa ciudad con un alto porcentaje de población masculina, lo que  implicó la difusión de numerosos prostíbulos  y enfermedades de  venéreas como la sífilis. Por tal razón un médico municipal tenía a su cargo la inspección de los prostíbulos y la revisación de las prostitutas.

Hacia 1927, la ciudad contaba con una población de 24.000 habitantes en tanto que en la zona rural los datos estadísticos hacen referencia a 11.000 habitantes. La traza urbana original se extendió en forma paralela al río, hallándose en pleno proceso de ocupación los recientemente parcelados barrios de Villa Fox, Villa Angus y Villa Massoni. En este contexto se hacía necesario contar con un nuevo centro asistencial, en lo posible de carácter regional, acorde a las necesidades de una población en continua expansión y que complementara los adelantos existentes en medicina por ese entonces. A la concreción de esta obra dedicaron sus esfuerzos  el Dr. Horacio Pérez de la Torre y el diputado radical Irineo Mario Castex, autor del proyecto de dotar a Zárate de un nuevo hospital.

Dr. Horacio Pérez de la Torrre

Dr. Horacio Pérez de la Torrre

EL PROYECTO SE CONCRETA

 

En las primeras décadas del presente siglo, la arquitectura hospitalaria, al igual que la propia medicina, estaba influida especialmente por la escuela francesa y en particular por un proyecto denominado “hospital perfecto” o de “planta francesa”. El mismo respondía al tipo pabellonado, es decir varios edificios separados entre sí por jardines y calles, ubicados dentro de un predio extendido en superficie, que generalmente ocupaba una manzana o más. El pabellón era, entonces, la unidad funcional en estos establecimientos.

Siguiendo este modelo, el Hospital Regional de Zárate fue proyectado por la Dirección de Arquitectura y Construcción de Edificios de la Provincia de Buenos Aires, sobre la base de siete pabellones generales (destinado unos a hombres y el otro a mujeres, con capacidad para treinta y una camas) de cirugía, de maternidad, de infecciones y un pabellón de servicio formado por la cocina general del establecimiento y dependencias anexas. Una descripción del proyecto, publicado en 1927, nos dice lo siguiente: “…el tipo de edificación adoptado es sencilla, a base de muros blanqueados, piñones recortados, techo de tejas, antepechos de baldosas, tiene como motivo de decoración únicamente aquel que forma elemento útil en la construcción…”.

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El Hospital Regional, en tiempos previos a su inauguración. 1930

Vale decir que en su aspecto formal fueron utilizados elementos arquitectónicos que sintetizaban en forma simple las características del movimiento neocolonial de la época. El mismo había surgido hacia 1914 cuando, como reacción frente al eclecticismo dominante en las construcciones, un grupo de arquitectos propone, desde una visión retrospectiva y americanista, la “restauración” de los valores arquitectónicos hispanoamericanos. Esta vertiente neocolonial fue oficialmente adoptada para las construcciones públicas constituyendo un ejemplo de ello en nuestra ciudad no sólo el hospital sino también los depósitos portuarios (uno de ellos demolido) construidos alrededor de 1930. La obra, ejecutada por los ingenieros Midrette y Miggone, fue financiada por el gobierno bonaerense y emplazada en un terreno donado por la Sociedad de Fomento de Villa Massoni, con visuales al río Paraná de las Palmas, delimitado por las actuales calles Félix Pagola, Paso, Avellaneda y Pavón.

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Emplazamiento del Hospital Regional en la manzana donada por la Sociedad
de Fomento de Villa Massoni

La ceremonia inaugural se realizó el miércoles 23 de abril de 1930, con la presencia del Director General de Higiene: Dr. Joaquín Durquet; el Secretario de la Repartición, Dr. Luis Rascovsky; los doctores Arnaldi, José María Yonco y Carlos Carreño, el Intendente Municipal Estanislao de la Torre; autoridades comunales; jefes del Parque de Artillería y del Distrito Militar y vecindario en general.

El siguiente fue el discurso pronunciado por el Intendente Municipal de Zárate Estanislao de la Torre el día de la inauguración del Hospital Regional: “Con verdad puede decirse que el acto que hoy nos congrega en este lugar representa toda una bella realidad de trascendental importancia para el progreso de esta comuna. Tal es el concepto que surge espontáneo en el instante de la inauguración de este hermoso establecimiento que ha de ocupar un lugar destacado entre los de su género y cuya habilitación viene a llenar una necesidad, realmente sentida. Fuera injusto proseguir, sin recordar al distinguido ex diputado y actual inspector general de Consulados don Ireneo Mario Castex, quien con clara visión de las necesidades del pueblo fue autor del proyecto de dotar a Zárate de un Hospital,  al servicio de tan noble idea puso la actividad y el entusiasmo que le eran habituales. La iniciación de la obra y su pronta terminación constituyeron una de sus mayores preocupaciones. La fuerza de las circunstancias ha querido que no le quepa en suerte asistir a esta ceremonia inaugural y ello es doblemente sensible por cuanto la fiesta de hoy, habría significado para él, el verdadero y mejor premio a la acción tesonera que señaló ese brillante aspecto de su paso por la legislatura, el que por otra parte y desde este momento, puede afirmarse que le ha conquistado un público reconocimiento. Séanme permitidas asimismo, breves palabras de recuerdo para la sociedad propietaria de los terrenos de Villa Massoni, que con ejemplar generosidad donó el pintoresco solar donde hoy se levantan esos pabellones; simpático gesto que no borrará el tiempo”.

Fue su primer Director el Dr. Horacio Pérez de la Torre, integrándose el  plantel profesional con los doctores Eduardo Brandt como Subdirector, Aurelio Aleotti, Rafael Roldán Vergés y Miguel Bertero como Jefes de Sala, Amadeo Paradelo en Rayos X; Hamilton Cassinelli en Cirugía; Aurelio Fernández en Farmacia; Enrique Gaya en Laboratorio y la Sra. Ernestina S. de Morales en Maternidad.

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Fachada del Hospital Regional de Zárate, Pabellón de Maternidad. Década de 1940

EL HOSPITAL  EN LAS ÚLTIMAS DÉCADAS

Hospital Nuestra Señora del Carmen en sus inicios, luego Hospital Regional de Zárate y hoy Hospital Zonal Descentralizado “Virgen del Carmen”, este establecimiento ha constituido, a lo largo de su evolución, una entidad significativa para la comunidad zarateña.

Producida la demolición de los pabellones neocoloniales, el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires costeó en su totalidad la construcción y equipamiento del nuevo edificio, concluyendo las obras a fines de 1982.

Entre los hitos destacados en las últimas décadas pueden señalarse: su incorporación al Registro Nacional de Hospitales Públicos de Autogestión (5 de agosto de 1994) y su pase al Régimen de Descentralización de los nosocomios bonaerenses, el 26 de enero de 1995, dándose inicio de este modo a una nueva etapa en su centenaria trayectoria  al servicio de la salud de nuestros vecinos.

Dos entidades zarateñas de bien público, con amplio apoyo de la comunidad, contribuyen al desenvolvimiento del Hospital: su Asociación Cooperadora y la Fundación que lleva igual nombre que el establecimiento. Ambas instituciones cumplen un rol primordial por su contribución en salvaguarda del mejoramiento en la atención de la salud pública de nuestro medio y de regiones vecinas.

A MODO DE REFLEXIÓN

Hoy, sólo las fotografías nos permiten mostrar a las nuevas generaciones el edificio de valor patrimonial que precedió al actual hospital. Fue hacia fines de la década de 1970, cuando se estimó necesaria la ampliación y remodelación de este centro asistencial, a fin de adecuarlo al nuevo modelo organizativo vigente y a las demandas planteadas por una población en continuo crecimiento. En tal ocasión, un análisis poco reflexivo acerca de las posibilidades de refuncionalización de las construcciones existentes motivó su demolición total.

Un estudio minucioso hubiera permitido  (a similitud de lo realizado en algunos hospitales de Buenos Aires) replantear el partido arquitectónico original de aislamiento o separación, a través de un variado repertorio de elementos constructivos (galerías abiertas o cerradas, pasillos, pérgolas); localizar en construcciones nuevas los servicios que debían incorporarse y remodelar interiormente los pabellones.

Hoy, no sólo sentimos la necesidad de rescatar la imagen e historia del viejo hospital sino, también, la de reflexionar junto a la comunidad acerca de la conveniencia de no destruir hitos de nuestro patrimonio arquitectónico sin brindarles una nueva oportunidad; producto de un detallado análisis que respetando sus características de origen posibilite, al mismo tiempo, su adecuación a las necesidades contemporáneas.

Arq. Silvia Irene Baccino / Arq. María Luisa Sorolla

Fuentes:                                                                                                                                                    

 

“Era una vez… Zárate”. Arq. Silvia Irene Baccino / Arq. María Luisa Sorolla. Buenos Aires, julio de 1997

“EFEMÉRIDES ZARATEÑAS del Siglo XX”. Sergio Daniel Robles. Ediciones EL DEBATE. Zárate, julio de 2003

“Sobre la salud y otras historias”. Silvia I. Baccino / Sergio D. Robles / María Luisa Sorolla. Editorial De Los Cuatro Vientos. Buenos Aires, noviembre de 2006

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EL TEMPLO PARROQUIAL DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN

El 26 de abril de 1880, con la presencia del Arzobispo Federico Aneiros, se inauguró el nuevo templo parroquial de Nuestra Señora del Carmen, donado por Doña Justa Lima de Atucha. Con fecha veintiuno de mayo del año dos mil ocho, el Senado y Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires sancionaron la Ley N° 13831 declarándolo Monumento Histórico definitivamente incorporado al Patrimonio Cultural de la Provincia de Buenos Aires

CREACIÓN DE LA PARROQUIA

 

La  Parroquia de Zárate fue creada por auto de fecha 27 de junio de 1854. De ahí que en el mismo año comience a construirse el Templo con mejores materiales pero aún con características precarias, similares a las que presentaban los antiguos oratorios levantados en la región. El mismo estaba emplazado en la esquina de Rivadavia y 3 de Febrero, donde hoy está el Banco Nación.

 

Los muros eran de ladrillos provenientes de los hornos de Gregorio José de Quirno – ubicados en las inmediaciones de lo que es hoy el Arsenal de Artillería de Marina-. Los mismos estaban asentados en barro y el exterior se encontraba sin revocar. La cubierta debía ser de tirantería de madera (de acuerdo a los materiales enunciados en el Libro Copiador Municipal 1854/1858) y tenía una torre.

 

Su constructor fue el maestro albañil Francisco Graciarena; Eugenio Peirano construyó el púlpito; S. Alexander la puerta principal y demás aberturas; el maestro herrero Manuel Costa hizo las barandas de hierro para el coro y el presbiterio; Félix Cáceres construyó los confesionarios y a Juan Angaut se le compraron los materiales para el coro.

 

En los años 1866/1867 la Iglesia debe sufrir refacciones de consideración ya que se había rajado la torre, encarando la municipalidad la demolición y reconstrucción de la misma como asimismo del revoque exterior. Ambas tareas se encargan al albañil Francisco Lanata, vecino que tuvo a su cargo también la construcción del Colegio de Varones bajo la dirección del ingeniero Arning.

 

 LA IGLESIA PARROQUIAL DE 1880

 

De todos modos, el templo de 1854 continuaba siendo precario y pequeño para una población creciente y pujante como Zárate en las últimas décadas del Siglo XIX.  En 1872 se menciona que el mismo carecía de pisos de baldosas, retablo en el altar mayor, en los colaterales y en el baptisterio. Todo esto determinó que en el año 1878 Doña Justa Lima de Atucha se ofrezca a construir a su costa la nueva iglesia.

 

Don Manuel José de la Torre y Soler, autoridad municipal del momento, acepta el ofrecimiento comprometiéndose a obtener el terreno aunque la situación financiera del municipio no fuera la mejor: “Sin tener en cuenta el precario estado de su tesoro ni las dificultades que tendrá que vencer, contribuirá con el terreno que para ese objeto fuese preciso aunque en la actualidad no cuenta con ninguno de su propiedad ni con los recursos necesarios para adquirirlos…”

El terreno frente a la plaza, esquina de las actuales calles Justa Lima de Atucha y Belgrano, fue adquirido para levantar el nuevo templo. La iglesia, de planta simple, consiste en una sola nave central flanqueada originalmente por seis capillas laterales, las tres izquierdas fueron reemplazadas en modificaciones sucesivas existiendo en la actualidad aberturas para iluminación y ventilación en el lugar de los antiguos altares.

La nave central está definida por una bóveda de cañón corrido horadada por arcos de medio punto para iluminación, no tiene crucero, la bóveda cambia sus dimensiones en el presbiterio haciéndose más angosta y encontrándose franqueada por los cuerpos de la sacristía y un depósito  simétrico a la misma. El altar mayor en madera, dedicado a Nuestra Señora del Carmen, se ha mantenido con menos alteraciones apreciándose el trabajo en dorado a la hoja en algunas de sus figuras y molduras.

 

El atrio es abierto, originado por el cuerpo recedido del edificio, y actúa como pausa espacial otorgando una mayor visualización de la fachada, integrándose al espacio de la calle y  la plaza  al fondo.

Iglesia Nuestra Señora del Carmen en las primeras décadas del Siglo XX

Iglesia Nuestra Señora del Carmen en las primeras décadas del Siglo XX

El tratamiento de fachada es ecléctico y muy simple utilizando elementos provenientes del repertorio clásico (frontis triangular, pilastras jónicas y corintias, cornisas, arcos de medio punto, etc.). La misma se estructura en un cuerpo central, que contiene el acceso, flanqueado por dos torres campanario. La superposición de volúmenes, desde el basamento con un volumen intermedio  que contiene el coro, favorece el predominio de la verticalidad acentuando la esbeltez de la fachada. Ambas torres rematan en cúpulas peraltadas.

Vista de la Iglesia Parroquial desde el Palacio municipal. Sobresalen en el perfil urbano homogéneo: las torres de la misma, algunas construcciones de dos plantas, la sucursal del Banco de la Provincia de Buenos Aires y el Tanque de Aguas Corrientes en la esquina de Hipólito Yrigoyen y Alem.  Década de 1940

Vista de la Iglesia Parroquial desde el Palacio municipal. Sobresalen en el perfil urbano homogéneo: las torres de la misma, algunas construcciones de dos plantas, la sucursal del Banco de la Provincia de Buenos Aires y el Tanque de Aguas Corrientes en la esquina de Hipólito Yrigoyen y Alem. Década de 1940

El acceso principal, muy simple de dintel recto, está enmarcado por una moldura superior en arco y por pilastras jónicas y nichos laterales, en la parte superior una doble línea de cornisas y pilastras corintias enmarcan tres ventanas que iluminan el coro. Por último un frontis remata la nave central.

Vista de la Plaza Mitre -se destaca el mástil el centro de las dos diagonales - y de la Iglesia Parroquial.

Vista de la Plaza Mitre -se destaca el mástil el centro de las dos diagonales – y de la Iglesia Parroquial.

 

 ASPECTO INTERIOR DEL TEMPLO

Para una descripción exacta del interior de la iglesia con sus altares originales, transcribimos el inventario de los útiles y enseres de fecha 21 de marzo de 1881 existente en el Archivo General del Obispado de Zárate-Campana: “… la iglesia nueva levantada a expensas de dona Justa Lima de Atucha tiene dos torres, y en una de ellas clavadas tres campanas, una nueva costeada que dicha señora, las otras dos trasladadas de la vieja iglesia, que fue reducida a escombros con la autorización del Señor Arzobispo y del Municipio local hallándose las dos últimas campanas puestas a vuelo, la otra torre está vacía. Las llaves de esta iglesia fueron  entregadas al mismo Señor Arzobispo por la señora costeante de la misma en el acto de bendecirla, que tuvo lugar el 26 de abril de 1880. Bajando a la escalera que lleva al coro que es de la misma forma que la que conduce a la torre, se encuentra el cancel nuevo, costeado por la misma señora, en cuyos dos costados hay dos depósitos ocupados hoy con las partes que componen el catafalco destinado para los funerales. Hay dos confesionarios regulares trasladados de la iglesia vieja. Está adornada la iglesia con siete altares dedicados el mayor a Nuestra Señora del Carmen que es la patrona del Partido.” 

Aspecto interior del Templo, antes y después de la reformas realizadas en la década de 1970

Aspecto interior del Templo, antes y después de la reformas realizadas en la década de 1970

 

“El segundo (de la comunión) dedicado a la Purísima Concepción, el tercero a los Santos Justos y Pastor, el cuarto a Santa Eugenia, el quinto a San Miguel, el sexto a San Sebastián, y el séptimo a Nuestra Señora de los Dolores, aparte de estas imágenes hay otras tres en el altar mayor, dos son de San José y de San Toribio Arzobispo, están en los costados de la Patrona y la tercera, que es de Nuestra Señora del Rosario, está en el Tabernáculo. Todas estas imágenes fueron traídas de España y costeadas por Doña Justa Lima de Atucha. La de Nuestra Señora del Rosario a la iglesia por Don Juan Moris sobrino de dicha señora”. Además en el altar mayor hay un símbolo de fe, está sobre el tabernáculo dedicado a Nuestra Señora de Dolores, hay un hermoso Santo Cristo y un San Juan Evangelista, aquel trasladado de la iglesia vieja y éste traído de Buenos Aires y costeado por la misma señora, una magnífica custodia y un hermoso cáliz con todo lo necesario,  un hermoso copón un juego de vinajeras con su platillo y como también un incensario con su naveta y su charrilla y un hisopo, estos muy ordinarios y traídos de Buenos Aires, si bien costeados por Doña Justa…”

Lamentablemente no contamos con datos sobre quien construyó el templo en 1880 ni tampoco conocemos quien fue el autor del proyecto para el mismo. Suponemos que no era gente del pueblo ya que no han quedado documentos o herederos que ayuden a reconstruir esa historia. Solamente existen referencias de algunas de las refacciones y mejoras efectuadas con posterioridad a su construcción, que hemos extraído del “Eco de Zárate” en sus publicaciones de principio del siglo XX.

Dentro del templo, con más exactitud en el pórtico, se encuentra enterrado el que fuera párroco en el período 1900-1902 Padre Ángel Rossi, constituyendo la única tumba existente en nuestra iglesia parroquial, una lápida con la inscripción casi ilegible recuerda su memoria. Murió como dice “El Eco de Zárate” del 23 de abril de 1902: poder embellecer el templo: “…Su constante pesadilla, desde su llegada a este pueblo fue siempre la de mejorar en todo lo posible el triste estado del abandono en que había quedado la iglesia a la salida de su antecesor…”.

Finalmente con fecha 6 de junio de 1904, el mismo diario nos informa sobre los trabajos iniciados en el interior de la iglesia: “…El señor Fernando Lissoni ha dado ya principio en estos días a la pintura imitación mármol del zócalo en el interior de la iglesia hasta una altura de cerca de dos metros. Además de esto, se lavará y barnizará el gran portón de entrada y la puerta cancel interior…”.

Posteriormente, en 1913, se hicieron importantes mejoras en el edificio original y en su aspecto exterior. El “Eco de Zárate” nos informa al respecto, aclarando los trabajos efectuados en el revoque “…se ha empezado ya a colocar el andamiaje para proceder al revoque exterior de la Iglesia Parroquial se quitará el revoque actual para hacerlo de imitación piedra que reúne mayores ventajas por ser de mayor solidez y más aseado. El presupuesto de la obra aprobado por la curia pasa de nueve mil pesos m/n. Este gasto se hace con los fondos del legado Andragnette. Además del revoque de la Iglesia hay el propósito de construir también la casa Parroquial…”. Es así que anteriormente al año 1913 la Iglesia ya se encontraba revocada, lo que se hace en dicho año es reemplazar el revoque anterior por un revoque de símil piedra de mayor duración. La obra fue realizada por José Ventura  quien ofreció en enero de 1914 “una opípara cena a todas las autoridades comunales, militares, eclesiásticas, periodistas y otros caballeros particularmente invitados”  para celebrar la próxima inauguración de los trabajos.

En 1913, se hicieron importantes mejoras en el edificio original y en su aspecto exterior

En 1913, se hicieron importantes mejoras en el edificio original y en su aspecto exterior

La vieja Iglesia Parroquial siguió en pie hasta que fue finalizado el nuevo templo para permitir la continuación de los oficios religiosos. Por las constancias en el Libro copiador de notas de la Municipalidad, la Sra. Justa Lima de Atucha vuelve a reiterar su pedido inicial sobre los materiales de la vieja iglesia con fecha 16 de mayo de 1880. Finalmente con fecha 31 de agosto el Municipio resuelve otorgarle dichos materiales, respondiendo textualmente a través de Francisco C. Silvano: “… La Comisión Municipal que tengo el honor de presidir en sesión del 28 del corriente ha tenido a bien conceder a Ud. la autorización que ha solicitado para demoler el edificio de la iglesia vieja de este pueblo, pudiendo emplear sus materiales en la construcción de la casa que proyecta formar…”.

 

Dichos materiales se emplearon, por consiguiente, no en la edificación del templo sino en una construcción posterior, que bien pudo ser, por lo citado por el Padre Ruiz Santana, la refacción de la casa contigua al templo que primero pensó que sería para el cura pero que fue vendida a particulares y recién la Curia la adquiere en el año 1930 comprándola con el legado de la Sra. Josefa I. de Ortiz.

El Senado y Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires sancionaron, con fecha veintiuno de mayo del año dos mil ocho, la Ley N° 13831 declarando Monumento Histórico definitivamente incorporado al Patrimonio Cultural de la Provincia de Buenos Aires al Templo Parroquial de Nuestra Señora del Carmen, sito en la Ciudad de Zárate Partido de Zárate, Provincia de Buenos Aires). Nomenclatura Catastral: Partido 038, Circunscripción 01, Sección D, Chacra Quinta, Manzana 0269, Parcela 0009.

Arq. Silvia Irene Baccino / Arq. María Luisa Sorolla

Fuentes:                                                                                                                                                    

 

“Era una vez… Zárate”. Arq. Silvia Irene Baccino / Arq. María Luisa Sorolla. Buenos Aires, julio de 1997

“EFEMÉRIDES ZARATEÑAS del Siglo XX”. Sergio Daniel Robles. Ediciones EL DEBATE. Zárate, julio de 2003

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EL CLUB ARGENTINO

El 12 de mayo de 1919, sobre la base de lo que fue el Club del Progreso, se funda el Club Argentino. Su sede primitiva fue en la calle Belgrano esquina Roca y su primer presidente fue Estanislao de la Torre. Desde 1958 ocupa el inmueble de la calle 19 de Marzo 355

ACTA DE FUNDACIÓN

“En la ciudad de Zárate, a los doce días del mes de Mayo de mil novecientos diecinueve, reunidos los Srs. José S. Massoni, Estanislao de la Torre, Irineo Castex Blanco, Aniceto A. Pérez, Dr. Carlos Roldán Berges, Franklin N. Page, Rómulo Noya, Emilio Martínez, Gregorio de los Santos, Delfor  J. Desbouts,  Miguel Tuculet,  Procopio F. Ponsa, José Aiello, Antonio Hernández, Irineo Mario Castex, Estanislao de la Torre (h), Aurelio Bucich, José M. Dobarro Pocard, José Coutarde, Pedro M. Castro, Leopoldo Mindurry, Dr. Félix S. Jurado, Justo L. Chanetón, Manuel L. Dollerán, Dr. Horacio Pérez de La Torre y Pastor Carranza, con el objeto de fundar un Club Social. Se designó al Señor José Massoni para presidir la asamblea y como Secretario al Señor Manuel L. Dollerán. Acto seguido el Sr. Massoni da cuenta de la forma con que ha llenado su cometido la Comisión Provisoria, compuesta por el mismo Sr. Massoni y los Srs. Aniceto A. Pérez, Estanislao de La Torre, Irineo Castex Blanco, Justo L. Chanetón y Manuel L. Dollerán. Se resuelve por unanimidad de los presentes denominarlo Club Argentino. Acto seguido se da lectura al estudio de los estatutos que regirán los destinos del Club. No habiendo más asuntos que tratar se da por finalizada esta Asamblea. FDO. JOSE S. MASSONI (Presidente) – JOSE DOBARRO POCARD (Secretario)”

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UNA NOCHE EN ELCLUB ARGENTINO por BEATRIZ DE ANTUENO ETCHEVERRY

 

“Club-Social: en cualquier pueblo ya los dos términos dan su significado. Club es comunidad, unión, conocimiento… Social es acercamiento, comprensión solidaridad…

…No puedo hacer reflexiones exactas ya que hablo del año 20 al 35 más o menos y en mis nieblas añejas de la memoria, no separo bien la sede en la Casona de Ponsa en Belgrano y Roca y la sede heredada de la confitería El Progreso, frente a la plaza. Queda esta última imagen, hoy en su oposición de intelectualidad en su Colegio Nacional.

Noche de fiesta: recuerdo un 25 de Mayo castigada la coquetería de las señoras por el frío de viento y garúa. No es anécdota, es un trozo de alegría despreocupada y tal  vez un poco tonta. Pasadas las diez de la noche iba llegando la gente amiga, que un grupo de niñas zarateñas miraban refugiadas en un regio coche, un Forcito año 23 con ruedas de alambre y altísimo techo, queriendo ser esperadas. Cuando ya habían visto llegar a Ismael – Horacio – Enrique – Gastón – Raúl – Francisco – Antonito –  don Alfonso… y otros cuyo nombre no he retenido, pero cuya presencia guarda el  corazón. (Claro que los ubicarán las de entonces, de los años de la conductora del Forcito), entraron a la sala de bailes, siendo recibidas por el enojo en palabras: –  Así no se procede, es de mal gusto -. Voz y reto de aquel  inolvidable animador de todo progreso espiritual que fue el “Comandante Navarro”, mientras la querida María Luisa Luchillo confirmaba el consejo a las jóvenes atolondradas.

 

Vals – Paso Doble – Polka litoraleña y gozo de una mazurca en los mayores. Aquella noche hubo premio para un cuadro de “lancero Criollo” (cuánto habíamos ensayado) y un “lancero inglés” movidito y salteadito.

 

¡Invitación al buffett! (nadie se hubiera atrevido a servirse sola)

Reunión social en la sede de la calle Belgrano al 700, en el edificio que perteneciera a la Confitería del Progreso, luego sede del Colegio Nacional de Zárate y que hoy alberga la E.E.T. N° 3

Reunión social en la sede de la calle Belgrano al 700, en el edificio que perteneciera a la Confitería del Progreso, luego sede del Colegio Nacional de Zárate y que hoy alberga la E.E.T. N° 3

Pero no se ha nombrado al tango, porque es único en historia, en leyenda, en realidad: La Cumparsita – Rodríguez Peña – Nueve de Julio – La Puñalada… y como síntesis cantando en brindis de coro La Morocha, eterna como el criollo argentino de mi patria.”

Despedida de soltera en el Club Argentino, en la sede de la calle Belgrano al 700

Despedida de soltera en el Club Argentino, en la sede de la calle Belgrano al 700

EL CLUB ARGENTINO HOY

Tanto el acta fundacional como la noche en el Club Argentino, relatada por Beatriz de Antueno Echeverry, constituyen solo dos momentos en la trayectoria de esta institución. Varias fueron sus sedes hasta llegar a la definitiva – la de 19 de Marzo 355 -: la casona de Ponsa en Roca y Belgrano; la ex Confitería del Progreso, luego Colegio Nacional y hoy E.E.T. N° 3, en Belgrano al 700; la residencia de la calle 19 de Marzo al 200, hoy Banco Macro y, por último, el inmueble la calle 25 de Mayo al 500. Sus asociados y comisiones directivas – en las diferentes épocas de participación – supieron dotar al Club de contenidos y actividades en cumplimiento de los objetivos señalados en el estatuto. Referentes de la vida social, cultural, política de nuestro país visitaron su sede social en las últimas décadas, entre ellos los escritores Jorge Luis Borges y Marta Mercader, el Arq. José María Peña, el Dr. Raúl Ricardo Alfonsín durante la campaña que lo llevó a la presidencia de la Nación en el año 1983, el historiador Norberto Galasso… Hoy, a pocos años de alcanzar el siglo de vida el CLUB ARGENTINO está presente en la activa vida cultural y social zarateña albergando e sus salones exposiciones, presentaciones musicales, teatrales, conferencias y otras expresiones artísticas diversas.

Fuentes:

Libro de Actas –  CLUB ARGENTINO Diario / “EL PUEBLO”  –  Nota:  Zárate en el Recuerdo – 3 de noviembre de 1982/  “EFEMÉRIDES ZARATEÑAS del Siglo XX”. Sergio Daniel Robles. Ediciones EL DEBATE. Zárate, julio de 2003

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EL 20 DE MAYO DE 1810 EN LA ESTANCIA DE ARECO

 

Mayo de 1810 fue un mes decisivo en la historia de los argentinos y en tierras que hoy integran el Partido de Zárate habitaron familias ligadas al quehacer político, económico y cultural de Buenos Aires de entonces, que participaron activamente en el movimiento revolucionario que llegó a su punto álgido el día 25 de Mayo con la creación de la Primera Junta de Gobierno.

Pero, por esos tiempos también otros vecinos afincados en estos pagos ya vislumbraron la ventajosa localización estratégica del hoy territorio zarateño y soñaron con su promisorio futuro.

 

 A través de estos breves relatos, que fusionan ficción e historia, imaginamos que el… 

En la Estancia de Areco, su dueño José Antonio de Otálora preside la reunión familiar. Están las hijas Manuela, viuda de Soler, acompañada de las pequeñas María Cipriana, Irene y Mercedes, ya que los hijos varones Miguel Estanislao y Manuel José están sirviendo en las armas de Su Majestad, Ana María está acompañada de su esposo el Dr. Benito González Rivadavia, quien ha hecho una regular fortuna como integrante de la Junta de Temporalidades y el ejercicio de su profesión, y Saturnina, la bella y orgullosa mujer del Jefe del Regimiento de Patricios el brigadier Cornelio Saavedra, quien se encuentra ausente, ya que ante los acontecimientos que todos conocen, está presto a concurrir al Cabildo Abierto que ha convocado el virrey para pasado mañana 22 de mayo.

Esta reunión es especialmente singular, ya que Don José Antonio prefiere tener alejada de Buenos Aires a su familia, por si acaso, ya que no sabe en que pueden terminar los cambios políticos que se avecinan; eso sí, su decisión es la de acompañar a su yerno en el camino tomado.

También ha adherido a la causa que propicia cambios en el Río de la Plata fray Juan Buenaventura Rodríguez de la Torre quien, durante tantos años, brindó servicios espirituales en el oratorio de la Pesquería, en inmediaciones de las tierras de sus parientes los Zárate. Pero desde hace un tiempo el fraile se encuentra instalado en el convento anexo a la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced a escasas cuadras del Cabildo, y ya ha comprometido su participación en el movimiento surgente.

Aquí en la zona rural, pocos son los vecinos que están al tanto de lo que ocurre en Buenos Aires y la vida continúa en sus quehaceres cotidianos: la yerra del ganado, el cuidado de los rodeos, el corte de la leña en los montes de las islas, el pasatiempo en las tardes de la pulpería de los Anta entre naipes, aguardiente y tabaco.

En el puerto de Zárate los ranchos con cierta dispersión se protegen al pie de la barranca. Un paisano corta la paja que crece cerca  de las riberas para reparar el techo de su vivienda, ya que este mayo se presenta frío y lluvioso.

Otálora sale de la amplia sala de la vivienda de muros jesuitas. Desde la lomada de su propiedad observa la vastedad de la pampa. Un aire frío golpea su cara. Las primeras gotas de una tenue lluvia comienzan a desdibujar el horizonte. Al entrar nuevamente a la casona un negro sumiso le ofrece un mate. El viejo Otálora extiende su mano y dice: “Ha llegado la hora, Don Cornelio sabrá que hacer, las brevas ya están maduras”

Prof. Sergio Daniel Robles

 

EL 25 DE MAYO DE 1810

DE CUANDO LOS ANTA IMAGINARON ZARATE

La del 25 de mayo de 1810 fue una húmeda tarde de otoño, mientras en Santa María de los Buenos Aires se estaban viviendo momentos decisivos para la historia de nuestra Patria aquí, en nuestros pagos, los hermanastros Pedro Piña y José Antonio Anta, más conocidos como los hermanos Anta, estaban reunidos en su sencilla casa, de grandes ladrillos asentados en barro y cubiertas de tejas a dos aguas, recordando anécdotas familiares y revisando algunas notas y documentos relacionados con los terrenos que arrendaban, sin saber lo que acontecía en la capital del Virreinato del Río de la Plata.

Los Anta descendían por línea materna del Capitán Gonzalo de Zárate, quien hacia principios del Siglo XVIII por adquisición de tres suertes de estancia a diferentes propietarios se convirtiera en dueño y señor de un importante establecimiento rural, dedicado a la explotación de mulas como actividad principal aunque no única; este dominio abarcaba unas 5.500 hectáreas comprendidas entre el Paraná de las Palmas, la Cañada de la Cruz y el Arroyo de la Pesquería siendo conocido, luego como el Rincón de Zárate.

Hacia el norte de esta propiedad, un poco más allá del Arroyo de las Palmas, se había formado hacia mediados del Siglo XVII otro gran latifundio que perteneció a la Compañía de Jesús hasta el año 1767, cuando fueron expulsados los “curas negros” de todos los territorios españoles por orden de su Rey Carlos III. Dicha extensión fue adquirida en subasta pública, casi dos décadas después, por Don José Antonio de Otálora, destacado vecino de Buenos Aires que reconstruyó buena parte de los edificios de la antigua estancia jesuítica, incluida su casa principal.

Mientras pasaban las horas Pedro y José Antonio Anta se detuvieron a rememorar su llegada a estos parajes solitarios allá por el año 1800, cuando se había producido una gran subdivisión de la estancia de Gonzalo de Zárate entre sus descendientes; también analizaron la administración de su novel establecimiento rural y de la pulpería que, por entonces arrendaban a Mariano Joaquín de Maza (bisnieto de Pascual de Zárate) y también comentaron la necesidad  de sumar más carretas para mejorar el transporte de sus mercaderías entre Buenos Aires y Luján.

La estancia de los Anta nacía en las barrancas y se extendía, a campo abierto, sin alambrados, molinos ni bebederos, hacia el interior de la llanura ondulada siendo su pulpería muy renombrada entre los vecinos asentados en la incipiente zona, puesto que en ella se abastecían de las mercaderías más diversas.

En su lenta conversación aludieron a la ventajosa ubicación de estas tierras del Rincón de Zárate y a la existencia del puerto natural que, desde tiempos remotos, fuera el lugar de salida de los productos regionales y de entrada del contrabando. José Antonio, un adolescente por esos años, leyó a su medio hermano un documento que, por casualidad, había llegado a sus manos. Se trataba de una carta escrita en 1805 por el Alcalde de la Santa Hermandad de la Cañada de la Cruz al Virrey Sobremonte en la que le informaba: “En el Puerto de Zárate de esta mi jurisdicción a orillas del Paraná, Puerto preciso de los barcos que vienen y van del Paraguay, se ha formado un Oratorio que se intitula el Salvador se han poblado muchos vecinos, y muchos más se poblarán facilitando hallí imediato que se ofrese una suvida y bajada de carretas, y ésta se pueda facilitar con que todos los vecinos concurran por sus turnos bajarla que facilitada que sea podrá en vreve tiempo formarse un pueblo de alguna consideración lo que comunico a V.E. que si lo tiene avien interponga V.E. su superior Autoridad para su puntual cumplimiento por que los mas que viven imediato son de los Boluntarios, y debajo de alguna multa concurran a facilitar la dicha bajada”.

Esta nota, afirmaron los Anta, no hace más que reforzar lo que venimos viendo acerca de la importancia que está cobrando el puerto natural para el embarque comercial, acentuada por la construcción del oratorio y de un modesto caserío en su entorno, predominando los ranchos de adobe, con techumbre de paja o junco, a dos aguas, y estructura de palo de sauce tan abundante en la región, aprovechando el barro y las fibras vegetales modelados según la técnica conocida en estos pagos como “el chorizo” o enchorizado para levantar sus paredes.

 

Construcciones típicas que poblaban nuestro territorio en tiempos coloniales y primeros años de vida independiente

Construcciones típicas que poblaban nuestro territorio en tiempos coloniales y primeros años de vida independiente

Con los últimos rayos del sol Pedro y José Antonio salieron a cabalgar en sus tierras divisando, desde la parte alta de la barranca el paisaje en todo su esplendor, más allá las tierras bajas o “bañados” del Paraná de las Palmas, luego el ancho curso del río y, a lo lejos las islas dominadas, en siglos anteriores por diversos grupos indígenas.

Contemplando el horizonte quizás soñaron despiertos con las enormes posibilidades de desarrollo de estos territorios vislumbrando, tal vez,  que sólo diecisiete años después una parte de sus posesiones resultaría la más adecuada para establecer un pueblo que iba a llamarse Zárate y daría mucho que hablar en el futuro.

Arq. Silvia Irene Baccino

Fuente bibliográfica: “La distribución de la Tierra y los Orígenes de Zárate”  / Prof. Sergio Robles – Revista de Historia Bonaerense Nº 142 – Enero de 1997

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EL COMPLEJO FERROVIAL ZÁRATE – BRAZO LARGO

El 25 de mayo de 1977 quedó habilitada la primera etapa del Complejo Ferrovial Zárate – Brazo Largo. Seis meses después se habilitaría el segundo puente sobre el Paraná Guazú.

 

Por Ordenanza Nº 3447, sancionada por el Honorable Concejo Deliberante de Zárate el 7 de Octubre de 2004 y promulgada por Decreto Nº 486 en fecha 13 de Octubre de 2004, se declararon de Interés Histórico-Regional y Paisajístico Ambiental para el Partido de Zárate los puentes que integran el Complejo Ferrovial Zárate-Brazo Largo. 

Por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional N° 653 se declaró  Bien de Interés Histórico Nacional al COMPLEJO FERROVIAL “UNIÓN NACIONAL” conocido como “ZÁRATE – BRAZO LARGO”, integrado por los puentes “BARTOLOMÉ MITRE” y “JUSTO JOSÉ DE URQUIZA”, que une la Provincia de BUENOS AIRES con la Provincia de ENTRE RÍOS, a través de los brazos PARANÁ de las PALMAS y PARANÁ GUAZÚ del Río PARANÁ.

MARCO GEOGRÁFICO

Las tierras del Partido de Zárate están comprendidas en la región denominada “Llanuras Chacobonaerenses” y más precisamente en las “pampas”, subdivisión de la misma región que constituye una unidad geológica y geográfica.

El Partido de Zárate, tiene por límites al N.E. el río Paraná Guazú, que lo separa de la Provincia de Entre Ríos; al S.E. el Partido de Campana; al S. el de Exaltación de la Cruz y al O., el río  Areco, que lo separa de San Antonio de Areco y Baradero.

Para la formación y evolución económica de la ciudad y el Partido de Zárate ha sido de suma importancia estar en la margen de uno de los brazos de la vía fluvial más importante de la Argentina. Para la navegación de ultramar, se accede al Paraná por los ríos Paraná Bravo, Sauce y Paraná Guazú.

Una línea de barrancas se eleva frente al Paraná de las Palmas, separadas del mismo por una zona de terrenos bajos. Las barrancas constituyen un fenómeno natural y las que bordean la ciudad presentan alturas considerables, son irregulares, sinuosas y poseen cortes profundos. Desde lo alto de estas barrancas se observa el magnífico espectáculo de las islas del Delta.

 

“En estos terrenos isleños, y los ribereños de Zárate, el aspecto físico era distinto…las aguas saladas del Océano Atlántico llegaron en varias ocasiones, y por largos espacios de tiempo, hasta San Pedro, Paraná, San Nicolás y puntos inmediatos, pues la presencia de restos de ciertos peces y moluscos en capas profundas que cubre la arcilla roja así lo indican. Las costas adquirieron forma y el lecho de primitivo estuario se transformó en la gran formación déltica; las precipitaciones de arcilla y los detritus vegetales que el río Paraná transporta, se confundieron con el limo pampeano que las corrientes arrancan de las barrancas, y así paulatinamente, fueron formándose bancos, juncales, islotes aislados, y por fin, el grandioso Delta del Paraná.

El origen y formación de los deltas e islas, su configuración, la tendencia de los filones principales de agua, y la diferencia de los terrenos, puede explicarse porque el proceso de formación ha sido largo, y en el cual han intervenido: los depósitos de aguas dulces, los mismos sedimentos que el mar vuelve a arrojar sobre los primeros bancos y juncales, que encuentra en su periódicos avances, la arena de los pisos inferiores que también acrecen y transforman, el viento y otros agentes artificiales que tanta influencia tienen en los cambios superficiales.

Así, paulatinamente, fueron adquiriendo forma las primeras islas que constituyen hoy las tierras bajas de la Provincia de Entre Ríos, o sean las que se extienden entre el Paraná Guazú, Bravo, Uruguay, y las barrancas de la serie pampeana, como las más altas que se encuentran frente a las villas de Campana y Zárate. Nuevos bancos y juncales prepararon la formación del segundo delta, el que comprende a los terrenos del curso superior del río Carabelas, Paycarabí, Miní, Lujan y sus adyacencias. Las islas más modernas son todas aquellas que se encuentran más al sur, a ambas márgenes del Paraná de las Palmas, o sean las que forman todos esos brazos del Capitán, Filicaria, Caracoles, Chaná, Chancito, Barca, Barquita, etc.”[1]  

 MARCO HISTÓRICO

En 1825 Rafael Pividal compró a los hermanos Pedro y José Antonio  Anta una fracción de tierra frente al Paraná, para fundar un pueblo, a llamarse Zárate. Realizó el plano urbano el agrimensor Manuel Eguía en base a 65 manzanas y fue aprobado el 31 de enero de 1827. El Partido fue creado el 19 de Marzo de 1854.

A partir de 1880 Zárate fue incluido en el denominado Proyecto de la Generación de 1880, radicándose en su territorio industrias de elaboración primaria y servicios ferroviarios.

Se reestructuró el puerto y se localizaron los frigoríficos, la Fábrica de Papel, la Fábrica de Alcoholes, cobraron auge las agencias marítimas, los depósitos de cereales y otros rubros y se consolidaron organismos inherentes al movimiento fluvial, comercial e institucional en crecimiento.

En el comienzo del Siglo XX se produjeron importantes cambios en la estructura social y urbana de la ciudad y entre 1930 y 1940 se realizaron importantes obras públicas.

En 1970 se diversificó el sector secundario con la instalación de otros establecimientos industriales, la construcción de la Central Nuclear de Atucha y el Complejo Ferrovial Zárate Brazo Largo. La puesta en marcha del MERCOSUR en 1995 ratificó la condición de Zárate como cabecera del puente de intercambio comercial, confirmada por la radicación de importantes empresas y la operación de terminales portuarias de envergadura para la región.

Su ubicación geográfica de privilegio le permite el contacto con la región mesopotámica y el MERCOSUR.

 


[1] VICENTE RAÚL BOTTA. Historia de Zárate 1689-1909. Publicación del Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires. La Plata, 1948.

Vista aérea de Zárate en la década de 1920. Se destacan las construcciones de la Fábrica de Papel y del Frigorífico Smithfield

Vista aérea de Zárate en la década de 1920. Se destacan las construcciones de la Fábrica de Papel y del Frigorífico Smithfield

COMUNICACIONES Y TRANSPORTE A TRAVÉS DEL TIEMPO

 

Hacia fines del siglo XIX, la ciudad contaba con cinco caminos generales que vinculaban a Zárate con el resto de la región. El 1º de mayo de 1885 fue inaugurada la sección Zárate-Baradero del Ferrocarril de Buenos Aires al Rosario.

 

En mayo de 1908 se inauguró -con la presencia del Presidente de la República, Doctor José Figueroa Alcorta- la conexión entre la empresa  ferroviaria Ferrocarril Central Buenos Aires  (F.C.C.B.A.) con los ferrocarriles de Entre Ríos, Noreste Argentino y Central del Paraguay que desarrollaban el servicio regular de pasajeros y de cargas entre las provincias de Entre Ríos, Corrientes y Misiones y Asunción, Paraguay.

 

Para la realización de este proyecto, extraordinario para su época por su magnitud y trascendencia económica  local, regional, nacional e internacional, fue necesario realizar concesiones, construcción de ferry-boat, muelles, extensión de vías, terraplenes e importantes modificaciones en el material rodante de los ferrocarriles.

 

Esta línea unió por primera vez en los anales de la historia a dos países por medio del ferrocarril en 38 horas. El nuevo medio de transporte, servicio de cargas y encomiendas y de haciendas, significó para Zárate un gran progreso, al quedar vinculada a la Mesopotamia y a Paraguay.

 

El ferry – boat “Lucía Carbó”. Década de 1910

El ferry – boat “Lucía Carbó”. Década de 1910

 

En oportunidad de la decisión de la fundación de la nueva Capital de la Provincia de Buenos Aires, y siendo Zárate una de las ciudades posibles para el asentamiento de las autoridades, hacia 1880 un grupo de vecinos presentaron un extenso escrito ante las cámaras legislativas justificando las ventajas estratégicas de su ubicación.

 

“…Tan propicio está Zárate a la mano de Buenos Aires para el gran tráfico de entrada y salida de exterior e interior. Tenemos en primer término el río Paraná manso correntoso que arrastra con fuerza de vapor aguas abajo fácil a los remolcadores aguas arriba, porque no tiene salto ni escollos ni raigones en la amplia y honda canal…”.

 

Las ventajas políticas, económicas y sociales de esta cercanía y la relación interna de Buenos Aires con la República son de fácil solución; como lo es que ellas facilitarían la formación y desarrollo de la nueva ciudad, porque entonces Zárate sería una especie de pasadizo obligado para el movimiento de la población que circula entre Buenos Aires y el interior, sería la más importante de las escalas fluviales del Río Paraná…”.[1]

 

La ciudad de Zárate, debido a su estratégica ubicación de privilegio, en la actualidad además del Complejo Ferrovial que la vincula nacional e internacionalmente con otras regiones, la producción del cordón industrial Buenos Aires, Oeste y Norte del país se canaliza por las rutas nacionales 9, 12, 193 y 8; la provincial Nº 6 y las líneas ferroviarias TM y TBA.

 

También cuenta con varios puertos privados en funcionamiento, en tanto que el que corresponde al Estado se encuentra desactivado.

 

COMPLEJO ZARATE – BRAZO LARGO

La construcción del Complejo Zárate – Brazo Largo surge como necesidad de la vinculación de dos regiones altamente productivas que hasta entonces se realizaba a través de transportes combinados que implicaban altos costos operativos.

La doble vía ferro automotor, compuesta por los puentes “Bartolomé Mitre y Justo José de Urquiza” y caminos complementarios, incentivaría el desarrollo regional mesopotámico y del norte de la Provincia de

 


[1] VICENTE RAÚL BOTTA. Historia de Zárate 1689-1909.Ibidem.

 

EL COMPLEJO FERROVIAL ZÁRATE BRAZO LARGO y su inserción en el Delta del Río Paraná

EL COMPLEJO FERROVIAL ZÁRATE BRAZO LARGO y su inserción en el Delta del Río Paraná

La cabecera en la Provincia de Buenos Aires, corresponde al puente Bartolomé Mitre, que se ubica en el Partido de Zárate, al sur de la ciudad homónima sobre el margen del río Paraná de Las Palmas. Para la construcción del Complejo fue necesario salvar un área de islas ribereñas en el Delta del Paraná descripto anteriormente.

 

SU CONSTRUCCION

 

La construcción de puentes Y viaductos fue contratada por la Dirección Nacional de Vialidad con el consorcio argentino Techint-Albano, habiéndose realizado su licitación el 15 de diciembre de 1970, sobre la base de la documentación técnica preparada por la firma Italconsult.

 

El proyecto definitivo de los puentes fue realizado por la gerencia de ingeniería de la firma Techint, con el asesoramiento de los profesores Fritz Leonhardt, de Stuttgart y Fabricio de Miranda, de Milán. Se realizaron ensayos en túnel de viento en el Laboratorio Atkins de Gran Bretaña y ensayos de carga, sobre modelo en escala 1:33, en el Laboratorio Ismes, de Italia.

 

Para salvar las distancias entre la Provincia de Buenos Aires y Entre Ríos fue necesario la construcción de dos puentes, cada uno de longitud total de de 550 metros dividida en tres tramos, cuyas luces son de 330 metros en el tramo central y de 110 metros en los extremos.

 

El complejo, en su tramo medio, asienta dos de los extremos de ambos puentes en la isla Talavera, siendo la separación entre ellos de aproximadamente 30 km.

 

Las pilas principales están constituidas por dos fustes de hormigón armado de sección rectangular hueca de 114 metros de altura, aporticados en su parte media por un travesaño de similar sección, y arrostriados por una cruz metálica en su parte superior. En el coronamiento de cada columna se ubican los dispositivos de anclaje de los cables de suspensión del puente.

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En los viaductos carreteros, cada pila está integrada por tres fustes o columnas de hormigón armado de sección rectangular hueca de 2,00 metros x 5,50 metros con espesores de 30 y 40 centímetros. Este conjunto remata en una doble ménsula simétrica de 20 metros de longitud que las vincula entre sí y sirve de apoyo a las vigas del tablero. La distancia entre ejes de pilas es de 65 metros.

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Dos imágenes de la etapa de construcción del Complejo. Década de 1970

 

Los viaductos ferroviarios, que tienen un ancho de 5 metros, están apoyados sobre pilas constituidas por una única columna de hormigón armado de sección también rectangular hueca, de 4,00 metros x 5,50 metros, con espesores de 40 y 60 centímetros. Estas columnas llevan igualmente en su parte superior ménsulas dobles de 20 metros de longitud, para apoyo de las vigas del viaducto.

 

La altura de las pilas varía entre 6 y 45 metros, siendo la altura de los viaductos en el empalme con los puentes de 50 metros con respecto al pelo de agua.

 

Los viaductos ferroviarios y carreteros de acceso a los puentes tienen una longitud de 10 y 6,5 metros respectivamente para salvar, por exigencias de navegación, una altura mínima de 50 metros sobre el nivel de agua de los ríos Paraná de Las Palmas y Paraná Guazú.

 

Ambos viaductos están sustentados por pilas de hormigón armado constituidas por fustes de sección rectangular hueca rematando en ménsulas dobles sobre los que apoyan vigas prefabricadas de hormigón pretensado de 45 metros de luz libre.

 

El ancho del tablero de los viaductos carreteros es de 18,50 metros e incluye dos calzadas de doble trocha de 7,50 metros de ancho cada una. El viaducto ferroviario es de vía única y para trocha media.

 

Las estructuras están fundadas sobre pilotes de hormigón armado de 2 metros de diámetro, cuyos largos varían entre los 30  y 73 metros,  comprendidos por pilotaje en tierra y pilotaje en agua.

 

Sus dimensiones, su uso férreo y vial y el sistema de suspensión, atirantado mediante obenques, lo convierten en un prototipo a nivel mundial. Los obenques  son cable-tensores que están compuestos de un acero especial, diseñados para este tipo de estructura. Los utilizados en este caso se fabrican y provienen de Europa. Es un cable especial de muy alta resistencia y de 15 milímetros de diámetro conformado por un acero llamado torón. Con cada uno de estos, de acuerdo a la potencia del obenque, va configurado el tensor que puede tener 75 o 55 de estas unidades, según la disposición que tenga cada obenque en el puente.

 

SUS VALORES PATRIMONIALES

 

Ubicado en un lugar de belleza natural como lo es el Delta Bonaerense el Complejo Ferrovial Zárate-Brazo Largo constituye un hito que le da identidad a la ciudad de Zárate y a la región, totalmente integrado en el paisaje y con fuerte sentido de pertenencia por parte de los lugareños. Representa, además una obra de ingeniería de excepción, reconocida a nivel local e internacional. Es destacable su proyecto y construcción ejecutada con modernas técnicas por profesionales y aporte de materiales de procedencia nacional.

 

Constituye la vinculación carretera ferroviaria de excelencia entre la Provincia de Buenos Aires y la zona sur mesopotámica argentina, contacto internacional con Brasil, Paraguay y Uruguay.

 

Desde 1995 año en que se puso en marcha el MERCOSUR, se dinamiza la región y erige a Zárate como cabecera del puente de intercambio.

 

A partir de su inauguración ha contribuido para que en una región como la Mesopotámica, que ha estado aislada durante muchos años por barreras naturales, también se impulsara el desarrollo turístico incentivando el uso de las playas fluviales y la inclusión en las excursiones turísticas de los Parques Nacionales: El Palmar y Pre Delta. La economía se vio beneficiada porque los mercados nacionales y regionales se incorporaron al MERCOSUR TURISTICO.

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Decreto Nº 653

Poder Ejecutivo Nacional

“2008 – Año de la Enseñanza de las Ciencias”

 

DECRETO N° 653

Buenos Aires, 16 de abril de 2008

 

VISTO el Expediente N° 5460/06 del registro de la SECRETARÍA DE CULTURA de la PRESIDENCIA DE LA NACIÓN, por el que se propone la declaratoria como bien de interés histórico nacional del COMPLEJO FERROVIAL “UNIÓN NACIONAL” conocido como “ZÁRATE-BRAZO LARGO”, integrado por los puentes BARTOLOMÉ MITRE y JUSTO JOSÉ DE URQUIZA, que unen las Provincias de Buenos Aires y Entre Ríos y

 

CONSIDERANDO:

 

Que el COMPLEJO FERROVIAL “UNIÓN NACIONAL” conocido como “ZÁRATE-BRAZO LARGO”, es la vinculación carretera y ferroviaria entre el sur de la Mesopotamia Argentina y la Provincia de BUENOS AIRES, a OCHENTA (80) kilómetros de la CIUDAD AUTÓNOMA DE BUENOS AIRES.

 

Que dicho complejo está compuesto por dos puentes idénticos, el “BARTOLOMÉ MITRE” y el “JUSTO JOSÉ DE URQUIZA” –distantes casi TREINTA (30) kilómetros entre sí- de QUINIENTOS CINCUENTA (550) metros de longitud total, con una luz central de TRESCIENTOS TREINTA (330) metros y dos luces laterales de CIENTO DIEZ (110) metros cada una.

 

Que ambos puentes, con una autopista de cuatro carriles y una vía de circulación ferroviaria, cruzan los dos brazos del río PARANÁ, PARANÁ DE LAS PALMAS Y PARANÁ GUAZÚ.

 

Que se elevan CINCUENTA (50) metros sobre el nivel de río, permitiendo la navegación de buques de gran porte.

 

Que el mencionado complejo se integra con un conjunto de obras que cruzan los ríos PARANÁ y URUGUAY en distintos puntos de su recorrido, y constituye la conexión internacional de nuestro país con la REPÚBLICA FEDERATIVA DEL BRASIL, la REPÚBLICA DEL PARAGUAY y la REPÚBLICA ORIENTAL DEL URUGUAY.

 

Que el proyecto fue realizado por el CONSORCIO TECHINT – ALBANO, con el asesoramiento de la firma alemana LEONHARDT – ANDRA y del ingeniero italiano Fabrizzio de MIRANDA.

 

Que las obras se iniciaron en el mes de noviembre de 1971 y los puentes fueron habilitados SEIS (6) años después.

 

Que los terrenos donde se emplazan las cabeceras del COMPLEJO, sobre las márgenes derechas de los ríos PARANÁ de las PALMAS y PARANÁ GUAZÚ, pertenecen al ESTADO NACIONAL, y están bajo jurisdicción de la DIRECCIÓN NACIONAL de VIALIDAD.

 

Que el HONORABLE CONCEJO DELIBERANTE de ZÁRATE sancionó el 7 de octubre de 2004 la Ordenanza N° 3487, promulgada por Decreto Municipal N° 486 del 13 de octubre de 2004, la que en su artículo 1° declara de Interés Patrimonial Histórico Regional y Paisajístico Ambiental a los puentes “BARTOLOMÉ MITRE” y  “JUSTO JOSÉ DE URQUIZA”, que integran el COMPLEJO FERROVIAL ZÁRATE – BRAZO LARGO.

 

Que la misma Ordenanza, en su artículo 2°, facultó al Departamento Ejecutivo del Partido de ZÁRATE a iniciar las gestiones a fin de lograr la declaratoria a nivel nacional.

 

Que la COMISIÓN NACIONAL DE MUSEOS Y DE MONUMENTOS Y LUGARES HISTÓRICOS consideró que el COMPLEJO FERROVIAL “UNIÓN NACIONAL” conocido como “ZÁRATE – BRAZO LARGO” reúne los méritos suficientes para su declaratoria como bien de interés histórico nacional.

 

Que la DIRECCIÓN DE ASUNTOS JURÍDICOS de la SECRETARÍA DE CULTURA de la PRESIDENCIA DE LA NACIÓN ha tomado la debida intervención.

 

Que la presente medida se dicta en el marco de lo establecido en el artículo 4° de la ley N° 12.665 y sus modificatorias.

 

Por ello,

LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN ARGENTINA

DECRETA:

ARTÍCULO 1°.- Declárase bien de Interés Histórico Nacional al COMPLEJO FERROVIAL “UNIÓN NACIONAL” conocido como “ZÁRATE – BRAZO LARGO”, integrado por los puentes “BARTOLOMÉ MITRE” y “JUSTO JOSÉ DE URQUIZA”, que une el Partido de Zárate, Provincia de BUENOS AIRES con el Departamento de GUALEGUAYCHÚ, Provincia de ENTRE RÍOS, a través de los brazos PARANÁ de las PALMAS y PARANÁ GUAZÚ del Río PARANÁ.

 

ARTÍCULO 2°.- La COMISIÓN NACIONAL DE MUSEOS Y DE MONUMENTOS Y LUGARES HISTÓRICOS realizará las gestiones y procedimientos establecidos en la Ley N° 12.665 modificada, por su similar N° 24.252, en su reglamentación y en las normas complementarias debiendo practicar las inscripciones correspondientes en los Registros Catastrales y de la Propiedad.

 

ARTÍCULO 3°.- Comuníquese, publíquese, dése a la Dirección Nacional del Registro Oficial y archívese.

 

Firma Presidenta de la Nación

    DR. ALBERTO A. FERNÁNDEZ

JEFE DE GABINETE DE MINISTROS

 

CDOR. A. FLORENCIO RANDAZZO

MINISTRO DEL INTERIOR

 

Fuentes:

“Era una vez… Zárate”. Arq. Silvia Irene Baccino / Arq. María Luisa Sorolla. Buenos Aires, julio de 1997

Informe Técnico Valorativo. Arq. Andrés Leiría / Arq. María Marta Rae- Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires / Dirección  Provincial de Patrimonio

“EFEMÉRIDES ZARATEÑAS del Siglo XX”. Sergio Daniel Robles. Ediciones EL DEBATE. Zárate, julio de 2003

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LA BALSA

El 28 de mayo de 1937 se inaugura el servicio de balsas entre Zárate (Buenos Aires y Puerto Costanza (Entre Ríos). Asisten a la ceremonia el Director General de Navegación y Puertos Ing. Ernesto Baldassari, el intendente municipal Pedro Guerci y el senador provincial Luis Guerci.

El  28 de mayo de 1937 quedó oficialmente inaugurado el servicio de balsas para automóviles y pasajeros entre los puertos de General Uriburu (Provincia de Buenos Aires) y Costanza (Provincia de Entre Ríos).

Recordemos que, en ese entonces, por ley provincial – cuyo autor fue el diputado D. Luis Guerci – el tradicional nombre de Zárate fue reemplazado, desde el 24 de junio de 1932 hasta el 13 de junio de 1946, por el de Teniente General José Félix Uriburu.

La inauguración del servicio de balsas hizo realidad un proyecto largamente acariciado que significó importantes beneficios – durante más de cuarenta años – a la zona de “El Bajo” de nuestra ciudad.

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El viaje inaugural se realizó en la Balsa denominada “9 B. A.” que partió, a las 10 horas, desde el puerto de atraque en General Uriburu para arribar, a las 12.30 horas al Puerto Costanza. La comitiva que formó parte de este trayecto inaugural estuvo integrada por el Director General de Navegación y Puertos, Ing. Ernesto Baldassari; altos funcionarios nacionales y provinciales; autoridades municipales encabezadas por el Intendente Municipal D. Pedro Guerci; el senador D. Luis Guerci; representantes de la banca, la industria y el comercio.

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El regreso se realizó en horas de la tarde del mismo día, en la misma embarcación cuyas características principales eran las siguientes: Eslora, 38 metros; manga en flotación, 9 metros y en cubierta 12 metros; calado normal con carga de 12 vehículos y 80 pasajeros, 1,30 metros; velocidad media, 17 kilómetros por hora, obtenida mediante propulsión de dos motores diesel M.A.N., de una potencia de 600 H.P.

La balsa poseía una moderna estación radiotelegráfica y telefónica, por medio de la cual se comunicaba con  Gral. Uriburu, Buenos Aires y Gualeguaychú

El horario definitivo que rigió al momento de su inauguración era  el siguiente: Salida de General Uriburu a las 9,30 horas, llegando a Costanza a las 12 horas; regreso: a las 13,30 horas, para llegar a Uriburu a las 16,30 horas.

Este servicio de balsas, que significó un notable adelanto en la vinculación vehicular entre las provincias de Buenos Aires y de Entre Ríos, fue ampliando sus servicios a través de los años y estuvo vigente hasta la habilitación del Complejo Ferrovial Zárate Brazo Largo. Su desaparición definitiva motivó, en parte, la decadencia y deterioro del puerto de Zárate y de la zona de “El Bajo”, sectores de alto valor patrimonial ligados a nuestros orígenes y que, aún hoy, esperan ser rescatados a través de planes integrales de puesta en valor e incorporación a la dinámica de nuestra comunidad.

Los artículos siguientes ilustran sobre aspectos destacados de la inauguración del servicio de balsas:

EL DEBATE – DIARIO DE LA MAÑANA. Año XXXII Núm. 3985 / Gral. J.F. URIBURU, Jueves 27 de Mayo de 1937

Mañana será inaugurado oficialmente el servicio de balsas Uriburu – Puerto Costanza

Las altas autoridades de la Dirección General de Navegación y Puertos, Prefectura Marítima y Dirección de Aduanas, partirán del Palacio Municipal a las 9.30 horas

Serán acompañadas por las autoridades locales, legisladores provinciales, representantes de la banca, la industria y el comercio

De acuerdo a una resolución de la superioridad, emanada de los altos funcionarios de la Dirección General de Navegación y Puertos, Prefectura General Marítima y Dirección de Aduanas, ha de procederse en el día de mañana, a la inauguración oficial del servicio de balsas para automóviles y pasajeros entre los puertos de General Uriburu y Costanza.

Se hace así realidad una iniciativa que ha de reportar tantos beneficios a nuestra localidad, ya que abre una espléndida ruta en el intercambio entre nuestra provincia y la de Entre Ríos.

Es innecesario recalcar, por lo tanto con cuanta satisfacción nuestro vecindario ha de recibir esta noticia, que consagra una obra largamente acariciada, fruto de la actividad constante de este gobierno, que se ha convertido en uno de los más patrióticamente inspirados, por ese gran número de obras, que han dado como fruto el estado de prosperidad que presenta el país en los actuales momentos.

A fin de procederse a la inauguración de este servicio, llegó ayer a nuestro puerto la Balsa N° 9 B. A. del  M.O.P., embarcación con la cual se realizará el primer viaje mañana a las 10 horas desde el puerto de atraque, para arribar a las 12.30 horas al Puerto Costanza (Entre Ríos), transportando la comitiva que formará el Director de Navegación y Puertos, altos funcionarios nacionales, autoridades municipales encabezadas por el Intendente Municipal, el senador D. Luis Guerci, representantes de la banca, la industria y el comercio.

Los destacados funcionarios nacionales arribarán mañana a esta ciudad a las 9.30 horas, trasladándose al Palacio Municipal, donde después de saludar a las autoridades locales, se formará la caravana de automóviles que los conducirá hasta el muelle atracadero para ubicarse en la balsa que los transportará hasta Puerto Costanza.

El regreso se realizará en horas de la tarde del mismo día, en la misma embarcación, aunque muchos continuarán el viaje hasta Gualeguaychú, a fin de participar en los festejos que se efectuarán al día siguiente, con motivo de la inauguración del camino a Buenos Aires, con la presencia del Presidente de la Nación, general Agustín P. Justo

CARACTERÍSTICAS DE LA BALSA N° 9 B. A.

Las características principales de la balsa, denominada “9 B. A.” es  la siguiente: Eslora, 38 metros; manga en flotación, 9 metros y en cubierta 12 metros; calado normal con carga de 12 vehículos y 80 pasajeros, 1,30 metros; velocidad media, 17 kilómetros por hora, obtenida mediante propulsión de dos motores diesel M.A.N., de una potencia de 600 H.P.

La balsa posee una moderna estación radiotelegráfica y telefónica, por medio de la cual se comunicará con Gral. Uriburu, Buenos Aires y Gualeguaychú

El horario definitivo que regirá será el siguiente: Salida de General Uriburu a las 9,30horas, llegando a Costanza a las 12 horas; regreso: a las 13,30 horas, para llegar a Uriburu a las 16,30 horas.

 

EL DEBATE – DIARIO DE LA MAÑANA. Año XXXII Núm. 3986 / Gral. J.F. URIBURU, Viernes 28 de Mayo de 1937

Hoy a las 10 horas partirá la primer balsa inaugurando el servicio Uriburu – Costanza

Tal cual lo hemos informado en nuestra edición anterior, hoy a las 10 horas, quedará inaugurado en forma oficial el servicio de balsas para automóviles y pasajeros entre General Uriburu y Puerto Costanza.

La comitiva que llegará de la Capital Federal, encabezada por el Director de Navegación y Puertos e integrada por altos funcionarios de la Prefectura Marítima y Dirección de Aduanas, se dirigirá al Palacio Municipal, donde después de saludar a las autoridades locales, se formará la caravana que se trasladará hasta el muelle atracadero, a fin de embarcarse antes de la hora reglamentaria, para efectuar el viaje inaugural a Puerto Costanza.

La comitiva local, que será reducida, quedará compuesta por el Intendente Municipal, legisladores provinciales, jefes militares, altos funcionarios nacionales y representantes de la banca, la industria y el comercio.

La inauguración de este servicio, ha despertado el consiguiente interés en todo nuestro vecindario, en atención a la importancia de los beneficios que ha de reportarnos el tráfico entre nuestra provincia y la de Entre Ríos, por el puerto local. Es por ello que hoy, la concurrencia que ha de presenciar la partida de la primer balsa a las 10 horas, desde el atracadero del muelle nacional, ha de ser en verdad numerosa.

Es que tratándose de una obra tan largamente acariciada por nuestro vecindario, no ha de faltarle el calor popular, para que, tanto las altas autoridades nacionales, como las locales, puedan sentirse satisfechas, frente al deber cumplido.

 

EL DEBATE – DIARIO DE LA MAÑANA. Año XXXII Núm. 3987 / Gral. J.F. URIBURU, Sábado 29 de Mayo de 1937

En forma magnífica fue inaugurado ayer el servicio de balsas entre

General Uriburu – Puerto Costanza

Altos funcionarios nacionales, provinciales y municipales, encabezaron la comitiva que realizó el viaje inaugural y en el que participaron damas y caballeros de nuestra sociedad

La palabra del Director General de Navegación y Puertos Ing. Ernesto Baldassari

En forma oficial, quedó inaugurado ayer el servicio de balsas para automóviles y pasajeros entre nuestra ciudad y Puerto Costanza (Entre Ríos). Se ha hecho así realidad la unión de la extensa y rica región del litoral con nuestra provincia, abriéndose una nueva ruta de comunicación rápida, segura y económica, que ofrece el gobierno nacional en su incansable afán de hacer cada vez más grande la prosperidad del país.

Poco queda que decir, al periodismo, en estas circunstancias, no siendo para hacer el debido elogio para quienes bregaron a favor de esta iniciativa, hecha desde ayer realidad, y en la que tanto se destacaron nuestras autoridades comunales y entidades como el Centro de Comercio, colaborando con el dinámico legislador nacional Dr. Morrogh Bernard, autor de tan hermosa obra.

Llegada de la comitiva a nuestra ciudad

Poco antes de las 9 horas arribó a nuestra ciudad, procedente de la Capital Federal, una comitiva de destacados funcionarios, encabezada por el Director General de Navegación y Puertos, ingeniero Ernesto Baldassari; sub director, ingeniero H. Gamberale; oficial mayor del Ministerio de Obras Públicas, señor Carmona; inspector general de Obras y Astilleros del Río de la Plata, ingeniero Meoli y teniente de navío señor Previgliano. La comitiva se dirigió al Palacio Municipal, donde presentaron los saludos de estilo a nuestras autoridades comunales.

Momentos después arribó al Palacio, el Director de Hidráulica, ingeniero Nievas, quien traía la representación oficial del gobierno de la provincia de Buenos Aires, reemplazando al Ministro de Obras Públicas, ingeniero Bustillo, quien por razones de fuerza mayor se vio imposibilitado de asistir a este acto inaugural.

Después de departir alrededor de media hora, con la participación de la comitiva local, que integraban el Intendente Municipal; el senador D. Luis Guerci; Jefe del Arsenal de Marina, capitán de fragata D. Domingo Balbi; Jefe de la Subprefectura, señor López y un grupo destacado de caballeros; representantes de la banca, la industria y el comercio de esta localidad, como así mismo de no menos destacadas damas, fue ordenada la partida hacia el atracadero del muelle nacional, formándose una caravana de automóviles.

Apenas arribados al muelle, en el que la balsa “9 B. A.” se hallaba atracada, y empezóse el acceso a bordo, donde el capitán de la misma, señor Pedro Renthel, presentó los saludos al ingeniero Baldassari y altos funcionarios y autoridades locales.

A bordo ya toda la comitiva, el personal de la embarcación inició las maniobras de práctica, comenzando el viaje en medio de los aplausos del extraordinario público que se había apostado en el citado atracadero para presenciar la partida.

La concurrencia, impresionada favorablemente por la amplitud y comodidad de la embarcación, se dedicó a seguir las maniobras iniciales con verdadera atención, hasta que en pocos momentos la “9 B. A.” hacía su entrada en el canal Irigoyen a una velocidad media de 12 kilómetros por hora.

La impresión excelente de la comitiva, fue acentuándose a medida que la embarcación se alejaba en dirección a Puerto Costanza. La mayoría de los integrantes de la misma, realizaban por primera vez el trayecto, por lo que fue una verdadera novedad todo cuanto aparecía a su vista. Sin embargo, se nota que en los campos no aparece la exuberante vegetación que se observa sobre las costas de nuestro Paraná de Las Palmas. La infecundidad de estas tierras, resalta por la falta de arboledas, que solo se nota allí donde la acción del dragado del canal ha dado al terreno una mayor altura que la corriente.

A bordo

Mientra la “9 B. A.” va cubriendo la distancia en forma cronométrica, el personal superior de la misma se dedica a hacer grata la estadía a bordo. El comisario general, señor José Veretta, dispone las debidas atenciones para las damas y caballeros, y entonces surge de todos los labios palabras sobre la perfecta organización que reina a bordo. Personal capacitado, noción de la responsabilidad de sus respectivos puestos, hace que, desde el viaje inicial, se perfile un acierto en la selección del mismo.

A la altura del Río Pasaje, la concurrencia fue obsequiada con un lunch, dispuesto en los amplios comedores de primera clase, los que por su exquisita presentación, hacían cada vez más agradable la permanencia en la balsa.

Llegada a Puerto Costanza

La llegada a Puerto Costanza, provocó el consiguiente entusiasmo y curiosidad de la comitiva. Realizadas las maniobras de atraque en el muelle provisorio – ya que el definitivo, que es similar al de nuestra ciudad, aún falta ser completado con las obras de defensa y dragado – se realizaron en manera acelerada y cuando la planchada de la embarcación llegó a tierra, el Director de Navegación y Puertos, Ing. Baldassarri, pronunció un conceptuoso discurso, que fue iniciado con saludos para las autoridades municipales de Gral. Uriburu y de Entre Ríos, agregando seguidamente:

“Señores: La acción constante de los poderes públicos en pró de la colonización y fomento agrícola del país ha transformado vastas regiones antes improductivas, en fecundas y fértiles que en la actualidad han entrado en un período de franca producción y si a ello agregamos que la industria nacional ha consolidado y ampliado su mercado, se justifica la imprescindible necesidad de establecer vías que permitan el tráfico rápido y económico.

Este majestuoso curso de agua: el Río Paraná, que tan excepcionales condiciones tiene como vía navegable, ha ofrecido sin embargo hasta hace poco tiempo, serias dificultades para las comunicaciones terrestres entre las provincias del litoral.

Con la finalidad de solucionarlas hubo distintas iniciativas, algunas de las cuales se inspiraban en los notables adelantos que ha experimentado la ingeniería, pero como al concretarse, ellas significaban la realización de obras monumentales de elevado costo, impidió al erario nacional afrontarlas. Esa circunstancia no fue óbice para que quedara latente la necesidad de arbitrar una solución satisfactoria a ese problema de tan vital importancia, pues no podía desconocerse que la mejor utilización de una red navegable, la magnitud del Río Paraná resulta de complementarla con sistemas adecuados que permitan su más íntima vinculación con la vialidad terrestre.

El Gobierno Nacional analizó las posibles soluciones tratando de armonizar los interese en juego y procurando que ella permitiese su inmediata realización. Fue así como se llegó a la implantación de los servicios de balsas auto-propulsores, cuyas características fueron establecidas por los técnicos de la Dirección General de Navegación y Puertos, tratando de utilizar al máximo las condiciones favorables que ofrece el motor Diessel, que se adoptó para su propulsión, la eficacia que en todo concepto sea obtenido en este servicio, confirma ampliamente las previsiones que se tuvo al proyectarlas, debiendo hacer resaltar que nuestro país, fue uno de los primeros en adoptar este sistema de propulsión especialmente, el diesel eléctrico.

Santa Fe y Paraná… Corrientes y Barranqueras, fueron las primeras ciudades unidas por este sistema de comunicaciones; las estadísticas acusan cifras muy elocuentes respecto de la importancia del tráfico que por ello se verifica… corresponde al actual gobierno haber establecido análogo beneficio para las ciudades de Rosario y Victoria… de Goya y Reconquista y hoy los amplía con el que acabamos de recorrer y que desde mañana quedará librado al servicio público.

Señores: la mesopotamia argentina, queda vinculada por un servicio permanente y diario con la provincia de Buenos Aires, que satisface un legítimo anhelo reclamado desde hace mucho tiempo por ambas poblaciones y por los intereses generales. Al declararlo inaugurado en representación del Poder Ejecutivo Nacional, formulo mis mejores votos para que esta nueva ruta  sea un factor más, que contribuya en forma eficiente a la grandeza del país y que a la par facilite el intercambio de productos entre estas dos florecientes provincias, sea un nuevo vínculo de amistad y reciprocidad entre sus poblaciones que siempre han vibrado al unísono por la prosperidad nacional. He dicho”

Una verdadera salva de aplausos apagó las últimas palabras del Director de Navegación y Puertos, en tanto que recibía las felicitaciones  de los funcionarios sobre la cubierta de la embarcación. Al pisar tierra el ingeniero Baldassari, al igual que nuestras autoridades municipales y provinciales, recibieron el saludo del representante del gobierno de la provincia de Entre Ríos, por la persona del senador señor Di Pascuale.

En tierra

Ya en tierra la comitiva, se dirigió a la propiedad que existe en esos parajes, donde el señor Solari había dispuesto un suculento almuerzo a la criolla, con la colaboración del Dr. Virgilio Roberto Porcel, que tiene instalada una sencilla pero no menos cómoda casa – quinta.

El señor Solari, viejo conocido de Gral. Uriburu, se mostró gentil con la concurrencia, presentando un almuerzo que mereció los más cálidos elogios, quedando todos reconocidos a la generosa atención de este caballero que honra a nuestra nacionalidad, con su espíritu franco y abierto, propio de los admirables varones de nuestra estirpe.

Terminado el almuerzo, la concurrencia admiró las obras del camino a Gualeguaychú, que separa a aquella importante ciudad entrerriana de Costanza en 140 kilómetros, por su aspecto excelente de transitabilidad, frente al mejoramiento de que había sido objeto recientemente.

El regreso

El regreso se realizó en condiciones normales. La balsa cubrió el trayecto en el tiempo establecido en servicio ordinario, lo que indica que el viaje inaugural representa la perfecta organización que reina a bordo.

Al igual que en el viaje de ida, la concurrencia fue obsequiada al entrar en el canal con un abundante lunch, servido con la misma exquisitez anterior.

A su arribo al puerto local, se notó en los alrededores la presencia de un público extraordinario, que evidenció con cuánta simpatía ha sido recibida la inauguración de este servicio que, justo es decirlo, viene a llenar una positiva necesidad para el aceleramiento del tráfico entre nuestra provincia y Entre Ríos, cumpliéndose una vieja aspiración, gestada y llevada a la práctica con el beneplácito de su iniciador, el infatigable diputado nacional Dr. Morrough Bernard, secundado por el bloque parlamentario de la Concordancia.

Características de la balsa “9 B. A.”

Las características principales de la balsa, denominada “9 B. A.”, son las siguientes: Eslora, 38 metros; manga en flotación, 9 metros y en cubierta 12 metros; calado normal con carga de 18 vehículos y 80 pasajeros, 1,30 metros; velocidad media, 17 kilómetros por hora, obtenida mediante propulsión de dos motores diesel M. A. N., de una potencia de 600 H. P.

La balsa posee una moderna estación radiotelegráfica y telefónica, por medio de la cual se comunica con Gral. Uriburu, Buenos Aires y Gualeguaychú.

Horario de servicio

El horario definitivo que rige es el siguiente: Salida de General Uriburu a las 9.30 horas, llegando a Costanza a las 12 horas; regreso: a las 13.30 horas, para llegar a Uriburu a las 16.0 horas

 

Fuentes:

“Era una vez… Zárate”. Arq. Silvia Irene Baccino / Arq. María Luisa Sorolla. Buenos Aires, julio de 1997

 “EFEMÉRIDES ZARATEÑAS del Siglo XX”. Sergio Daniel Robles. Ediciones EL DEBATE. Zárate, julio de 2003

Diario EL DEBATE / Ediciones del 27, 28 y 29 de mayo de 1937

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EL FERRY-BOAT

El 29 de mayo de 1908, el presidente de la República Dr. José Figueroa Alcorta inauguró oficialmente el servicio de ferry-boat uniendo, de este modo las provincias de Entre Ríos y Buenos Aires. En el acto, los discursos estuvieron a cargo de: el Dr. Norberto R. Fresco, representante de los ferrocarriles entrerrianos; el Dr. Faustino M. Parera, gobernador de Entre Ríos y el presidente de la Nación. Luego, la comitiva oficial realizó un viaje por el Paraná en el ferry – boat “Lucía Carbó”, que fue el primero llegado al país.

La Avenida Costanera Sur de la ciudad de Zárate es un buen mirador desde el cual es posible apreciar, dos obras de avanzada cada una en su tiempo y cuya construcción con setenta años de diferencia, tuvo por objetivo la vinculación de la Provincia de Buenos Aires con la región mesopotámica y países limítrofes. En ambos casos también Zárate, debido entre otros factores a su situación geográfica, fue la elegida para la realización de tales obras: el servicio de ferry- boat en 1908 y el Complejo Zárate Brazo Largo en la década de 1970.

Si bien el servicio de ferry-boat se inaugura en 1908, es preciso remontarnos hasta el año 1888 cuando se produce la llegada a Zárate de una nueva línea de ferrocarril (la primera lo hizo en 1885), que salía de la estación Chacarita (Buenos Aires) arribando a nuestro pueblo en el kilómetro 94,800, donde se emplazó la primera estación.

Eran tranvías cubiertos arrastrados por una yunta de caballos que, años después, fueron reemplazados por pequeñas locomotoras a vapor. Su denominación original era Trainway Rural a Vapor cambiando, poco después, por Ferrocarril Central Buenos Aires (F.C.C.B.A.). Hacia 1905, el Senado Nacional aprobó el proyecto que acordaba a la empresa de Ferrocarril de Entre Ríos el derecho para cruzar con sus trenes las islas y el Río Paraná, formalizándose, poco después, un acuerdo con el F.C.C.B.A. a fin de llegar a Buenos Aires.

La concreción de este proyecto, de gran magnitud y transcendencia económica para Buenos Aires, poblaciones del litoral y países limítrofes, implicó la realización de importantes obras: construcción de muelles, ferry-boat, extensión de vías, terraplenes y significativas mejoras en el material rodante.

Zárate jugó un rol destacado en este proyecto regional. Fueron construidos la Estación Zárate Alto (hoy Dirección de Cultura y Terminal Provisoria de transporte automotor, en Avda. Mitre y calle Alem) con su correspondiente playa de maniobras, y el muelle del ferry-boat a orillas del Río Paraná de las Palmas realizándose, además, la extensión de vías férreas, necesarias para llegar al mismo desde la primitiva estación.

EI 15 de marzo de 1908 se realizó el primer viaje entre la estación Zárate -Bajo y la estación Ibicuy de Entre Ríos, atravesando el Paraná de las Palmas en el ferry “Lucía Carbó”.

El servicio de ferry-boat fue oficialmente inaugurado el 29 de mayo de 1908, con la presencia del Presidente de la República, Dr. José Figueroa Alcorta, su numerosa comitiva y el Gobernador de Entre Ríos, Dr. Parera, quien arribó al muelle en el “Lucía Garbó”, el primer ferry, de 1682 toneladas que llegó al país.

Este proyecto de integración regional, vigente durante setenta años (hasta la habilitación del Complejo Zárate-Brazo Largo) posibilitó la comunicación de cargas y pasajes entre los países limítrofes, la Mesopotamia y Buenos Aires imprimiendo, al mismo tiempo, un notable impulso a la industria y comercio local. Las embarcaciones efectuaban el transporte de cargas y pasajeros entre los puertos de Zárate e Ibicuy, recorriendo diariamente una distancia de 82 kilómetros.

“Lucía Garbó”, “María Parera”, “Carmen Avellaneda”, “Delfina Mitre”… son algunos nombres de los ferrys que integraron este sistema de transporte y que formaron parte del paisaje ribereño de varias generaciones de zarateños.

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Por Resolución N° 1087 del Concejo Deliberante de Zárate de fecha 19 de octubre de 2000 se declaró de interés municipal para preservarlos como patrimonio cultural e histórico a los restos del muelle del embarcadero del ex ferry-boat del ex ferrocarril Urquiza, situado en la ex estación Zárate Bajo, en las costas del Río Paraná de las Palmas, considerándolo “parte viva de la construcción de nuestra identidad como Comunidad, dado que a lo largo de 70 años de vida muchos trabajadores ferroviarios efectuaron su aporte para contribuir a la grandeza de nuestra Nación…”

El muelle del ferry-boat en pleno funcionamiento. Década de 1970

El muelle del ferry-boat en pleno funcionamiento. Década de 1970

 

Por Ley N° 13.222, sancionada el 7 de julio de 2004 fue declarada “Sitio Histórico Provincial la estructura del embarcadero del ex Ferry-Boat del ex Ferrocarril Urquiza, ubicado en la ex estación Zárate Bajo, a orillas del Río Paraná de las Palmas, en la ciudad de Zárate, partido del mismo nombre”.

Hoy el muelle del ferry-boat, aún en pie pero en avanzado estado de deterioro, forma parte del patrimonio histórico cultural que nos legaron quienes nos precedieron y que tenemos la enorme responsabilidad de atesorar para las generaciones futuras.

Ley Nº 13.222

El Senado y Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires sancionan con fuerza de

LEY  13222

Artículo 1º.- Declárase Sitio Histórico Provincial la estructura del embarcadero del ex Ferry-Boat del ex Ferrocarril Urquiza, ubicado en la ex estación Zárate Bajo, a orillas del Río Paraná de las Palmas, en la ciudad de Zárate, partido del mismo nombre.

Artículo 2º.- La presente Ley se encuentra comprendida en los términos y prescripciones establecidos en la Ley 10.419 y sus modificaciones.

Artículo 3º.- Comuníquese al Poder Ejecutivo.

 

Dada en la Sala de Sesiones de la Honorable Legislatura de la Provincia de Buenos Aires, en la ciudad de La Plata, a los siete días del mes julio del año dos mil cuatro.

 

    OSVALDO J. MERCURI                                                                                 DRA. GRACIELA M. GIANNETTASIO

    Presidente H. Cámara de Diputados                                                                                      Presidente H. Senado

de la Provincia. de Buenos Aires                                                                              de la Provincia. de Buenos Aires

 

           DR. MANUEL E. ISASI                                                                                                   DR. MÁXIMO A. RODRÍGUEZ

Secretario Legislativo H. Cámara de Diputados                                                                      Secretario Legislativo H. Senado

de la Provincia. de Buenos Aires                                                                                  de la Provincia. de Buenos Aires

 

 

Resolución Nº 1087.

       VISTO

         El Expte. 4121-HCD 410/00 por el que un Vecino de nuestra Ciudad solicita que este Honorable Concejo Deliberante considere declarar Patrimonio Histórico de Zárate al ex Atracadero de las embarcaciones conocidas como “Ferry-Boat”, que cumplían la travesía entre la Estación Zárate Bajo, en la Pcia. de Buenos Aires; y la Estación Ibicuy, en la Pcia. de Entre Ríos; y que estas instalaciones serán rematadas por orden de la Presidencia de la Nación, a través del O.NA.BE., en subasta pública a realizarse el 25 de Octubre del corriente año, y

CONSIDERANDO

         Que el 15 de Marzo de 1908 el primer ferry llamado “Lucía Carbó” cumplió el primer viaje entre ambas estaciones ferroportuarias, uniendo dos provincias Argentinas.

         Que a partir de ese momento y por 70 años más, con el aporte de más unidades como fueron: “Maria Parera”, “Mercedes Lacroce”, “Dolores de Urquiza”, “Delfina Mitre”, “Carmen Avellaneda” y “Tabaré”, miles de pasajeros fueron trasportados hacia nuestro Litoral y desde allí hacia nuestro territorio, al igual que millones de toneladas de cargas y haciendas, significando la comunicación y el progreso de poblaciones de nuestra Mesopotamia.

         Que el pasado 13 de Octubre del corriente año, los zarateños nos vimos sorprendidos por la noticia de que se rematará el Atracadero del Ferry.

         Que dicho remate se efectuará el próximo 25 de Octubre por encargo de la Presidencia de la Nación, a través del O.NA.BE., responsable de los bienes ferroviarios “residuales” que quedaron en poder del Estado Nacional luego de las concesiones privatizadoras de los distintos ramales.

         Que el “Atracadero del Ferry” es sin ninguna duda parte viva de la construcción de nuestra vida e identidad como Comunidad, dado que a lo largo de sus 70 años de vida muchos trabajadores ferroviarios efectuaron su aporte para contribuir a la grandeza de nuestra Nación; y muchos vecinos pudieron fortalecer sus vínculos con sus familias y terruños de origen.

         Que es necesario tratar de detener esta acción en defensa de nuestra historia, dado que asumimos aquella premisa que establece que “los Pueblos que no respetan su historia, no tienen futuro”.

         Que la estructura existente donde existiera el Atracadero del Ferry, hoy en estado de abandono, debe quedar en el Patrimonio Histórico, Cultural y Arquitectónico del Partido de Zárate, con vistas a que en un futuro cercano pueda ser recreada y conservada como un monumento histórico que representará parte de nuestra identidad, para ser vista y disfrutada por nuestros vecinos y aquellas personas que visiten Zárate en viajes de turismo.

         Que la Ordenanza Nº 2486/88 establece la necesidad de preservar el Patrimonio Cultural, Arquitectónico y Urbanístico del Partido de Zárate, reglamentando el amparo de patrimonio teniendo como objetivo principal el rescate y preservación de bienes patrimoniales que se constituyen en un alto valor arquitectónico, simbólico, paisajístico y ambiental, representativos de su historia.

         Que entendemos que el Atracadero del Ferry encuadra perfectamente en la descripción de bienes patrimoniales citados por la Ordenanza, dado que es un bien cuyo valor intrínseco lo constituye en único e irremplazable por sus características excepcionales, testimoniando por su particular valor histórico, arquitectónico, ambiental y paisajístico las diferentes etapas del desarrollo del Partido de Zárate a través del tiempo (Art. 2º, Ordenanza Nº 2486/88).

         Por ello, el Honorable Concejo Deliberante del Partido de Zárate, en uso de sus facultades sanciona la siguiente

R E S O L U C I O N  Nº  1 0 8 7.

Artículo 1º.- El Honorable Concejo Deliberante de Zárate resuelve declarar de Interés Municipal para preservarlos como Patrimonio Cultural e Histórico a los restos del muelle del embarcadero del ex – ferryboat del ex – ferrocarril Urquiza, situado en la ex – estación Zárate Bajo, en las costas del Río Paraná de las Palmas.

Artículo 2º.- El Honorable Concejo Deliberante de Zárate pone en conocimiento a O.NA.BE. (Organismo Nacional de Bienes del Estado), Comisión Nacional de Preservación del Patrimonio (dependiente de la Presidencia de la Nación), Dirección Nacional de Museos y Lugares Históricos (dependiente de la Secretaría de Cultura y Medios de Comunicación Social de la Nación), Comisión Municipal de Preservación del Patrimonio Cultural e Histórico de Zárate y Junta Municipal de Investigaciones Históricas, que el interés de preservación señalado en el Artículo anterior no sólo es voluntad de este Cuerpo, sino también es el deseo de vecinos y entidades de nuestra comunidad que han hecho público su reclamo.

Artículo 3º.- El Honorable Concejo Deliberante de Zárate resuelve dirigirse al Director Ejecutivo del O.NA.BE., Sr. Juan Gandolfo Gahan (sito en J.M. Ramos Mejía 1302 – C.P. 1104 – Ciudad Autónoma de Buenos Aires) a efectos de solicitar vuestra intervención para desafectar de la subasta prevista por la empresa Onganía y Giménez para el día 25/10/2000 a los lotes que a continuación detallamos E – 6030, E – 6031, E – 6032 Y E – 6033, cuya copia adjuntamos a la presente como Anexo I.

Artículo 4º.- El Honorable Concejo Deliberante de Zárate solicita la adhesión de la presente al Departamento Ejecutivo Municipal.

Artículo 5º.- El Honorable Concejo Deliberante resuelve enviar copia al Sr. Bienvenido Abramor y a todos los medios locales de comunicación.

Artículo 6º.- Comuníquese, publíquese y archívese. Dada en la Sala de Sesiones de Honorable Concejo Deliberante del Partido de Zárate, a los diecinueve días del mes de Octubre del Dos mil.

 

DR. OSCAR ALBERTO CASSINO                                                  DR. ANGEL ERNESTO ANTON

Secretario H. Concejo Deliberante                                          Presidente H. Concejo Deliberante

 

Comunicación Nº 1498.

 

VISTO

                  El avanzado estado de deterioro que presenta la estructura del embarcadero del ex Ferryboat del ex ferrocarril Urquiza, ubicado en la ex Estación Zárate Bajo a orillas del Río Paraná de las Palmas, en la ciudad de Zárate y

 

CONSIDERANDO

                  Que la Ley Provincial Nº 13.222, sancionada el 7 de julio de 2004, declara Sitio Histórico Provincial a la referida estructura del embarcadero del ex Ferry- Boat del ex Ferrocarril Urquiza.

                  Que la referida estructura fue declarada por Resolución Nº 1087/2000 del Honorable Concejo Deliberante, de Interés Municipal para preservarlo como Patrimonio Histórico Cultural de Zárate.

                  Que estas acciones han puesto en evidencia el interés de la comunidad en rescatar una parte viva de la historia de la comunidad, constituyendo esta estructura la pieza clave en un sistema de transporte multimodal que consolidó una ruta de producción entre la Provincia de Buenos Aires, la Región mesopotámica y los países limítrofes.

                  Que la estructura, si bien se encuentra en avanzado estado de deterioro, aún permite a quienes la descubren o se reencuentran con ella la reconstrucción del movimiento que durante años proveyó mecánicamente el medio para que se efectúe el paso del tren al Ferry conectando, entonces, las provincias de Buenos Aires y Entre Ríos.

                  Que el embarcadero sigue representando uno de los sitios con mayores referencias históricas para la ciudad de Zárate y para tantos vecinos que trabajaron y viajaron en el Ferry.

                  Que en el año 2003 la Municipalidad de Zárate presentó ante el entonces Organismo Nacional de Administración de Bienes del Estado (ONABE) la documentación para recibir en calidad de cesión el atracadero del Ferry Boat.

                  Que en el año 2003 la Secretaría de Obras y Servicios Públicos implementó las primeras acciones de limpieza de residuos acumulados a lo largo de años, el cerco perimetral de protección de algunos sectores peligrosos y la colocación de carteles solicitando colaboración de los vecinos.

                  Que estas acciones iniciales no tuvieron continuidad en el tiempo y, hoy este Sitio Histórico se caracteriza por el abandono y falta de mantenimiento, situación que no tiene correspondencia con las declaraciones formuladas a nivel Provincial y Municipal.

                  Que debido al estado actual que presenta este Sitio Histórico, y que puede visualizarse en el material fotográfico acompañado como Anexo Único, se entiende necesario revertir tal situación, activar las gestiones ante el Organismo Nacional que tiene a su cargo la administración de los bienes del Estado a fin de obtener la cesión de la estructura e iniciar el correspondiente Plan de Puesta en Valor.

Por todo lo manifestado, el Honorable Concejo Deliberante del Partido de Zárate, en uso de sus facultades que le son propias dicta la siguiente

C O M U N I C A C I Ó N   Nº 1 4 9 8

Artículo 1º.- El Honorable Concejo Deliberante del Partido de Zárate se dirige al Departamento Ejecutivo Municipal para requerirle que en forma urgente, inicie las acciones tendientes a revertir la situación actual de abandono, deterioro y falta de mantenimiento de la estructura del embarcadero del ex Ferry-Boat del ex Ferrocarril Urquiza, ubicado en la Estación Zárate Bajo, a orillas del Río Paraná de las Palmas, en la ciudad de Zárate. Para ello deberá realizar:

a).Continuación de la gestión ante el actual Organismo Nacional que administra los bienes del Estado a fin de obtener la cesión de la referida estructura.

b).Implementar un programa de limpieza, desmalezamiento y protección del Sitio Histórico.

c).Establecer las medidas de seguridad a fin de preservar la estructura evitando al mismo tiempo, probables inconvenientes a terceros y/o accidentes dado el mal estado en que se encuentran ciertas partes de la estructura.

d).Colocar carteles indicativos acerca de la importancia Histórica del Sitio y su necesidad de preservación.

e).Realizar a través de las áreas municipales pertinentes, el relevamiento de deterioros.

f).Formular el Plan de Puesta en Valor a fin de constituir en el Sitio un Centro de Interpretación a fin de testimoniar como este sistema de transporte, asociado a la actividad productiva, contribuyó al impulso y desarrollo económico regional y nacional.

Artículo 2º.- Comuníquese, publíquese y archívese. Dada en la Sala de Sesiones del Honorable Concejo Deliberante del Partido de Zárate a los siete días del mes de Junio de dos mil diez.

 

            MARCELA FERRABOSCO                                                              DR. ALDO BRUNO MORINO

Secretaria H. Concejo Deliberante                                                 Presidente H. Concejo Deliberante

 

Fuentes:

“Era una vez… Zárate”. Arq. Silvia Irene Baccino / Arq. María Luisa Sorolla. Buenos Aires, julio de 1997

 “EFEMÉRIDES ZARATEÑAS del Siglo XX”. Sergio Daniel Robles. Ediciones EL DEBATE. Zárate, julio de 2003

DIGESTO / Municipalidad de Zárate.

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VISITA GUIADA A LA QUINTA JOVITA

En la histórica Quinta Jovita, sede del Museo Histórico de Zárate, se  realizará segunda visita guiada a cargo de voluntarios de nuestra ASOCIACIÓN, especializados en el tema.
Su  significativa arquitectura, sus magníficos jardines y las diversas colecciones permanentes y temporarias nos esperan.

DESCARGAR: LA QUINTA JOVITA

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EL PERIODISMO EN ZÁRATE

El 7 de junio se conmemora el DÍA DEL PERIODISTA, fecha establecida por el Primer Congreso de Periodistas celebrado en Córdoba en 1938, en recuerdo del primer medio de prensa con ideas patrióticas. Ese día Mariano Moreno fundó “LA GAZETA DE BUENOS AYRES”; en el Partido de Zárate  el periodismo se inició a fines del Siglo XIX. Diversos medios escritos, sus fechas y fundadores están reseñados en esta recopilación que se extiende hasta el año 2002.

LOS PERIÓDICOS

Con el ferrocarril (1885) comenzaron a llegar diariamente a Zárate ejemplares de periódicos capitalinos como “La Nación” y “La Prensa”.

En la región solo se había editado “El Monitor de la Campaña” en la vecina localidad de Capilla del Señor, que recogía información de la zona pero que tuvo una vida breve (1871 – 1873).

En Zárate, las primeras hojas informativas de las que se tienen referencias a principios de la década de 1890 son: “La Opinión” fundada por Manuel Dobarro y al que sucedió Carlos Crous, quien la continuó hasta 1905, y “El Orden”.

Sin embargo, el primer periódico regular que comenzó a editarse fue “El Eco de Zárate” a partir del 1° de febrero de 1899, siendo su primer  director Antonio Mascheroni  y luego de diciembre del mismo año Don Pedro Gauthier, quien lo dirigió hasta su muerte en 1945. Las primeras ediciones de “El Eco de Zárate” fueron impresas en la imprenta “El Progreso” de Santiago Filippone.

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El segundo periódico aparecido en Zárate el 1º de julio de 1900 fue “El Debate”, dirigido por José S. Massoni, que aún hoy se edita siendo su director Daniel A. Vogel. Comenzó como un bisemanario de dos hojas que aparecía los jueves y domingos. En 1929 dejó de circular reapareciendo, como diario, el 8 de noviembre de 1934 bajo la dirección de José María Guerci, su propietario. A partir de 1940 lo dirigió Juan Albano, al que le han sucedido hasta la actualidad varios directores y propietarios siendo el decano de los periódicos y de los más antiguos que se editan en la Provincia de Buenos Aires.

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En 1913 apareció el semanario “La Crónica” fundado por Domingo F. Otamendi y posteriormente dirigido por su esposa Martha Morán.

En1917 los hermanos Pedro y Juan Albano fundaron el periódico “La Tarde” surgido como consecuencia de la transformación en diario de la revista “La Juventud” fundada por ellos en 1915. En 1928 pasó a manos de uno de los linotipistas, Leónidas Luna, que lo siguió editando durante varios años.

Durante la década de 1920 aparecieron varios periódicos de diverso carácter como: “La Palabra” cuya primera redacción se encontraba en la calle Rivadavia 959; en 1924 “El Meterete” y en 1926 “Tribuna” que dirigiera Anastasio N. Polesel; en 1925 aparecieron los semanarios “Juvenal” y  “El Orden”  y en 1928 nacían “Unión Vecinal y “El Radical”. Al año siguiente vio la luz “La Tribuna”, periódico de tendencia conservadora que dirigía José E. Visca. A estos dos últimos periódicos, destinados a difundir ideas partidarias, se sumaron el “Demócrata Nacional” (1931) conservador y “La Voz del Pueblo” (1932) editado por el centro socialista y dirigido por Israel Marajovsky.

Las publicaciones políticas o que respondían a instituciones gremiales o sociales se agregaron a las existentes, entre ellas podemos mencionar el periódico “El Obrero” (1935) que nucleaba a los trabajadores de la carne y estaba dirigido por Tilio Fernández. En 1936 apareció “La Propiedad” editado por la Liga de Propietarios de Bienes Raíces, teniendo su redacción en Ituzaingó 635.

En 1946 surgió “Nuestra Idea” de tendencia socialista y en 1946 “Acción Laborista”. En 1949 Don Luis Di Paolo, dirigente del sindicato de la carne y quien ocupó el cargo de Intendente Municipal, fundó “El Pueblo” que se editó con algunas alternancias hasta diciembre de 2001.

Desde 1971 y hasta 1973 circuló “El Diario” de Juan Albano; en 1980 apareció “El Sol” de breve duración y en mayo de 1991 se fundó “La Voz de Zárate” dirigido por Jorge De Paolo y que se edita hasta el presente.

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Entre las últimas publicaciones que han surgido en Zárate se pueden mencionar  los mensuarios “La Posta” (agosto de 1998) dirigido por Pablo Milanesi  y “Ciudad Z” (mayo de 2002) editado por Cristina Doroñuk, Mirta López y otros.

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LAS REVISTAS

La primera revista de la que se tiene referencia fue “La Juventud” en 1915 fundada por Juan Albano, era una revista semanal literaria. En 1929 apareció “Renovación” que salía a la calle tres veces al mes colaborando en ella: Raúl Ruiz Moreno, Hugo Orlandi, Mariano Mascheroni, Beatriz Antueno, Miguel Bertero, Washington Desbouts, Oscar Ibar y otros.

En 1952 Vicente Primavera fundó “Nuestro Tiempo”, publicación bimestral: en octubre de 1966 apareció “Revista Río Paraná S.A.”; en octubre de 1975 Jorge Velli daba luz a “Amanecer”, revista de difusión literaria.

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Instituciones como la Cooperativa Eléctrica, el Club Náutico Zárate y la CNEA han tenido su revista de difusión como: “Iluminándonos” (1995); “El Ancla” (1996) y el “Positrón” (1996). Bajo idea y producción general de Raúl Collado comenzó a publicarse, en setiembre/octubre de 2001, “Mundo Personal”.

Lic. Sergio Daniel Robles / Arq. Silvia Irene Baccino

Compilación año 2002

Fuente bibliográfica:

“EL MENSAJERO DEL PASADO”  Año I Nº 6 / 30 de Junio de 2008. Editado por la Honorable Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires

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EL COLEGIO INDUSTRIAL

El 8 de junio de 1948 inauguran el COLEGIO INDUSTRIAL (actual Escuela de Educación Técnica N° 1), creado por Decreto N° 36.518. “Cuantas generaciones de jóvenes ilusionados pasaron por las aulas del querido Colegio Industrial, cuántos técnicos en las especialidades de mecánica, electricidad, construcciones y química cubrieron puestos de relevancia en las industrias de la zona, quién no ha pasado por esta escuela o está relacionado con exalumnos.

Las primeras gestiones para la creación del Colegio Industrial en Zárate se inician en 1946 cuando el Diputado Nacional por el Partido Justicialista, Don Valerio Rougier, presentó un proyecto de ley, motivado por la inquietud de distintos sectores de la comunidad. En la fundamentación, el legislador zarateño hacía referencia a que: “El proyecto tiene por objetivo satisfacer una antigua y legítima aspiración de la población de Zárate y pueblos circunvecinos, que anhelan la creación de una escuela de artes y oficios, facilitando a la juventud de esa zona el perfeccionamiento teórico práctico de oficios…Es deber del Estado orientar a la juventud hacia los senderos del trabajo y proporcionarle los medios necesarios que la habilite con conocimientos útiles. La imprevisión de los regímenes sociales hasta ahora no han contemplado en forma integral el futuro del niño, y es necesario que el problema sea encarado y resuelto por las autoridades en este período de transformaciones y de justicia social para todos los trabajadores”.

El proyecto de ley establecía en su articulado: “Artículo 1°. Créase una escuela de artes y oficios en Zárate, Provincia de Buenos Aires. Artículo 2°. El funcionamiento de esta escuela será reglamentado por el Poder Ejecutivo, dentro de las Directivas que rigen para los establecimientos de este tipo y de acuerdo a las conveniencias de la localidad y su zona. Artículo 3°. Los gastos originados por la ejecución de la presente Ley se proveerán de Rentas Generales, con imputación a la misma, hasta que la partida pertinente sea incluida en la Ley General de Presupuesto. Artículo 4°. Comuníquese, etc. VALERIO S. ROUGIER.

El Decreto de creación de la hoy Escuela de Educación Técnica N° 1 es el número 36.518, de fecha 21 de noviembre de 1947.

Dio comienzo su labor el 8 de junio de 1848 (siendo esta fecha tomada como conmemorativa de su creación). Las tareas organizativas, tanto docentes como administrativas, fueron supervisadas durante dos meses  por el Sr. Inspector, Don Juan B. Torres, y en ausencia de éste por el docente Antonio A. García. Luego fueron designados como Director Provisorio el Ing. Atilio Pasqualini; como Secretario Contador Don Manuel Tapia; como Auxiliar 8° (Celador) Don Víctor Manuel García y como preceptor Don Héctor Raúl Matan.

Para el inicio de las clases teóricas fueron propuestos los siguientes docentes: Profesor de Dibujo a Pulso: Santiago Mario Bortolussi (Ing. Civil); Tecnología de los Materiales: Osvaldo H. Badoza (Técnico Químico); Dibujo Geométrico: Marino Pisati (renuncia y toma Bortolussi); Religión: Isolina Vandiol; Educación Física: Tomás Carlos Volonté; Maestro Taller Carpintería, Jacinto Carlos Codina; Maestro Taller Electricidad, Dante Alejandro Drappo y Maestro Taller Mecánica, Daniel Alberto Lagorio.

El 12 de junio de 1948, por resolución ministerial, se autoriza al Rectorado del Colegio Nacional “a ceder el local del establecimiento en horas que no perjudique su normal desenvolvimiento, a fin que pueda iniciarse en él, el funcionamiento de la enseñanza teórica que corresponda impartir a la Escuela Industrial de la Nación…”. Por Decreto N° 19.379, del 28 de junio de 1948, se modifica la designación de Escuela de Artes y Oficios, por la de Escuela Industrial de la Nación, en el mismo decreto se aprueban los planes de estudio y se establece que a los egresados  se le otorgará un diploma de técnico en la especialidad cursada.

Fachada de la sede del Colegio Industrial en el “Bajo”, anteriormente funcionaba en el edificio el almacén de ramos generales de la familia Posse

Fachada de la sede del Colegio Industrial en el “Bajo”, anteriormente funcionaba en el edificio el almacén de ramos generales de la familia Posse

A partir de agosto de 1948 la Escuela se trasladó a un edificio particular sito en Mazzini (Hoy Hipólito Yrigoyen) N° 112 en “El Bajo”, que hasta entonces funcionaba como almacén de ramos generales. En condiciones edilicias precarias el Industrial funcionó allí durante 30 años.

El 28 de julio de 1962 se reúne a fin de organizar la primera COMISIÓN PRO EDIFICIO el siguiente personal de la entonces llamada Escuela de Educación Técnica “Almirante Guillermo Brown”: Sres. Alberto Campanini , Vicente Ruffa, Olguín, Eugenio Fanchi, Juan Casado, Julio Bassi, Haroldo Díaz, Martínez Gilese, Gerardo Otero, González, Juan R. Silva, Ronchese, Nicolás Huljich, Héctor Posadas, Elio Zovatto, Durán, Rodolfo Burkle, Lubotti, Juan C. Sampaolesi, Melillo, Roncoroni, Mac Nally, Humberto Bassi, Aldo Duvivier, Juan M. Ubiría, Escuín, Durán, Juan R. Muñoz, la Sra. Nora de Casacio.

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El proyecto del nuevo edificio, localizado en la Avenida Anta 666, fue realizado sin cargo por el reconocido arquitecto Osvaldo José Moro; la piedra fundamental fue colocada el 12 de abril de 1967; los talleres fueron trasladados al mismo en 1975 y la sección teórica, personal directivo y administración en 1979.

Arq. Silvia Irene Baccino

Fuente bibliográfica:

“EFEMÉRIDES ZARATEÑAS del Siglo XX”. Sergio Daniel Robles. Ediciones EL DEBATE. Zárate, julio de 2003

Diario “EL PUEBLO”. Ediciones días 5, 7, 13 y 27 de abril; 26 de mayo; 1º, 9, 11 y 12 de junio. Año 1998

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LIMA: SU ORIGEN Y FORMACIÓN

El 24 de junio de 1888, fecha fijada por Ordenanza N° 2462/88, conmemora el día en el que se realizó el remate de chacras, quintas y terrenos del pueblo de Lima en la estación del entonces Ferrocarril Buenos Aires a Rosario (luego Ferrocarril Mitre)   

Origen de las tierras

En 1527, Sebastián Caboto, descubridor y primer explorador del río Paraná , ingresó en él por el brazo de Las Palmas y tomó contacto con los diversos grupos aborígenes  de la región.

Muchos años después, en 1580, Juan de Garay reparte las tierras de estos lugares a conquistadores y residentes en recompensa por los servicios prestados a la Corona Española. Los beneficiados no hicieron efectiva la posesión y perdieron sus derechos.

Ya refiriéndonos al origen dominial de las tierras de Lima y su entorno la publicación en EL MENSAJERO DEL PASADO, en su edición N°6, señala los siguientes aspectos: “El 25 de febrero de 1626, el Gobernador y Capitán General Dn. Francisco Céspedes hace merced a solicitud de Hernán Suárez de Maldonado, a los hijos de éste Elvira, Hernán Lorenzo y Jorge Suárez Maldonado y sus sucesores, de unas tierras frente al río de las Palmas que venían corriendo desde la linde de tierras de Juan Pavón, costeado por el Río debajo de Areco, hasta la boca del Baradero y el Río de las Palmas y por eso irá frente del río de las Palmas desde dicha boca hasta lindar con tierras y estancia del dicho Hernán Suárez Maldonado, declarando además que las postas y bebederos es y son dicho río Areco.

 

A principios de 1643 Dña. María de los Cobos Vda. del Capitán Nicolás de Ocampo Saavedra solicita la revalidación de una donación que el Gobernador Hernando Arias Saavedra hizo treinta años antes a su esposo en atención a sus servicios, en tierras para poner estancia, que llaman el Rincón de Areco, de esta banda de dicho río y que su mando pobló y sembró durante muchos años. Solicitó la revalidación a causa de habérsele extraviado los títulos primitivos. El 9 de mayo de 1643 el Gobernador y Capitán General y Justicia Mayor de la Provincia del Río de la Plata, Dn. Jerónimo Luis de  Cabrera, por el Rey Felipe IV, accede a la solicitud presentada y manda amparar a Dña. María de los Cobos en la posesión y señorío de dichas tierras, extendiéndose el título de merced el 9 de junio de 1643, haciéndose constar que en la merced entraban los pastos, ríos, lagunas, montes, casaderos, pescaderos, entradas, usos y costumbres. El 19 de agosto de 1646, María de los Cobos vende a Hernán Suárez Maldonado todos sus derechos a las tierras que a ella le fueran adjudicados en merced quedando, así , los dos títulos de merced reunidos en la persona de Hernán Suárez Maldonado.” [1]

 

De lo expuesto se desprende que un reducido núcleo de personas perteneciente a la clase dominante de Buenos Aires, y emparentados entre sí, eran a fines del Siglo XVI y la primera mitad del Siglo XVII, los únicos dueños de este territorio que hoy comprende la localidad de Lima y su entorno.

 

“El 24 de octubre de 1670 el teniente Juan Arias Maldonado como hijo y heredero legítimo del señor Hernán Suárez Maldonado y, como su albacea y tenedor de bienes, vende las tierras al Colegio de Religiosos de la Compañía de Jesús, y en su nombre al Reverendo Padre Antonio Ibañez.

En 1767 se produce la expulsión de los jesuitas por decreto del rey Carlos III.  Sus  posesiones, entre ellas en las que hoy se encuentra la localidad de Lima, pasaron  al fisco. En 1785 son compradas en pública subasta  por Dn. José Antonio de Otálora, quien pasó la última etapa de su vida abocado a la organización y explotación de su enorme posesión rural, cuyo casco lo constituía la Estancia Las Palmas, núcleo básico del proceso colonizador y civilizador de esta parte de la Provincia de Buenos Aires.

El 25 de junio de 1821, en la testamentaria de José Antonio de Otálora estas tierras fueron adjudicadas a la heredera Saturnina Otálora. En noviembre de 1822 Victoriano Fuentes, apoderado de Jacinto Otálora, certifica la venta hecha por esta señora en documento simple de su hijuela paterna a favor de Toribio Lima. Esa hijuela contiene los siguientes terrenos: 1°) 5.811 y dos tercios de varas, lindando por el norte con Saturnina Otálora; 2°) 1.964 y una tercia varas que se expresa con frente a las cabezadas y legua y media de fondo; 3°) 6.296 varas con frente al Río Paraná con legua y media de fondo que linda por el oeste con Saturnina Otálora y por el este con Ana Otálora de modo que estos tres campos provienen de la herencia del finado José Antonio de Otálora. El ingeniero Juan Fernando Czetz es el encargado de levantar la mensura correspondiente al campo de Toribio Lima en el año 1867.

 

En 1884, la sucesión de Toribio Lima compuesta por Miguel A.; Emilia Isabel; Felipe; Toribio Y Luisa Emilia venden a Adam Altgelt una superficie de: 1°) 1.419 hs. 22 as. 24 cs. Y 2°) 252 hs. 59 as. 29 cs. El 14 de mayo de 1888, ante el escribano Juan M. Gutiérrez, el señor Adam Altgelt escritura en La Plata a favor del Dr. Faustino Alsina las dos fracciones de tierra. [2]

 

El paso del ferrocarril

Como consecuencia de las gestiones que venían realizando la población y las autoridades municipales de Zárate para la prolongación del Ferrocarril de Campana, el 21 de octubre de 1882 se otorgó la concesión para prolongar dicha línea. El 24 de abril de 1884 se firmó el contrato para la construcción y explotación de la línea y el 30 de diciembre del mismo año el Gobierno Nacional autorizó dicho tramo de vía, quedando la línea librada al servicio el 1° de enero de 1885. Ya para ese entonces el vecindario de la Colonia de Baradero realizaba las gestiones pertinentes para prolongar dicho ferrocarril desde Zárate.

El 15 de octubre de 1883 se otorgó la concesión  Zárate – Baradero, siendo firmado el contrato para la construcción y explotación de la línea el 17 de enero de 1884 y realizándose la apertura efectiva el 1° de mayo de 1885.

El ferrocarril de Buenos Aires a Rosario ya había realizado el estudio para la construcción de estaciones intermedias entre Zárate y Baradero, siendo una de ellas la ubicada en el kilómetro 99, 768 con el nombre de Lima, pues así eran conocidos dichos terrenos a pesar de que las tierras, como vimos anteriormente, eran propiedad en ese momento de Adam Altgelt.

La formación de la colonia agrícola

En 1880 existían en la Capital Federal una sociedad que se dedicaba a la explotación de la ganadería y que contaba entre sus miembros a Ernesto Tornquist, quien estudió la configuración física de las tierras de nuestro país analizando las ventajas que podrían ofrecer para el conservacionismo y la reproducción de esta vital riqueza nacional.

Por este motivo en distintos lugares de la República, y especialmente en la Provincia de Buenos Aires, dio comienzo a una floreciente colonización agrícola. Para llevarla adelante demostró gran interés por los germanos y fue, entonces, muy natural que entre los primeros colonos ocuparan una posición de vanguardia suizos, alemanes y austríacos.

La primera sociedad agrícola estuvo formada por Ernesto Tornquist, Hernán Adam y Carlos Altgelt. En 1884, Altgelt, como ya se mencionó, compró a la sucesión de los Lima dos fracciones de campo para crear una Colonia Agrícola.

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Cuatro años más tarde, el 14 de mayo de 1888,  Altgelt vende a  Faustino Alsina ante el escribano Juan M. Gutiérrez: “… dos fracciones de terreno de campo ubicadas en el Partido de Zárate con todo lo que a continuación se detalla: catorce casas de material de dos, tres y cuatro piezas cada una, veinte galpones con techo de fierro, once casas de madera, cuarenta y siete mil cuatrocientos metros lineales y setecientos seis milímetros de alambrado, alfalfares, montes, un almacén de diez piezas de material, una panadería, dos casas, una caballeriza, y un galpón…” Más adelante en la misma escritura se expresa que: “hay que descontar la superficie de 3.698 m2. que el señor Adam Altgelt tiene donado al Consejo Escolar de Zárate con destino a una escuela, donación que por no haberse aún escriturado se obliga el Dr. Alsina a efectivizar dicha donación en el pueblo que trazará de inmediato a la estación del ferrocarril al Rosario, denominada LIMA…” [3]

La formación del Pueblo

“Probablemente con la intención de poder acrecentar los beneficios económicos generados por el consumo de bienes de una población estable, es que el Dr. Alsina impulsó la formación del poblado en torno a la estación Lima. Con ese propósito hizo trazar el plano del futuro pueblo, dividiendo el mismo en dos sectores, el viejo donde ya estaban asentados los colonos procedentes de Baradero, y el nuevo. Encomendó a Florencio Carreras el remate de los lotes que fueron sacados a la venta el día 24 de junio de 1888, facilitando su adquisición mediante el pago al contado de una tercera parte en ese mismo acto, un tercio que debería ser abonado al año y el tercio restante a los dos años”.[4]

 


[1] EL MENSAJERO DEL PASADO /Publicación Museo Histórico de Zárate. Año 1 – N° 6 / 30 de junio de 2008. Editado por la H. Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires.

[2] EL MENSAJERO DEL PASADO  citado

[3] MENSAJERO DEL PASADO  citado

[4] ROBLES, SERGI DANIEL: “Historia de Zárate desde sus orígenes hasta el año 2000. Editorial de los Cuatro Vientos, 2005, pg.160

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Los primeros compradores de lotes fueron, entre otros:

Carlos Diehl; Adam Algelt; Anselmo y Daniel Delfabro; Alberto Vogtherr; José Martinelli; José Acarrea; José M. Arenaza; Vicente Arito; Juan Denoia; Cesarina Berod Premat; Francisco Berot; Pedro Mondino; Juan Trasey; María J. Isua; Irineo Collado; Juan Batistezza; Pedro Barziga; Julio Haman; Natalio y José Paganini; Antonio Fuentebuena; Rafael Fulco; Luis Pannunzio; Juan Ferro; María Ravella; Tomas Selicorni; Santiago I. Frías; Samuel Silvetti; Simón Rodríguez; Juan Urouro; Juan Couette; Modesto Lucero; Pedro Matienzo; Francisco Scarcelo; Antonio Desobiase; Floro de Cata; Martina Alderete; Eusebio Díaz; Antonio Barbero; Isaac Benito; Pedro Camarotti; José Zucchi; Vicente Anta; Bernardino Godoy; Pedro Flore; José Formica; Bautista Costa; Miguel Kelly; Gasparo Visisni; Nicolás Olivieri; Desiderio Bassi; María Mazoni; Juan Rosot; Domingo Marchetti; Francisco Margutti; Roque C. Gorgoglioni; María J. de Salva; José de Gracia; Domingo Portales; Juan L. Ramírez; José Merlo; Nazareno Gentilin; Fernando Tiseyra; Antonio Tornari; Juan Ahumada…

Fecha de fundación

Según surge de la publicación realizada por la Municipalidad de Zárate del valioso Informe realizado en 1987 por el Asesor de Investigaciones Históricas, Juan Ernesto López, denominado “Centenario de la Traza Urbana del Pueblo de Lima”, utilizado para la sanción de la Ordenanza Nº 2462; la localidad de Lima carece de una fecha de fundación por no haber mediado una ceremonia o acto con ese fin, por lo tanto su fundación es de carácter espontáneo como ha sucedido con la mayoría de las poblaciones.

No obstante, la Municipalidad consideró conveniente que Lima contara con una fecha de celebración en conmemoración del acontecimiento que revistiera mayor importancia en su historia, determinando como tal al 24 de junio de 1888, en evocación de la venta en remate público de los solares del recién trazado Pueblo de Lima, resaltando la figura del Dr. Faustino Alsina, como artífice de este acontecimiento.

Por tal motivo, desde 1988 en que se celebró el Centenario, se viene conmemorando el 24 de junio como la fecha de Aniversario del Trazado Urbano del Pueblo de Lima.

 

Arq. Silvia Irene Baccino

 

Fuentes:

EL MENSAJERO DEL PASADO /Publicación Museo Histórico de Zárate. Año 1 – N° 6 / 30 de junio de 2008. Editado por la H. Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires

ROBLES, SERGIO DANIEL: “Historia de Zárate desde sus orígenes hasta el año 2000. Editorial de los Cuatro Vientos, 2005, pg.160

BACCINO, Silvia Irene / SOROLLA, María Luisa: “Eraa una vez… Zárate”. Buenos Aires, julio de 1997

 ROBLES, SERGIO DANIEL: “EFEMÉRIDES ZARATEÑAS del Siglo XX”. Ediciones EL DEBATE. Zárate, julio de 2003

www.wikipedia.org

www.zarate.gov.ar

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ZÁRATE,  patrimonio de todos

MIRADAS HACIA EL PASADO ZARATEÑO

 

El 16 de julio se celebra el onomástico de Nuestra Señora del Carmen, Patrona de nuestro Partido de Zárate. 

UNA IMAGEN HISTÓRICA

La Virgen del Carmen tiene su origen en Palestina cuando el cruzado Bertolo de Calabria fundó, a fines del Siglo XII, la Orden del Carmen en la cueva de San Elías sobre el Monte Carmelo, donde doce siglos antes un grupo de judíos se convirtieron al cristianismo oyendo la predicción de San Pedro. En la cumbre de dicho Monte Carmelo construyeron una ermita a la Virgen María tomando el nombre de Hermanos de la Santa María del Monte Carmelo. Generala del Ejército de los Andes, luego de los triunfos de Chacabuco y Maipú, es patrona de la República de Chile y de nuestro Partido.

Respecto a la imagen de la Virgen de Nuestra Señora del Carmen existente en la iglesia parroquial, debemos señalar que es una reliquia que data de fines del Siglo XVIII siendo venerada en el oratorio conocido como la Pesquería, que había sido fundado a mediados de aquel siglo por el presbítero José Pascual Monsalve. Luego se desempeñaron dos religiosos de la familia Zárate: fray Bartolomé de Zárate y su sobrino fray Juan Ventura -Buenaventura- Rodríguez de la Torre, hijo y nieto respectivamente de Gonzalo de Zárate.

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Procesión en la calle Belgrano.  Año 1905

El oratorio estuvo en pie hasta 1829 en que un huracán lo destruyó. Desaparecido el mismo, la imagen de la Virgen del Carmen pasó a manos de una sobrina nieta de fray Buenaventura, María Elías Rodríguez de la Torre casada con Alejandro González, que la conservó en su estancia de la Pesquería donde concurría el vecindario para rendirle culto. Fallecida doña Elías en 1882, la imagen permaneció en el lugar por espacio de otros cincuenta años, hasta 1932, en que una nieta de la nombrada: Josefa González de Zárate decidió llevarla al pueblo de Zárate, debiendo superar ciertas dificultades que se presentaron en su traslado.

Como lo relata Botta “se recuerda que el vehículo que la condujo en esa oportunidad, sufrió contratiempos serios antes de trasponer el puente existente sobre el arroyo de la Pesquería, suceso al que los vecinos atribuyeron singular importancia y designios divinos, por lo que sostuvieron no debía salir de su primitiva sede”.

 

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Procesiones en la calle Belgrano, en la década de 1920

El 6 de noviembre de ese año por Decreto N° 8984-663 del Poder Ejecutivo Nacional, firmado por el presidente Arturo Illia y su ministro Carlos Alconada Aramburu, se le impuso la banda de generala del Ejército Argentino.

En la primitiva iglesia parroquial existió otra imagen de la Virgen de Nuestra Señora del Carmen que fuera donada por Pedro Anta al oratorio que construyó Rafael Pividal. El padre Ruiz Santana dice que “Los antiguos la recuerdan perfectamente con su traje de seda color café ribeteado de puntillas de oro, con zarcillos de brillantes, coronada con diadema de bruñida plata, sosteniendo en su brazo izquierdo al niño divino de Nazaret”.

Hacia 1870 doña Gumersinda Anta, hija de Pedro, se presentó ante el cura párroco de Zárate, Ángel Pueyo, solicitando la imagen que donara su padre, pedido que desestimó, pero ante una nueva insistencia a su sucesor Blas Berraondo, le fue entregada. A la muerte de doña Gumersinda heredó la imagen su hija Isabel Mota de Viale.

Una tercera imagen fue donada por la Sra. Gabriela Urruchúa de Vergara a fin de ser dispuesta en el retablo del altar mayor.

Prof. Sergio Daniel Robles

 

Fuente

ESPACIOS DE FE / La religiosidad de los zarateños

Sergio D. Robles – Silvia I. Baccino – María L. Sorolla – Eduardo C. Fox

Colección: Nuestra Historia / Editorial de los Cuatro Vientos / Buenos Aires. 2005

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El 1° de octubre de 1901 fue sancionada la Ordenanza N° 8 que determinó la creación de la Plaza Italia, en el entonces pueblo de Zárate

 

LA PLAZA ITALIA

Múltiple es la función de todo espacio verde urbano: purificar el aire, dar a la población un contacto con la naturaleza, propiciar los encuentros sociales, proporcionar un ámbito donde puedan exponerse y reconocerse objetos de carácter artístico o histórico y, fundamentalmente, posibilitar la recreación activa y pasiva de la gente.

Encuadradas en este concepto, las plazas cumplen tales funciones constituyéndose, además, en puntos insustituibles en las ciudades. Hay plazas de trazado ordenado, simétrico, con líneas cuidadosamente diseñadas, con su infaltable motivo escultórico y con canteros que impiden pensar en niños que salten o corran por ellos. Son, en suma, espacios para ser vistos y recorridos con respeto. Frente a este criterio de monumentalidad se encuentra el de la plaza para uso, surgida como necesidad de proporcionar espacios verdes para recreación y esparcimiento de la población.

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 Vista de las barrancas y zanjón que recibía los desagües pluviales del pueblo, existentes antes de la conformación de la Plaza Italia. Década de 1900

 Zárate tiene diseñadas, en su zona céntrica, dos plazas. La primera de ellas es la Plaza Mitre, de carácter institucional que responde, en general, al primero de los criterios enunciados. La otra plaza de referencia, encuadrada en el segundo de los conceptos, es la Italia que fue, en principio, sector de barrancas atravesado por un zanjón que recibía los desagües  pluviales del pueblo, llegaba hasta la actual calle 19 de Marzo y se comunicaba con el río siguiendo el eje de la actual calle Hipólito Yrigoyen. Esta configuración puede comprobarse observando el Plano de la Traza del Pueblo de Zárate de 1908.

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 El zanjón que llevaba los desagües pluviales hacia el río, visto desde la manzana que luego ocuparía la Plaza Italia. Década de 1900

Creación de la Plaza

La Ordenanza que determinó su creación es la N° 8, del 1° de octubre de 1901, que textualmente expresa: “Construcción de la Plaza Italia. Artículo 1°.- Autorízase a la Intendencia Municipal para construir una plaza pública en la manzana de terreno municipal comprendido entre las calles San Martín, 19 de Marzo, Pinto y Mazzini. Artículo 2°.- La Plaza a que se refiere el artículo anterior se denominará “Plaza Italia”. Artículo 3°.- Los gastos que demande la ejecución de la presente se imputarán a la misma y se pagarán de la Partida de Obras Públicas. Artículo 4°.- Comuníquese, etc. Firmado: Carlos M. de la Torre, Presidente; Víctor Gras, Secretario; Luis Guerci, Intendente y Domingo Palacios, Secretario.”

Cuatro años más tarde, las autoridades comunales resolvieron iniciar los trabajos necesarios para la nivelación y ornamentación del sitio. Como el tesoro municipal no se encontraba en una situación favorable para iniciar una gran inversión, y a fin de no demorar la iniciación de los trabajos, se aceptó la ayuda ofrecida por la colonia italiana radicada en Zárate que, según refiere “El Debate” en su edición del domingo 23 de julio de 1905, resolvió “…montar en su seno algunas comisiones que levanten una suscripción para allegar recursos destinados a sufragar los gastos que originen los trabajos de ornamentación de la Plaza Italia…”. Esta idea fue aceptada -así señalan las crónicas de la época- con la general aprobación por los numerosos italianos residentes en el pueblo, quienes pronto comenzaron los correspondientes preparativos para concretarla.

El Comité “Pro Plaza Italia”

Como primera medida adoptada, varios integrantes de las sociedades “Italia” y “Operai Italiana” se reunieron con el agente consular Sr. Marchesi y, una vez aprobada la idea, se procedió al nombramiento de un Comité con el objetivo de agilizar la concreción de la ayuda ofrecida. El mismo quedó constituido de la siguiente manera: Nicolás Marchesi, presidente; Guillermo Palazzoli, tesorero; José Dragonetti, secretario; Santiago Filippone, Clemente Roggiero, Sebastián Garbocci y Amadeo Dianda, vocales. El Comité así constituido resolvió distribuir listas de suscripción entre los vecinos más caracterizados de Zárate y Lima, que debían ser llenados con importe libre por todos aquellos interesados en contribuir con la obra.

Con la primera parte de los fondos obtenidos se pensó realizar, en principio, los trabajos indispensables para poder conmemoran en Plaza Italia el 20 de septiembre de ese mismo año, dejando para una segunda etapa el arreglo definitivo de la misma.

No encontramos descripción del proyecto general pero resulta evidente que el mismo no se concretó ya que, en la edición N° 1042 de “El Debate” de fecha jueves 18 de agosto de 1910, se expresa en el artículo: Zárate (Una vista a vuelo de pájaro) que pese a lo convenido para el arreglo de la plaza entre la Sociedad Italiana y la Municipalidad “…han transcurrido seis años y no se realizó absolutamente nada.”

Se inició, presumiblemente en la década de 1910, el arreglo del sector del zanjón. La ejecución de un lago artificial, aprovechando las características del terreno, y la forestación de sus bordes generó, entonces, un pintoresco paisaje. Al lago se sumaron, luego, un puente metálico y los senderos y canteros convenientemente forestados.

Inauguración de la Plaza

El 24 de diciembre de 1913 comenzaron las actividades previstas para la inauguración de la misma, festejos que habrían de prolongarse hasta Año Nuevo. En función de las crónicas de “El Eco de Zárate”, en sus ediciones de diciembre de ese año, sabemos que se organizaron concursos de tiro, juegos y bailes populares, el tradicional árbol de Navidad repleto de juguetes para ser repartidos entre los niños, fiesta veneciana, fuegos artificiales de gran efecto y cinematógrafo al aire libre.

La inauguración oficial se realizó el día 25 de diciembre y fue presidida por las autoridades locales con la asistencia de la Sociedad Italiana haciendo uso de la palabra, en representación de las primeras, el señor José S. Massoni y, en nombre de la Sociedad “UNIONE ITALIANA XX DE SETTEMBRE” y colectividad italiana, el Sr. Juan A. Manni. La Banda del Regimiento 8 de Infantería amenizó todos los actos contándose, además, con un local de fiestas y servicio de buffet a cargo del Hotel San Martín.

El desagotamiento del lago

Durante la gestión municipal de D. Juan B. Desbouts fue sancionada la Ordenanza N° 130, de fecha 6 de febrero de 1919, en la que se autorizaba al Departamento Ejecutivo a realizar “… el desagotamiento del lago de la Plaza Italia a fin de proceder, previo rellenamiento y desagües, a la instalación de jardines sobre su lecho y de gimnasios para los niños…”.

Desagotado el lago, el puente metálico continuó siendo la principal atracción de este sitio y el moderno trazado y equipamiento definitivo del mismo recién se concretaría algunos años más tarde, durante la gestión municipal de Don Pedro Guerci.

 

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La Plaza Italia poco tiempo después de su primera remodelación. Se destaca la vista del puente metálico que comunicaba la parte alta del Pueblo de Zárate con el “Bajo, a través de la calle Mazzini (Hoy Hipólito Yrigoyen)

1939. El embellecimiento de la Plaza

Nacido el 29 de julio de 1885, hermano de Luis, Don Pedro Guerci fue un político de vocación que ocupó varios cargos en el Partido de Zárate. Escribano de profesión, fue Jefe del Registro Civil, Diputado Provincial, electo intendente en enero de 1934 y reelecto en 1936.

En cinco aspectos básicos descansó la preocupación de su gobierno municipal: Social, Sanitario, Económico – financiero, Mejoramiento General y Obras Públicas. Encuadrándose en estos dos últimos puntos, en el mes de junio de 1939, el intendente Don Pedro Guerci anunció el comienzo de las obras de embellecimiento de la Plaza Italia, destinándose para ello una partida de seis mil pesos moneda nacional. El proyecto fue confeccionado por el ingeniero civil Lorenzo Ringegni, quien dirigía por entonces las obras del Balneario y Avenida Costanera.

Según refiere la memoria técnica, la transformación de este paseo consistía en “…la construcción de un lago, en cuyo centro se colocará una artística fuente; el terreno será circundado con un muro de piedra granítica lavada, procedente de Mar del Plata. A partir de éste se dejará un espacio amplio destinado a paseo, con una base de granza, identificando el desnivel con un talud revestido de césped. Se construirán además cuatro cómodas escalinatas, del mismo material, que darán acceso al paseo que circundará el lago. El puente de hierro existente será retirado, con lo cual se ganará mucho en la presentación artística que se dará a esta obra. La alimentación de la fuente se hará por medio de dispositivos especiales que permitirán una constante renovación de agua”.

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La Plaza Italia, vista desde la calle Pinto, conforme al proyecto de obra realizado durante la gestión municipal de Don Pedro Guerci. 1939

La ejecución de esta obra tenía como principal objetivo mejorar el aspecto, equipamiento y posibilidades recreativas de este paseo público, ubicado en un sector urbano densamente poblado en ese entonces.

Con la intención de inaugurar las obras antes de finalizar el año 1939, las mismas, con ligeras modificaciones respecto al proyecto original, se realizaron con marcada celeridad. Se contó para su materialización con el aporte desinteresado de la Compañía de Electricidad del Sud. Argentino S.A., que resolvió dotar a la plaza con columnas ornamentales y sus correspondientes focos e instalación eléctrica subterránea dividida en tres circuitos.

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Una tarde de verano en la Plaza Italia. Década de…

Los últimos años

Con el correr de los años se fueron incorporando juegos infantiles, placas recordatorias y el monumento al creador de la Bandera, el general Manuel Belgrano en un lugar especialmente proyectado con frente a la calle 19 de Marzo.

En las últimas décadas del Siglo XX y la presente del Siglo XXI sufrió profundas modificaciones en su concepción original, tanto desde el punto de vista funcional como arquitectónico. En 1984 se inauguró como anfiteatro con el objetivo de desarrollar actividades culturales; la fuente quedó sin agua y una parte del talud cubierto de césped se transformó en graderías. En marzo de 1988, por Ordenanza Municipal N° 2429, se le impuso el nombre de Homero Expósito, en homenaje al gran poeta del tango, directamente ligado a nuestra ciudad.

Años más tarde, comenzó a funcionar la Feria Artesanal, se realizaron modificaciones en las veredas y es historia reciente (años 2009 y 2010) la construcción de un escenario fijo y vestuarios y sanitarios en función del anfiteatro que rompió, en forma irreversible, el sereno equilibrio y la concepción estética de su proyectista.

 

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El Anfiteatro Homero Expósito comenzó gestarse las noches del 24 y 25 de marzo de 1984, con motivo de celebrarse el 130° Aniversario de la creación del Partido de Zárate

En este relato quisimos rescatar la esencia de un sitio muy caro al sentimiento de nuestra comunidad y despertar recuerdos gratos no sólo en las generaciones más viejas que, tal vez, conocieron el paisaje agreste con el lago donde nadaban los patos y el puente metálico, sino también en la generación que en su infancia disfrutó este lugar como grato recreo durante la temporada estival.

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La fotografía testimonia el avance de las  obras realizadas en el Anfiteatro Homero Expósito, Plaza Italia,  en el año 2010

No conocemos qué transformación habrá de experimentar la Plaza Italia en nuevas etapas de refuncionalización, qué elementos se incorporarán y cuáles desaparecerán. Sólo  los árboles añosos de diversas especies (tipas, plátanos, tilos, palmeras, entre otras), monolitos recordatorios colocados por vecinos y entidades  y el monumento al general Belgrano, en el que se recuerda cada 20 de junio la figura del creador de nuestra Bandera, todavía permanecen.

Arq. Silvia Irene Baccino

FUENTES CONSULTADAS:

  1. “Era una vez…Zárate” / Baccino, Silvia – Sorolla, María Luisa Buenos Aires. Julio de 1997

 

  1. “EFEMÉRIDES ZARATEÑAS del Siglo XX.  Prof. Sergio Daniel Robles. Ediciones EL DEBATE. Zárate. 1° Edición / Julio de 2003

El 7 de octubre fue oficializado por Decreto N° 569, de fecha 7 de octubre de 1968, el escudo heráldico del Partido de Zárate, diseñado por el Sr. Hugo Lázaro Latuf

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EL ESCUDO HERÁLDICO DEL PARTIDO DE ZÁRATE

EL Partido de Zárate careció de un escudo heráldico que lo identificara hasta la década de 1880, en que comenzó a emplearse uno en sellos, recibos y papelería oficial. Desconocemos sus orígenes y las razones por las cuales dejó de utilizarse a principios del siglo XX. Sin embargo en él se encontraban expresadas las características que dieron origen y desarrollo al lugar: el tráfico fluvial de su río y la actividad agrícola. La descripción de aquél son las siguientes: un escudo dividido en dos secciones horizontales iguales, en la parte superior aparece una fragata surcando las aguas y en la parte inferior, un arado, símbolos del tráfico fluvial y la actividad agrícola respectivamente.

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Escudo del Partido de Zárate utilizado en documentos oficiales a fines del Siglo XIX

Ignorado este primer escudo, siendo intendente de facto Francisco Siracusano se convocó a un concurso público a cargo del Colegio Heráldico de la Ciudad de Buenos Aires, resultando seleccionado el realizado por el Sr. Hugo Lázaro Latuf, quien recibió el premio de $ 100.000 Municipalidad de Zárate por la obra realizada.

El escudo fue oficializado por decreto N° 569 de fecha 7 de octubre de 1968, siendo su descripción la siguiente:

“El campo de sinople un pal de plata, cargado en jefe un símbolo del átomo de gules, y en punta dos espigas de trigo maduro de oro puestas en sotuer y colocado sobre ellas una rueda dentada de la industria de sable, flanqueando en jefe, a diestra por una paloma de plata volante auroleada de oro, y a siniestra por otra paloma de plata, sencilla, también volante, sobre todo un puente colgante de sable con sendos tensores y pilotes en los flancos de pal, surgentes de una burela de azur, ondeada, cargada de tres filetes de plata. Al timbre un sol naciente y en punta el blasón, una divisa de plata con la leyenda de sable Partido de Zárate.”

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Escudo actual del Partido de Zárate

El símbolo atómico representa la Central Nuclear de Atucha, el puente que cruza el blasón identifica el Complejo Ferrovial Zárate Brazo Largo, las espigas simbolizan la riqueza agr aria y la rueda de acero el desarrollo industrial de Zárate. La paloma de plata con aureola representa el Espíritu Santo, que guía a la grey cristiana, y la paloma sencilla simboliza la libertad. La banda azul con los filetes representa el Río Paraná de las Palmas que baña las costas del Partido de Zárate. Los colores verde y blanco (plata) son respectivamente símbolos de la esperanza de venturoso futuro y la pureza de los ideales patrióticos, en cuanto al Sol, resalta el orgullo de pertenecer a la Nación Argentina con un coronamiento similar al de su emblema.

Prof. Sergio Daniel Robles

“HISTORIA Y FUNCIONES DEL CONCEJO DELIBERANTE DE ZÁRATE”

Editorial de los Cuatro Vientos. Buenos Aires / Octubre de 2004

FUENTES CONSULTADAS:

1. “HISTORIA Y FUNCIONES DEL CONCEJO DELIBERANTE DE ZÁRATE”. Prof. Sergio Daniel Robles. Editorial de los Cuatro Vientos. Buenos Aires / Octubre de 2004

2. “EFEMÉRIDES ZARATEÑAS del Siglo XX”. Prof. Sergio Daniel Robles. Ediciones EL DEBATE. Zárate. 1° Edición / Julio de 2003

El 12 de octubre de 1928 se inauguró el Teatro Coliseo y la sede de la Sociedad UNIONE ITALIANA XX DE SETTEMBRE con la puesta en escena de la ópera “Gioconda”. El edificio  es uno de los más significativos ejemplos del patrimonio cultural de los zarateños con declaratoria en los niveles nacional, provincial y municipal.

La dirección técnica de los trabajos estuvo a cargo del arquitecto Enrique Macchi, asistido por el arquitecto Félix Distasio; la ejecución de la obra fue adjudicada a los constructores José Piccirilli y Adriano Roncaglia

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EL TEATRO COLISEO

Hacia 1919, la Comisión Directiva de la Sociedad UNIONE ITALIANA XX DE SETTEMBRE, presidida por Don Ernesto J. de Michelis, conciente de la necesidad de resolver los problemas financieros que hacían peligrar la continuidad de la misma y ante el receso operado en las actividades del teatro “Italia” (luego cine Unión), “cuyas reducidas dimensiones no ofrecían defensa a los empresarios colocados al frente del mismo, amén de estar ubicado lejos de lo que en ese entonces era el centro de la Ciudad”, pensó en levantar en el terreno que la Sociedad poseía en 19 de Marzo esquina Independencia un teatro y edificio social.

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Vista de la calle 19 de Marzo desde calle Ituzaingó en la década de 1930. A la izquierda se destaca el Teatro Coliseo y a la derecha la librería Filippone

De acuerdo a sus anhelos, Don Ernesto De Michelis pensó que este conjunto arquitectónico debía representar la potencialidad económica y espiritual de la colonia italiana en Zárate y que su construcción resolvería el problema financiero de la institución, con el producido del salón de espectáculos, el bar – confitería y el recinto para bailes y fiestas en general. El proyecto fue encargado en 1919 al arquitecto Enrique Macchi, profesional de Buenos Aires experimentado en la construcción de recintos teatrales, realizando la Comisión Directiva un detallado estudio de la financiación y la promoción del mismo, lo que motivó un gran entusiasmo colectivo. Sin embargo, este proyecto, debido a disidencias internas, debió esperar más de ocho años para su concreción.

En efecto, recién en la asamblea del 27 de mayo de 1927 y, nuevamente con la presidencia de Don Ernesto De Michelis (que habría de ejercerla ininterrumpidamente hasta 1957), la Comisión Directiva y un grupo de socios entusiastas puso a consideración el proyecto realizando una amplia exposición del mismo. Luego de una agitada sesión, con fuertes discusiones y resistencias de una minoría que, quizás no alcanzaba a valorar la trascendencia del plan propuesto, el mismo fue aprobado por quinientos asociados quienes autorizaron, además, a la Comisión Directiva y a una comisión ad-hoc (la de financiación) a darle forma definitiva.

Una vez aprobado el proyecto, la Comisión Directiva y la de Financiación trabajaron incansablemente para llevarlo adelante siendo Don Ernesto De Michelis el gran animador de la obra. El triunfo de este monumental proyecto se vislumbró cuando los asociados y el pueblo de Zárate en general, sin distinción de nacionalidades, adhirieron moral y materialmente para la concreción del mismo. El llamado a licitación pública se realizó desde el 1° hasta el 30 de agosto de 1927, a las 15 horas, pudiendo ser adquiridos los “planos, pliegos de condiciones y demás datos en la Secretaría de la Sociedad o en el estudio del Arq. Enrique Macchi, Moreno 1352 (4° piso), Buenos Aires, previo pago de 30 pesos”.

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Construcción del Teatro Coliseo. Años 1927 / 1928

La piedra fundamental se colocó el 20 de septiembre de 1927, siendo madrina de la ceremonia la esposa del Dr. Bertero y padrino el Sr. De Michelis. A partir de entonces, comenzaron los trabajos bajo la dirección técnica del Arq. Enrique Macchi, asistido por el Arq. Félix Distasio, siendo adjudicada su ejecución a los constructores José Piccirilli y Adriano Roncaglia. Destacadas casas de Zárate fueron contratadas para satisfacer distintos rubros de la obra, entre ellas: Piccirilli y Roncaglia (materiales de construcción); Lanteri y Cravetti (trabajos de madera); Carlos Caissón (yesería); Giuseppe Meliante (instalación eléctrica); Juan Colombo y Cía. (pintura); Juan Bonasco y Spinozzi y Pelanta (instalaciones varias en madera); C. y J. Silberman (muebles) y Casa Moriano (cortinados).

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El Teatro Coliseo y la sede de la Sociedad Italiana al concluir la construcción. Año 1928

Luego de un año de febril actividad se construyeron los 1.780 m2. que componen el edificio total, distribuidos en planta baja, entrepiso y palcos y una planta alta. La rapidez en la ejecución de una obra de tal magnitud no hace otra cosa que confirmar la pujanza y el empeño puesto por los italianos para la concreción de la misma como así también el apoyo brindado por la comunidad local. Desde el comienzo de los trabajos era intención de la Comisión Directiva inaugurar el edificio el 20 de septiembre de 1928, pero un conflicto de los maestros yeseros obligó a postergar la fecha de inauguración hasta el 12 de octubre de ese mismo año.

 

Con la sala colmada de público entusiasta comenzó la ceremonia inaugural con el Himno Nacional Argentino, seguido de la Marcha Real Italiana, que fueron ejecutados por la orquesta dirigida por el maestro Cav. Mario Roseger. Luego, el público pudo apreciar la puesta en escena de la ópera “Gioconda” del maestro Amílcar Ponchielli. El reparto estaba integrado por la soprano Adelaida Agostinelli (Gioconda), la artista M.L. Lampaggi (Laura), el tenor Pietro Tabanelli (Príncipe Grimaldi), el barítono Ignacio Ibarra (Bernardo) y Giuseppe Zonzini (Suane). Destacada oportunidad de lucimiento tuvo, también, el cuerpo de baile en la Danza de las Flores y en especial la primera bailarina Blanca Zirmava. Con esta brillante inauguración quedó habilitado el Teatro Coliseo que, desde entonces, es el centro de espectáculos por excelencia que congrega a gran parte del público local.

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El Teatro Coliseo en la década de 1930

Sus valores arquitectónicos

Constituye uno de los pocos ejemplos de la tipología del teatro lírico italiano en la provincia de Buenos Aires y desde 1928, fecha de su inauguración, se ha convertido en un centro cultural abierto a las distintas manifestaciones locales, provinciales y nacionales de la cultura (música clásica y popular, danzas, teatro, encuentros y conferencias de temas diversos, etc.).

El conjunto arquitectónico, emplazado en una de las esquinas de las calles 19 de Marzo e Independencia, está condicionado por dos de sus lados a una construcción entre medianeras. El proyecto original incluía, además del Teatro Coliseo con acceso principal sobre la calle 19 de Marzo, la sede social y salón de actos, que ocupan el primer nivel, y un bar – confitería en relación directa con el espacio urbano. Atravesando el pórtico, se ingresa al foyer que da acceso a la sala. Esta sigue la tipología del teatro lírico italiano, en ella la forma típica de herradura permite que todo el espacio vuelque sobre sí mismo y pueda ser dominado desde cualquier punto, ya sea la platea, los palcos bajos o altos, la tertulia y la galería.

El edificio, de definida influencia italiana, presenta una ornamentación austera. En fachada, las dos plantas que la conforman están tratadas con un almohadillado muy marcado y un importante zócalo sirve de base a toda la composición que culmina en un parapeto ciego, escasamente ornamentado. Por el contrario, los balcones de planta alta están perforados y este espacio ocupado por balaustres sobriamente diseñados. Cuatro paños, ligeramente adelantados con respecto al plano de la fachada, están coronados por frontis triangulares con motivos alegóricos de referencia que, con marcada evidencia, se elevan sobre el resto de la composición. La loggia de planta baja y el importante zócalo del primer nivel remarcan el acceso principal, situación reforzada por la presencia de una marquesina metálica que se extiende a lo largo del mismo.

A comienzos de la década de 1970, el afán de “modernización” arquitectónica que alteró edificios existentes sin respetar sus valores patrimoniales llegó también a Zárate y, entonces, la fachada de este conjunto sufrió en el sector de la esquina correspondiente al bar – confitería una desacertada modificación que alteró su sereno y armónico lenguaje.

En las últimas décadas, la Comisión Directiva de la Sociedad Italiana lleva adelante trabajos de puesta en valor y mantenimiento programado en este edificio tan significativo para la cultura zarateña mereciendo particular comentario los trabajos de recuperación de la fachada en el sector modificado y los de restauración del interior de la sala.

El Teatro Coliseo y sede de la Sociedad UNIONE ITALIANA XX DE SETTEMBRE fue declarado: Bien de Interés histórico – artístico por  Decreto N° 837 del Poder Ejecutivo Nacional, de fecha 21 de junio de 2011; Monumento Histórico y Arquitectónico incorporado al Patrimonio Cultural de la Provincia de Buenos Aires, bajo el marco legal de la Ley 10.419 y su modificatoria 12.739, por la Ley N° 13.866, de fecha 11 de septiembre de 2008 y de Interés Histórico, Cultural y Arquitectónico por Ordenanza Municipal N° 3894, de fecha 16 de septiembre de 2010.

Arq. Silvia Irene Baccino

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA:

Baccino, Silvia – Sorolla, María Luisa. “Era una vez…Zárate”. Buenos Aires. Julio de 1997.

 

Una mirada especial amerita nuestra plaza principal en la que, desde sus orígenes, se vuelca la vida misma de la comunidad zarateña

 

La Plaza Mitre                                                                                         

 

Nuestra Plaza principal -primero llamada Anta, luego General Roca y hoy Mitre- alcanzó su máxima expresión de diseño hacia el año 1910 tal como lo testimonian fotografías de la época. Fue un largo proceso de transformación a partir de los primeros trazados,  evolucionando desde la plaza seca desprovista de todo equipamiento y ornamento hasta llegar a la plaza-paseo del Centenario de la Revolución de Mayo.

Según el plano fundacional trazado por el agrimensor Manuel Eguía, aprobado el 31 de enero de 1827, la Plaza no comprendía cuatro manzanas sino que estaba constituida por una superficie igual a la de una manzana ubicada en el centro de las cuatro manzanas delimitadas por las actuales Justa Lima de Atucha, Bolívar, San Martín y Belgrano. Seguramente fue intención del proyectista el lograr que las calles laterales fueran suficientemente amplias, volcándose a la plaza doce de ellas, tres por lado, convergiendo al centro de la misma las hoy llamadas 19 de Marzo y Rivadavia. Además,  tratándose Zárate de una ciudad ribereña, la plaza principal en lugar de ocupar el centro de la composición, como en el caso de las ciudades mediterráneas, se halla desplazada hacia la costa.

 

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Plano fundacional del Pueblo de Zárate, aprobado el 31 de enero de 1827 y realizado por el agrimensor Manuel Eguía (Original en el Archivo de la Dirección de Geodesia de la Provincia de Buenos Aires, 575-27-3)

Hacia el año 1855 comenzaron a construirse varios edificios en el centro de la Plaza, entre ellos el primitivo templo parroquial  -en el lugar donde hoy se levanta el Banco Nación- el local para la escuela, el recinto municipal y la cárcel.

 

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Detalle del plano de la Traza del Pueblo de Zárate realizado, en el año 1855, también por el agrimensor Manuel Eguía. Se destaca la localización de la plaza principal como una manzana situada en el centro del espacio correspondiente a cuatro manzanas.

 

El plano de 1880 nos señala que la Plaza estaba formada por cuatro manzanas, rodeada por dos hileras de paraísos y cruzada por dos diagonales, también con doble hilera de árboles, existiendo canteros entre la arboleda. En 1883 se cercó sólo la manzana actual con alambrado y puertas o molinetes en las esquinas con el objeto de impedir que los animales que circulaban por las calles del pueblo destrozaran lo poco existente. Luego hacia 1888, se rematan “terrenos municipales de la antigua plaza” para afrontar deudas públicas y, de esta manera, nuestra Plaza pasó a tener  la dimensión que hoy conocemos: una manzana.

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Plano del Pueblo de Zárate, año 1880. La plaza principal fue rediseñada ocupando cuatro manzanas, conformación que perduraría muy pocos años, hasta 1888

 

En la década de 1900 las autoridades comunales resolvieron encarar definitivamente la ornamentación de este espacio público encomendando el proyecto a Don Miguel Ferrari, hijo del maestro albañil Don Dionisio Ferrari, quien había realizado estudios de perfeccionamiento en La Plata.

 

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Nuestra plaza principal hacia 1910

 

Por ese entonces comenzaron a aplicarse  en nuestro país los nuevos lineamientos urbanísticos y una concepción barroca en relación al diseño de plazas, parques y paseos públicos, que eran moda en países europeos. Las autoridades municipales vieron en la  modernización de la Plaza  un símbolo de progreso y cultura, reflejo de la importancia que el pueblo de Zárate había adquirido y que motivó su designación de ciudad en 1909.

 

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La Plaza Mitre en el año 1910

Se trazaron caminos, aparecieron canteros de simétrico diseño y se incorporó el árbol como elemento insustituible del paisaje urbano. La plaza pasó a ser un lugar de encuentro y reunión de los vecinos, poco a poco se completó su equipamiento: el mástil en el centro de las diagonales, el kiosco y en 1910 se realizó la inauguración de la estatua de Leandro N. Alem, emplazada en una de las medianas del cuadrado frente al viejo edificio municipal. Además, un excelente trabajo de jardinería en los canteros completaba el aspecto formal de la Plaza.

 

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La Plaza Mitre en la década de 1940

 

Los edificios más representativos de la vida religiosa, política, educativa y social de los zarateños: la Iglesia Parroquial Nuestra Señora del Carmen, la Municipalidad, la Escuela Nº 1 y el Banco Nación se dispusieron en su perímetro que se completaba con el Hotel Plaza y algunas viviendas particulares.

 

Hacia 1910, pese a la diversidad de estilos arquitectónicos  de cada uno de los edificios señalados, alcanzaba una imagen clara y perceptible con gran uniformidad de escala y altura que sólo perduraría hasta la década de 1960, en la que se inicia un proceso de transformaciones urbanas caracterizado por la demolición de viejas construcciones que determinó la pérdida de un significativo patrimonio arquitectónico y la destrucción del perfil urbano del sitio donde los elementos dominantes eran los símbolos del poder civil y religioso.

 

Hacia mediados del Siglo XX su conformación respondía al esquema clásico de circulaciones peatonales según las diagonales y con accesos según las medianas del cuadrado, dejando en el centro el espacio para el mástil, desarrollándose las veredas circundantes bajo una doble hilera de plátanos. La mediana perpendicular a la Av. Rivadavia remata visualmente en la fachada del Palacio Municipal que domina, preponderantemente, toda la composición.

Estas características morfológicas fueron parcialmente modificadas según el proyecto realizado hacia fines de la década de 1990. Esta remodelación de la Plaza Mitre, inaugurada el 10 de diciembre de 1998, generó en esa oportunidad posiciones diversas entre vecinos y serios enfrentamientos entre el Departamento Ejecutivo y concejales de la oposición.

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Vista desde el Palacio Municipal de la obra de remodelación de la Plaza Mitre,

inaugurada el 10 de diciembre de 1998

 

Ha cambiado su nombre y ha conocido varias transformaciones desde sus orígenes en 1827 pero nuestra plaza cívica, hoy llamada Mitre,  fue y será el ámbito de referencia y el sitio histórico – simbólico de Zárate, desempeñando un papel fundamental en la vida diaria de nuestra gente.

 

Arq. Silvia Irene Baccino

FUENTES CONSULTADAS:

  1. “Era una vez…Zárate” / Baccino, Silvia – Sorolla, María Luisa Buenos Aires. Julio de 1997

 

  1. “EFEMÉRIDES ZARATEÑAS del Siglo XX.  Prof. Sergio Daniel Robles. Ediciones EL DEBATE. Zárate. 1° Edición / Julio de 2003

 

El 21 de octubre de 2004 el Honorable Concejo Deliberante del Partido de Zárate sancionó la Ordenanza N° 3494 declarando de Interés Histórico – cultural y Arquitectónico el inmueble ubicado sobre calle Pellegrini N° 2000 esquina Agustín Álvarez, de la ciudad de Zárate, que desde 1954 es sede de la Escuela N° 29 y que originalmente albergó el primer Hospital de Zárate, fundado por la Sociedad Protectora de los Pobres

 

EL VIEJO HOSPITAL DEL CARMEN

En la esquina de las calles Pellegrini y Agustín Álvarez un edificio centenario nos permite contar una parte de nuestra historia local. Fue el primer hospital de Zárate, construido y administrado por la Sociedad Protectora de los Pobres (constituida en 1889 y disuelta en 1992) y luego pasó a ser ocupado por la Escuela Nº 29, actividad que alberga hasta nuestros días.

 

La Sociedad Protectora de los Pobres.

 

El 30 de enero de 1889 un grupo de damas del entonces pueblo de Zárate, reunido en asamblea en la casa de Don Manuel José de la Torre, constituyó la Sociedad Protectora de los Pobres. Nobles eran las intenciones que las guiaban, dado que los objetivos de la nueva institución eran, entre otros, desarrollar una humanitaria misión que propendiera al “…alivio de los que sufren por falta de buena salud y recursos…”.

 

Constituida la Sociedad se designó, en el mismo acto, la primera Junta Directiva resultando electas, por mayoría de votos de las presentes, Presidentes Honorarias: Doña Justa Lima de Atucha, Mercedes Anchorena de Nazar y Albina A. de Castex y Presidente efectiva: Doña Ana María de la Torre de Pérez.

 

La Sociedad comenzó a desarrollar una destacada obra de asistencia pública, brindando su protección a ancianos impedidos y proporcionando ropas y alimentos a los vecinos necesitados en ese entonces. Se disponía para llevar adelante tal tarea del importe de las cuotas abonadas mensualmente por sus asociados (entre los que se contaban los vecinos más caracterizados de Zárate), de las subvenciones aportadas por los gobiernos nacional, provincial y municipal, sumándose a esto el producto de festivales y rifas periódicamente organizadas por una comisión de damas y, por sobre todo, con el empuje y esfuerzo de su Junta Directiva secundada por el apoyo general de la población.

 

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Reunión de la Comisión Directiva de la Sociedad Protectora de los Pobres, cuya primera presidente fue Doña Ana María de la Torre de Pérez

 

 

A tan solo cinco años de iniciadas sus actividades, la Sociedad resolvió hacer extensivo su accionar al cuidado de la salud pública de los zarateños fundando el Hospital de Nuestra Señora del Carmen. Nuestro pueblo no fue, por consiguiente, una excepción en lo que con respecto a asistencia social ocurrió en las últimas décadas del Siglo XIX a nivel nacional. En efecto, en esa época los problemas sociales no tenían representación estatal, dado que la función primordial del estado era salvaguardar la seguridad pública, la propiedad privada y las fronteras nacionales.

 

La construcción del viejo Hospital del Carmen.

 

Localizado fuera de los límites de la planta urbana del entonces pueblo de Zárate, próximo al Camino general a Capilla del Señor, este primer hospital con que contó nuestra comunidad fue construido por Don Dionisio Ferrari, uno de los primeros constructores que actuó en nuestro medio y que, con el aporte de los conocimientos adquiridos en su tierra de origen fusionados con las técnicas locales, participó en la modificación de nuestro paisaje urbano.

 

El terreno en el que se levantó el establecimiento, de 1.874 metros 84 centímetros cuadrados, fue donado por la Sra. María Lorea de los Santos.  Ferrari presentó el presupuesto y contrato de construcción, que fueron aceptados por unanimidad en la reunión de Junta Directiva, realizada el 12 de diciembre de 1892. De acuerdo a la documentación citada, la construcción ascendía a la cantidad de diez mil setecientos pesos moneda nacional, debiéndose entregar la misma en varios pagos según el avance de obra.

 

 

Como la Sociedad carecía de los fondos necesarios se nombraron dos comisiones encargadas de recolectar los mismos en la comunidad. Con lo recaudado en esta campaña, con el fondo social y con la colaboración del gobierno de la Provincia fue construido el edificio en el término de ocho meses, estando en condiciones de ser habilitado hacia fines de septiembre de 1892.

 

El edificio, de gran sencillez formal, presentaba una imagen exterior típicamente italianizante. La fachada, simétrica con respecto a la puerta de ingreso, se hallaba modulada por pilastras rematadas en capiteles corintios (hoy lamentablemente eliminados) que dividen el frente en paños centrados en  las aberturas. Construido en una sola planta, el hospital se estructuraba en forma de “T” invertida contando con dos grandes salas generales, para mujeres una y la otra para hombres, y dos salas para pensionistas. Todas ellas abrían hacia una galería perimetral desde la que se podía apreciar las huertas y jardines. Su planta funcional incluía, además, una sala de operaciones y otra de curaciones generales llegando a contar con un total de treinta y dos camas de internación.

 

Tal como se aprecia en esta descripción, el viejo Hospital no contaba con consultorios externos ni áreas de diagnóstico auxiliar y medicina preventiva, pues se tendía a aislar a los enfermos graves y la atención ambulatoria se realizaba en los consultorios médicos particulares o en los domicilios de los pacientes.

 

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Aspecto interior del viejo Hospital: galería semicubierta que vinculaba

los distintos pabellones

 

 

El primer Director del establecimiento fue el Dr. Félix Pagola, quien cumplió con dichas tareas en forma honoraria, ya que el consultorio privado vespertino permitía a los profesionales vivir holgadamente. Al Director lo secundaban un escaso número de enfermeras empíricas y mucamas junto a la colaboración de damas voluntarias.

 

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Aspecto interior de las salas de internación

 

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Fachada del viejo Hospital del Carmen sobre calle Pellegrini

 

Inaugurado oficialmente el 1º de enero de 1894, el viejo Hospital de Nuestra Señora del Carmen continuó prestando servicios por medio siglo bajo la administración de la Sociedad Protectora de los Pobres, fijándose en su Reglamento de Admisión: “…recibir a todos los enfermos pobres de solemnidad que pertenezcan al Partido…y los que solicitaren a pensión sin distinción de nacionalidad, edad, sexo o religión…”constituyéndose también en albergue para ancianos menesterosos, rubro que terminó siendo su dedicación exclusiva cuando, hacia la década de 1940, se levantó el nuevo edificio en el terreno vecino, que se denominó “Hogar de Ancianos”.

 

¿Qué fue de este viejo Hospital?

 

Desafectado de sus funciones de asistencia y asilo, el primigenio Hospital del Carmen pasó a dar cabida, en el año 1954, a la Escuela Nº 29, en principio a través de un mínimo alquiler que en forma irregular abonaba el gobierno provincial hasta que, en la década de 1980, la Sociedad Protectora de los Pobres efectuó su venta simbólica al Consejo Escolar de Zárate, transfiriéndolo ésta a la Dirección General de Escuelas.

 

Más de cien años han transcurrido desde su construcción y al igual que otros ejemplos de nuestro patrimonio arquitectónico, que se han convertido en contenedores útiles de actividades educacionales (Confitería del Progreso: Colegio Nacional de Zárate y hoy E.E.T. Nº 3; Edificio de oficinas de la Fábrica de Alcoholes de Pascual Varando: Escuela Nº 5 y ahora Escuela Media Nº 2), el edificio del viejo Hospital de Carmen sigue dando albergue a escolares y docentes. Se han realizado ampliaciones y adecuaciones funcionales, acordes a las necesidades de una matrícula escolar en crecimiento, que rescataron las características formales del cuerpo principal de la antigua construcción. El mismo ha llegado hasta nuestros días casi sin modificaciones y hoy espera su puesta en valor. El respeto a las edificaciones del ayer, no solo de carácter monumental sino también las que constituyen expresión de lo cotidiano, es un camino válido para mostrar a las nuevas generaciones que en aquellas y en los esfuerzos realizados por quienes nos precedieron se halla la base fundacional para la construcción de nuestra identidad.

 

Arq. Silvia Irene Baccino

 

Fuente

ERA UNA VEZ… ZÁRATE. Silvia I. Baccino – María L. Sorolla /  Buenos Aires. Julio 1997

 

LA CAPILLA DE VILLA FOX

El 29 de octubre de 1916 se inauguró oficialmente la Capilla de Villa Fox, construida sobre terrenos donados por la señora Elena Murray de Fox. La ceremonia estuvo a cargo del padre Gustavo Franceschi y fueron designados padrinos el presidente de la República Dr. Hipólito Yrigoyen, representado por el senador José S. Massoni y la señora Tecla Massa de Torcelli, madre del cura párroco.

Sus orígenes

 

A principios del siglo XX, ya instalado el frigorífico Smithfield, comenzó a formarse en sus cercanías, una barrio en tierras que habían pertenecido a don James (Diego o Santiago) Fox. Sus límites naturales eran la estancia Copiapó, el barrio de los ingleses a cargo del mencionado frigorífico, el camino de tierra a Capilla del Señor por el Hospital del Carmen, el trazado del Ferrocarril  Central Buenos Aires, el pie de las barrancas y el antiguo trayecto a Campana.

 

En esa época, Zárate tenía una sola Parroquia, con sede en el templo de Nuestra Señora del Carmen, había otro oratorio en el cementerio, una iglesia en Lima – San Isidro Labrador, edificada por el maestro constructor Dionisio Ferrari – y se dependía del Arzobispado de La Plata, a cargo de monseñor Juan Nepomuceno Terrero. El crecimiento poblacional motivó la preocupación de las autoridades religiosas y los fieles para atender espiritualmente a la gente de la denominada Villa Fox, todavía espacialmente separada del centro de la ciudad.

 

En este contexto cobra gran protagonismo una mujer: Doña Elena Murray, quien “…nació en Irlanda, en el año 1844, su lugar de origen fue Ballymore, del condado Westmeath (del que asimismo era oriundo su futuro esposo), y llegó nuestro país junto a sus padres y hermanos hacia 1948, radicándose inicialmente en Exaltación de la Cruz, pues allí residían numerosas familias irlandesas, para luego trasladarse a Zárate hacia 1853.

 

Cuando cumplió los dieciséis años Elena contrajo enlace con don Diego Fox, que pasaba los cuarenta y cinco, y dio a luz a trece hijos, de los cuales  sobrevivieron nueve. Su boda fue celebrada por el padre Antonio Fahy (1804-1871) patriarca  de la colectividad irlandesa en la Argentina; amigo y confesor del almirante Guillermo Brown y canónigo honorario de la Catedral de Buenos Aires.

Al fallecer su esposo Diego en Capilla del Señor, el 27 de enero de 1890, Elena se hace depositaria del legado de éste, quien anhelaba crear un nuevo poblado dentro del Partido de Zárate, en tierras que eran de su propiedad, al que iba a denominar Nueva Irlanda en homenaje a su país natal, para que allí vivieran hombres y mujeres dedicados al trabajo y la vida familiar.

 

Cumpliendo con la voluntad de su difunto esposo, Elena Murray donó, en el año 1906, los terrenos para que en el incipiente loteo, origen del barrio de Villa Fox, se levantaran una escuela pública y una capilla dedicada al culto católico, y también contribuyó económicamente para la construcción de ambos emprendimientos. Comienzan a gestarse de esta forma, la Capilla de Nuestra Señora de los Dolores y la Escuela de Villa Fox (hoy denominada Nº 6 Lucrecia de la Torre de Obligado), que funciona allí desde 1909.” (Extracto de la investigación

La capilla de Villa Fox / Eduardo Fox)

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Doña Elena Murray de Fox (1844-1923) donante de los terrenos donde se levantaron la Capilla y la Escuela de Villa Fox

 

Al dejar de existir, Elena Murray, a los 79 años, el 26 de julio de 1923 sus restos fueron despedidos por un sacerdote irlandés de la Congregación Palotina, a cargo de la Capellanía Irlandesa de Capilla del Señor -actualmente desaparecida-, quien dijo de ella: “Tenía todo el porte y la fortaleza de la mujer irlandesa sumados al coraje y espíritu de sacrificio de la mujer argentina”, haciendo referencia, además, a que la extinta junto a sus padres y hermanos tuvo que pelear contra los malones indígenas que asolaban Exaltación de la Cruz, al promediar todavía el siglo XIX.

 

La construcción de la Capilla

 

La construcción de la capilla se realizó mediante el aporte público a través de una colecta, la cual estuvo organizada y supervisada por una comisión que comenzó sus tareas el 28 de octubre de 1914, siendo presidida por la Sra. Tecla Massa de Torcelli, madre del cura párroco a cargo de la Parroquia del Carmen en el período 1912-1917. Las hijas y nietas de Elena Murray de Fox, fueron las más activas impulsoras de la colecta, para la que contribuyeron numerosas familias de Zárate y sus alrededores, destacándose en la misma muchos miembros de la colectividad irlandesa local.

 

Hubo, además, donaciones de materiales y diversos elementos para la construcción del templo. La recaudación alcanzó la cifra de 3200 pesos de entonces, en tanto que el mismo cura párroco Arturo Torcelli Massa donó de su peculio una suma similar que completó el monto requerido para la ejecución de los trabajos.

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Dibujo de la capilla original realizado por la Arq. Mita López

Se ignora quien diseñó la Capilla, así como el director de la obra que, arquitectónicamente, fue resuelta en una sola nave, con sencilla cubierta de chapas a dos aguas. Sus lineamientos, en una mirada simple, recuerdan los templos románicos. Su fachada simétrica presentaba en su composición original arcos de medio punto en los nichos laterales, en su acceso principal se repetía tal disposición y se hallaba enmarcado por dos robustas pilastras y con remate en un campanario central en forma de espadaña. Completaban el conjunto dos rosetones lobulados que brindaban iluminación natural a la nave única.

 

En el año 1945 se había constituido la Comisión pro-obras de la Capilla, bajo la presidencia de Don Carlos Trápani (propietario de la primera farmacia del barrio, inaugurada el 15 de abril de 1936), decidiéndose embaldosar el atrio y levantar un parapeto con rejas en su límite con la línea municipal. Los materiales fueron donados por el Arsenal de Artillería de Marina de Zárate y la reja artística por don Leónidas Luna (director- propietario del diario “La Tarde”), mientras que los trabajos se solventaron nuevamente mediante colecta popular.

 

De la antigua y armónica fachada de la Capilla sólo quedan fotografías parciales, en base a las cuales fue posible reconstruirla en el dibujo – realizado por la Arq. Mirta López – con la finalidad de recrear el edificio original en la retentiva de los que lo conocieron y, al mismo tiempo, posibilitar su conocimiento a las nuevas generaciones que únicamente saben de su aspecto actual. Tanto la Capilla, como el atrio y la casa parroquial de Villa Fox fueron remodeladas a comienzos de 1970. En esos momentos la comisión del templo está constituida por Juan Valerio, María Elena y Ana María Gassó Fox, Jacinto Alonso y Luis Cracco, entre otros. Tales obras de remodelación fueron habilitadas parcialmente el 26 de setiembre de 1971.

 

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Dos imágenes de la remodelación de la Capilla de Villa Fox al iniciarse la década de 1970

 

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Inauguración oficial de la Capilla

 

La inauguración oficial de la Capilla tuvo lugar el domingo 29 de octubre de 1916, a las 10 horas, con una extraordinaria concurrencia que desbordó el recinto del templo y se extendió a lo largo de la calle, mucho antes de la hora señalada. La ceremonia estuvo a cargo del Presbítero Dr. Gustavo Franceschi, siendo designados padrinos de la Capilla el Sr. Presidente de la República Don Hipólito Yrigoyen (representado por el Sr. José S. Massoni) y la Sra. Tecla Massa de Torcelli antes mencionada.

 

El padrinazgo de Yrigoyen, a poco de asumir la primera magistratura el 12 de octubre de 1916, obedecía a que el cura párroco Torcelli Massa cultivaba una vieja amistad con el líder radical y compartía su ideario político.

 

De acuerdo a la costumbre de la época, al finalizar el acto se distribuyeron, entre las personalidades presentes veinte medallas recordatorias, de las cuales sólo se conserva una. Dichas medallas fueron acuñadas en plata, por la Casa de Gotuzo de Buenos Aires, en su reverso se ubicó la efigie de la Dolorosa, y en su anverso la siguiente inscripción: “Capilla de Nuestra Señora de los Dolores. Villa Fox. Zárate. 29 de octubre de 1916”.

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Inicio de las procesiones en la Capilla de Villa Fox

 

El 17 de julio de 1963, el Obispo Vennera creó la Parroquia de Villa Fox, desvinculándola de la del Carmen, estableciendo en su decreto “designamos Titular y Patrona de la Nueva Parroquia a Nuestra Señora de Loreto y tendrá por sede el templo erigido bajo la advocación de Nuestra Señora de los Dolores”. El padre Antonelli fue designado como su primer párroco, la actual Capilla de Nuestra Señora de Fátima en el área portuaria de Zárate, también integraba la nueva Parroquia, así como toda Villa Florida y la Villa La Carbonilla. Le tocó al presbítero Antonelli, celebrar el primer cincuentenario de la Capilla de Nuestra  Señora de los Dolores, además fue el primer sacerdote de la mencionada Capilla de Nuestra Señora de Fátima y párroco del Carmen (1967-68).

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Fieles en procesión saliendo de la Capilla de Villa Fox

 

Desde el 4 de mayo de 1973, la Parroquia pasó a denominarse María de Nazaret. Dado que Zárate todavía pertenecía a la Diócesis de San Nicolás, su Obispo, Monseñor Carlos H. Ponce de León, resolvió que se designe “como titular de la Parroquia de Villa Fox a la Santísima Virgen bajo la advocación de María de Nazaret”.

 

A través de su evolución, los planes de atención a los diferentes barrios de nuestra ciudad, al igual que las acciones evangelizadoras y pastorales se desarrollan en forma ininterrumpida desde su creación, constituyendo el templo de la calle Alem y su comunidad el corazón de toda esa obra de caridad y fe cristiana

 

Arq. Silvia Irene Baccino

El 27 de noviembre de 1936 fue colocada la piedra fundamental del proyecto municipal del Balneario y Avenida Costanera de Zárate con la presencia del Ministro de Obras Públicas de la Provincia de Buenos Aires.

EL BALNEARIO Y LA AVENIDA COSTANERA

 

Corría la década de 1930 y se iniciaba para Zárate una época de grandes progresos que habrían de significar la segunda gran transformación experimentada por la Ciudad en su estructura original, recordándose que la primera se había producido a partir de 1880 con la llegada de los maestros albañiles italianos y españoles. Cuando en 1934 asume la Intendencia Municipal Don Pedro Guerci, inicia un programa de obras públicas y mejoras edilicias que habrían de otorgar a nuestra ciudad un rol destacado en el norte de la Provincia de Buenos Aires, según lo expresa el “Eco de Zárate” en su edición del 18 de noviembre de 1936.

 

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En la década de 1930 se realizaron numerosas obras públicas que cambiaron el perfil urbano en el sector portuario, entre ellas, el reemplazo del viejo muelle de madera  que testimonia esta fotografía del año 1908

En ese año, parte de las obras programadas como la instalación de las aguas corrientes, la ornamentación de la Plaza, la construcción del Palacio Municipal en tan solo seis meses, el edificio para la Delegación Municipal de Lima, eran, según refiere el citado periódico semanal, “…hermosas realidades que contribuyen al embellecimientos de la ciudad…”.

 

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Desde la escalinatas del Balneario municipal se distingue el nuevo muelle construido hacia 1930 y los dos depósitos fiscales, de estilo neocolonial, del puerto

 

 

Promesa demasiado linda que no se concretó.

 

Le faltaba, sin embargo, a Zárate, contar con un lugar de recreación y paseo a orillas del Paraná de las Palmas que permitiera a la creciente población disfrutar del magnífico paisaje natural, transformando su ribera en un agradable paseo.

 

El gobierno local resolvió, entonces, encarar una “obra de gran progreso”, según lo tituló el referido semanario, es decir el Balneario Municipal y Avenida Costanera. En tal sentido, las autoridades entrevistaron al Ministro de Obras Públicas de la Provincia, ingeniero José María Bustillo, comprometiéndose el mismo a contribuir con fondos del gobierno provincial en casi la mitad del costo de la obra que ascendía, en base al presupuesto efectuado, a un poco más de setecientos mil pesos moneda nacional ($700.000 m/n).

 

Además el Intendente Municipal logró la adhesión de las grandes fábricas y del vecindario en general, quienes ofrecieron contribuir con materiales y elementos para la concreción de este proyecto.

 

El mismo, sumamente ambicioso, fue concebido para ser ejecutado en dos etapas: la primera de ellas, con una extensión de 731 metros desde el Muelle Nacional hasta el Frigorífico Smithfield y la segunda, que pensaba iniciarse una vez concluida la anterior, comprendía el tramo desde el Muelle hasta el Arsenal de Marina, de modo tal que el Balneario y la Avenida Costanera abarcarían todo el frente de la ciudad.

 

 

 

Las crónicas de la época refieren como principales características de la primera etapa del Balneario, la construcción de dos piletas de natación, una de 50 metros de largo por 15 metros de ancho para mayores y otra para niños menores de 11 años, con dimensiones de 30 metros por 10 metros. Se pensaba alimentar a ambas con agua potable a 40 grados, cuyo suministro sería efectuado por el Frigorífico Smithfield, con una renovación diaria.

 

Como complemento de estas instalaciones el proyecto suponía la construcción de casillas y correspondientes vestuarios, dos playas de ejercicios físicos para el público, pérgola, veredones y asientos con jardines y buena iluminación en forma tal de generar un agradable paseo para disfrute de los zarateños de entonces.

 

La piedra fundamental de la obra fue colocada el 27 de noviembre de 1936 con la asistencia del Ministro de Obras Públicas de la Provincia, autoridades municipales y una nutrida concurrencia que los medios de la época estimaron en unas tres mil quinientas personas, siendo bendecida por el presbítero Fermín Toral.

 

En enero de 1937, el Ministro firmó el Decreto llamado a licitación para la construcción de la obra que ya contaba con una partida de 173.000 pesos votada por el Gobierno de la Provincia y otra de 30.000 pesos incluida en el presupuesto municipal.

 

 

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Aspectos de la construcción del Balneario municipal. Año 1938

 

En la tarde del lunes 3 de enero de 1938, la empresa del ingeniero Buzón procedió, en forma oficial, a la colocación del primer pilote del Balneario. Las obras comenzaron, pero los avatares políticos y los cambios socioeconómicos frustraron, entonces, la total ejecución del proyecto privando a los zarateños de un parque costero urbano.

 

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Vista del Balneario municipal, poco tiempo después de la terminación de la primera etapa de la obra.

Década de 1940

 

En la segunda mitad de la década de 1980, en atención a las necesidades recreativas de una población urbana en continuo aumento y frente a la escasez de espacios verdes equipados, las sucesivas administraciones municipales -en base a la propuesta presentada por el Taller de Urbanismo de Zárate conformado por arquitectos locales- formuló el proyecto integral de recuperación del sector costanero de nuestra ciudad cuya concreción en etapas aún continua.

 

Arq. Silvia Irene Baccino

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Imagen en sustitución de flash

Asociación Amigos del Museo de Zárate